N.A Por alguna extraña razón, okay mas bien por mi estupidez no aclare que los episodios de Glee no ocurrieron... Jamas, Never, numquam... asi que si piensas que Beth es la hija de Puck y mi novia Quinn pues nope...


UNO: Encuentro: ternura o lujuria, o ¿juntas?

Era mi primera vez en un lugar de esto, a mis 25 años no era de las personas que hablaban o actuaban tan libremente sobre su sexualidad.

Me aceptaba tal cual era, pero no podía ser tan libre al expresarme con ese tema, quizá se debía a mi religión, a los prejuicios que se pasaban de generación en generación.

Había cumplido la mayoría de mis sueños; recién había terminado la carrera de Medico Cirujano, y casi de inmediato ya estaba trabajando en el hospital general del estado. Tenia un departamento en el centro de la ciudad en uno de los edificios mas caros, una casa de campo a 50 minutos de la ciudad, el auto de mis sueños un Mustang GT rojo, junto a una motocicleta BMW gris.

Esta semana la tenia libre, unas mini vacaciones y lo único que deseaba hacer; era salir y ver otros lugares.
Dos años y medio viviendo en un hospital, era traumante para cualquiera; mi rutina por ese tiempo era simple, tres cuartos de mi semana dentro de paredes blancas el otro cuarto y quizá menos, me la pasaba durmiendo en mi departamento.

Así que, por persuasión de mis amigas, estaba en este antro de ambiente. Sentada en la barra, con un Martel en mano, mirando a la pista mientras Santana y Brittany estaban bailando con sensualidad. Sonreí abiertamente ante los ojos de las otras mujeres que se comían a mi par de amigas.

-¿puedo invitarte otro trago de lo que bebes?-

Gire mi cabeza hasta ver a la dueña de tan dulce voz. Me tope con unos ojos tan cafés como el chocolate.

-claro- le dije.

Mientras ella le pedía al barman que le sirviera dos de lo mismo que yo bebía, yo dejaba que mis ojos rondaran por todo su cuerpo.

Era una mujer unos centímetros más baja que yo, con un cuerpo curveado perfectamente, con piel morena clara, de cabello negro y ondulado. Unos pechos perfectos para mis manos, y un trasero Ugg que seria excelente para tocar. Dios de mi vida, y esas piernas tan bien torneadas, firmes.

Agradecía a quien demonios había diseñado el vestido negro que esta mujer usaba, y esos zapatos de tacón negro. Piezas importantes que le hacían lucir su sexi cuerpo.

-¿te gusta lo que ves?- me dijo al mismo tiempo que me ofrecía la bebida. Le ofrecí una sonrisa picara mientras tomaba la bebida de sus manos.

-si no me gustara, hace tiempo que me hubiera marchado- Por alguna extraña razón, que nunca comprendí nunca pude mentiré. Y lo que le dije fue cierto, si no me gustaba la mujer o la conversación me disculpaba para ir al tocador y jamás me volvían a ver.

-entonces me siento alabada, que una mujer tan bella como tu no se haya marchado en el instante en que me acerque hace que mi ego suba un poco-

Solté una pequeña carcajada, ella solo me miro como si estuviera loca, y quizá un poco dolida.

-perdón, pero ¿Quién en su sano juicio no piensa que eres atractiva?, ¿te has visto en un espejo? Eres preciosa- le coquetee con mi sonrisa y mis ojos le pedían a gritos que me dejara tomarla en ese momento.

Parpadeo un par de veces, como si no creyera lo que le había dicho, como si hubiese esperado que mi risa fuera por otra cosa. Pero había algo en ella que me imposibilitaba alejarme de ella o decirle algo malo. Quizá eran esos ojos, o esas piernas, o esos labios; no sabia que, pero a esta mujer quería llevarla a mi departamento.

