Mahidelin, infinitas gracias, esto sin ti no hubiera sido posible =)


Extraños con Recuerdos

Capítulo I

Tratando de ser extraños.

Miraba el paisaje complacida. No importaba cuántas veces lo viera o en qué situación estuviera, siempre era reconfortante y tranquilizador estar en el balcón de su pieza en aquella cabaña.

Estaba en la cabaña de veraneo de la familia de Tomoyo, en la playa. Muchos veranos iban ahí, no era extraño. Lo extraño iba sería tener a su novio y a su exnovio bajo el mismo techo.

Le había rogado a Tomoyo que no llevara a Li, pero tampoco era justo que él habiendo venido a Japón, en lo que Sakura esperaba fuera una pequeña visita, no lo dejara estar con sus amigos. Ella se había negado a ir, pero Tomoyo le había hecho prometer desde la infancia que los primeros días de vacaciones los pasarían juntas, pasara lo que pasara, en esa cabaña. Y se lo recordó mordazmente en esa ocasión, por lo que Sakura fue incapaz de romper la promesa; sin embargo, Tomoyo también le había dado un salvavidas cuando le permitió que llevara a su nuevo novio.

Sabía que a Tomoyo, Ryu no le terminaba de agradar del todo, no por algo en él, o quizás sí, pero principalmente porque decía que Sakura aun amaba a Shaoran, por mucho que la castaña se lo hubiera negado.

Para poder cumplir su promesa y evitar momentos incómodos es que Sakura prefirió viajar un día antes a la cabaña, sin Tomoyo, ni Eriol ni Li. Había llegado la tarde anterior, se acomodó en la que era su habitación en esa cabaña y, junto con Ryu, recorrieron un poco el lugar, para que entrada la noche se acostaran.

Se giró y miró al hombre en la habitación que aún dormía profundamente. Con pasos silenciosos salió de la habitación, no sin antes buscar algo con qué cubrirse, pues era verano, pero las mañanas eran algo frías. Bajó las escaleras e iba perezosamente estirándose cuando a la entrada de la cocina alguien le habló.

- ¿Te acostaste con él?

Sakura dio un salto asustada y reprimiendo un grito cuando descubrió al dueño de aquella voz. Lo miró con el ceño un poco fruncido.

- ¿Qué haces aquí?

El aludido la miró como con desprecio, sin responder de inmediato, bebió un poco de su tazón.

- Quería sorprenderte, pero el sorprendido fui yo, Kinomoto –soltó enojado.

Sakura se acercó a donde Shaoran estaba sentado y el olor a chocolate caliente inundó sus fosas nasales, cerró los ojos y aspiró el aroma con placer. Cuando los abrió Li le extendía otro tazón. La castaña lo miró extrañada, pero tomó el tazón que le ofrecía.

- No has respondido mi pregunta, ¿qué haces aquí, Li? –insistió Sakura.

- Tu tampoco la mía.

Sakura negó con la cabeza y suspiró resignada. Shaoran sonrió de medio lado y la miró profundamente, Sakura sintió que su delgado chaleco sobre su pijama no la cubría lo suficiente e intentó taparse más.

- Quería verte –le dijo mirándola dolido- Lo que no me esperaba era verte con él.

Sakura desvió la mirada, de seguro la intención de Shaoran en un principio era entrar en su habitación para sorprenderla, pero cuando vio a Ryu en su cama, bajo a la cocina, fue cuando sintió como si hubiera hecho algo malo.

- Era la costumbre en este lugar –dijo de pronto él, Sakura ladeó la cabeza sin formular pregunta alguna, pero interrogando- Siempre te seguía a ver el amanecer, después de hacerte el amor, claro. Nunca fuiste de despertarte temprano, pero siempre lo hacías la primera mañana en este lugar.

Sakura se avergonzó y se sonrojó aún más cuando él insistió en su pregunta sin respuesta.

- ¿Te acostaste con él?

- Acaso, ¿tú no lo has hecho con alguien más?

- Con nadie en donde están nuestros recuerdos –respondió mordaz.

Sakura se mordió el labio inferior ante ese comentario, sentía realmente que había hecho algo muy malo.

- No podría llevar a Ryu a ningún lado –soltó a los segundos, descuidada, consiguiendo que Shaoran sonriera triunfante.

- Lo sé y eso me agrada.

- No son muchos los lugares que visitamos juntos en China –comentó mirando a la nada, recordando.

- Nunca se te dio el idioma y con el tiempo dejaste de querer ir.

