Sam estaba paralizada. No sabía qué hacer. Si debía salir corriendo de ahí o tomárselo como una broma. Tomo la carta y la metió en su bolsillo y de manera muy lenta camino hasta su cuarto, solo para comprobar que él o ella era de verdad. Cuando llego a él abrió muy lentamente la puerta y una vez que estuvo abierta por completo tuvo que hacer un escáner rápido por toda la habitación para recordar donde estaba el interruptor de luz. De nuevo no podía ver nada. Frustrada recorrió su mano por la fría pared áspera hasta que se topó con el interruptor de luz. Respiro profundamente preparándose psicológicamente para lo que sea que pudiera encontrar. En el fondo sabía que lo que sea que encontraría al encender la luz no le agradaría para nada pero aún se aferraba a la esperanza de que solo fuera una cruel broma.

Encendió la luz.

Lo primero que Sam noto es que sobre su cama estaba el llavero de Pam, y su bolso, lo que comprobaba efectivamente de que su madre estuvo ahí. Sus ojos recorrieron la habitación lentamente. Todo lo demás parecía intacto, hasta que lo vio. Su pequeño y fiel gato espumita estaba sentado sobre un rojo y espeso líquido. Estaba sentado de manera natural, lamiendo el líquido que estaba debajo de él. La primera pregunta que cruzo por la mente de Sam fue ¿Sobre qué diablos está sentado? Aunque ya sabía la respuesta, claro. Sam quiso suponer que espumita se había herido en alguna parte y por eso estaba la sangre, pero espumita no parecía herido. Sam lo llamo solo para comprobar que la sangre en realidad fuera de él.

-Espumita- susurro Sam. Estaba demasiado aterrorizada como para hablar fuerte- Espumita ven

Pero el gato no le hizo caso. Sam escaneo de nuevo la habitación con más lentitud y se dio cuenta de que en el piso había huellas marcadas de sangre que se dirigían al closet. Las huellas eras hechas por zapatos, probablemente botas. Sam volteo a su closet y descubrió que la puerta estaba entreabierta. Todos sus instintos le pedían que corriera, que no estaba a salvo en su casa, que debía salir de ahí lo antes posible, pero su curiosidad le estaba ganando. Necesitaba saber si el responsable de la carta y de la sangre la estaba esperando ahí. Dio un paso dentro de su habitación, el olor a sangre se iba haciendo más fuerte entre más se acercaba y las huellas parecían cada vez más lejanas. Sam estaba planteándose cualquier tipo de posibilidades. Cómo sería la persona detrás de esto y cómo es que Sam reaccionaria. Lo atacaría y rezaría porque no tuviera ningún arma. Quizá solo era una trampa y él o ella estarían detrás de Sam, esperando felizmente por atraparla, por torturarla o lo que sea. Mientras más avanzaba las marcas de sangre parecían más brillantes. La luz de la lámpara hacía brillar la sangre de una manera hermosa. Una vez que estuvo enfrente del closet se quedó quieta, esperando escuchar la respiración de alguien o algún crujido en la madera que pudiera delatar que efectivamente había alguien ahí. Hubo un par de segundos en total silencio. 1, 2, 3, 4….

De repente Espumita se dejó ir contra Sam. Salto sobre ella manchándola de sangre y la rasguño repetidas veces. El gato parecía endemoniado porque jamás se había comportado de tal manera. Sam intento alejarlo pero espumita se aferraba a los brazos de Sam. Le encajaba las uñas en cualquier parte del cuerpo que podía. Finalmente Sam tomo al gato del pellejo del cuello y lo aventó. En el momento en que Espumita voló por el aire un disparo se escuchó. Sam tardo un par de segundos en reaccionar, pero cuando reacciono ya era demasiado tarde. El gato de Sam yacía muerto en el piso. A dos metros de distancia de la mancha de sangre original.

