Una fuerte lluvia impactaba con los cientos de árboles que cubrían en el gran bosque a las afuera de su villa, el lugar estaba frio y desolado pero a ella no parecía importarle en lo más mínimo, tal vez sentía que el lugar reflejaba su estado o tal vez prefería que fuera así ya que se sentía miserable, como si el mundo se le hubiera ido en su contra.

—No era mi intención—susurro ella mientras intentaba aplacar su llanto, pero las lágrimas no paraban de salir siendo ocultadas por las gotas de lluvia —Yo solo quería ayudar— se dijo recostando su espalda contra el gran árbol observando el cielo oscuro de la noche totalmente oculto por las nubes grises — ¿Por qué a mí?— rogo esperando alguna explicación. Pero el chillar de un relámpago fue su única respuesta.

—Siempre silencio— le dijo al cielo bajando su mirada a su mano que a pesar de la obscuridad de la noche podía distinguir la horrífica forma de su brazo.

"Largo de aquí Demonio"

"Fuera de la villa"

"Tú y tu maldita familia lo único que traen es problema"

"NO te queremos más aquí Demonio"

Mas lagrimas comenzaron a escapar su rostro, esto no debía estar pasando tal vez estaba en una pesadilla o se estaba imaginando todo eso pero su era su imaginación debía decir que era bastante cruel.

—Mama, Papa, ayuda por favor — rogo enterrando su rostro entre sus piernas y abrazándolas liberando todo su dolor mientras su mente divagaba al pasado a días más alegres.

—Los extraño mucho.

Recuérdame

Capítulo 1

"Dolores fantasmas"

Si Mirajane Strauss pudiera resumir su semana en una palabra lo más cercano a ella sería "extraña" y aun así quedaría muy lejos de la realidad, tal vez eran las noches en vela o la falta de un buen descanso pero nunca pensó que trabajar en el gremio como camarera pudiera llegar a ser tan agotador aunque debía aclarar que no solo era el trabajo de atender las mesas que la tenía agotada "esto es tu culpa Erza" pensó ella plantando toda la culpa de su estado en su amiga/rival dejándose llevar comenzó a divagar en como había acabado en esa situación.

Todo había comenzada como un día normal un sol espléndido había iluminado la mayor parte del día, el gremio había estado calmado y su trabajo había sido ligero hasta que una lluvia de la nada comenzó a derramar su furia en la ciudad de Magnolia presagiando lo que estaba por venir, había tenido poco trabajo ya que muchos de los miembros no estaban ese día, hasta que Erza decidió interrumpir la calma gritando a todo pulmón por el maestro algo poco común en ella, causando gran conmoción entre los presente que voltearon a verla de forma urgente, mostrando entre sus brazos a un joven de pelo rubio totalmente lleno de barro y sucio haciendo casi imposible reconocer sus vestimentas, pero dándole una inspección más de cerca al dúo pudo distinguir con claridad la gran cantidad de heridas presentes en el rubio que de forma inadvertida había comenzado a formar un gran charco de sangre en la entrada del gremio.

"Oh no" se acordó haber susurrado al reconocer que el rubio estaba más cerca del otro lado que de este, esto se podía leer claramente en el rostro de Erza que mostraba gran preocupación así como cierto desespero desviando su mirada a cada momento hacia el chico.

"Vamos" fueron las palabras apresurada que escucho decir al maestro que sin dudarlo y sin esperar ninguna clase de explicación por parte de ella salió tomando al rubio como si no pesara nada y partiendo a lo que ella presumía era la residencia de Polyrusca seguido por Erza dejando a un curioso y al mismo tiempo preocupado gremio que no tardo en comenzar a teorizar quien era el rubio y porque había terminado en ese estado

— ¡Erza lo mato!

—No seas idita, algo debió salir mal en su trabajo.

—Apuesto a que intento retar a Erza, tu sabes cómo se pone.

— ¿o tal vez sea su novio y lo encontró teniendo un amorío a su espalda?

— ¡Idiota!

