Antes de leer: Aclaro que esta versión de Alluring secret es otra versión menos conocida en la que el ángel es Luka, la podéis buscar en youtube. Personalmente me gusta más n_n
Alluring secret
~Black Vow~
-No me gusta estar sola –Gimoteó una pequeña rubia de ojos azules que apenas alcanzaría los ocho años.
Se acurrucó un poco más en la esquina de la que sería su nueva habitación durante tiempo indefinido.
La chica continuó llorando en silencio, la habían dejado allí esa mañana y se había negado a salir de allí hasta que sus padres la recogieran, aunque eso nunca pasaría y lo sabía.
-A mi tampoco –respondió uno voz hasta el momento desconocida.
La chica se volvió temerosa para encontrarse sola, como estaba hacía unos instantes. Se levantó lentamente e inspecciono su nuevo cuarto.
La habitación no era muy grande pero tampoco pequeña y contaba con un buen mobiliario: Una cama grande, un armario, un espejo de pie y una cómoda.
-A mí tampoco me gusta estar solo –repitió la voz.
La chica se giró encontrando tras de sí al dueño.
-¿Cómo te llamas?
[Ocho años después]
Un ángel caído es aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios, aquel que ha errado contra el Edén mancillándolo con pecados.
Pero ¿Y si el pecado es amar?
Con el corazón roto un ángel vagaba por un pueblo al atardecer. Sin controlar sus acciones, inconscientemente sus pies la llevaron hasta una iglesia.
Era normal, después de todo era un ser divino, celestial ¿Qué mejor sitio que ese? Estaba en su instinto.
Caminó hacia el interior de la capilla. Sus pasos hacían eco y daban sensación de grandeza. Aspiró hondo el aroma a incienso impregnado en las paredes del templo sagrado y se arrodilló frente al altar buscando una respuesta a su desdicha.
Estuvo allí quieta ausente del mundo sin saber cuánto tiempo había permanecido sin moverse tal vez horas, aún así no halló respuesta a su dilema.
Una mano se posó en su hombro. Era fina y pálida.
El ángel giró su cabeza lentamente para ver al propietario encontrándose con una joven.
Vestía de negro, era un atuendo de monja. Tenía el pelo corto enmarcado su cara y al ser rubio resaltaba sus ojos azules, quizá era extrajera.
El ángel se quedo paralizada. La chica se limito a sonreírle y por educación le correspondió pero en realidad analizaba cada una de sus delicadas fracciones:
Un cuerpo delgado se escondía tras su recatado traje, aún así se advertían sus disimuladas curvas y sus brazos eran demasiado estrechos, con la mano que le quedaba libre sostenía una pequeña Biblia y un rosario de madera.
El ángel se levantó lentamente sin apartar la vista, en pie era bastante más alta que ella.
La pena de su interior se desvaneció al instante ¿Qué había hecho la joven?
Solo con tocarla la había librado de su pesar. Abrió los ojos de par en par sintiéndose patética.
Se había enamorado.
Sentimientos prohibidos comenzaron a nacer de su ser, abriendo la caja de Pandora que ocultaba el tabú del amor humano separado del celestial tentándola a probar de la fruta proscrita oculta tras la misma sonrisa, sin decir nada.
-¿Cómo te llamas? –El silencio fue roto por la joven.
El ángel por fin reaccionó. Con una reverencia pronunció un débil "No lo sé".
La chica se quedo extrañada, sacudió la cabeza para no parecer mal educada.
-Oh… Yo me llamo Rin –dijo amigablemente.
El arcángel repitió su nombre mentalmente y reprimió un impulso de abrazarla.
-¿Estas perdida? –continuó Rin ajena a los repentinos sentimientos de la mujer que se hallaba junto a ella.
-Si –murmuró. Aunque no lo estaba en el sentido en el que la chica lo preguntaba. Sí, lo estaba moralmente al menos hasta hace unos instantes, antes de ver la luz que emanaba de sus zafiros azules.
-¿Quieres venir conmigo? –pronunció instantáneamente.