Sakura miró al castaño con nostalgia.

Era cierto, yo había fallado en eso.

Sakura nerviosa tomó su tazón y se dispuso a salir, contaba con que él no la siguiera, pero no tendría tanta suerte ese día.

Afuera, la cabaña tenía una especie de terraza, en la que había una banca de madera que ocupaba todo el frontis al lado derecho de la puerta; una banca de madera con cojines muy cómoda que además permitía que subieras los pies y llevaras las rodillas a tu pecho. Posición que Sakura adoptaba con facilidad en ese lugar.

- ¿Te acostaste con él?

- ¿Qué pretendes, Shaoran?

- Solo quiero saber si fuiste capaz de hacer con él lo que hacías conmigo en este lugar.

Sakura llevó el tazón con chocolate a su boca y soplo antes de beber un par de sorbos.

- ¿Por qué? –se atrevió a preguntar.

- ¿Por qué? –repitió él, mirando el horizonte- Porque te quiero de vuelta.

- ¿Y si me acosté con él? –indagó.

- Pues espero que el imbécil lo disfrutara, porque no volverá a tocarte –advirtió mirándola directamente a los ojos.

Algo en Sakura ardió, quizás su orgullo.

- ¿Y si yo lo disfrute?

Shaoran abrió los ojos sorprendido, no esperándose para nada la pregunta por parte de ella.

Seguía siendo machista y arrogante.

Sakura dejó escapar un suspiro y volvió su vista al horizonte.

- Shaoran, lo nuestro terminó. Ryu es mi novio, no puedes estar hablando en serio.

- Estoy hablando en serio –dijo con menos seguridad de la esperada.

- ¿Sakura?

Sakura miró al hombre que la llamaba y que aparecía recién por la puerta. Shaoran, por su parte, le dio una última mirada de advertencia a la castaña y miró al novio de su exnovia.

- Buenos días –dijo mientras extendía su mano- Mi nombre es Li Shaoran.

Ryu un poco dormido aun, estiró su mano para tomar la de su interlocutor, recordaba que Sakura había nombrado a un Li que vendría de vacaciones con ellos por ser amigo de Eriol.

- Buenos días, Li –respondió- Mi nombre es Kimatzu Ryu.

Ryu miró al castaño, le pareció conocido. Luego miró a Sakura, a la que se acercó para besar sus labios en una caricia de buenos días. Sakura consciente de la presencia de Shaoran ahí, quiso alejarse del contacto de Ryu, pero no pudo.

- Buenos días, cielo –dijo Ryu mirándola extrañado, pero no tuvo mucho tiempo para pensar o preguntar, pues unas carcajadas llamaron su atención- ¿Qué sucede, Li? ¿Qué es lo tan gracioso? –preguntó intrigado Ryu, sentándose al medio de ambos y tomando la mano de su novia para jugar con ella.

- Lo siento, es que hace años tuve una novia –comenzó contando, mirando disimuladamente a la castaña- Odiaba que la llamaran "cielo", incluso, en una discusión de esas que nacen de la nada, quise molestarla y la llame "cielito" y lo menos que recibí fue un zapato. Hasta hoy agradezco que no tuviera buena puntería –soltó gracioso.

Ryu acompañó las carcajadas de Shaoran, luego llevo la mano de su novia a sus labios y depositó un leve beso.

- Sakura no tiene problemas con eso, ¿cierto, cielo?

Sakura hervía por dentro. Odiaba aun hoy que la llamaran "cielo" o sus derivados. Y odiaba a Shaoran por recordarlo.

Pero en respuesta negó con la cabeza.

- Es una suerte, ¿no? –dijo Ryu, tras un rato de silencio. Sakura y Shaoran lo miraron, sin formular pregunta- Que nos encontráramos de nuevo –aclaró- Sabía que te había visto en algún lugar, pero no me acordé de inmediato.

Sakura sonrió incómoda, no sabiendo qué decir.

- Por lo menos esta vez Sakura no está en el suelo –acotó el castaño, para aligerar el ambiente.

Ryu soltó una carcajada y volvió a llevar la mano de ella a sus labios.

- A veces puede ser un poco torpe –dijo con cariño.

- Así dicen... –dejó salir Shaoran, logrando que Sakura se sonrojara.

- Pero hay algo que sigo sin entender –dijo Ryu, sin mirar a ninguno, pero hablándole claramente a ambos- ¿No se supone que no se conocían?

Sakura abrió los ojos horrorizada, pero Shaoran respondió.