Eran los temas de boca en boca entre los presentes, aprovechando para escupir sus más locuras conjeturas aprovechando que Erza no estaba entre ellos de lo contrario nadie soltaría la más mínima palabra. Gracias a la distracción ella aprovecho para comenzar a limpiar el sucio que había dejado la entrada inesperada pensando en su amiga y al mismo tiempo en como sacaría la sangre del piso sin dejar mancha pero antes que pudiera comenzar fue llamada.

—Hey Mira— grito uno de las chicas reconociéndola de inmediato la voz como de Cana, una de las magas con la que tenía una relación estrecha.

Atendiendo la llamada se acercó a la chica — ¿Dime?

— ¿Quién crees que era ese?— pregunto Cana, refiriéndose a lo sucedido hacia minutos

—No tengo la más mínima idea…pero sea quien sea espero que se sobreviva, por el bien de Erza.

—Si— susurro Cana recordando la cara de Erza, la pobre parecía pasar por un gran dilema — ¿crees que…fue ella?

—No— le respondió firmemente, conociendo muy bien a la pelirroja, sin más que decir regreso a su tarea de limpiar.

El gremio se mantuvo en un silencio tenso a la espera que regresa Erza y el Maestro, es más nadie parecía querer irse del lugar dando como excusa la lluvia pero claramente estaban esperando a las dos. Un par de horas más tarde las puertas del gremio se volvieron a abrir revelando a un empapado anciano y chica, las dos personas que estaban esperando.

—Maestro ¿todo bien?— dijo Mirajane en forma de saludo dejando todo lo que estaba haciendo para ir a recibir a los recién llegados detectando de inmediato una pequeña sonrisa en el rostro del maestro y una de alivio en la chica.

—Todo bien Mira— aseguro el maestro caminando en dirección de la barra claramente en busca de un tarro de cerveza, ignorando el resto de preguntas ya que no estaba en su disposición contarles lo sucedido.

— ¿Erza?— giro a verla a los ojos, esperando alguna clase de explicación.

Erza sonrió, claramente el chico había sobrevivido.

—Mira, mi niña ¿todo bien?— dijo la voz preocupada del maestro a su lado sacándola de inmediato de sus pensamientos —llevas un par de minutas mirando al vacio.

— ¿Perdón?—dijo ella colocando una mano en su mejilla derecha inclinando su cabeza en esa dirección sintiéndose avergonzada al ser descubierta soñando despierta en el trabajo.

—Nada que perdonar— dijo el maestro sentado en la barra con un tarro de cerveza como era de costumbre, mientras vigilaba a sus niños en el gremio, aunque miraba un poco preocupado a Mirajane, esta no era la primera vez que el la encontraba un poco distraída ni tampoco soñando despierta pero últimamente la había estado atrapando muy seguido — ¿seguro que estas bien?, deberías tomarte un día de descanso seguro que Levy puede tomar la barra sin peros.

—Oh no maestro, no me atrevería— respondió ella moviendo la mano en forma negativa, no es que no quisiera un día libre pero tenía responsabilidades que entender y no pensaba dejárselas a alguien cuando ella había prometido hacerlo —Además tenemos un invitado en el sótano que atender.

Un suspiro se dejó escapar del maestro habiendo perdido —Tienes razón, es mejor que tu atiendas el chico, los demás son demasiado "rudos" para su estado— le comento rindiéndose cuando ella se proponía algo era imposible llevarle la contraria — ¿Cómo ha estado hoy?, desde que se reabrió las heridas tres días atrás he estado un poco preocupado, Polyrusca dijo que sus heridas sanarían sin dejar complicaciones pero su falta de conciencia era algo que el tiempo solo podía curar— confeso el maestro sintiendo cierta responsabilidad por el chico, el parecido con su propio nieto Laxus lo desconcentraba un poco.

Su mirada se apagó un poco ante la mención del chico que en estos momentos ocupaba la enfermería improvisada en el sótano —Igual maestro— dijo escapando un suspiro cansado sintiéndose mal por el estado del rubio —unos segundos tiene conciencia plena, pero apenas abre los ojos vuelve a cerrarlos…las pesadillas que lo agobian parecen empeorar cada día —Imágenes del chico en la cama luchando internamente mientras se movía en sueños inundaron su mente —He intentado con todo incluso con mi magia pero las pesadillas parecen no parar, lo único que parece calmarlo es cuando le hablo…siento lastima por él—susurro lo último abrazándose ella misma, recordando las noches atendiendo al rubio sus gritos de dolor y desespero muchas veces la dejaba anonadada.

