Sé que dije que esta historia solo tendría un capitulo, pero me emocione escribiendo (cosa que pasa muy a veces) y surgió un segundo capítulo. Ya que estaba hecho.. ¡no podía permitirme no publicarlo!
Definitivamente está terminado O al menos eso espero…no quiero tener que volver a subir otro capítulo de esta historia, aunque no sería tan malo jejeje
El estúpido y la enana capítulo 2
El gremio estaba igual que siempre. Natsu y Gray insultándose mientras Elfman decía que las peleas son de hombres, Max y Worrent intentaban separarlos, Laki estaba tras la barra ayudando a Mirajane, Erza en una mesa con una rebanada de pastel de fresa, Cana encima de una mesa bebiéndose un barril, en la mesa de al lado estaban Wakaba y Makao junto con su hijo Romeo comentando lo mucho que bebía Cana y las peleas que siempre había por culpa de Natsu y Gray. Laxus estaba en la segunda planta del gremio dormitando. Y el maestro estaba bebiendo sentado en la barra mientras le hacía trucos de magia a Asuka ya que sus padres habían ido a una misión.
Reedus se dedicaba a dibujar al maestro y a Asuka, Nab hacia lo de siempre, es decir, miraba el tablón de misiones y les sacaba cualquier pega a todas ellas. Es decir, un día normal y corriente en el gremio más problemático de Fiore.
Ella se encontraba en la barra, junto a Lucy y Mirajane. Y de repente todo exploto. Y fue igual que siempre. Natsu y Gray comenzaron una pelea, Elfman se metió en ella porque "pelear es de hombres", Max y Worrent se habían escondido detrás de un pilar, una silla fue a parar a Erza cuyo pastel acabo en el suelo, después de eso Erza junto la Armadura del Cielo entro en la pelea y todo se puso más caótico. Era como siempre, el gremio estaba siendo destruido...de nuevo, y siempre por culpa de los mismos idiotas. Cuando la pelea se acercó al grupo del maestro, simplemente fue empujada por una gran mano...llegando hasta ellas, donde comenzó el auténtico problema.
Sin saber muy bien cómo, Lucy había acabado con medio brazo derecho congelado y Levy con una quemadura en la pierna izquierda. Mira solamente sonreía con su cara angelical mientras les ordenaba al grupo que se alejara de la barra. Todos pararon por el simple hecho de ver a Mira y a Erza sonriendo macabramente proclamando buenos comportamientos y venganza, respectivamente.
La pelea se volvió a mover hasta el rincón más alejado de la barra, llegando hasta Gajeel quien se metió de lleno en ella. El gremio se congelaba, se quemaba y se destrozaba todo lo que había por medio, sillas, mesas, columnas, paredes...en fin otro día normal en Fairy Tail, de no ser porque Levy estaba enfadada, y encima, sin quererlo ni buscarlo herida. La quemadura le dolía bastante, no es que fuera algo grave pero si doloroso. A su lado Lucy, estaba quejándose, entonces fue cuando ambas se miraron, sonrieron y atacaron. Lucy invoco a Tauros, quien con un "matare a todo el que dañe el perfecto cuerpo de Lucy-san" ataco a todos los que estaban peleando. A su vez, Levy y su Solid Scriture, con Rock, invocaron una gran roca que cayó en los que habían esquivando a Tauros.
Por eso se encontraban en ese estado herido y lamentable aunque ambas satisfechas por lograr vengarse, la herida de Lucy no era nada, Natsu descongeló el hielo en un momento pero su herida era otra cosa. Mira se la había desinfectado, y le había puesto una crema para después vendarla. Jet y Droy, que no se habían hecho notar hasta el momento, llegaron justo cuando ambas magas salían de la enfermería, y ambos se pusieron a llorar por la herida de la peliazul, quien estaba cansada de todo. Miro al rincón del gremio donde solían estar Gajeel y su adorado Lily. Gajeel parecía fastidiado mientras que Lily precia reñirle por algo, era algo cómico ver al DS del hierro ser sermoneado por el pequeño gatito.
