N/A: Cierto que parece una telenovela, pero estas cosas pasan también en la vida real, yo hasta hace un año pensaba que mi primo era mi primo, pero resulta que fue adoptado hace 18 años y nadie lo sabía porque mi tía pasó todo su supuesto embarazo fuera en un largo viaje. Claro que eso no afecta en nada el cariño que le tenemos, pero para él fue horrible enterrarse de algo así.

En fin, aquí está el segundo drabble.


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Cerca de la habitación elegida, Hinata apretó los labios atormentada, no quería que su hermana disfrutara estando con Naruto-kun, menos él con Hanabi, tenía miedo de que algo naciera entre ellos.

Naruto y Hanabi acababan de entrar en la habitación y ya Hinata estaba arrepentida, quería detenerlos, pero era por el bien de su matrimonio, tenía que soportar. Finalmente se marchó siguiendo el largo pasillo, caminó por la casa grande hasta que se encontró a su madre tomando una taza de té en la terraza.

—Mamá, ¿qué haces aquí tan sola?

La señora de larga cabellera y rostro gentil sonrió, —disfrutando de la vista hija.

Hinata vio hacia el frente y sólo vio la construcción que pronto sería su casa particular, donde viviría con Naruto-kun, varios obreros trabajaban puliendo las maderas y otros colocando el techo.

La mujer sin despegar la vista de la casa en construcción dijo —escuche la voz de Naruto-kun hace rato, ¿Ya llegó de su misión?

—Sí, llegó hoy, está descansando —mintió tratando de ocultar sus nervios, ¿qué pensaría su madre si supiera lo que está pasando entre su marido y su hermana?

—Naruto-kun es un buen hombre, yo nunca pude darle un hijo varón a tú padre, espero que tú si puedas darle un nieto.

Ahora Hinata sentía una doble presión, tenía que ser un niño varón el bebé que diera a luz su hermana.

—Y-yo, tengo que decirte algo.

La señora Hyuga tomó un trago de su té y miró a su hija —te escucho.

Hinata se arrepintió, su madre no entendería lo que ella y su hermana habían planeado —me gusta como está quedando mi casa.

La mujer mayor sonrió levemente —a mi también, está quedando muy bonita.

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Un mes pasó hasta que Hanabi pudo hacerse una prueba de embarazo, pero para desgracia de Hinata, la prueba dio negativa.

—Hermana por favor, mi matrimonio depende de que Naruto-kun pueda tener descendencia. —le suplicó Hinata en la habitación de la menor.

Hanabi suspiró —está bien, pero bajo la misma condición.

Se refería a la de no espiarlos, la mayor le prometió que no vería y se dispusieron a esperar a que Naruto regresara de su misión, estaba cerca de Konoha, no tardaría en llegar.

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Dos días pasaron hasta que por fin Naruto regresó, ahora él y Hinata vivían en una casa individual en el barrio Hyuga, bastante cerca de la mansión, Naruto estaba seguro de que Hiashi los quería tener bien vigilados.

—Hola Hinata, hola Hanabi—saludó Naruto entrando a la casa quitándose la chaqueta sucia y colgándola en el perchero.

—Naruto-kun, ¿cómo te fue en la misión? —le preguntó Hinata con voz suave.

—Ah, muy bien, estoy hambriento.

Naruto se fue directo a la mesa del comedor y las dos hermanas lo siguieron, Hinata le sirvió un enorme plato de comida. El rubio la devoraba mientras las dos lo observaban en silencio.

—¿Qué?, ¿qué pasa? —preguntó el rubio incomodo.

—Naruto-kun, ya le hicimos la prueba de embarazo a Hanabi y dio negativa.

Naruto nada sorprendido miró a Hanabi y después a su esposa, —es lo mejor, no me gustaba ese enredo que estaban planeando ustedes dos.

—Estoy dispuesta a cooperar otra vez—intervino Hanabi.