Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling y Suzanne Collins.


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Las Cabañas

Cuando era pequeña mis padres se turnaban para hacerme dormir. Mi madre me cantaba y mi padre me leía cuentos. Ambos me amaban y siempre trataban de cumplir con los caprichos que una bebé de dos años quería. O eso me decían. Nunca pude llegar a sentir su cariño. Después de la muerte de mi madre embarazada y la desaparición de mi padre a los cinco años mis recuerdos se desvanecen y al intentar recordar sus voces de cariño y aliento lo único que logro es obtener una la imagen de una vieja foto que está sobre la alacena de La Madriguera.

Tía Ginny ha sido la que me explicó porque mi padre, junto con mis demás tíos a excepción de los tíos Percy y Charlie, debió de marchar y lo entiendo. Sin embargo, hay tantas veces en las que me he sentido sola y abandonada y no tengo a nadie a quién decírselo. Porque me siento avergonzada de querer a mis padres de vuelta. ¿Qué diría mi tía cuando se enterara de que Rose Weasley es una chiquilla malcriada que no entiende, o no quiere aceptar, la realidad?

Cuando veo a las personas que están enfrente de mí me siento así. Avergonzada de lo que siento. Trato de reconocer los rostros que me observan con tristeza, pero no logro hacerlo. Estoy sudando frío y mis extremidades están adormecidas. Mis oídos no logran captar el sonido de las palabras de Dolores Umbridge o los tímidos aplausos que le siguen después.

Sé que es hora de ir a las cabañas porque uno de los funcionarios me toma del brazo con brusquedad y me coloca en la fila.

Los campeones siempre son los primeros en salir para tener su propio festín privado en su respectiva cabaña, o eso nos ha dicho el tío Neville. Siempre tuve una enferma curiosidad por saber que pasaría por la mente de los campeones. Ahora me río al saber que esa pregunta está más que respondida ahora.

Salimos del castillo y entramos a los terrenos de Hogwarts. A lo lejos veo el campo en donde se realizaran los Juegos. Tal vez en unos días esté muerta, así que más vale que preste atención a lo que veo. Será lo último que mis ojos podrán registrar antes de entrar al campo.

Pronto llegamos a un lugar alejado del castillo, en donde este no puede impresionarnos con su tamaño. Quedamos enfrente de cuatro cabañas de distintos tamaños, con tablas de madera sobre el marco de la puerta. Un funcionario alza su varita y hace aparecer los apellidos «Nott y Flint» sobre la tabla de madera que tiene la cabaña más grande. Después, graba los apellidos «Scamander y Cattermole» en la segunda cabaña más grande. Maldigo en voz baja cuando reconozco el primer apellido y me vuelvo hacia los Ravenclaw. ¿Será Lorcan o Lysander? No lo sé, ambos se parecen tanto… «Potter y Weasley» aparecen en la cabaña menos pequeña de todas y «Macmillan y Goldstein» en la que queda, la más pequeña.

Al final, el mismo funcionario nos da un pergamino y se va. Es aquí cuando sabemos que debemos entrar a las cabañas y «festejar». Tomo del brazo a Albus y juntos entramos a la cabaña.

Quiero decirle algo, pero no se me ocurre nada. ¿Qué podría decirle si él y yo sabemos como terminará todo esto?

—No sabía que uno de los Scamander es campeón —termino soltando y me siento en el sofá que está en medio de la cabaña. Sin embargo, no logra relajar mi cuerpo, todavía estoy tensa.

—Lorcan, por si querías saber —responde Albus en un susurro mientras se sienta a mi lado. Recargo mi cabeza en su hombro e instantáneamente me relajo.

—¿Qué vamos a hacer, Albus? —susurro y abrazo mis piernas. Ahora es cuando me permito llorar, en la presencia de mi primo más querido.

Albus acaricia mi cabeza y siento como el listón azul que traigo acomodado se resbala hasta quedar colgado de mi cuello. Su mano se siente suave y me acaricia con delicadeza. Empieza a tararear una canción y pronto, entre sollozos, me uno. Mi llanto termina con una sonrisa y me limpio las lágrimas restantes en mi rostro. Respiro para tranquilizarme y acto seguido me paro. Pongo mis manos en la cadera y lo miro seriamente.

—De ahora en adelante tú y yo buscaremos en la Biblioteca libros de encantamientos, hechizos y maldiciones. Seremos un gran equipo, Albus. Tu eres buenísimo en defensa y yo soy muy ágil con la varita. Además tenemos muy buena memoria y con la presión que tenemos podremos aprendernos más de cinco, buenos y extensos, libros de pociones y demás en lo que queda de la semana.

