Aclaración: debido a las posteriores escenas… pueden pensar que estoy tratando de emparejar a alguien con otra personita… esta historia es Sakura y Syaoran… tómenlo muy en cuenta… esta historia es corta… unos cuantos capítulos más y listo… esa es la razón por la poca extensión de estos.
… no soy sólo lo que ves…
Cada mañana corría por el vecindario antes de irme al instituto, no sé sí era por el aburrimiento o por tener una rutina más en mi vida, pero me llenaba de energías ese aire matinal que circulaba por mis pulmones. Disfrutaba a sobre manera de la tranquilidad que me brindaban esos paseos llenos de calles casi desiertas y del silencio que se acompasaba en mis oídos. Una de esas tantas mañanas, descubrí a Sakura saliendo de la casa vecina. Llevaba el uniforme del Sanjoi y una enorme valija en las manos. Detrás de ella caminaba su amiga de cabellos negreceos. Nunca había advertido que ella era mi vecina… o ¿era su amiga? Mi falta de interés en los vecinos radicaba en ello… no saber ni quiénes eran.
-Se me van a desencajar los brazos… Tomoyo- farfulló Sakura con fingida irritación.
-Dejemos esto aquí, después Ariasu lo meterá al auto- sonrió enfáticamente… a mi parecer lucía algo histérica.
-Oh, que bueno- soltó la valija y ésta cayó estrepitosamente- lo siento- murmuró sonrojada
-Ay, Sakurita- negó con la cabeza sonriendo más honestamente-Nunca cambias-Sakura rió perezosamente y se encogió de hombros… no había en ella una pizca de feminidad… era patosa y despistada. Tenía la manía de lamerse los labios cuando estaba nerviosa y de tararear canciones ante una espera. Siempre me burlaba de ella en los exámenes del profesor Terada, impartía la asignatura de matemáticas, porque se desgastaba los labios de tanto humedecerlos… y de su intento de susurrar letras irreconocibles a los oídos humanos cuando estaba realmente aburrida. Era un total desastre… desde sus pestañas poco pobladas hasta sus sentidos agudos. Convirtió mi vida en un desorden… mis sentimientos en nimiedades… y a mí en más humano. Agazapé mi mirada y entré a mi edificio… anticipando un suspiro receloso. Qué me aferraba a observarla… la poca peculiaridad que desprendía su cuerpo… sus risas estrafalarias llenas de espontaneidad… nunca había escuchado reír a alguien así… sin enredados ni reservas. No tenía una risa exquisita, pero sí era la más natural.
Otra clase más de Biología, en uno de los múltiples laboratorios del instituto, llena de ociosidad… mis dedos se crispaban de tanto escribir lo que la profesora apuntaba en la pizarra y el cuerpo se me adormecía al estar sentado más de dos horas haciendo nada. Para emplear ese tiempo en algo productivo… de vez en cuando hacia los deberes de las materias que sí daban que hacer, otra más miraba por la esplendida ventana que daba a los jardines- observar un árbol es mejor que nada- y cuando realmente me hastiaba rayaba las hojas de la libreta sin parar. Esa vez me dedique a aglomerar garabatos en un pedazo de papel- se me había olvidado el cuaderno- ya que la profesora intentaba dormir a la clase con su explicación sobre la genética de Mendel. Una vocecita me hizo despertar de mi letargo. Era una joven de cabellos castaños, la había visto un par de veces en el grupo de porristas. Miré a ambos lados y me di cuenta que no había nadie a mi alrededor, así que supuse que era a mí el que llamaba a menos que estuviera conversando con su yo interior… descarté la segunda idea cuando me habló por mi nombre.
-Li… hola- su mirada se posicionó en alguna parte del suelo, porque no levantó la mirada en varios segundos… minutos.
-¿sí?- las conversaciones triviales no formaban parte de mi circuito del habla.