Sam volteo aterrada a sus espaldas buscando desesperadamente por quien había disparado el arma pero lamentablemente no vio nada. Fue entonces cuando decidió que ya era suficiente. Salió corriendo lo más rápido que sus pies le permitieron y no dejo de correr hasta que al fin se libró del extraño escalofrió que recorría su espalda. Hubiera seguido corriendo, pero sus pulmones gritaban por aire

Aturdida Sam escaneo el lugar donde estaba. Había corrido automáticamente en la dirección de Bushwell Plaza. Estaba a dos cuadras de llegar. Respiro aliviada y continuo caminando hasta el hogar de su mejor amiga. Cuando estaba a punto de entrar por las puertas del edifico Sam se dio cuenta de su condición. Estaba llena de sangre ya que espumita la lleno de sangre cuando salto sobre ella, y por más asustada que se encontrara no quería causarle un infarto a Carly cuando la viera así. Paso sus manos por su cadera hasta que encontró su celular en una de las bolsas del pantalón.

Llamo a Freddie, quien contesto al tercer timbrazo

-¿Qué hay?- saludo Freddie

Sam, quien estaba con los nervios de punta se estremeció al oír la voz de él. La adrenalina que había sentido al encontrar su cuarto en esas condiciones y la que utilizo para huir de ahí ya se había bajado. Sam sintió como su garganta comenzaba a doler y sabía que iba a llorar. Respiro profundamente un par de veces antes de responder, pero cuando iba a pronunciar palabra noto que la voz simplemente no le salía. No podía hablar

-¡Sam! ¡Puedo escuchar tu respiración! No bromees-dijo Freddie medio asustado. Era obvio que creía que se trataba de una broma después de ver la película

Sam quiso contestar pero simplemente no pudo. Sin previo aviso un sollozo ahogado salió de ella

-¿Sam? ¿Estás bien?- pregunto Freddie preocupado- ¡Sam! ¡Responde!

De nuevo Sam respiro. Ella ya se había comido su llanto varias veces antes y sabía que podía comérselo de nuevo, pero esto era más fuerte que un solo ataque de celos, o nervios, o enojo. Nunca se había sentido tan aterrada. Finalmente Sam soltó el aire que había estado reteniendo y contesto

-¿tu mamá está en casa?- pregunto directamente. No porque quisiera asustarlo, sino porque estaba casi segura que esas eran las únicas palabras que podía pronunciar sin llorar. No tenía las fuerzas para explicárselo todo

-no… pero dime qué te ocurre. ¿Estás bien?

Sam colgó. Tenía que comenzar a tranquilizarse antes de subir. Aún más, tenía que decidir que iba a hacer. ¿Le contaría a Freddie sobre lo ocurrido o no? Sam de alguna manera sabía que lo correcto sería contarle, porque la amenaza no fue sobre Sam, sino sobre Freddie, pero aun así Sam no podía asimilar totalmente lo que estaba pasando, y si le contaba a Freddie solo lograría asustarlo más y Sam no necesitaba que Freddie estuviera asustado. Lo necesitaba firme y valiente, necesitaba que la apoyara, no que se derrotara. Finalmente Sam decidió que lo ocurrido esa noche no iba a salir de su boca, no por ahora, al menos.

Una vez que estuvo totalmente tranquila, o lo más tranquila que pudo estar abrió las puertas de Bushwell plaza y subió por las escaleras hasta llegar al apartamento de Freddie. Toco la puerta un par de veces y espero. Freddie no salía así que volvió a tocar

-Freddie, soy yo- susurro a la puerta

Tuvo que esperar otro momento hasta que Freddie salió. Estaba en pijama y su cabello estaba todo revuelto. Sus ojos estaban muy abiertos, no el tipo de ojos que esperas encontrarte en la media noche

Antes de decir algo Freddie escaneo a Sam de arriba abajo y sus ojos se hicieron aún más grandes

-¡¿Qué te paso?!- dijo muy asustado, y Sam sabía que su terror era debido a la sangre que estaba en su ropa y en su cara

-sshhh- dijo Sam- Carly o Spencer oirán- y dicho eso lo empujo dentro de su departamento y cerró la puerta tras ella

-¿estás bien?- insistió Freddie una vez que estuvieron adentro

-si- mintió Sam- espumita se cortó o algo y cuando intente revisarlo enloqueció y huyo

Freddie relajo los hombros, pero de repente se puso rígido de nuevo

-¿Pero porque estás aquí?