La pierna le dolía muchísimo así que sin replanteárselo siquiera se fue sola a Fairy Hills, aunque no quería, había hecho todo lo posible porque Gajeel no la viera, y lo consiguió. Una vez que llegó a Fairy Hill, más concretamente a su habitación, se tumbó en la cama después de tomarse una pastilla y de ponerse su pijama.
A la mañana siguiente tenía unas ojeras terribles, la pierna le había dolido muchísimo, aun después de tomarse la pastilla. Se destapo la herida y se asustó cuando la vio. No tenía buen aspecto, parecía estar en carne con los bordes llenos de ampollas y costas, era terrible. Llorando se metió en la ducha, pensando que seguro que un poco de agua fría le vendría bien. No sabía porque lloraba, porque Gajeel no le había hecho caso cuando le hicieron la herida, porque le dolía muchísimo la pierna, porque sentía que su relación -o lo que fuera aquello- no iba a ningún lado. Realmente no lo sabía, estaba demasiado frustrada.
Después de la ducha, se volvió a poner una venda sin nada más ya que no tenía nada para las quemaduras. No quería ir al gremio pero en su situación actual necesitaba a una amiga y Lucy podía ayudarle a aclarar la situación.
Durante el camino pensó en todo lo ocurrido. Se había declarado a pesar de que eso puede acabar -normalmente-en una relación sobre todo si amos tenían sentimientos por el otro, cosa que ocurría, o eso pensaba porque no tenía claro que sentía el DS del hierro, además parece ser que Gajeel no lo entendía así. No entendía que ella quisiera decir libremente que eran parejas. Aunque sí que tenía que aguantar los estúpidos celos de Gajeel y su actitud sobreprotectora, que le llevaba desde acompañarla hasta Fairy Hills, el gremio o la biblioteca-ir de compras era imposible con él- hasta darle un repaso a su ropa diaria.
Al principio le pareció un encanto. Toda esa atención y sobreprotección le parecían de lo mejor porque-según ella- eso significaba que se preocupaba de que no le pasara nada en el camino hacia donde tuviera que ir, mayoritariamente el gremio y la librería, Gajeel siempre le criticaba y se reía con su típico Gihihi para después añadir un "Típico de la enana el no tener una vida detrás de los libros". También el hecho de que le repasara la ropa le parecía adorable ya que quería evitar la mirada de pervertidos pero...llevaban un mes, y nada, absolutamente nada había cambiado. Ni un poquito. Ni siquiera se habían vuelto a besar.
Habían tenido algunos problemas por eso, pero no se podía creer que no le hiciera caso cuando le habían herido. Ni siquiera le había mirado. Simplemente siguió con su pelea contra Natsu. Y aún seguían insultándose y peleándose, mientras ella, entre rugidos de fuego, bloques de hielo y barras de metal se dirigía a la enfermería que se encontraba en la zona de atrás del gremio, esperando encontrar algo para la quemadura, ya que no era la primera vez que Natsu quemaba a alguien, y seguramente no sería la última. Después que Mira le hiciera una cura y de su escapada, no había pensado en otra cosa que no fuera su herida.
Cuando llego al gremio, Jet y Droy volvieron a tirarse encima suya llorando. Estaba cansada del camino, la pierna seguía doliéndole muchísimo y le había costado llegar hasta ahí. No quería estar más tiempo parada escuchando los lloriqueos, de sus buenos para nada e inútiles compañeros, aunque ella jamás admitiría lo que acababa de pensar.
Gajeel la miro y se acercó a ella, mandándole una mirada a Jet y Droy que los hizo huir -Oi Enana-la llama y puso mala cara cuando esta se sentó en la barra dándole la espalda e ignorándole- Enana... ¿te pasa algo?
-Mira ¿Dónde guardaste la crema para las quemaduras?-ignorándolo por completo, cosa que no pasó desapercibida por el chico, se dirigió a la enfermería con Mira detrás, sonriendo hacia uno y otro.
Dando un gran suspiro, tanto por el fastidio que tenía con la actitud de su novio no declarado como por los idiotas que se peleaban -e irónicamente Gajeel era uno de esos idiotas-. Que extraño, pensó sarcásticamente.
-¿Tan mal lo tienes? Creía que no te había hecho nada hasta que te vi entra en la enfermería
-¿Gajeel?-la chica miró la puerta extrañada de no ver a la mujer demonio-¿Qué haces aquí?
