II. Tentación

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By Risana Ho

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Cuando Harriet cierra la puerta de su habitación y camina por el pasillo concentrada en la pantalla de su móvil, ni siquiera nota las dos cabezas –una rubia y otra de alborotados cabellos negros– que están escondidas tras la maceta de la esquina. Sin embargo, ellos sí observan cada paso que da, a su conveniencia, alejándose más de su objetivo.

—¿Estás seguro, Sherlock? Harry da mucho miedo cuando se enfada.

La voz de John suena un poco inquieta y nerviosa, pero Sherlock lo ignora como de costumbre y no aparta la mirada del frente. John aún se pregunta por qué no lo deja ahí solo y regresa a la sala para seguir viendo los dibujos animados. Entonces recuerda que es su culpa que ambos estén escondidos como espías. Nunca debió decirle a Sherlock sobre el "secreto" de su hermana. Y ahora no puede abandonar a su nuevo amigo.

¿Amigo?

Pues sí, después de jugar durante un par de horas en la nieve, sus madres los descubrieron. Pero el enfado de la señora Watson fue amedrentado por la señora Holmes, ella no reprendió a su hijo, sólo le sonrió a John, diciéndole sobre su alegría y agradecimiento por saber que su retoño tenía un amigo. Escuchó algo sobre ser nuevos en el vecindario y la falta de interés de Sherly por interactuar con otros niños. Él no lo comprendió, no conoce nada de temas de adultos. John solo sabe que Sherlock es muy interesante y le gustó jugar con él. Desde esa tarde John visita la casa de Sherlock, y Sherlock va a la suya.

Hoy terminaron tirados sobre el sillón viendo la televisión. Al momento, el anuncio de las galletas favoritas de Harry pasó y John saltó de su lugar contándole a Sherlock sus quejas. Ella siempre compraba una caja pero la guardaba en su habitación sin darle una mísera migaja. Tacaña. Murmura al instante.

Y supo que fue mala idea confesárselo a él, porque los ojos de Sherlock brillan ante la tentación de adentrarse en un terreno peligroso. Según Holmes, en busca del tesoro prohibido.

—Sssh, John, nos escuchará y no conseguiremos el botín.

—Pero ya no quiero el tesoro, quiero regresar a ver la televisi-

Sherlock lo deja con la palabra en la boca al salir de su escondite, corre a la puerta de Harry y la abre sin ninguna dificultad. John lo duda, pero al final ambos entran.

La habitación no es como ellos esperan –excesivo rosa y muñecos felpudos por doquier, en su lugar hay muchos posters de diferentes bandas que no conocen y algunos cómics tirados en el suelo–, pero lo dejan pasar, concentrándose en su importante objetivo. Luego de varios minutos de mirar y buscar por todos lados las encuentran; las galletas están en la repisa sobre su escritorio.

—Ayúdame, John.

Y John no duda en darle una mano. Es extraño que aún sabiendo que es peligroso, y puedan meterse en más problemas, lo sigue sin chistar. Sherlock utiliza la silla que John detiene para que ésta no se mueva, y Holmes se para en puntas y alza su mano, sus pequeños dedos apenas rozan una orilla de la caja. Un movimiento en falso lo tambalea, él no cae, aunque algunos objetos del escritorio sí terminan en el suelo. El ruido de los libros, y la lámpara, es suficiente para atraer la atención de Harry, escuchan sus fuertes pasos por el pasillo y ellos esperan lo inevitable.

Harry entra y los descubre, es gracioso ver su cara horrorizada por el desastre, pero es aún más entretenido que ella grite y los persiga por el cuarto y la casa, hasta terminar en el jardín.

Sí, es divertido, o al menos hasta que ella los atrapa. Entonces Harriet es la que ríe.

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Espero que les haya gustado :3 Nos vemos en la próxima, cuídense mucho! Y por último, que tal un review? o.O?

Gracias x leer \(°~°)/