- Nos dejamos de ver hace mucho, tenía 12 años cuando volví a China.

Sakura miró horrorizada la facilidad con la que el castaño mentía, pero no debía de sorprenderle, toda su relación fue una mentira.

Tienes que verlo como un extraño, se recordó.

- ¿Qué beben? –preguntó de pronto Ryu, sacándola de sus pensamientos.

- Chocolate caliente –se adelantó en responder Shaoran.

- ¿Queda más?

Shaoran negó con la cabeza.

- Sakura se sirvió lo último –agregó.

Logrando con esa última frase que Sakura recordara. Eso lo habían vivido. Shaoran siempre preparaba solo dos tazones, uno para él y uno para ella; ni Eriol ni Tomoyo disfrutaban tanto el chocolate caliente, por lo que se preparaban café.

- Entiendo –dijo Ryu poniéndose de pie- Iré a hacer más, ¿querrás más amor? –Sakura negó, sonriendo por cortesía- ¿Y tú, Li?

- No gracias.

- Muy bien, haré solo para mí.

Cuando Ryu hubo estado en la entrada de la casa miró un poco extrañado a Sakura, la que solo le regalo una sonrisa.

Una vez Sakura se aseguró que Ryu estuviera en la cocina no reprimió el golpe que le dio al castaño en el brazo, el que se quejó exageradamente mientras se sobaba y reprimía una carcajada.

- Pero, ¿qué te sucede, cielito?

Como lo dicho lo dijo apropósito, el golpe siguiente lo recibió sabiendo que se lo había buscado.

- Imbécil –soltó Sakura.

- ¿Ya no exiges nada?

- ¿Por qué lo dices?

- Casi pierdo la vida por llamarte "cielo", Sakura, ¿Por qué él no?

Sakura alzó los hombros, restándole importancia al asunto.

Shaoran se quedó contemplando unos minutos su perfil, buscando su respuesta.

- No lo amas –aseguró.

- ¿Qué? ¡Claro que no!

Shaoran sonrió de medio lado.

- Eso he dicho, no lo amas.

Sakura abrió la boca y la cerró, luego volvió su vista a otro lado, lejos de los ojos ámbares, pues si seguía hablando, él terminaría descubriendo todo.

- ¿Por qué estás con él?

- ¿Por qué tú estuviste con alguien más?

- Venganza, dolor, ira –dijo subiendo sus hombros y restándole importancia- Quería borrar cada uno de tus besos, cada una de tus caricias.

- Ya tienes tu respuesta.

- Tú terminaste conmigo.

- Tú fuiste el único que acabó con esto.

- Sabes que no.

- Shaoran, acabemos con esto. Eso sucedió hace mucho.

- No hace tanto, solo un año y medio –dijo bajo- Hace un año y medio estábamos compartiendo la cama en este mismo lugar. La misma cama en la que dormiste con él anoche.

Sakura fue quien miró el perfil de él ahora y descubrió que a pesar de la frialdad que intentaba mantener en su rostro, sus ojos ámbares, aun de lado, mostraban la tristeza y el desprecio.

Su corazón se contrajo, le dolía verlo así.

Suspiró.

- Solo dormimos –dijo al fin.

Y se sintió extraño dormir con alguien que no fueras tú, quiso agregar su corazón.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo.

La sonrisa que se formó en el rostro de Shaoran derritió otra capa del corazón de Sakura.

- No hagas esto, por favor –pidió con sus ojos verdes mostrando el dolor que sentía.

- ¿Hacer qué?

- Shaoran, por favor, solo no arruines lo que me costó construir.

- Algo que nunca debiste construir.

- ¿¡Y qué esperabas!? –consulto alterada y alzando la voz.

Shaoran miró por la ventana tras ellos y que dejaba ver el inicio de la cocina.

- ¿Quieres calmarte? –pregunto una vez se aseguró que Ryu no había escuchado nada.

Miró a Sakura, la castaña había abandonado su cómoda posición bajando los pies y apoyando sus brazos en sus piernas sostenía su tazón con ambas manos entre sus rodillas.

Shaoran lo notó, estaba dolida, aguantando el llanto.

- Tienes que parar con esto, Shaoran –rogó con un hilo de voz.

- No puedo –respondió sincero- Te amo.

- ¡Deja de decir estupideces! –dijo enojada y poniéndose de pie.

- ¡No son estupideces! –se defendió, también poniéndose de pie.

Se miraban con el ceño fruncido y a punto de saltar sobre el cuello del otro.

O sobre su boca.