-No me has oído-murmuro el chico con fastidio-Vi que quedaste atrapada en la pelea y después te dirigías hacia aquí-ahora la miro con fastidio-Te seguí, eche a la camarera también.
De repente, Gajeel se acercó todo sonrojado a ella y se agacho bruscamente para quedarse a la altura de la pierna y mirarle la herida
-He venido a curarte-aparto la mirada hacia la puerta, con el ceño fruncido- Salamander se ocupó de la coneja-el sonrojo, antes casi imperceptible, iba en aumento-no sé porque me haces decirlo, pero...quería ocuparme de ti.
-Pues llegas un poco tarde ¿no crees?-la chica cruzo los brazos a la vez que le daba la espalda-la herida me la hicieron ayer
-Ya lo sé, tenía pensado curarte después-le miro con el ceño fruncido-Te fuiste sin decir nada
Después de esa acusación, Levy inflo sus mofletes para después suspirar profundamente, erguirse todo lo posible para su pequeño cuerpo. Puso una mano en su cintura y con la otra le señaló.
-Bueno pues ya no te necesito. Además no me hiciste caso, seguiste luchando aun después de que me hirieran. Adem… ¡Ouch!- la chica empezó a lagrimear mientras tenia ambas manos en su pierna
-Ahora ¿qué?
-¿Como que, ahora qué?-sentía su cara ardiendo pero no sabía si era del dolor o de la furia-Resulta Gran Kurogane, gran genio, gran todo usted que tengo una herida en la pierna y que al estar apoyada tanto tiempo me duele-grandes y gruesas lágrimas empezaron a caer por su rostro- Tu gran estúpido no me haces caso. No sé si estamos en una relación o no, o si llegare a importarte lo suficiente en algún momento- limpiándose las lágrimas con las dos manos e irguiéndose, sin apoyar la pierna herida, le miró fijamente a los ojos- creo que lo mejor es que vuelva a Fairy Hill. Sola-añadió cuando lo vio moverse para acercarse -te lo vuelvo repetir. No. Te. Acerques. A. Mi. No te necesito, definitivamente, no.
Gajeel no entendía nada, se quedó procesando la información, bueno más bien los gritos de lo quien él consideraba su pareja, aunque ella no lo tuviese caro, cosa que cabreó a Gajeel. Era un dragón slayer con orgullo. Los dragons slayer solo tienen una pareja en la vida, él se había sentido atraído muchas veces en su vida, pero solo era Levy la que le infundía miedo. Miedo de perderla, de no verla, de que no le hablara, de no escuchar su voz cuando le leía. Miedo de muchas cosas, pero el miedo más grande que tenía era que le abandonara, sus padres lo habían hecho cuando era pequeño, Metalicana también lo había hecho y a pesar de todo había sobrevivido pero sabía que si Levy le abandonaba no podría sobrevivir, ni siquiera lo intentaría. Par él, Levy lo representaba todo, porque aparte de tener miedos también tenían buenos momentos, en realidad siempre que están juntos pasaban buenos momentos aunque ella no le prestara mucha atención y hablara con la coneja de libros y otras tonterías, el simple hecho de estar a su lado le hacía sentirse completo y perfecto. Tenía que reconocer que había hecho algo que jamás pensó que pasaría, algo que el odiaba y no necesitaba. Se había imaginado un futuro, un futuro donde ambos estarían juntos. Él no creía en el futuro, podría acabar muerto en cualquier misión, o morir por cualquier otra cosa, pero Levy le daba las suficientes esperanzas como para pensar en un futuro.
Lily le había dicho que tenía que decírselo, explicárselo. Contarle sus sentimientos para que le entendiera pero las palabras no fluían cuando estaba frente a ella. Además no quería que le considerara débil y pensara que no pudiera cuidarla y protegerla por sus debilidades.
Ahora la veía irse, cojeando y, si sus sentidos no le engañaban-cosa que no pasaba nunca-llorando. Maldijo en silencio y molesto por la actitud de su todavía, y se lo demostraría, novia. No se le había pasado por la cabeza que Levy tuviera dudas sobre su relación pero eso se acabaría ahora.
