Prompt día 2: Cita romántica arruinada.


Tirar para el otro equipo.

John se tomaba la cabeza mientras Sherlock hacía su pedido. Aquella había sido solo otra mala noche. Después de llegar tarde a su última cita (por culpa de Sherlock), de que la chica estuviera todo el almuerzo de mal humor (¿cómo, se preguntaba, sabía Sherlock que a ella le molestaba la impuntualidad?) y que no pudiera arreglar con ella otra cita, había por fin encontrado a otra mujer. Bonita, claro. Y la había invitado a cenar. Lejos del detective.

Pero nada detenía a Sherlock Holmes. Obvio.

Había irrumpido en el restaurante armando un escándalo absoluto, había tomado a John de la solapa de su camisa y lo había retado a que volviera a desaparecer como lo hizo. Que nadie jugaba con él, que nadie se atrevía a dejarlo por alguna mujer.

Por supuesto que John sabía que Sherlock se refería a que lo dejó en medio de un caso importante, pero su cita no, y, reconoció luego, lo dicho por el detective sonaba… raro.

La chica, perpleja, pidió disculpas, les deseó buena suerte y se marchó.

—Ella cree que soy gay, Sherlock —dijo, cuando el mozo se marchó con la orden. Sherlock lo miró seriamente.

Las personas en el restaurante habían vuelto sus narices a sus asuntos, pero aún habían unos cuantos curiosos que querían saber qué pasaba entre la inusual pareja.

—¿Qué?

—Acabas de arruinar mi cita.

Sherlock chasqueó la lengua y tomó un poco del vino del vaso de John, arrugando un tanto la nariz.

—Nada de eso —aseguró—, el ex la estaba esperando afuera, con mala cara. —John lo miró sin creérselo.— Ella estaba nerviosa incluso de antes de que llegara. Habrías pasado un mal rato.

John arrugó el entrecejo. Se mantuvo en silencio lo que tardó el mesero en traer la cena de Sherlock.

—De todos modos, no tenías derecho, Sherlock.

El detective lo observó, quedo.

—¿Es porque ella cree que eres gay?

—Sí.

—Creí que no te molestaban esas cosas.

—No, es decir —tartamudeó. Sherlock lo observó con su expresión particular, esa que ponía a John los pelos de punta—. Eso está bien. Está bien, es correcto, pero yo no…

—Claro —interrumpió el detective, serio.

Se mantuvieron otro rato en silencio, comiendo.

—Si aparezco así, John —comenzó Sherlock. John levantó la vista de su plato y la fijó en él, sentado en frente suyo, ocupando el lugar de su cita—, es por tu bien. Nunca haría algo que…

—Lo sé, lo sé.

John le sonrió. Sherlock lo fastidiaba siempre, pero le era imposible enojarse con él. El detective le sonrió en respuesta.

Tenía otra victoria a su favor.

Nada personal. No hay celos. No hay nada. Solo necesito a John en mis casos.

Tendrían una velada en paz. Luego volverían a su apartamento, como buenos compañeros de piso.

Solo ellos dos, sin ninguna extraña en el medio.


Nota de la autora:

# 475 palabras.

Yo creo que toooodo lo insoportable que es Sherlock para con John todo el tiempo es porque realmente le quiere. *O* Incluso acá cuando se presenta a insinuarle a la actual cita de John que es gay. Se imaginan así como «es miiii pareja, perra», chasquido, chasquido, chasquido. Aw :3

Ya, ya, no me hagan caso. Gracias por sus sensuales reviews (L),

Mor.