La respiración de ambos se empezó a agitar y la brisa fresca de hace unos momentos no estaba siendo suficiente para apaciguar el calor que empezaba a emanar de sus cuerpos.

- Intenta ignorar esto, cerezo.

Sakura no necesitó que Shaoran le explicara a qué se refería. Eran extraños sí, pero no en la cama. En la cama era el único lugar en que la castaña diría que conocía al hombre frente a ella. El problema fue que el sexo no lo era todo en una relación…

por muy bueno que éste fuera.

El sonido de la puerta hizo que cortaran el contacto visual. Ryu venía con su tazón de chocolate.

- Escuche unos gritos, ¿qué sucedió? –preguntó mirando a su novia y luego a Li, al notar la tensión entre ambos alzó una ceja- ¿La hiciste enojar? –preguntó sorprendido.

Shaoran no respondió. Ryu no ocultó su sorpresa.

- Si, debiste decir algo muy malo. Sakura no se enoja por nada.

Fue el momento de Shaoran para mostrar sorpresa, miró a Sakura, la que desvió la mirada aún enojada.

- ¿Por nada? –pregunto Li, curioso.

- No. La perseguí tres meses y llevo saliendo con ella tres más, y jamás la he visto enojada con alguien.

Shaoran olvidando su enojo sonrió de medio lado, en lo que Ryu se acercaba a su novia.

- Tienes suerte de haber encontrado una mujer así.

- Créeme, soy muy afortunado –dijo Ryu besando la frente de Sakura- ¿Tú tienes a alguien?

Fue cuando Sakura soltó una carcajada, atrayendo la atención de los dos hombres presentes.

- ¡Oh, sí que tiene a alguien! Es más, le sobran mujeres, pero no es capaz de hacer un mínimo esfuerzo por ninguna, por eso viene solo –soltó desdeñosamente la castaña y luego se entró a la cabaña, dejando a los hombres solos.

Ryu río.

- Ahora tengo más curiosidad, ¿de qué hablaban?

- Nada en particular.

Ryu se sentó donde antes estaba Sakura y bebió un poco de su chocolate.

- Cambio mi pregunta entonces, ¿qué dijiste para hacerla enojar de esa forma?

Shaoran no podría concentrar, pues sentía que debía salir tras la castaña, pero mientras Ryu estuviera en su camino no podía actuar sin pensar, menos aun si Ryu creí que Sakura y él no se conocían. Suspiró y se sentó junto a él.

- Quiero recuperar a mi exnovia –comenzó- Pero Sakura cree que no soy digno de volver con ella, porque hubieron otras mujeres poco después de terminar.

- ¿Cuántas?

Shaoran miró con el ceño fruncido a Ryu, era un detalle muy particular para que alguien que recién venía conociendo lo quisiera saber.

- Es solo curiosidad –aclaró Ryu tras la mirada de Shaoran.

Shaoran se levantó y estiró su cuerpo, luego dio unas palmaditas amistosas en la espalda de Ryu.

- Ya he contado mucho de mí, quizás sea tu turno de confesarme algo – Ryu sonrió y asintió, entendiendo que no tendría más información- Iré a lavar mi tazón, Tomoyo y Eriol deben estar por llegar. Nos vemos luego.

Ryu asintió y se quedó allí un momento más mirando el paisaje. Empezaba a amanecer y el sol que apenas salía anunciaba que sería un día hermoso y caluroso.

Quizás Ryu debió ser más observador, pues la sonrisa triunfante del ambarino al entrar a la cabaña le hubiera avisado que su plan para esos diez días era dejarlo a él si novia y demostrarle a Sakura Kinomoto que el hombre de su vida era Shaoran Li y no otro.


¡Hola, hola!
Muchas gracias por leer y darme su apoyo, sobre todo darle una oportunidad a esta historia. Mi primer review me hizo pensar que a lo mejor debía aclarar que la historia bajo ningún concepto es un drama, no me gustan, no están escritos los capítulos, pero si me han leído antes, conocen mi estilo.

Guest (2): Lo siento, así me apareces, así que si te puedes identificar será mucho mejor. Publiqué lo más pronto que pude y espero te guste este capítulo.

Lunabsc: Piqué tu curiosidad y era el plan desde el inicio jajaja. Espero te guste también este capítulo.

Carupin: La separación al final puede que pase a segundo plano jajaja. No tengo planeado nada aun respecto a eso ¿no tienes hipótesis?, porque me interesaría leerlas jajaja. Espero te guste este capítulo. Saludos.

Hasta el siguiente capítulo.