-yo… quería… vaya…- sus mejillas adquirieron un rubor delirante. Dio una gran suspiró y chilló- yoqueríainvitarteamifiestadecumpleaños-la velocidad de sus palabras y la agudeza de su voz evitó que mi oído distinguiera algún mensaje.
-¿perdón?- qué intentaba decirme… acaso era tan importante para poner su salud en riesgo… su respiración cada segundo era más agitada… y el rubor de su rostro prontamente sería de un tono más violáceo.
-yo quería… invitarte- tragó saliva- a mi fiesta de cumpleaños- puso en mis manos una tarjeta. La miré… estás invitado a mi fiesta: Naoko Yanagisawa. Sábado 11 de octubre… no faltes.
-gracias… supongo- no le di mucha importancia… de igual manera no pensaba ir. Aun así asentí perezosamente e introduje el papel al bolsillo del pantalón.
-no faltes- soltó con más confianza… y se fue al advertir que no pretendía seguir con la conversación.
Naoko Yanagisawa vivía a las afueras de Tomoeda… una casa sencilla de dos plantas… un jardín espacioso en la parte lateral de la vivienda… que ahora estaba repleto de pequeñas luces de colores. Era sábado once de octubre… el cumpleaños de la castaña y yo estancado frente a su puerta. No recuerdo bien por qué había accedido ir a la fiesta y peor aún por qué había cumplido la promesa… tal vez fue la insistencia de la aludida… llevaba una semana recordándome el hecho a diestra y siniestra. Desde los encuentrazos en los pasillos del instituto hasta una vez que habló a mi casa- no me explico como consiguió mi teléfono- para pedirme la tarea de matemáticas y terminó consiguiendo un juramento. Así que ahí estaba… vacilante entre presionar un pequeño botón o girar sobre mis pies e irme a casa. Antes de decidirme escuché como alguien me llamaba a mis espaldas.
-hola, Li. Qué bueno que viniste- la miré… y me di cuenta que lucía muy diferente. En el instituto, a pesar del uniforme, siempre estaba impecablemente arreglada… sin embargo en ese momento estaba perfectamente guapa.
-toma- extendí mi mano dejando entrever una diminuta caja. Ella abrió los ojos desmesuradamente… con evidente sorpresa, sin embargo recuperó la postura y asió el obsequio.
-gracias- susurró… por evidente presunción sus manos rozaron mis dedos por un tiempo casi indefinido… viendo que Naoko no pensaba romper el contacto… hice uso de una irritación en la garganta… impresionante, para advertir mis ganas de recuperar la movilidad de mi mano- lo siento… quieres pasar- y deliberadamente me empujó al interior de la vivienda, sin permitirme responder la pregunta.
No disfruté mucho de la velada, la música exclusivamente popular no era del todo de mi agrado, así que me aglomeré en una de las bancas del jardín con un vaso lleno de ponche alcoholizado… y me dediqué a estar ahí. Naoko pasó el mayor tiempo conmigo… aglutinada a mi brazo y con una sonrisa algo senil en su rostro. No era mala compañía… platicaba de cosas cotidianas… el instituto, las clases, los profesores… el grupo de porristas… y yo la escuché… hasta que una de sus manos se aferró a la mía… no estaba acostumbrado a las caricias… mi madre nunca me hizo dependiente de ellas… así que cuando eso sucedía causaban en mí una extraña reacción… la incomodidad… al no saber cómo responder a aquél gesto. Ella sostuvo mi mano varios minutos… después me miró otros escasos segundos y finalmente me invitó a salir un rato… privacidad… expuso ella.
-¿te gusta la fiesta, Li?- preguntó con un leve sonrojo en sus mejillas… era muy tímida a mi parecer.