Albus me mira perplejo por unos segundos y luego sonríe.

—Tú me preguntas que hacer y luego saltas con la respuesta minutos después, ¿qué es eso? Ni siquiera me dejaste responder.

—Bueno, no hiciste nada más que confortarme. Tenía que actuar rápido antes de que ambos empezáramos a llorar como unas nenas —me encojo de hombros y sonrió satisfactoriamente.

—Si hacemos todo eso que dijiste pasaremos a la segunda fase, Rose —dice Albus con una sonrisa que al instante se desvanece.

Sé lo que está pensando: «¿Qué pasará después de la segunda fase?», pero no me atrevo a responder. Tampoco él.

Así que mejor opto por coger una pierna de pavo de la mesa de al lado y se la lanzo a su regazo. Yo cojo una tarta de melaza y ambos empezamos a comer.

El festín que le dan a los campeones no es tan distinto al que dan en Hogwarts todas las noches, pero puedo notar como hay variedad en los postres y bebidas. La cabaña tampoco es nada del otro mundo. Hay dos habitaciones, una en cada extremo y un solo baño. Se podría decir que la cabaña es cómoda y hogareña; y más porque está decorada con los colores de Gryffindor, en especial la sala de estar (que parece más una pequeña réplica de la sala común).

Al terminar de comer, Albus y yo decidimos leer el pergamino. Nos acomodamos en el sofá y Albus lo extiende para que ambos lo leamos.


De parte del Departamento de Deportes y Juegos Mágicos y del Departamento de Cooperación Mágica Internacional felicitamos a Albus Severus Potter y Rose Weasley por ser seleccionados como campeones de Gryffindor, representantes del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

A continuación se mencionan las reglas de los Juegos del Fénix, el procedimiento que deberán pasar antes de que estos mismos comiencen, e información que podría serles de utilidad.

Sin más preámbulos, nos molestamos nuevamente en felicitarlos y decirles que es un orgullo para la comunidad mágica de Londres que jóvenes como ustedes hayan aceptado tan honorable misión.


Itinerario

Jueves 1 de Julio: Los campeones deberán presentarse a las 9:00 horas en el Ministerio de Magia, en el departamento de Deportes y Juegos Mágicos. Ahí se encontraran con los estilistas y asesor.

Sábado 3 de Julio: La ceremonia de inauguración será en una de las propiedades del Ministerio. Empezará a las 20:00 horas y terminará a las 20:30 horas, dando inicio a la Cena de Inauguración.

Domingo 4 de Julio: Entrevista a las 16:000 horas con Rita Skeeter en los hogares de los campeones.

Lunes 5 de Julio – Sábado 17 de Julio: Entrenamiento de 7:00 a 19:00 horas en el campo de Quidditch de Hogwarts.

Domingo 18 de Julio: Demostraciones a los Patrocinadores de 9:00 horas a 12:00 en el campo de Quidditch.

La primera etapa de los trigésimos primeros Juegos del Fénix empezaran el 19 de Julio y terminarán el 31 del mismo mes. Luego seguirá la semana del Orden (1 – 7 de Agosto) y finalmente la segunda etapa se llevará acabo el 8 de Agosto y finalizará hasta el 15 del mismo mes.

Durante la semana del Orden tendrán distintas actividades que su asesor tendrá preparado, así que mejor prepárense (si llegan hasta esa etapa) para contar todo lo que el Londres mágico no sabe sobre su odisea.

*Todos los campeones deberán permanecer en el espacio que el Ministerio les confió.

**Para más información consultar a su asesor.


Reglas

1. El uso de la maldición asesina está prohibida en los Juegos del Fénix. Solo podrá usarse en caso de que estos no terminen en la fecha acordada.

2. Las lechuzas podrán entrar al campo con el único fin de dejar los paquetes a los campeones. Una vez recibido el paquete estas deberán ser dejadas en libertad.

3. Los campeones estarán sin varita durante la primera etapa de los Juegos. Hasta que se les aparezca en momento de mayor necesidad. Es ahí cuando la varita permanecerá con ellos hasta que termine la etapa.

4. Lo único que podrán llevar al campo, aparte del traje especial que los estilistas les diseñen, será un objeto, como recordatorio de casa.


Agradecemos su comprensión y les deseamos unos felices trigésimos primeros Juegos del Fénix. Que la magia esté siempre de su lado.


Termino de leer la carta y volteo a ver a Albus, que todavía no la ha terminado de leer. Cuando lo hace sus ojos verdes chocan con los míos.

—¿Puedes creerlo, Rose? Se están burlando de nosotros.