De dos zancadas alcanzo a la chica, estiro el brazo cerrando la puerta y por último se puso delante de la llorosa chica.
-Oi enana, ¿qué demonios te crees que hago todos los días acompañándote a todos lados, estando siempre cerca tuyo, eh?-con cada palabra se iba acercando a ella, y ella retrocedía-Creía que tenías muy claro que éramos pareja, pero si tantas dudas tienes tendré que demostrártelo, ¿no crees?-en un instante paso de estar enfrente suya a tenerla aprisionada entre sus brazos, levantándola para que no tuviera que apoyarse sobre sus pies y para no tener que romperse el cuello al agacharse, comenzó a besarla.
Empezó con un simple tanteo, para pasar a delinear sus labios. Aunque al principio la chica se mantuvo rígida, al poco tiempo comenzó a responder, y termino abriendo los labios, cosa que Gajeel aprovechó para explorar el interior de la boca de su compañera, con su lengua, profundamente y sin dejarse ningún rincón ¡Ya estaba hecho! Sabía que Levy no podría resistirse a un beso. No se equivocó, Levy estaba correspondiéndole, y era igual de buena como la primera vez. Mientas se enfrascaban en una lucha de lenguas, que por supuesto el ganaría, aprovecho para acomodarla. Bajo la mano que tenía en su cadera hasta el pequeño pero perfectamente formado trasero de Levy, y su otra mano se entretuvo en ir subiendo poco a poco, acariciándole la espalda hasta llegar a su cabeza. Le despeinó un poco mientras empujaba su cabeza con la idea de estar más juntos y besarse con mayor profundidad.
Cuando se separaron, ella casi no podía ni respirar, aspiraba el aire rápidamente para soltarlo más rápido aun. Él sin embargo casi no estaba sin respiración, o eso aparentaba. Le estaba sonriendo con esa sonrisa de superioridad suya. La acomodó aún mejor entre sus brazos, y mirándole a los ojos le dijo lo único que se le paso por la cabeza en ese momento.
-No me dejes.
Levy nunca había oído su voz así, estaba ronca, como si estuviera conteniendo las lágrimas. ¿Dejarle?, ¿Por qué pensaba Gajeel que iba a dejarle? Vale que estuviera enfadada pero no se le paso por la cabeza dejarle, no podría vivir sin él. Se había acostumbrado a su presencia. En el momento anterior estaba enfadada, pero no iba a dejarle. Le acarició el pelo, no le importaba estar sostenida entre sus brazos, sabía que era fuerte, y ella aunque no quisiera admitirlo, era pequeña y ligera. Le sonrió abiertamente transmitiéndole paz y tranquilidad, pero sobretodo, amor.
-Nunca te dejaría, ¿entendido?-le enmarcó la cara con sus manos, y haciendo que le mirara a los ojos lo repitió, más alto, más fuerte y más claro-Nunca, jamás te abandonaré. Pero a cambio quiero tu promesa-el chico que hasta ahora le había escuchado con muchísima atención, frunció el ceño. ¿Qué querría ahora su enana?- Nunca me abandones, si lo haces haré que el maestro Makarov te castigue otra vez. Y esta vez haré que el castigo sea peor.
-¿Dejarte yo?-entonces Gajeel lo comprendió.
"Seguramente Levy se sienta insegura ya que todas las chicas del gremio tienen más...bueno son más exuberantes y menos tímidas" las palabras de Lily cobraban sentido. El antiguo capitán de la guardia de Edolas había calado a Levy. Para él eso eran tonterías, y que si la coneja tenía el doble, o puede que triple-aunque nunca lo admitiría delante de su pequeñaja- de pecho y era más abierta con todo el mundo, Salamander quien en un futuro acabaría unido a ella, si no lo estaba ya claro, era al que debía importarle eso. Además él tampoco era muy abierto que digamos, no era tímido como la pequeña que sostenía entre sus brazos pero no le gustaba relacionarse.
A él le gustaba Levy y ella era perfecta a sus ojos. Así mismo el DS sabía que para Levy pasaba lo mismo con él, después de todo le perdonó después de Phamtom Lord. Aunque ahora que lo pensaba, estaba inseguro, y eso se lo demostraba cada vez que hacía que ella le repitiera que le perdonaba y que le amaba.