No reaccionó de lo que había dicho hasta escucharlo con su propia voz pero no iba a retirarlo apiadándose de la mirada melancólica de la mujer.
El ángel se dejo guiar hasta el hogar que confirmando sus temidas sospechas era un convento. A diferencia de los que había visto este estaba completamente abandonado pues la mayoría de las habitaciones estaban vacías lo que al mismo tiempo le daba un aspecto tétrico. La rubia se paró frente a una habitación e invitó a pasar a la nueva inquilina primero.
El ángel observó la austera habitación y se paró frente a un espejo. Se sorprendió, era la primera vez que se miraba en uno.
En apariencia, era una mujer de cabellos largos y rosas y ojos celestes, pero no eran comparables a los bellos ojos turquesa de Rin. A diferencia de su anfitriona, ella vestía de blanco.
Por último destacó sus grandes alas de plumas del mismo color que su túnica, aunque al ojo mortal era invisible ella las podía seguir viendo.
Tan absorta estaba de su propio reflejo que ni se percató de que Rin se había ido, pero si cuándo esta volvió cargando una cuenco de barro repleto de jugosas y brillantes manzanas rojas.
Se sintió aliviada al estar en la misma habitación que su amada pero al momento recordó donde se encontraba y la sospechable posición de la chica ¿Qué era ella si no otra propiedad de Dios? Estaban en un convento, junto a una iglesia, un sitio sagrado que comenzaba a mancillar por su deseo hacia una novicia.
-¿Eres monja? – preguntó decidida sin dejar tiempo a que Rin dejara siquiera el plato sobre una mesa.
Negó con la cabeza.
-Pero pronto lo seré, ahora mismo presento mis votos.
El mundo se vino abajo con el anuncio de la chica. Rin no se explicó el evidente cambio de humor en su invitada.
-Te he traído unas manzanas, por si tienes hambre –cambió de tema.
El arcángel dirigió su vista a la comida.
-¿Vives tu sola aquí? – volvió a hacer una pregunta. No se daría satisfecha hasta saciar toda su curiosidad.
-Desde hace unos años que murió la madre superiora, pero siempre he estado sola –La novicia ocultó su mirada bajo su flequillo – no me gusta estar sola, aunque antes tenía un amigo.
-¿Un amigo?
-Sí, pero hace tiempo que no lo veo, apenas lo recuerdo –la chica miró a la mujer de pelo rosa -¡Lo siento! –Se disculpó tan rápido que apenas vocalizó – me he ido por las ramas hablándote de cosas que seguro que no te interesan, cuando lo más probable es que quieras descansar….
La chica se sonrojó débilmente ante la idea de haber parecido infantil.
El ángel intentó convencerla de que no era así pero la chica se escabulló hacia la puerta.
-Será mejor que hablemos mañana –dijo agarrando el picaporte –por favor come algo –suplicó antes de cerrar.
Tras el portazo, la mujer se dirigió hacia la mesa que tenía las frutas y cogió una manzana.
La sostuvo entre sus manos y jugueteó un poco con ella.
-No es irónico… Que una novicia ofrezca la fruta del pecado… -Musitó antes de morderla.
Nunca antes le había parecido una fruta tan dulce, ni siquiera la ambrosía. Ojala todo fuera tan fácil. Lo que más deseaba era tener entre sus manos era el fruto prohibido aunque esa fuera destruir lo que una vez fue ,pero Esas eran sus fantasías pues ¿Cómo dejar de ser uno mismo?
Se miró al espejo una última vez. Ella pertenecía al mismo sexo que la monja y no solo eso, sino que era un ser divino.
Ambas razones eran las cadenas que aprisionaban su deseo. Sintió fuerzas y ganas de romper el espejo que no hacían más que mostrarle lo imposible pero se reprimió a regañadientes. Dejó la manzana. A pesar de que ella se lo había pedido no quería comer más, así que se acostó en la cama.
Pronto la oscuridad de Morfeo la invadió en sus sueños. Una sombra sin cuerpo ni cara no hacía más que tentarla.