—Si— susurro el maestro digiriendo las palabras de la chica — ¿la herida del abdomen?.

—Es la que está tardando más en sanar, cada día parece sangrar menos pero me preocupa que no pueda recuperarse del todo.

— Polyrusca dijo algo peculiar sobre eso, "algo parece estar faltando" fueron sus palabra, ¿tal vez sea eso?

Ella solo asintió no queriendo pensar en el abdomen del chico, había comparado el tamaño de la herida intentando descifrar que pudo haberla causado y la conclusión no le gustaba para nada, algo lo había atravesado por completo y ciertamente una espada no había sido la causante de mano en su brazo apretándolo suavemente la saco nuevamente de sus pensamientos.

El maestro estaba mirándola directamente a los ojos —Él no es Lisanna Mira, no es tu culpa.

—Gracias maestro— le dijo ella apretando su mano indicándolo que estaba bien y agradecida por el gesto del hombre que consideraba como un padre —Eso ya lo sé, pero no pienso dejar que alguien sufra cuando puedo hacer algo para ayudarlo, no fallare de nuevo— su mente comenzó a divagar hacia aquel día pero antes que pudiera perderse en el recuerdo un sonido proveniente del sótano llamo la atención de los dos, que desde el incidente hace pocos días habían comenzado a dejar la puerta hacia el totalmente abierta por si algo llegaba a pasarle al chico.

—Veamos que es— dijo el maestro lanzándose de la barra hacia la entrada del sótano, Ella sin esperar pero aun paso más calmado se dirigió hacia el mismo lugar.

Bajando con cuidado los peldaños de la escalera se encontró de frente con la cama que ocupaba el rubio, delante de esta de pie en el copete de la misma estaba el maestro mirando fijamente al ocupante que de alguna forma había logrado sentarse en la cama con las piernas cruzadas sorprendiéndola notablemente ya que no esperaba que el rubio estuviera despierto, guardando su alegría por un momento siguió observando sus alrededores captando como un vaso de vidrio estaba roto en el suelo a un lado de la mesa de noche, seguramente eso fue lo que llamo la atención de ambos.

— ¡Por qué me duele moverme!— dijo claramente enojado el rubio sin percatarse de la presencia de ambos examinando su cuerpo, pero la mayoría de este estaba cubierto en vendas. Ella sonrió un poco agradecida que el chico estuviera bien, y no en alguna de esas pesadillas, al parecer había recobrada conciencia plena.

Eje, escucho decir al maestro mientras entonaba su garganta llamando la atención del rubio que giro como un rayo a ver de dónde provenía el ruido —Wuaoo— susurro el chico mirando con los ojos como platos al maestro —¡Eres un enano!— escupió sin decencia alguna causándole una sonrisa a ella y una mirada de enojo al maestro.

Tuvo que tapar rápidamente su boca con una mano para no dejar escapar una risita tonta ante las palabras del chico, claramente desconcentrado por la forma del Maestro aunque debía darle un poco de reconocimiento al chico ya que después de todo el maestro era un hombre cercano a los 90 años de muy baja estatura casi la de un niño pequeño, además de llevar puesto una chaqueta naranja en conjunto pantalones cortos del mismo color, unos zapatos ridículos de color café haciendo juego con su camisa blanca por debajo de la chaqueta con el sello del gremio en el frente, eso sin mencionar su gorro de arlequín de naranja y azul claro, dándole un aspecto muy cómico y poco respetable para alguien de su edad, pero quien ella para contradecir al maestro sin contar que su aspecto era parte de su encanto.

—Estos jóvenes de hoy en día no tienen respeto para sus mayores— murmuro el maestro lo suficientemente alto como para que escucharon todos los presente acomodando su bigote.

—Lo siento— se apresuró a decir el chico totalmente avergonzado rascando la mejilla intentando no ofender más al anciano delante de el —Pero ¿Quién eres?— esta vez su voz sonaba interesada al mismo tiempo desprendiendo cierto grado de duda— ¿Dónde estoy? ¿Tú sabes quién soy? —Si los ojos eran la ventana al alma en esos momentos los ojos del chico mostraban toda la esperanza que poseía con esa pregunta.

