- Mibuchi, no ha querido volver a comer nuevamente.- Esbozó el ojirrojo colocándose de pie con cuidado de no despertar al mayor.- Le propuse que podría venirle bien ayuda profesional y no creo que quiera saber nada más sobre eso.

-Ya veo…- se limitó a contestar el moreno. Observó el reloj. - Bueno Taiga, gracias por cubrirme hoy, te debo una. Ve a ver a Kuroko ya.- Le sonrió de forma cómplice al más alto.

-Podías empezar dejando de nombrar a Kuroko en todas las conversaciones que tenemos.- Le riñó a Mibuchi, quien solo sonrió y palmeó la espalda del N°10 de Seirin guiándolo a la salida.

Tras cinco segundos de la partida de Kagami, el pelinegro suspiró agotado y se acercó hacia el sillón donde descansaba Tatsuya.

El de Yosen dormía boca arriba en el sofá de dos plazas de longitud; llevaba puesta una camisa, que Mibuchi tenía más por seguro, que pertenecía a su compañero de equipo (y mejor amigo hasta donde supone) de 2.08 metros de altura: Atsushi Murasakibara, con los dos primeros botones desabrochados (cabe acotar que Tatsuya no es la persona más inmóvil del mundo cuando duerme, por lo tanto la playera levantada dejaba ver un poco más que el estómago) y unos skinny jeans negros que se aferraban a la forma de sus piernas que iban a la perfección con el término tight gap.

¿Hace cuánto Reö no se detenía a ver el estado físico de su hermano?

Su abdomen era solo una curvatura que se formaba entre sus notables costillas y sus muy relevantes caderas.

Mejor no hablemos de sus estruendosas clavículas, y mucho menos de su esternón, creería que en cualquier momento romperían la piel quedaría sólo el hueso expuesto.

Sus piernas… joder, las piernas de Himuro no estaban ni cerca de tocarse una con la otra.

No quería a arriesgarse a levantar las mangas de la playera, sabía con qué podría encontrarse bajo ellas. Mibuchi no era tonto, ningún hombre, que se considerase a sí mismo como tal, usaría tantas alhajas en la misma muñeca.

El solo encorvarse levemente ya era suficiente como para que se marcase toda la columna vertebral de cabo a rabo.

Estaba prácticamente consumido.

La segunda vez en el día que a Reö le agarraba una terrible impotencia. Pero a diferencia que esta vez no iba a dejarse llevar por ésta. Ya es tiempo de hacer un intervalo entre sus reflejos y su responsabilidad.

Es decir, como podría respaldar a su hermano si él mismo estaba cayendo poco a poco en un desánimo permanente.

Mibuchi era la última esperanza de Himuro.

-Tatsu. - El ojigris lo llamó sin obtener respuesta. Se arrodilló frente al sillón y corrió el cabello que siempre tapaba el ojo izquierdo de su hermano.-Tatsu, despierta. - el aludido se removió mascullando palabras incomprensibles. Mibuchi soltó una carcajada breve que hizo reaccionar al menor quien se desperezó cual gato.

-¿Mhm?, Reo, hola- El más bajo sonrió todavía algo adormecido.

-Hola, mi vida.- Le devolvió la sonrisa y se acercó a besar bajo su párpado inferior, sobre su lunar.-Taiga me comentó que no has cenado nada, Tatsu.- Cambió su semblante a uno de preocupación.

Himuro solo rodó los ojos y rechistó. Estaba irritado.

-Hey, dulzura, sé que sí has comido antes del mediodía.-Tomó las frágiles manos del menor.-Es un Progreso.

El ex-jugador de Yosen observó a su hermanastro:

-No quiero seguir progresando- soltó impasible sin más para volver a su semblante afable ganándose una mirada de reproche del mayor. -¿Qué hora es?

-Las seis y media, ¿necesitas algo?- Se colocó de pie seguido de su hermano quien aún permanecía flojo a causa de despabilarse recientemente.

- Eh, no. Por cierto, Atsushi iba a venir en unas horas por lo visto.- Se restregó desmesuradamente los ojos haciendo de lado el molesto flequillo.

-Ah, mira, y tú con su camisa puesta, que prometedor ¿verdad?- Se carcajeó irónico ocasionando un sonrojo en las mejillas del menor.

-Idiota. Iré a bañarme.- Se alejó de allí echando su cabello hacia atrás.- How the hell did you ever pick me, honestly, cause I could sing you a song, but I don't think words can express you beauty- Cesó súbitamente su canto al notar la mano de Reo impactando firmemente sobre su trasero. Iba a reprocharle cuando lo sintió abrazarse a su espalda seguida de castos besos en su nuca y una que otra carcajada.

-Tatsu.- El ojigris menor giro en los brazos de su hermano y lo observó interrogante. -¿Cómo estás?- El ex-jugador de Yosen desvió la vista a cualquier parte que no fueran los ojos de Mibuchi quienes los miraban inquisidores de alguna respuesta.

-Yo…ah, Reö.- Se rascó la nuca, afligido. – Si solo me das cinco kilos menos, estaré perfectamente bien te lo juro.- Sonrió relajado como si lo anterior pudiese frenar el ataque de ira que contenía el mayor.

-¿Estas de broma, verdad?- Al borde de romper algo, el de Rakuzan se masajeó las sienes en un intento nulo de relajarse. – ¿Tienes idea que en tu estado físico actual? Cinco kilos no es algo que haya que tomarse con tanta tranquilidad, tonto.- Se soltó rudo del abrazo que hace unos instantes compartían.

Observó cuando Himuro bajo la cabeza como un niño reprendido y percibió las leves convulsiones de sus hombros, estaba llorando, y lo peor es que era por su culpa.