"Para realizar el amor prohibido entre humanos y ángeles, destruye lo que fuiste, abandona tu puro corazón y arranca tus alas"
Era lo único que se repetía en su pesadilla y al despertar en su cabeza ¿Quién había sido? ¿La voz de su interior? Sus ansias, quizá le gustaba torturarse.
Tres golpes suaves en la puerta de madera hicieron que alzara la cabeza y el ver entrar a la única persona del lugar hizo que se olvidaran todos sus pesares.
-¿Estabas despierta? –El ángel asintió casi al instante. –Pensé que te gustaría dar un paseo, hay un valle precioso en el que hay muchas flores.
-Me encantaría ir – contestó acercándose a la puerta, seguida de la chica, al menos hasta que esta se paró junto a la mesa.
-¡Te has comido toda la fruta! Me alegro – Exclamó cogiendo el recipiente.
El ser divino se volvió impresionado, ella no había comido una entera siquiera más lo mantuvo en secreto pues parecería una mentira. Esperó a que Rin abandonara el lugar para cerrar la puerta, aunque, esa vez se sintió más que observada.
Pero lo pasado daba igual. Se encontraba en la mencionada hondonada que era muchísimo más bella de lo que la novicia le había contado:
La hierba era de un verde intenso y suave y todo estaba inundado de pequeñas florecillas de varias tonalidades de rosa que contrastaban a la perfección con el cielo celeste.
El ángel se deleitaba de la vista, pero no la que el valle le ofrecía si no sus propios ojos posados en la delgada figura de la chica sentada junto a ella formando una pequeña corona de las flores que construía cerca suya, Sin previo a viso, Rin se la colocó en la cabeza con la delicadeza de un relojero.
El arcángel sujetó sus manos, al principio sin darse cuenta pero al cerciorarse de su acto, aún así no la soltó.
-¿Ocurre algo? –preguntó inocente la chica.
-Es preciosa –contestó.
La chica sonrió alagada, aunque el piropo no era para la corona si no para ella.
-De pequeña las hacía mucho, siempre soñé en llevar una puesta el día de mi boda.
Fue un comentario que Rin lanzó, aunque sin saberlo eso llamó mucho la atención de su acompañante.
-¿Por qué no lo cumples? –preguntó casi desesperada, pero no permitió que se le notara.
-Es un poco tarde, presentaré mis votos, pero tú eres joven y bella deberías encontrar a un hombre y… -Quiso seguir la frase pero su amiga se marchó en dirección al convento. No estaba demasiado lejos.
Vio entristecida como se alejaba, no quería incomodarla y quizás hubiera sido impertinente pero en la cabeza del ángel lo único que estaba era su propia batalla moral.
Un hombre…Las mujeres aman a hombres.
Para realizar el amor prohibido entre humanos y ángeles, destruye lo que fuiste, abandona tu puro corazón y arranca tus alas…Su sueño de anoche.
No podía cambiar lo que era. Llegó a la habitación que le asignó el día anterior y cerró de un portazo.
Buscando de nuevo el espejo esta vez dispuesto a hacerlo añicos por no mostrar lo que ella quería, pero esta vez no era su reflejo el que le enseñaba si no el de un chico. Un demonio.
Inerte, observándola y entre sus manos sujetaba la manzana mordida del día anterior.
Se relamió los labios y pasó la yema de sus dedos por la piel de esta.
-Conozco tu pecado… -hizo una pausa en la que el arcángel no gesticuló palabra alguna- Haz un voto oscuro conmigo y entrégame tus alas, a cambio te daré lo que más desees.
Un ser divino como ella era se abría negado. Pero un ser divino no se hubiera enamorado y se hubiera quería apropiar de algo que le pertenecía a Dios. No era mejor que él además el aspecto era similar al de su amada:
Piel blanca y fina, cabellos rubios, ojos azules, aunque en ellos no se mostraba la inocencia si no la tentación y lujuria.