El maestro le dirigió una mirada a ella un poco confundido pero recobrándose rápidamente le respondió las dudas al rubio —En cuanto a la primera pregunta Mi nombre es Makarov Dreyar—el rubio parecía no haber notado la presencia de ella aun—en cuanto a la segunda en estos momentos te encuentras en el sótano del gremio de magos Fairy tail del cual soy el tercer Maestro y con respecto a la ultima esperábamos que tú nos la responder muchacho ya que nos ha tenido bastante preocupado.

El chico miro confundido al maestro, dirigiendo la información —¿gremios?¿Magos?— susurro deseando ver si alguna información surgía ante las palabras, pero rápidamente bajo la mirada plantando un silencio entre los presente —Lo único de lo que me acuerdo es la cara de una chica— dijo refiriéndose a Mirajane sin saber que estaba cerca de ellos —Del resto nada parece venirme a la mente— su tono de voz era cada vez más suave —No puedo ni siquiera acordarme de mi propio nombre.

Ella dirigió una mirada preocupada al maestro, claramente el chico no estaba mintiendo por lo cual solo dejaba una respuesta.

—Al parecer sufres de Amnesia muchacho— le contesto el maestro sintiendo el aura que desprendía el rubio y deduciendo rápidamente que el muchacho no parecía ser un peligro para el gremio o sus niños. De un salto bajo del copete quedando de frente al rubio colocando una mano en su cabeza —No debes sentirte mal, apuesto que dentro de un par de días tendrá tus memorias de vuelta— le aseguro el alborotando su cabello, aunque de verdad no estaba seguro si de verdad seria así, habían escuchado de personas que nunca habían podido recuperar lo perdido.

— ¿De verdad?— dijo esperanzado el chico mirando al maestro como si este tuviera la solución a sus problemas.

Makarov pareció dudar un momento no queriendo darle muchas esperanzas al chico, ocurriéndole una idea de manera inmediata que tal vez podría ayudar al rubio —¿Hey Mira?— llamo el maestro causando que ella se acercara a los dos siendo observada muy de cerca por el rubio.

—me acuerdo de ti— dijo sorprendido el rubio soltando su más grande sonrisa —Tu eres la Chica de la voz— la alegría en su voz era casi palpable y tomando por sorpresa a los otros dos saltando de la capa atrapando a Mirajane en un abrazo rompe huesos —Gracias, Gracias— repetía el rubio sin soltarla aun sorprendida por la reacción del rubio.

— ¿De nada?— Dijo Mirajane pidiendo ayuda al maestro con una mirada, este solo se limitó a mirar con una mira divertida ante las payasadas del chico.

—Disculpa— dijo el rubio soltando dándose cuenta de lo incomoda que estaba la chica —Lo siento, solo quería agradecerte la ayuda— termino de decir el rubio limpiando un par de lágrimas que se le habían logrado escapar, regresando a la cama.

—Mi placer el poder ayudarte— le respondió ella siento las emociones que emanaba el rubio, sintiéndose un poco conmovida —Mirajane Strauss, pero puedes llamarme Mira todos lo hacen.

—Mira—susurro el rubio asintiendo ante las palabras de ella.

—Volviendo a lo que iba a decir— interrumpió el maestro, regresando al tema anterior— Cuanto te encontraron tenías algunos objetos contigo, tal vez esos puedan ayudarte a recordar algo.

—Oh cierto—dijo Mira dándose un golpecito suave en la frente ante su descuido, se la había olvidado por completo las cosas del rubio.

—Mira si eres tan amable de traerlo por nosotros— pidió el maestro pero ella sabía que era más como una orden.

—En seguida, maestro— respondió ella alejándose de los dos en busca de la caja que tenía las posesión del rubio dejándolos a los dos solo, conociendo al maestro era obvio que quería charlar al solas con el invitado "Espero que no sea muy rudo con el" pensó subiendo las escaleras recordando lo que habían encontrado entre las cosas del rubio.

Habían pasado tres días desde que Erza había encontrado al rubio y su salud parecía mejorar día a día, por esa razón Polyrusca los había llamado, pero como Erza no estaba presente el maestro había pedido que la acompañara.