El desliz de Mibuchi se reflejaba en Tatsuya quien sólo se mordía el labio inferior tratando de aguantar leves sollozos de forma ineficaz. Se frotaba los ojos torpemente con ambas manos.

Una punzada de culpa recorrió la espina dorsal del más alto; Himuro no necesitaba ser regañado como un crío. Claro que no.

Se sintió fatal cuando el menor comenzó a balbucear disculpas entrecortadas, debido a los leves espasmos.

Reö olvidó completamente que la peor parte de esto se la llevaba el de Yosen, él era quien sufría los desórdenes, la depresión.

La anorexia.

¿Por qué entonces Tatsuya insistía en disculparse? Podría enfurruñarse e irse a la habitación dando un portazo seguido de una inmensa bocanada de blasfemias y groserías, confiado de que él estaba bien y que llevaba la razón.

Pero no, ahí estaba frente a él sintiéndose igual o mayormente culpable que Mibuchi.

-Tatsuya, yo en verdad lo siento.- Se restregó la cara apenado por su falta de comprensión. –No se me hace para nada fácil verte en esta situación, ya lo discutimos en varias ocasiones. –Himuro se limitaba a asentir cabizbajo. – Te quiero demasiado… te amo. Es por eso que no puedo dejarte así sin más, perdóname si a veces te enfermo con mis actitudes. – Se muerde internamente la mejilla reprimiendo toda la amargura que sentía en ese momento.

– Reö, por favor. – Ahora él fue quien inició el abrazo entre ambos. Un abrazo cargado con desesperadas intenciones, que decían que todo iba a salir bien, lo apretó fuertemente contra sí haciendo presente el pequeño contraste de altura que había entre ambos, subió una mano hacia la nuca del más alto e hizo presión para que éste se inclinase y apoyase su frente en su hombro y Himuro su mentón sobre la cabeza del mayor. – No es tu culpa, comprendo totalmente tu postura, lamento que tengas que estar a cargo de mí como si fuese una obligación y tener que ser tu responsabilidad. No quiero que hagas eso. Quiero verte feliz, quiero verte jugar, sólo porque yo esté lidiando con una mala broma en mi cabeza no significa que tú tengas que soportarlo. Pasa por mi cuenta ser así de idiota, y voy a hacer todo lo posible para remediarlo. Te amo mucho más. – Levantó su cabeza de la de su hermano para poder verse a los ojos en un contacto íntimamente fraternal.

–Escúchame, el que no seas mi hermano de sangre, – Acentuó con comillas …de sangre – No quiere decir que no pueda tratarte como a uno. – Se llevó las manos a las caderas en un gesto afeminado que hizo sonreír a Himuro. – Además, me gané más confianza en un año que Taiga en, ¿seis? ¿Cinco? ¿O cuatro? Como sea, si vamos al grano digamos que, aparte de ser físicamente idénticos, llevamos un lazo inquebrantable. – Mibuchi entrelaza cuidadosamente su mano con la del menor. – Y si bien es de esta forma, no lo hago como un prototipo del ''hermano perfecto'', lo hago porque en verdad me preocupo y quiero estar en todas contigo, vamos a salir juntos de todo esto cariño. – Lo besa en la frente en un reflejo de afecto – Ahora, no sé qué esperas, ve a bañarte, que tu novio no tardará en aparecer. - Himuro se carcajeó levemente sonrojado.

– No seas idiota hermano. – Lo golpea juguetonamente en el hombro. – Ya, jajaja, si llega a venir Atsushi, hazlo pasar a mi habitación.

– Aw, pero mira, si lo llamas por su nombre y todo. – Soltó burlón con intenciones de picar al menor, quien ya estaba dirigiéndose al baño – ¿Tan rápido te llevan a la cama? Vaya, Tatsuya, tú sí que nunca pierdes el tiempo. – El menor rió por la manera en la que su hermano se mofaba de él tratando de molestarlo, no era para nada fácil sacar a Himuro de sus casillas. Excepto en los partidos. Pero fuera de ese contexto, era la persona más sosegada de todas.

Ya en el lavabo -éste se encontraba pegado a la habitación del menor, su habitación y éste se vinculaban gracias a una puerta- Himuro se deshizo de sus prendas, pasando de largo el espejo. Después de todo lo hablado con Reö, no iba a volver a angustiarse, no dejaría que toda esa charla sea en vano, por lo menos durante los siguientes días.

La depresión no es algo de lo que podamos deshacernos de un día para el otro con tan sólo una charla. Está claro que volvería por él.

Pero no le preocupaba.

Tatsuya ya estaba motivado, era consiente que si volvía a tambalearse al borde del abismo, esas personas, a las que él había marcado como importantes o queridas para él, iban a asegurarse de que no cayese.

Personas como Mibuchi, Kagami, Murasakibara, Takao y Kise.

Sonrió franco y se colocó bajo la regadera.

El sonido del timbre distrajo al Reö, quien se encontraba recostado en su habitación ojeando unas de esas revistas magazine donde su hermano posaba con dos de sus amigos en las páginas principales.

Algo flojo, se puso de pie y se dirigió hacia la puerta de entrada:

- Hola, Mibu-chin.-

Continuará...


Bien, es todo por ahora ¡Me alegraron tantos los rw! Gracias. Gracias. Gracias.

No tienen idea que bien me deja saber que esperan el próximo capítulo, de verdad, los adoro tanto.

La canción que cantaba Himu se las dejo acá (Eliminen los espacios): www.youtube watch?v=71SvPulAyZI

Y Nadas más por decir. ¡Nos vemos la próxima semana!