-sí- no me inmuté cuando se sujetó más a mi mano… me volvió a sonreír… tenía cierta inocencia el gesto, pero ella quería algo más… y a mí… no me molestaba dárselo. Me acerqué a ella… y sin más la besé… Naoko respondió con prontitud… con cierta ansiedad, mientras yo la sujetaba de la cintura. Era guapa… delicada y exquisita… yo era un joven lleno de hormonas a pesar de mi reserva… no había nada malo en aquel contacto. Sin embargo, algo nos hizo separar… el sonido estrepitosa de algo rompiéndose… volví a verla… con una incógnita plasmada en el rostro… pero ella sólo suspiró molesta o decepcionada.
-Es mi vecina… algo patosa ¿sabes?- sonrió… con un deje de melancolía- tal vez la conozcas… va con nosotros al instituto… ¿Sakura Kinomoto?- pues claro que la conocía… yo sólo había tenido varios encuentros fortuitos con ella, pero eso se iba a quedar entre Sakura y yo… o eso esperaba.
-sí… eso creo-
-bien ¿en qué estábamos?- en más nada… la verdad es que el gusto por volver a sentir los labios de la castaña sobre los míos se esfumo como humo entre las nubes…
-tengo que regresar a casa… no he traído auto… así que tengo que caminar- una excusa… bastante oportuna, no había traído el auto porque pensé que su casa estaría mucho más cerca de lo que realmente estaba, sin embargo fue bueno caminar un rato en compañía de la nocturna Tomoeda. Ella dio un pequeño bufido en señal de protesta… pero posteriormente me sonrió deleitosamente.
-nos vemos ¿mañana?- soltó… mientras en sus ojos pude distinguir cierta voluptuosidad.
-voy a salir de la ciudad… asuntos familiares- otra excusa… y esa también era verdadera… mi madre me había pedido que viajara a Tokio para ver la sucursal que teníamos allá. Decepcionada me miró con algo de perspicacia.
-bueno… entonces nos tendremos que ver hasta el lunes ¿no es así?- yo sólo asentí desganadamente… ella se acercó y me besó… sólo fue un roce… así que lo tomé como un signo de despedida… en un intento de caricia deslicé mis dedos por su hombro… pero dándome cuenta… que estaba siendo muy estúpido… retiré la mano…
-adiós- susurré y caminé por la angosta calle. Antes de cruzar la calle, miré por un momento la casa de Sakura, como todas las demás, era de dos pisos… de un color amarillo… y con un pórtico repleto de plantas. Sin embargo, lo que más me llamo la atención fue el telescopio que sobresalía de una ventana de la casa... las cortinas se deslizaban al exterior de ésta… por la corriente de aire que acompañaba a la noche… ese telescopio era enorme… yo siempre quise tener uno cuando era pequeño… pero por razones diversas nunca pude obtenerlo, sin embargo, una idea se me vino a la mente… ahora que vivía solo y tenía el suficiente dinero para comprar lo que me apeteciera… ese sería mi primer gasto personal que haría. Más alegre que cuando llegué… regresé a casa… pensando que en lo primero que haría al llegar a Tokio sería pasar por una tienda de artículos de astronomía…
Llegué el lunes con una felicidad inmaculada… en mi casa, justo en el centro de la sala… el mejor telescopio… o mejor dicho los pedazos de éste. No había podido montarlo por la singular razón que el instructivo estaba en japonés… vamos que una cosa es hablarlo… y otra leer las pautas en ese idioma… el lenguaje técnico es aun peor. En fin, ya trataría de armarlo más tarde con el uso de la lógica y el sentido común. Ahora estaba ocupado… mi primera clase era matemáticas y por eventos anteriores había olvidado hacer los deberes, así que con mucha entereza entré al salón, esperando que el profesor no revisará los ejercicios. O bueno, al menos no a mí. Me senté en la última butaca del aula… ese lugar era mi favorito, nadie me importunaba… por el simple hecho que si acaso lo intentaba se ganaba una sanción por parte del profesor por no estar prestando atención en clase- girarse implicaba distraerse. Ya faltaba poco para el inicio de clases… cuando un sonoro golpe hizo que todos los presentes giraremos a ver qué había causado tal estrago. Sakura Kinomoto en la puerta, casi de rodillas debido al poco oxígeno que le llegaba a los pulmones… para mi sorpresa todos los demás encontraron el hecho insignificante y volvieron a sus actividades.