—Todo lo que podía hacer ya lo hice, pero el chico no parece reaccionar aun— Comento Polyrusca mientras regresaba de la habitación del rubio con una caja en mano —El resto depende de el.

— ¿Algo más?— pregunto el maestro.

—Esto— le dijo empujando la caja en su diminuto cuerpo —Llévenselo de aquí, mi casa ya está apestando a humano.

Una sonrisa se mostró en su cara viendo la interacción entre el maestro y la mujer, pero fue reemplaza por una de sorpresa al ver lo que estaba en ella.

—Me encargue de limpiar la sangre de ellas— dijo como si nada la mujer dejándola sola a ella y el maestro que le paso la caja sin pensarlo para salir en la misma dirección que Polyrusca sin duda para hablar más en privado. Sin poder aguantar la curiosidad comenzó a hurgar entre las pertenencias de la caja, notando de inmediato el anillo dorado encima de todo con una inscripción en la parte interna pero las letras eran irreconocibles para ella, pero pudo reconocer que el anillo era el anillo de alianza, el chico debía de estar casado. Hurgando más encontró un cinturón con un único bolso unido a él, el cual pesaba considerablemente inspeccionando el bolso encontró dentro de este un par de Cuchillas en formas de estrella lo bastante ligeras como para ser lanzas fascinada por ellas lanzo una incrustándola de un solo impacto en la madera, si Erza viera estos tal vez se volvería loca, además de las cuchillas unos pares de cuchillos con tres puntas y un extraño símbolo en la base un par de pergaminos y un ungüento era el resto del contenido, más abajo en la caja un bolso pero de forma rectangular y más pequeño con dos cinturones atados a él pero estos más reducido parecía que eran para sujetarse en un brazo o tal vez una pierna, dentro de esto una docena de cuchillas largas y romboidales reposaban en él, el chico estaba bastante armado pensó ella, una bandana con una placa de metal y el símbolo de un remolino con una punta en él era lo más extraño ya que no podía reconocer a donde pertenecía, no conocía a ningún gremio con ese tipo de símbolo ¿tal vez era el símbolo de un gremio oscuro?, por ultimo estaban las ropas del chico, un sobre todo blanco con llamas rojos en el fondo era lo más resaltante un par de símbolos inentendibles adornaban su espalda, una camisa color naranja reposaba en el fondo siendo el ultimo objeto en la caja sin contar los zapatos que eran tipo bota sola que la punta de los pies quedaba expuesta pero rápidamente algo llamo la atención de la chica un pequeño retazo de papel sobresaliendo de uno de los bolsillo de la camisa con cuidado de no dañarlo saco el objeto del bolsillo dándose cuenta que se trata de una fotografía

—Es hermosa—susurro ella mirando a la imagen que ocupaba el papel, Era una mujer de pelo morado oscuro, casi del color negro acomodado en un elaborado moño siendo adornado por violetas, su piel color crema como la porcelana, unos ojos pálidos que parecía dos lunas siendo resaltados por un suave maquillaje unos cálidos labios pintados de color purpura mostraban la más bellas y sincera sonrisa de alegría que había llegado a observar, mientras su cuerpo relucía un traje de color blanco encantador mientras sostenía un ramo de flores "Ella debe de ser su esposa" pensó Mirajane volviendo a colocar la foto en su sitio no había otra explicación el anillo de alianza indicaba que el chico debía de estar casado y la foto solo corroboraba su teoría, pero antes de terminar su remembranza ya había llegado de nuevo al sótano.

—Hay esta— dijo la voz del maestro sacándola de su recuerdo mientras terminaba de bajar el último peldaño de la escalera con caja en mano —Seguro te tardaste lo tuyo Mira— le comento causando una risitas en la chica.

—Tarde pero seguro maestro— dijo Mirajane al maestro sin mirarlo colocando la caja delante del rubio —Adelante.

Sin esperar más el rubio comenzó a escarbar entre sus pertenecían mirando con profundidad cada uno de los objetos, como si alguno de ellos tuviera la respuestas a su pregunta.