-Para poder vivir junto a ella, no dudaré en arrancarme estas alas y entregarlas al mal –pronunció solemne postrándose.
El proceso fue corto o largo tal vez, no fue algo que pudiera concretar. Solo que fue algo insoportable como tocar y sentir el infierno en su piel. La paz de su alma se disipó y la luz de sus ojos se apagó por completo. Las puertas del cielo se le cerraron por la eternidad pero pronto disfrutaría de su propio paraíso junto a su amada.
Abrió los ojos. No sentía el peso en sus espalda pero si el peso mortal sus consecuencias, la primera de ellas el dolor desgarrador donde antes estaban sus alas.
Pero sentirse humano no le asustaba, después de todo aún siendo ángel se sentía como uno de ellos, tentado.
De uno de sus hombros emanaba sangre, llevó el brazo contrario a este por instinto y dejó caer su espalda apoyada en el altar. Apenas tenía fuerzas.
Una escena familiar se repitió ante sus ojos. Unos pasos hacían sonar el eco de la iglesia.
Esa mañana una monja había ido a tomar sus votos, encontrándose a un moribundo y misterioso joven.
Corrió a su lado preocupada al ver la sangre a su alrededor. Se arrodilló para llegar a su altura obligándolo a mirarla, él le sonreía con una triste mirada. En el momento en el cruzaron las miradas, la novicia se enamoró.
Sintiendo lo prohibido para alguien de su estado, recuerdos rotos abundaron su cabeza.
Una sombra pasó a su espalda, un cuerpo sin rostro que le tentaba. Miró una vez más al muchacho y en un momento, lo abandono todo. Lo traicionó todo.
La chica ayudó a levantarse al hombre, todavía sin formular palabra por miedo a decir algo inapropiado.
Lo condujo a la habitación en la que había alojado a la chica la cual se había marchado hace unos días.
Le ayudó a quitarse la camisa, contemplando su espalda musculada y ancha y divisando la herida, la cual era profunda y parecía recién hecha.
-Voy a por algo para curarte –dijo mientras corría.
A pesar de la herida de la que el que antes fue ángel se había acostumbrado, lo único que sentía era satisfacción. La chica apareció inmediatamente con cuenco lleno de agua, el cual pudo reconocer pues era el que había utilizado para llevar las manzanas y unos trapos viejos, pues como supuso no tendría vendas.
La chica pasó la gasa húmeda por la herida desinfectándola y luego pasando las vendas alrededor de su espalda y anudándolas por delante, con la vista fija al suelo para evitar que él le viera.
Pero en una acción inesperada, el delicadamente la tomó de la barbilla para que ella le mirara. Todavía seguía amándola.
Acercó lentamente sus labios a los de la chica, probando el sabor prohibido de estos y deleitándose. Por fin tenía en sus manos lo que siempre había deseado mezclándose con la lujuria incluso la pasión… Su voto terminó contaminado.
Pasaron la noche juntos. Abrazados, amándose.
El pasado volverá, tras lo que habían cometido aunque huyeran de todo, la muerte les corroerá a ambos sumergiéndose en ella.
Aún así el arrepentimiento no entra mostrado por ninguno. Era demasiado delicioso.
El día llegó. El joven se levantó tranquilamente del lecho.
Se acercó al espejo. Aquel que una vez le produjo odio, ahora solo felicidad al ver su reflejo.
Aunque seguía siendo alto su cuerpo era totalmente distinto. Para empezar su cabello era azul. Lo único que conservaba eran sus ojos. Pero sus sentimientos eran iguales, solo había cambiado su apariencia.
En ese momento le apeteció una manzana, pero por temor a despertar a la chica decidió investigar el dónde encontrarla. Cogió su camisa impregnada de sangre seca, pero le era indiferente.
Antes de abandonar la habitación depositó un beso en la mejilla de Rin y no dejó de mirarla hasta desaparecer por el marco.
La chica despertó al poco tiempo. Aunque estaba sola no se alarmó sin embargo la inquietaron los sonidos agresivos que provenía de la capilla.