-mamá me dejo venir con Carly, pero después de lo de espumita no quería llegar llena de sangre con ella

Sam sabía que su mentira era muy vaga y muy poco creíble, pero su cerebro en ese momento no daba para más

-¿Y porque no te cambiaste antes de venir?- quiso saber Freddie

-¿es un interrogatorio o qué?- dijo Sam para zafarse de esa pregunta, ya que no se le ocurrió una respuesta

-pues sí. Llegas a mi casa a media noche llena de sangre. Quiero saber qué es lo que pasó

Freddie trato de ser despreocupado pero sus ojos no podían mentir. Los ojos nunca pueden mentir. Sam sintió ganas de llorar de nuevo

-escucha, bobo. No quiero sonar insinuante ni nada, pero necesito lavarme y lavar mi ropa ¿Puedo?- Sam también trato de sonar tranquila, pero su voz se escuchaba con un ligero temblor

-¿Y porque no lo haces en casa de Carly?- Freddie no trato de sonar grosero, pero no sabía cómo reaccionar ante la petición de Sam

-ya te lo dije. No quiero causarle ningún infarto a Carly

-¿Y prefieres causármelo a mí?- bromeo Freddie, pero Sam entendió eso de una manera sobre buscada, que solo podía significar algo como "estoy preocupado por ti"

-no me importaría que tuvieras un infarto por mí- respondió Sam

-vale- dijo Freddie- supongo que puedes limpiarte y limpiar tu ropa aquí

-genial- dijo Sam, pero después se topó con otra cosa. Si Sam se bañaba no tendría tiempo de lavar su ropa, al menos que a) Freddie lavara su ropa o b) Que Sam se pavoneara por el departamento de Freddie con solo una toalla y toda mojada. Ambas opciones le parecían inapropiadas. Volteo a ver a Freddie y se dio cuenta que estaba pensando lo mismo

-bueno… yo…- comenzó a decir Sam

-uh… ¿si quieres puedo meter a lavar tu ropa mientras te bañas?- dijo Freddie más bien como una pregunta

-okay- dijo Sam- como sea. Solo dime donde me baño

-creo que debes bañarte en mi cuarto, porque mamá se daría cuenta si usaste su shapoo y como que no quiero que se entere de que alguien uso su baño, ni quiero que crea que yo use su baño

Sam sonrió ante la idea de imaginarse a Freddie entrando de incognito al baño de su madre para usar su shampoo de rosas

-vale- dijo Sam

Freddie comenzó a caminar hasta su cuarto esperando que Sam lo siguiera y Sam lo siguió. Esa era la primera vez que Sam entraba al cuarto de Freddie. Noto que en su cuarto había un montón de figuras de acción sobre su tocador y que su cama tenía una colcha de "Guerra de las galaxias" típico de un nerd

-wow- dijo Sam al entrar

-¿te gusta?- pregunto Freddie confundido

-no. Es demasiado ñoño para mis ojos- respondió Sam haciendo una mueca

-que graciosa- dijo Freddie sarcástico mientras caminaba a su armario- te daré una bata- explico

Eso no dejaba de ser algo incómodo para ambos. Freddie saco una bata para baño azul y se la tendió a Sam

-uh… me pasare a…"cambiar"- dijo ella sabiendo que no se iba a cambiar sino a desnudar y que Freddie después tomaría su ropa

-aja- dijo Freddie incapaz de disimular lo incomodo que se sentía- esperare tu ropa afuera

-aja- respondió a Sam tomando la bata y entrando rápidamente al baño. Comenzó a cuestionarse si venir al departamento de Freddie fue lo mejor. Comenzó a quitarse la playera y luego el pantalón. La sangre ya se estaba secando y se estaba volviendo más oscura. A Sam le dieron nauseas. Al principio su plan no era bañarse, pero el olor a sangre estaba muy impregnado en ella. Lamentablemente también su bra estaba algo manchado de sangre que se traspasó pero ni loca le daría su bra a Freddie. Tuvo que resignarse. Sam se puso la bata encima de su ropa interior y luego tomo su playera y pantalón y la saco con una mano por la puerta estando ella escondida por detrás. Freddie tomo la ropa sin hablar y Sam cerró la puerta también en silencio. Puso el seguro y comenzó a desnudarse para meterse a la ducha. Abrió la llave del agua y la medio hasta que estuvo conforme y entro. Sam debía admitir que el baño de Freddie le resultaba tranquilizador. Dejo que el agua caliente despegara los restos de sangre que estaban en su cara y brazos. Cerro los ojos para tranquilizarse más pero entonces el sonido del balazo y el cuerpo de su gato cayendo muerto la hizo estremecer. Efectivamente había alguien en su casa que la estuvo observando, que quizá quiso matarla. Su gato estaba muerto y ella estaba bajo una horrible amenaza. El peso de esa noche le cayó tan de golpe que Sam estuvo a punto de desmayarse en el baño. Poco a poco comenzó a aterrarse de nuevo. La sola idea de penar quien había hecho eso la hacía temblar. Obviamente eso de la amenaza iba enserio.