—Claro que lo creo, Albus. ¿Para qué más, aparte del escarmiento, crees que hacen estos malditos juegos? —le espeto y masajeo mi sien, tranquilizándome.

—Todavía tienen el descaro de insinuar que no podremos llegar a la segunda etapa.

—¿Estará así el de los Slytherin también? —pregunto escéptica y me cruzo de brazos.

—Sí. Sería arriesgado que el Ministerio mostrará más favoritismo de lo que ya muestra.

Nos quedamos en silencio unos momentos. No sé que más decir. Hace unos instantes tenía millones de cosas por las cuales protestar, pero ahora, que ya siento más real mi situación, soy incapaz de hablar.

Pasan unos momentos más y aprovecho el silencio para inspeccionar un poco las habitaciones. Veo que cada puerta tiene nuestro apellido grabado en la madera de esta y me pregunto si mi habitación tendría el mismo encantamiento que los dormitorios de las chicas en Hogwarts. Me volteo hacia Albus, dispuesta a pedirle que entrara mi habitación cuando escucho que golpean la puerta.

Albus se levanta de pronto del sofá y rápidamente abre la puerta. Neville Longbottom entra apresurado a nuestra cabaña y se quita la capa, quedando únicamente con su túnica de trabajo. Justo detrás de él, James, Lily, Lucy y Molly entran.

—¿Cómo es que están aquí? —pregunto sorprendida, señalando a mis primos.

—Vi como un grupo de Slytherins se dirigía hacia aquí y decidí en traer a los chicos aquí. Tuvimos un problema al tratar de salir del castillo, pero finalmente unos cuantos galeones solucionaron el problema. Sin embargo, no tenemos mucho tiempo —explica tío Neville con una sonrisa breve. Después opta una expresión más seria, más sombría—. Solo vine a informarles lo de siempre. Tienen una última semana de Hogwarts así que tendrán algunos privilegios como campeones de poder explorar toda la Biblioteca de Hogwarts. Aprovechen que las clases se suspenden en la última semana —hace una pausa para sacar su varita. La agita, murmurando ciertos encantamientos y continua—: Escúchenme bien, Albus, Rose, en esta ocasión deben de saber muchísimo sobre Herbología. Se dice que habrán criaturas que ocasionaran severos daños a la piel y necesitan saber que plantas benéficas necesitaran para cada daño. También pociones y defensa mágica, pero las plantas, esas serán su fuerte este año. Sobretodo deben de aprender a identificar las plantas.

—¡Por eso le aumentaron dos horas más de Herbología a los de Slytherin! —grito y Albus me lanza una mirada, callándome.

—Tranquilo, Albus, todo está cubierto. Nadie aparte de los que estamos en esta sala sabrá de qué estamos hablando. Lo que me recuerda que… —saca nuevamente su varita y la sacude brevemente. Nos guiña el ojo y dice—: No deben de salir de esta cabaña sin mi autorización y solo la conseguirán si van a la Biblioteca o a la Sala Común de Gryffindor.

—Si… profesor Longbottom, gracias —dice Albus después de un rato y asiento la cabeza en señal de entendimiento.

—Ahora, tienen quince minutos para hablar con sus familiares —nos da una mirada de advertencia y sale de la cabaña.

Todo se queda en silencio por un momento y luego me sobresalto un poco al sentir como Lily me abraza. Nos tambaleamos un poco, pero logro mantenernos firmes. Le devuelvo el gesto y acaricio su cabello mientras coloco mi cabeza sobre la de ella.

—¿Te encuentras bien, Lily? —le susurro con delicadeza.

Lily mueve su cabeza de un lado al otro y se separa un poco de mí. Me mira detrás de sus gafas, con sus ojos marrones llenos de lágrimas. Aún cuando sus labios rojos están temblando logra decir:

—No, Rose, no. Yo debería de preguntarte eso.

Pero al final Lily se suelta a llorar. Sonrío un poco y parpadeo varias veces tratando de batallar contra las lágrimas que amenazan por salir.

—¿Acaso soy yo la que está llorando ahora? —me río y segundos después Lily se une.

Ella se separa de mi, me sonríe y luego va abrazar a su hermano. Ahora es James quién ocupa el lugar de Lily, aunque el es mucho más alto que Lily, o que yo. El coloca su cabeza encima de la mía y yo me acomodo en su pecho, apretando mi rostro contra él.

—Ya estás muy alto James, me pregunto si crecerás un poco más… —mi voz se ahoga contra el pecho de James, pero aún así creo que logra escucharme. Pero pasan unos segundos y aún no responde—. ¿James? —pregunto y esta vez él se ríe.