-pensé que volvía a llegar tarde- susurró para sí misma.
-ay sakurita… yo pensé lo mismo- la joven de cabellos negreceos… habló, mientras la ayudaba a enderezarse y caminar hasta su silla. Ésta era la que estaba justamente frente a la mía.
-mi hermano no pudo venir a dejarme… y me ha dicho esta mañana… hace veinte minutos- una mueca de desagrado se contorsionó en su rostro… su amiga rió con simpatía…- sabes lo qué es desgarrarte las piernas… en intentar pedalear una bicicleta más de tres kilómetros… lo hubiera matado, pero iba a perder el tiempo… que no tenía- se desplomó cansinamente… sobre la butaca.
-tranquila, Sakurita… ¿has hecho los ejercicios de Terada?- un golpe contundente sobre la mesa… respondió la pregunta.
-mierda… se me olvido… por completo. La profesora Kumiko me obligó a venir el sábado y domingo al gimnasio… llegué muerta a casa… y con el cerebro desconectado… no doy una-
-sí la copias rápido… no sé da cuenta. Sólo son veinte ejercicios- el resoplido de la castaña me hizo reír… provocando las miradas de las aludidas… haciéndome el desentendido… me mostré muy interesado en… los árboles de la ventana- bueno, apúrate- estaba sacando su libreta… cuando se abrió la puerta y el profesor entró por ella… Sakura gimió y se tiró sobre la butaca… su amiga sólo con la mirada compungida se sentó en la butaca que estaba junto a la de la castaña.
-bueno, Jóvenes… saquen sus ejercicios- quise igualar a Sakura… gimiendo de desesperación… por mi tan maldita suerte.
Y como vaticinio… el profesor Terada, nos expuso frente a la clase entera por nuestra falta de responsabilidad… y como presente por el nulo desempeño nos encargó el triple de los ejercicios. Adiós tarde de ensamble… bienvenido fatídica noche de desvelo. Vi a mi compañera, permanecer inerte en su banca… parecía tan tranquila… como sí eso fuera el pan de todos los días. Y para mi póstumo regocijo así era, ella una vez por semana llevaba a casa esos deberes extras… y yo después la ayudaría a terminarlos con una suculenta recompensa de su parte… varias veces fui el culpable de la asignación de dichos deberes… pero nunca se enteró… así mejor, sino hasta luego remuneración y… demás.
Salí de la clase con un zumbido mortífero en los oídos… estar escuchando al profesor por más de una hora… y no justamente elogios… es desgastante. Decidí ir a la biblioteca a terminar los deberes, porque sí regresaba a casa… lo más probable era que el magnifico telescopio me hiciera sucumbir en sus encantos y volvería a ganarme otro galardón de represalias por parte del profesor… así que caminé hasta el lugar… con fatiga y molestia… entré al lugar y me acomodé en el lugar más desértico. Mientras sacaba el libro de mi mochila, advertí que Sakura estaba a dos mesas de la mía enfrascada en lo que sospeché eran los ejercicios de matemáticas… comiéndose la gomilla de un lápiz, y posteriormente arrancando las hojas en un visible gesto de desesperación. Realmente era graciosa… me hacia suponer que nunca escondía nada… y peor aun, que era muy sincera… no era necesario tratar de entenderla, ya que con sólo ver sus gestos… sabías que le pasaba por esa cabeza. Cómo en ese momento… su ceño fruncido… sus labios rellenos de bufidos… y su cabello recogido con un palillo… estaba histérica. Levantó su mirada y dio un resoplido. Segundos después se dio cuenta de mi presencia… parecía despistada, pero siempre me descubría observándola. Sin embargo, esta vez… no vi su sonrisa bufona… ni ninguna otra… así como me miró…sin inmutarse… ni dar alguna señal de haberme visto, descendió los ojos al libro que tenía en el regazo… … ¿y ahora¿Por qué importaba tanto? No lo sabía… pero un vacío se adueño de mi estomago.