Vale, esto lo demostraba. Eran tal para cual, pero esto de la desconfianza se acababa. Ahora. Ya. En este momento.
Sentándola en la cama de la enfermería, con él arrodillado entre sus piernas, mirándola atentamente a la cara se lo soltó. Todo. Comenzando con un suave Levy, hasta terminar proclamando su amor, absurda y ridículamente. Le dijo todo, sus sentimientos solos los conocía Lily, y ahora también Levy. Aunque no entendía el hecho de que llorara, más fuerte y ruidosamente a cada momento, pensaba que eso era positivo. Estrellando la delicada cabeza de su enamorada sobre su pecho, se la movió a ambos lados para limpiarle la cara. No le importaba que una de sus mejores camisetas se llenaran de lágrimas y demás fluidos.
Le separó de su pecho apoyo su frente en la de ella. Se veía adorable, con los ojos llorosos, las mejillas rojas y mordiéndose sus perfectos labios con unos dientes blancos. Quera volver a besarla, pero antes...-Levy, ¿Qué sientes tú por mí?
Entonces ella se hecho otra vez a llorar, entre hipidos, lagrimas, chillidos y demás, la chica le confeso su amor. Estaba seguro de que él lo había hecho de una manera más elegante y limpia. Puso una mueca cuando vio que su novia se abrazaba a su pecho y volvía a limpiarse con su camiseta. Ya la limpiaría. Había dos cosas que no le dijo, una era más apremiante y vergonzosa mientras que la otra necesitaba-según su opinión-una gran dosis de azúcar y dulzura, cosa en la que precisamente no era un experto. Concluyó que ambas podían esperar.
Mientras ella se tranquilizaba, él fue acariciando las piernas, hasta llegar a una zona áspera, que al tocarla hizo que su compañera gritara, y no de alegría precisamente. Ladeando la cara y haciendo que estirara la pierna, volvió a ver la herida. No es que fuera la gran cosa, no era más grande que dos de sus dedos, la enana había exagerado pero admitía que tenía mala pinta, no tanto como numerosas de sus propias heridas pero lo suficiente como para dejar una fea cicatriz en esa piel perfecta. Mataría a Salamander. Le seguiría el exhibicionista. Y después... no podía matarse el mismo pero se recriminaría el no haber evitado que hirieran a su compañera. Dejando sus pensamientos de lado, que cada vez se volvían más críticos y oscuros, puso sus labios sobre la herida. Beso y lamió cada parte quemada, cada costra y cada ampolla, con toda la delicadeza posible mientras que iba acariciando suavemente el resto de la pierna.
Al levantar sus ojos vio la imagen más bella que jamás contemplaría. Levy mordiéndose el labio inferior, toda roja y con la mirada perdida mientras apretaba fuertemente las sabanas que tenía debajo. Sabía que ya se le había pasado el lloriqueo anterior, y que tampoco era por dolor, no le estaba apretando como para hacerle daño.
-Vamos-levantándose, y cargándola al estilo princesa se dirigió a la puerta. Levy podía rivalizar con el pelo de Erza, y ganarle- Pasaremos por una farmacia y compraremos crema y vendas, después te llevaré a mi casa y te quedarás hasta que esa herida desaparezca. Después podré matar a Salamander por hacértela. Después seguirás en mi casa, ya trasladaremos tus cosas desde Fairy Hill.
Mientras salían del gremio dejando a todo el mundo sorprendido y con la boca abierta, y mientras Levy balbuceaba cosas sin sentidos esta vez ya en un nivel de enrojecimiento imposible para cualquier persona, Gajeel solo podía pensar en una cosa.
"Como diablos iba a hace para que Levy no se diera cuenta de que él y Lily vivían en un apartamento pequeño incluso para ella, todo desordenado, y seguramente sin nada de comida." Bueno, ya pensaría en algo y le haría ver las ventajas de decirse a vivir con ellos, puede que hasta se cambiaran de casa y procurara ser más ordenado y limpio.
Pero eso ya se vería, primero había que convencerla.