Alarmada se colocó el hábito que aunque no la representaba ya era lo único que poseía. Se dirigió a la iglesia esperando encontrarse con su amante pero no fue así. En su lugar encontró a un joven rubio de espaldas y este arrastraba por el suelo un ala gigantesca de plumas blancas.
La chica se acorraló a una pared y gritó asustada ante el desconocido. Este se volvió y cogió el ala con sus brazos acercándose a Rin.
-Prohibición –comenzó a decir el chico –Pecado, heridas sin cicatrizar.
Al escuchar esto, la que sería novicia comenzó a llorar recordando sus actos impuros.
-Recuerdas estas palabras… las pronunciaste tu –el chico soltó lo que poseía entre su manos para poder estar más cerca –Pero ahora que las has vivido ¿Quieres estar junto a mí?
Como una explosión los recuerdos llegaron a la cabeza de la chica. El era su amigo de la infancia el cual conoció cando fue abandonada allí, a través del espejo.
Pero ella dejó de verlo, se cambió de habitación incluso, pues él era un demonio.
-Rin, tú me creaste, te he estado esperando ¿Me amas ya? –El seguía avanzando hasta quedar a escasos centímetros de la chica.
Antes de que el pudieras tocarla siquiera, ella lo empujó y salió velozmente y aterrorizada.
-¡La sentencia llegara! –gritó al ver como enfurecido al ver como huía la chica.
Comenzó a perseguirla, no quería perderla otra vez. La chica no sabía a dónde huir y terminó en el valle, aislada, terminó tropezando con el habito.
Intentó incorporarse pero el ya estaba a su lado tendiéndole la mano. La chica lo miró con repulsión.
Al verse rechazado se sintió dolido.
-¿¡Por qué no me amas! –Exclamó arrancando un par de flores –Siempre he estado contigo, protegiéndote he hecho lo imposible por ti. Quería que fueras mía y he tenía que ver cómo te entregabas a otro, otro que no es mejor que yo pues yo lo creé ¿No soy digno de ti aún?
-Yo le amo a él –pronunció débilmente por temor a enfurecer más al demonio.
Pero que no lo oyera era en vano, pues encolerizado intentó coger a la chica.
-¡Suéltala! –Escuchó a su espalda.
No era otro sino el chico, el arcángel.
-¿No te he convertido en humano? Era lo que querías, ahora paga el precio- dijo refiriéndose a la novicia.
-Mi precio lo pagué entregándole mis alas a un demonio… -le plantó cara.
El llamado ocultó su vista bajo el flequillo y comenzó a reír. Extendió su mano haciendo aparecer una pistola de la nada y despidiéndose en voz alta apuntó al chico.
Apretó el gatillo, todo fue muy rápido. Humo, sangre, un gritó de horror…
Pero no como lo había planeado. La camisa de chico de llenó de , pero esta vez no era suya, sino de la chica la cual se había puesto en el objetivo demasiado rápido. Al momento, una herida en el mismo lugar apareció en el pecho del demonio pues él fue creado por la chica y con su muerte acabó con él.
Una lágrima se escapó de los ojos del joven peliazul y abrazó a su amada contra su pecho, acarició sus cabellos y besó su frente.
Al morir el demonio fue liberado del contrato del mal. Volviendo a su forma original y libre de cualquier carga gracias a la vida de su amada. Pero dejó una pluma para ella que depositó en su pecho. Para salvarla siendo consciente de que se desvanecería.
Un ángel caído perdió sus alas y una joven virgen se tiñó de negro por sus pecados.
Ambos permanecen en el profundo abismo pues sus votos están unidos conservando su pecado decadente. Condenadas en el limbo se encontrarán de nuevo.
Algún día…
XxXxXxXx
Bueno, pues aquí termina. Tengo que decir que la escribí por que me enamoré del video y en cuanto lo vi empecé a maquinar la historia. Siento no a ver escrito ninguna de las que me pedisteis, fue un antojo.