—Todo esto lo encontramos en tu cuerpo cuando te trajimos— dijo el maestro, esperando por alguna reacción del rubio, este solo asintió pasando a revisando el bolso con las cuchillas en estrella — La Historia de un Shinobi Absolutamente Audaz— susurro leyendo los extraños símbolos de un libro color café —Pertenece a Naruto a Uzumaki— termino decir leyendo la parte de atrás de la portada.

—Naruto Uzumaki— volvió a repetir esta vez lentamente dejando caer el tono de voz en la últimas letras —ese es mi nombre— dijo a los dos mirándolos de uno en uno —¡Ese es mi nombre, lo sé, estoy seguro de ello!— soltó el libro gritando de la alegría —Me llamo Naruto Uzumaki, Uzumaki Naruto, Naruto— dijo en alegría el chico contagiándola tanto al maestro como a ella que reían ante las acciones del rubio.

—Te creemos Naruto— le dijo Mirajane calmándolo con sus palabras —pero todavía tienes cosas que revisar

—Oh cierto— dijo y rápidamente estaba de nuevo calmado.

Paso por el otro bolso, el rectangular y sin encontrar nada interesante, paso a tomar la bandana inspeccionándola detenidamente deteniéndose en el símbolo un momento pero luego de un rato negó con la cabeza al parecer la bandana no había traído nueva información, pero lo que llamo más la sospecha de los otros dos fue que al contrario que el resto de objetos la bandana no la coloco a un lado en la cama sino que esta se la ato en la cabeza justo en la frente casi de manera natural pero sin ganas de interrumpir dejaron que el chico continuara con lo suyo.

—Séptimo Hokage—dijo el leyendo las palabras en el sobre todo blanco —me suena de algo— dijo el enfocando su vista en los símbolos —No nada— termino decepcionado —Creo que eso es todo— dijo lazando la prensa blanca con el resto, al ver que solo quedaba una camisa color naranja.

—Espera, todavía falta algo— intervino mira, tomando la camisa y sacando la fotografía —Esto lo encontré en uno de los bolsillos.

—¿eh?— dijo el rubio confundido tomando la fotografía.

—Debió ser alguien muy especial para ti— comento mira esperando alguna reacción de alegría por parte del rubio, tal vez la fotografía de su esposa traería algún recuerdo, pero luego de un par de minutos en silencio y sin reacción del rubio comenzó a preocuparlos. Mirándolo más de cerca pudo ver como el chico estaba congelado en su lugar mirando fijamente la foto con ambos ojos abierto, sin respirar y sin pestañar es como si se hubiera muerto.

—¿muchacho todo bien?— dijo el maestro al no recibir reacción alguna, pero los dos fueron sorprendidos cuando de pronto pequeñas lagrimas comenzaron a escapar de Naruto que al parecer no se había percatado ya que seguía mirando la foto.

—No…no…puedo recordarla— susurro el con voz temblorosa, la mano que sujetaba la foto había comenzado a temblar levemente —Pero siento que la conozco…no—toma una pausa acercándose la foto —…sé que la conozco— su voz parecía a punto de romperse.

—Sé que la conozco— se llevó a una mano a su pecho —Mi corazón me lo dice, pero no puedo dejar de sentir esta presión en mi pecho…no me deja respirar.

—La amo…—susurro el chico llevando la fotografía al pecho dejando escapar sus lágrimas cayendo una en la fotografía —Pero sé que está muerta.

Recuérdame

Capítulo 2

Fin

A/N: Otro capítulo más de esta nueva aventura y aprovecho para agradecer a todas aquellas personas que se tomaron la molestia de leer mi humilde historia no saben cuan agradecido estoy de con aquellos que le dan una oportunidad de leer lo que escribo, más aun con aquellos que han dejado sus comentarios un millón de gracias por sus opiniones.

Para aclarar un poco Naruto en este fic tiene 23 años de edad es lo único que puedo revelar además de decir que el mundo del que Naruto provenía tiene cierta divergencia con el del manga, esto lo ire revelando a cuenta gotas muajaja. Gracias de nuevo por leer el cap nos vemos en el siguiente.

PD: para quellos que siguen alguna de mi otras historia estad pendiente dentro de esta semana que viene publico los nuevos capítulos.