Bueno pues con la grata idea que… he escrito este capítulo (más pequeño) pero más sustancioso que el anterior… en menos de una semana pero con la penosa realidad que mi cerebro fue victima de noches tortuosas y llenas de delirios… he borrado tantos capítulos… que los borradores ahora son más grandes que la verdadera historia… en fin… todo por ustedes. Que me he quedado loca… y llena de júbilo cuando vi los reviews. Y claro con la colaboración de monic company… mi (estuve buscando esa palabrita por más de tres horas) crítica… era otra, pero ya me molesté… Ahora- suenan los tambores- los agradecimientos… y respuestas a sus muy preciadas preguntas.
Esmeraldy: pues muchas gracias por ser la primera en dejar review… y por darme el apoyo… y ya ves aquí estoy continuando prontito.
silvi-chan: que bueno que te haya gustado tanto… y que te guste el estilo que le estoy dando… y sobre todo que los personajes puedan ser identificados… ya sabes eso de ella lo vio… él la miró… se enamoraron… shalalala… con ganas de decir: bueno, pues que bonito… yo quiero un cuento así… en dónde me suscribo. Muchas gracias por dejar un review tan grande… me encantó. Un beso.
Miranda: vaya que no les gustan las niñas inocentes… bueno a mi parecer Sakura tiene ese lado que todas tenemos… no es el malo… es el real… dime ¿quién puede estar toda la vida feliz? Yo al menos no… y parece que Sakura tampoco. Gracias.
Danii T: es interesante… eso parece… algo misteriosa!" gracias por el review. Un beso.
Selene Mindthelay: vaya que cuando vi el review… me dije… cuántas preguntas… y sólo una respuesta para tu paz mental… te imaginas que te diga todo… pues me quedó sin una lectora. No, no se muere… pero es secreto… y tampoco está basado en algún libro o película… o eso creo, a menos que mi subconsciente que esté haciendo una mala jugada. Muchas gracias por tu muy suntuoso comentario… y un beso.
abril-chan: que bueno que te guste el estilo… y que quieras que actualice pronto… ya ves, aquí haciendo caso… con respecto a Sakurita… pues ya ves salió un poco viciosa, pero todos tenemos algo de ello… y Syaoran… pues a ver como se compone… o lo componen.
TaKaA: pues no, creo que el pequeño Syaoran será el que cuente toda la historia… me puse a pensar varios días atrás en sí era mejor que intercalara narradores… pero no sé. Estuve a punto, lo acepto, pero no sé… me dio tristeza dejar a Syaoran de narrador. Sobre sakura y su vicio nocivo… pues algo debe cambiar después de varios años… a qué tú eres bien diferente de la niña de diez años que solías ser… pues así cambio esta sakura. Un beso.
Cherry Angel Moon: pues sí… siempre vemos cómo Sakura cuenta su historia, así que me entró el gusanito de por qué dejar tan relegado al pobre Syaoran… u.u, aunque no me salga tan bien, pero se hace el intento. Gracias, un beso.
Rocio: y a mi me encanto tu review… claro que nadie puede ser perfecta… aunque las marysues… se quieran adueñar de las historias… las bellezas perfectas no existen… ni los movimientos gráciles… las diosas… sólo existen las mujeres de carne y hueso… que pueden gustarle a un chico y que se convierten en sus diosas… sus bellezas… etc. Así o más alucinada ¿no? No sé, esta historia salió cuando después de ver una pasarela… y a una conocida creerse modelo de una de esas… dije ¿y las demás qué? Pues aquí seguimos… y muy lindas también…