La historia no me convence del todo, pero una amiga me dijo que la subiera y ya que estaba escrita pues… ¡Adelante!
El siguiente capitulo intentaré que sea: "Your Love will Surely Skyrocket" A petición de Akane river y así cambio completamente el estilo ^^
Ahora contestaré a los (queridos) reviews =D!
Raquelsweet:
Me alegro de que te pareciera graciosa, me encanta incluir humor en mis historias ya que soy bastante bromista, ¡No sabes como me costó aguantarme las ganas de que Kaito dijera una tontería o Rin se cayera en medio de la iglesia! Pero en el roque que le quise dar no pega.
Te contesto: Si, quiero escribir "World is Mine" Pero ¡No sé a cual escoger! Len me pierde pero tiene que estar a gusto de todos así que pensaré algo ^^U
No esta perfecto, es un intento, siempre hay que mejorar (sobretodo mi ortografía -.-U) Pero muchas gracias ^-^
Moeycal
¡Si! Tu cáp. n_n Esta vex te doy yo las gracias. Gracias a ti pude comenzar otro fic y poder variar mí forma de escribir _.
Me parece que exploté mucho a Kaito, quién no fuera Meiko, pero ella es así y me encanta manejar a la poderosa Meiko Sakine empuñando una botella de sake òwó [¿?] Espero que este también te haya gustado creo que es la primera vez en la que no hago a Kaito hace el tonto uwu.¡ Con lo que me gustan sus paridas! O3O
Mon Kagamine:
OMG! OMG! _ No sabes como me siento al saber que una de mis autoras favoritas en Fanfiction lee mis fics y ¿Encima le gustan! Jo, jo *Salta y corretea de un lado a otro*
Bueno, la comedia es mi género favorito, me encanta (siempre que puedo) sacar una sonrisa y espero haberlo conseguido contigo ^^!
Te pido ayuda, estoy un poco oxidada referente a los nuevos (mi mundo se basa en torno a los kagamine [¿]) je, je… Pero si quieres alguna canción en especial te animo a que me la diga y de inmediato me pondré con ella òwó
(Además, tengo ganas de manejar a los nuevos, aunque ya lo estoy haciendo si estas atenta a mis otros fics que aunque ahora no estén, poco a poco iran cogiendo protagonismo, juju…) Ahí lo dejo :B
Akane River:
¡Si! =)
Como leíste antes, el próximo cáp será la adaptación de la canción que tú has pedido. Siento no aberla adaptado primero, pero esta se me antojó por así decirlo _.
Al menos creo que has disfrutada con el Cáp. de "Yami no ou" y espero que también lo haya echo con este n_n ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
Leemos, mejor dicho O3O
Joe-Kagamine:
n_n Me alegra que te pareciera graciosa, normalmente las tonterías me salen solas y más pensando en el personaje al que estoy representado (y más si se trata de Kaito, ju ju, a ese me encanta hacerle parecer patoso por que es la imagen que me dan aunque tiene un gran corazón y sus momentos)
Espero que ya este bien del todo, te recuerdo que también espero tus fics, nee! :P
Una última nota:
Pues… mis otros fics, si les dais una pasadita no estaría de más xD =)
Return to Zero aviso que lo actualizaré en breve ahora que retomo la escritura, llamémosle a mi desaparición una desaparición sabática ò.o [?] Pero me gusta el resultado en especial algo que se me ocurrió mientras escribía el siguiente cáp de este, algo inesperado y al menos a mi eso me gusta n_n
Y también Hinoba ai Un fic que escribo junto a moeycal y que ella sube en su cuenta. Aunque solo esta subido un Cáp. Aviso que tenemos escrito mucho más, al menos hasta el 5 o 6 ^^Uy el cáp dos también se subirá dentro de poco, solo le falta una revisión . Ese fic merece la pena, mientras más lo escribo, más me enamoro de el *O*
Y Ya por fin termino, soy una pesada (lo sé ¬w¬) Pero después de tanto tiempo sin escribir…
Bueno, pues finiquitado otro episodio… ¿Review? *¬*