Sam se quedó ahí, pensando en la carta… ¡La carta! ¡La carta estaba en el bolso de su pantalón! Sam salió de la ducha y se envolvió de manera descuidada en la bata. Salió corriendo lo más rápido posible intentando encontrar a Freddie. Supuso que su cuarto de lavado debía estar en el mismo lugar donde se suponía que estaba el de Carly. Después de todo los departamentos estaban hechos con la misma estructura. Corrió hasta que encontró a Freddie a punto de echar su playera en la lavadora

-¡Freddie!- grito

Freddie dio un salto tan grande que por poco se pega la cabeza con el techo

-¿Qué?- dijo molesto

-¿y mi pantalón?

-ahí- dijo Freddie señalando una silla donde estaba su pantalón

Sam corrió al pantalón y esculco en las bolsas. Afortunadamente ahí estaba su celular y la carta

-¿Qué sucede?- quiso saber Freddie

-quería ver mi celular- dijo Sam

-¿Y eso?- pregunto Freddie señalando la carta

-uhh… es de mamá- mintió Sam

De repente noto que Freddie se había puesto muy rojo

-mejor regreso- dijo Sam arrojando el pantalón al piso y corriendo de regreso al baño. Una vez que estuvo ahí se dio cuenta del porque Freddie se había puesto tan rojo. Sam estaba tan preocupada de que Freddie encontrara la carta que se puso la bata de manera tan descuidada y dejo un amplio escote sin querer. Sam rezaba porque Freddie no hubiera visto de más.

Termino de ducharse a la carrera pero no se atrevía a salir del baño. Si antes estaban incomodos, ahora más. El tipo de incomodidad con la que Sam podía comparar lo que estaba sintiendo era algo parecido a lo que sintió después de su primer beso, solo que más incómodo, pero la sensación era parecida.

Sam se estuvo sentada en bata hasta que Freddie toco la puerta

-¿terminaste?-pregunto desde afuera. Ya había pasado al menos una hora

-aja- respondió Sam por lo bajo

-¿Te paso tu ropa?

-seguro

Sam se levantó y entreabrió la puerta. Saco la mano y Freddie coloco la ropa en su mano y se fue

Sam comenzó a vestirse. Ya se había puesto sus pantis, pero no se había puesto el bra aun porque no quería impregnarse de nuevo con el olor a sangre. Hasta que Freddie le entrego la ropa se lo puso y dudo un momento en si volvía a ponérselo o no, solo que hubo dos razones para decidir que si 1) Que se le notaria si no se lo pusiera y 2) Que no llevaba bolsa así que no tendría donde guardarlo

Una vez que estuvo totalmente cambiada salió del baño

-¿Qué hora es?- pregunto Sam. Su celular se había descargado

-como las 2:3º o algo así- dijo Freddie, quien estaba recostado en su cama

Sam hizo una mueca

-Carly y Spencer ya deben estar dormidos

Lo dijo en voz alta, aunque esa no era su intención. Ya había parecido demasiado insinuosa. En realidad fue solo un pensamiento que se le salió en voz alta

Freddie se mordió el labio

-mi mama no regresara hasta las 7- dijo Freddie casi en un susurro mientras jugaba con sus manos

Sam se sonrojo

-será mejor que despierte a Carly… gracias por dejar que me limpie- dijo Sam también evitando la mirada de Freddie- adiós- dijo y salió prácticamente corriendo de ahí. No se detuvo a que Freddie le respondiera, simplemente salió de su departamento y corrió al de Carly. Lo abrió fácilmente ya que no tenía seguro y se quedó dormida en el sofá de los Shay. Justo antes de quedarse dormida puso una alarma a las 7:00 contra su voluntad. No quería que descubrieran que durmió ahí, además que tenía que ir a ver a alguien al día siguiente. Tenía la certeza de que él la ayudaría

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