—Suenas como mi madre y la abuela, Rose. Creo que es a ti la que la está alcanzando la edad.

—¿Entonces estás llamando a tu madre y a la abuela ancianas? —pregunto, aún contra su pecho, riéndome. Creo que me ruboricé un poco.

—No, solo lo insinué —puedo escuchar la sonrisa en su voz.

Me separo después de un momento y veo a Molly abrazando a Albus, después viene hacia mí y nos abrazamos con fervor. Con ella no intercambio palabras, pues solo un largo abrazo nos basta. Después de todo es Molly, ella no es buena con las palabras nunca. Si decidiera hablar, estoy segura que se soltaría llorando.

Termino de abrazarla y me extraño de no ver a Lucy. Estoy a punto de preguntar por ella cuando escucho su voz.

—El apoyo del ministerio me sorprende cada día más. Menudas palabras de aliento les dan el pergamino —suelta detrás de mí y me volteo hacia ella. Le sonrío un poco.

—¿No hay abrazo para nosotros, Lucy? —pregunta Albus con los brazos extendidos.

Ella duda un poco y abraza a Albus, que luego extiende su brazos hacia mí y los tres nos damos un gran abrazo. Luego los demás se nos unen y terminamos esparcidos por el suelo, riendo. Como solíamos hacer en la Madriguera.

Cuando ya nos tranquilizamos nos sentamos en el piso y observamos al piso. Lily y Molly intercambian algunas miradas y suspiran. James es el primero en hablar.

—Pondré el hechizo, no queda tiempo —saca su varita y susurra «muffliato»—. Ustedes y Lorcan Scamander, aparte de los dos Slytherins, son los que tienen más conocimiento en cuanto a defensa y pociones. Aprovechen eso. No hagan alianza con nadie más que Lorcan, ¿entendido? Por muy Hufflepuff o Ravenclaw que sean los demás. En el campo todos cambian. Todos.

Asiento con la cabeza y trago saliva.

—Las clases del E. D. se cancelaran esta última semana, pero ustedes tendrán que venir todos los día a la Sala de los Menesteres. James y yo los estaremos esperando. Entrenaremos ahí —continua Lucy.

—Necesitamos la capa y el mapa, entonces —interviene Albus y James le lanza los objetos a su regazo. Como siempre, James ya había pensado en todo.

—Albus, Rose —los ojos de James se clavan en los míos y nos observamos por unos segundos—, hagan caso a nuestras instrucciones. Nosotros no encargaremos de lo demás.

Con eso, retira el hechizo y tío Neville abre la puerta, entrando mientras indica que el tiempo se ha acabado.

Uno a uno nos vamos despidiendo. No será la última vez que nos veamos, pero sí es la última en donde hablaremos con algo de libertad. Porque la próxima vez no estoy tan segura de que tengamos oportunidad de charlar.

Tío Neville nos mira a Albus y a mi con tristeza y de la nada somos estrujados entre sus brazos. Me alzo un poco en mis puntas para evitar ser ahogada. Fue algo torpe, pero lo aprecio. No tardo mucho en devolver el abrazo sin golpear a Albus, que también trata de devolver el abrazo.

Mis ojos empiezan a lagrimear un poco y sin disimulo, o delicadeza alguna, me limpio la lágrima rebelde que escapo. Sonrío y le doy las gracias cuando nos suelta.

Le doy una última mirada a James y le sonrío.

—No se olviden de lo que les dije —nos dice antes de salir por la puerta.

Lo último que veo antes de que se cerrará la puerta es la espalda del tío Neville salir por ella.

Ya en la noche, cuando lo único que puede escucharse es el sonido de los árboles meciéndose al compás del aire nocturno, me pongo a pensar, a repasar y mejorar el plan. Agregar a Lorcan sería complicado, pero James quiere que hagamos una alianza con él y yo confío en sus consejos. Las ventajas de esto es que al tener la mayoría de edad, Lorcan sabe ya muchas cosas. También ayuda el hecho de que pertenece a Ravenclaw.

Si logro recaudar mucha información durante la semana que me queda en Hogwarts lograré pasar a la segunda etapa. Lo mismo será con Albus. Y Lorcan. Desde ahí se pondrá difícil, pues campeones de Durmstrang y Beauxbatons se unirán a la batalla.

¿Cómo protegeré a Albus, entonces?


N/A: Tardará un poco para que los juegos comiencen. Calculo que será por el capítulo 6, si no agrego unas cuantas cosillas más. Muchísimas gracias a Mary, que me dio mi primer review y a Aries Weasley, por poner esta historia en Alert :).


Editado el 13 de Junio de 2013