Hello, people.

Miren, la cosa es ésta: yo tenía planeado terminar el capítulo con la reaparición de Todoroki, porque sí, es un protagónico: tiene que reaparecer.

Sin embargo, había cosas importantes para conectar con mi otro fic, 'Izuko', antes de que eso pasara, por lo que he decidido concluir 'In my lenguage...' con un final abierto que será el punto de partida para un nuevo fanfic en el que fortaleceré las relaciones, no sólo la que existe entre Bakugō y Todoroki.

En fin espero que disfruten la segunda parte, me esforcé mucho :)

Chapter Text


Los eternos días de secundaria llegaron a su fin tras la ceremonia más aburrida en la historia de las graduaciones.

Ahora, ahí estaba Bakugō; intentando disfrutar de sus vacaciones antes de entrar a la UA. Y sólo intentándolo, porque igual que cualquier adolescente con tiempo para el ocio, fue explotado como empleado doméstico.

Cierto día en que le tocó hacer las compras, descubrió que la fortuna aún no estaba de su lado, pues cuando quiso tomar una canasta para los víveres, alguien tuvo la ocurrencia de aferrarse al mismo objeto, provocando un efímero roce entre sus manos.

"¿Bakugō?"

El insulto excoriando la punta de su lengua reclamaba salir, pero Katsuki no tenía idea que diría exactamente cuando abriera la boca, porque de todas las almas y sitios existentes en el mundo, no creyó ver a ésa precisamente allí.

Las pupilas de Bakugō se despegaron de la canasta con la expectativa de encontrarse de frente al par de iris heterocromos; no obstante, una mirada tonalidad gris homogéneo lo recibió en su lugar.

"¿Lo conoces?"

"Sí. Él es Katsuki Bakugō, mi compañero de secundaria"

Al lado de la mujer cuyo rostro denotaba cansancio pero su sonrisa le otorgaba dulzura, se encontraba el ser más insufrible haciendo gala de la expresión más impropia que Bakugō le iba a ver: Todoroki destilaba afecto con cada mueca, cada movimiento de sus orbes al mirar a su acompañante.

"Bakugō, te presento a mi madre: Rei"

Ella hizo amago de saludar estrechando sus palmas, pero Todoroki la detuvo y murmuró algo que sonó como "a él no le gustan estas cosas". Entonces, Rei volvió a sonreír y se inclinó ligeramente para despedirse.

Cuando Bakugō los vio alejarse, su antiguo compañero giró el rostro como si fuese a mirarlo, no obstante, el ángulo que adoptó su cuello apenas le permitía al rubio contemplar el rabillo de su ojo gris y la respectiva comisura de sus labios; fue ahí cuando Bakugō se dio cuenta de que algo andaba mal.

Los extremos de los ojos y la boca no podían alinearse de esa manera a menos que la persona lo indujere. Por lo tanto, si Katsuki añadía el hecho de que las mejillas de Todoroki lucían más elevadas con respecto a sus pómulos de lo que era normal, la conclusión sería evidente.

Katsuki apostaría a que Shōto se burlaba de él, porque el muy desgraciado estaba sonriendo como si no supiera que el rubio lo miraba. También era factible que, con su madre a un lado suyo, Todoroki confiase en que Katsuki no haría nada al respecto.

En el fondo, Bakugō apreciaba que Todoroki lo conociera lo suficiente para saber que no se atrevería a arruinar la única salida que Shōto anheló por tanto tiempo. Aquella fue la primera ocasión en que Bakugō le devolvió la sonrisa.

Finalmente, los días pasaron y el momento de asistir a la UA llegó. En su primer módulo, Katsuki no tuvo la necesidad de tomar notas; su memoria le bastaba para recordar lo que el profesor había dicho. Además, el sujeto no era de los que se alteraban si no les ponían atención.

Shōta Aizawa le había caído tan bien que no le dio importancia al par de ojos clavados en su nuca durante toda la clase. De todas formas, descubrió para su segundo módulo que, quien lo había observado con tanta insistencia, era el mismo nerd de cara pecosa con el cual tenía la desdicha de volver a compartir aula.

Y si el disgusto de comprobar que Deku estaba en la UA no era suficiente, Bakugō terminó por explotar cuando vio al muchacho de cabellos níveos y rostro impasible entrando por la misma puerta que había cruzado él. La sola idea de que un vago y el mejor estudiante de la escuela media estuviesen en el mismo salón era absurda.

Sus pupilas buscaron a Deku por instinto y, una vez lo encontraron, notó cómo éste alternaba la vista entre él y el albino. Bakugō apretó sus manos y Deku tragó saliva con angustia. Al parecer, ese tonto no entendía con palabras: quizás entendería a base de puños.

Katsuki se dio cuenta de que llevaba mucho tiempo sin golpear a Izuku, pero no porque el niño hubiese cambiado, sino porque tenía demasiada suerte.

Primero, Bakugō se enfocó en sus propios estudios, Deku no era más importante que sus ambiciones. Después, al dominar el ritmo de la escuela media, aparecieron Iida y Uraraka para llevarse al nerd número uno y Bakugō estaba bien con eso. No lo iría a buscar, no era masoquista.

Más adelante, Todoroki apareció y los ojos de Bakugō tenían un nuevo objetivo: superarlo. Se mantuvo en un tira y afloja con la quimera humana a partir de entonces y el tiempo voló.

Deku no le había trastornado hasta ahora, durante su primer día en la UA, y cuando sus pies ansiosos decidieron acercárse al susodicho para recordar la sensación de golpear a esa persona que tanto le irritaba, la bendita fortuna intercedió otra vez.

"Quítate, fenómeno. Estorbas"

"Cállate. Tu voz es molesta"

Fue apenas un roce, pero sus hombros chocaron al pasar entre las bancas.