Hmm espera, ¿qué acaba de pensar?, yo no era de las mujeres que llevaban a sus conquistas a su hogar, era mas bien del tipo: follatela en un hotel de 3 estrellas, no le permitas que te toque, déjala exhausta, lárgate en el instante que se duerma, paga el cuarto, y por lo que mas quieras nunca digas ni tu nombre, ni donde trabajas, y por supuesto ni donde vives.

Quien diría que yo, a mis 25 años, ya había follado con la mitad de las mujeres de la ciudad y aun fuera virgen.
Era estúpido si me preguntabas, pero había algo en mí que me impedía entregarme a una mujer. Así que desde los 17 años ya había hecho que una mujer se viniera en mis manos y desde entonces no me había detenido.

Santana se reía de mi, decía que era patético que follara pero no dejara que me follaran, que quien en su sano juicio no se permitía ceder a los encantos, a esa habilidad de una mujer de hacerte ver la explosión de una galaxia.

Quizá, y como siempre, eran mis prejuicios, esos que me decían que debía entregarme a la persona que yo amara, y no cualquiera que se me cruzara enfrente.

A lo que Santana volvía a reírse, porque decía, ¿como puedes pensar así? Si eres una rompecorazones, las jodes hasta la medula, no se supone que no deberías jugar con el cuerpo o los sentimientos ajenos.

Tenía razón, pero era tan dulce y tentador, y uff exquisito ver a una mujer venirse por las caricias, los besos, uno que otro chupetón, en sencillas palabras por ti que no me importaba a quien lastimaba. Era una droga a la que era adicta, tener ese poder sobre otra persona era mejor que un orgasmo que duraba ¿qué…. 20, 30 segundos?

-¿Cuál es tu nombre?- me pregunto después de salir de su estado de confusión.

-Beth, Beth Agron-

-¿Beth es corto de….- sonrió tímidamente, a lo que solo pude pensar aww que linda. Y eso comenzaba a darme escalofríos, porque estaba pensando cosas tiernas sobre una mujer que quería tomar en el baño, en algún callejón, en el elevador, en mi cama, mi cocina, mi sala…. Ok ¿Qué carajos estaba pasando conmigo?

-no, simplemente Beth. ¿Cómo te llamas?-

-Barbra, Barbra Michelle-

-un placer señorita Michelle- ok, comienzo a entender eso que siempre dice Santana sobre Brittany, ternura y al mismo tiempo una lujuria.
No había comprendido como alguien puede tener dos sentimientos tan diferentes, y opuestos, sobre una persona. Pero ahora que esta mujer estaba frente a mi, estaba viviendo algo que me era imposible entender. Más después entendí, que no necesitaba entender solo dejarme ir.

-¿vienes mucho por aquí?- ok, esa pregunta hasta para ella siendo tan linda era medio tonta.

-no, no suelo venir a lugares como este- y yo seguía con mi sinceridad, las mujeres con las que tenia aventura, las conocía por Santana y Brittany. – ¿Y tú?-

-no, la verdad es que esta es mi primera vez, mi trabajo no me permite salir mucho-

-¿a que te dedicas?- y yo ¿Por qué quería saber mas de ella? Se supone que solo va a ser una noche y jamás volver a vernos. J Á M A S.

-soy actriz, buscando ser cantante-

-¿actriz? Jamás te he visto en televisión- no me gustaba la caja idiota y tampoco tenía tiempo para ella, así que quizá si era famosa después de todo.

-es mi primer protagónico, pero la novela solo ha salido en Latinoamérica, mientras que aquí en Estado Unidos saldrá la siguiente semana-

-entonces estas aprovechando tú ultiman salida en el anonimato-

-haz dado en el clavo señorita Agron- sonrió, dios como me gustaba su sonrisa y ¿Por qué carajos seguía hablando y no haciendo movimientos sobre la mujer para llevarla a un hotel y tener relaciones como conejos?

Pasaron dos cosas que a ciencia cierta no tengo idea como sucedieron:

Primero: estábamos en mi departamento. Y

Dos: ella me estaba tocando tan Ugg deliciosamente que mi mente estaba hecha gelatina.