~~Espinas en el rosal~~
Lucy se despertó sedienta, jadeaba, su garganta ardía, sintió un exquisito aroma miro hacia la cama, Natsu dormía tranquilo, Lucy se levantó y camino sedienta hasta el, sus colmillos salieron, esa sería la primera vez que mordiesen a alguien, se arrodillo junto a Natsu, miro su rostro, él estaba profundamente dormido. Ella no era consciente de lo que hacía, sus ojos cambiaron de color, corrió la bufanda de Natsu, acerco sus colmillos a su garganta, pero antes que lo pudiese morder él se despertó, la rubia callo jadeante al duelo agarrándose su garganta.
-¿Lucy? ¿Qué te sucede?- le pregunto un preocupado Natsu, ella se intentó levantar, negó con la cabeza, agarro su ropa y corrió hasta el baño.
No entendía que había sucedido, por qué actuó así, se mojó la cara, agarro la gargantilla de su madre, era negra y en medio tenía una pequeña llave dorada que era sujetada por dos cadenas de oro que se ataban alrededor de la cinta negra, se la coloco, y apenas colocársela se sintió muy aliviada, ese dolor le había desaparecido. Se cambió lo más rápido que pudo con una blusa rosada y una falda marrón, se dejó sus cabellos desatados, salió del baño, Natsu la miraba preocupado, y Happy seguía dormido. Camino hasta el sillón y doblo las mantas con las que había dormido, se sentó pesadamente, estaba cansada.
-Lucy, ¿te encuentras bien?- le pregunto su pelirosado amigo, ella forzó una sonrisa.
-sí, no te preocupes, Natsu- el la miro con extrañes, algo le pasaba a su amiga, algo que ella no le quería decir.
-lo que digas, será mejor que vallamos al gremio- Natsu se levantó y se estiro, el pequeño minino se sentó en la cama aun dormido.
-buenos días- murmuro el pequeño minino.
-buenos días Happy- le contesto Lucy- Natsu me voy adelantando, quiero hablar con el maestro- el la miro y asintió, si algo raro le sucedía a su amiga.
Al salir de su apartamento comenzó a correr hacia el gremio, las imágenes de lo que casi asía ase unos minutos la invadían, esa no era la primera vez que le había pasado, de niña unas cuantas veces se había despertado así, y durante un trabajo alguien la había llamado pura y esa sensación la había invadido, quería saber el por qué le pasaba eso, y solo el maestro se lo podía explicar. Hace poco ella se percató de que alguien la seguía, y no solo una persona, eran muchos más, estaban encapuchados y misteriosamente siempre andaban debajo de las sombras. Ya no entendía nada, su padre en una de las cartas que le había mandado le había mencionado algo de unos colmillos y a su madre, pero no le prestó atención. Se sentía mareada, un calor tremendo la invadió, la luz del sol la comenzó a cansar, como pudo llego al gremio, estaba exhausta, sentía su piel arder, de nuevo aquella sed la invadió, intento mantener el control mientras buscaba al maestro con la mirada, él estaba junto a Mirajen, al percatarse de Lucy cambio su mirada a una más seria, ella estaba jadeante y sus ojos le cambiaban de color, ya era hora, más tiempo no podía ocultarle la verdad, si ella llegase a morder a alguien sin saber cómo hacerlo, podría terminar convirtiéndolo o peor, matarlo. Era por su seguridad, la rubia se sentó en la barra, el maestro se le acerco. Ella se agarraba el cuello y parecía intentar mantener el control, su sello se estaba debilitando, no eso no podía ser, tal vez su sangre era la que exigía beber sangre, aun teniendo el sello ella necesitaba sangre para vivir, su rostro estaba pálido.
-Lucy- susurro el maestro, ella lo miro y sonrió, sus ojos volvían a ser marrones.
-Maestro, necesito ayuda- susurro, el asintió, sabía perfectamente a lo que se refería.
-Lucy, ¿Qué ha pasado?- le pregunto, lo principal era saber si estuvo a punto de morder a alguien.
-ase unos minutos, no estaba consciente de lo que hacía, mi garganta arde, tengo sed, y casi le hago algo a Natsu, pero esta no es la primera vez- el maestro asintió, miro a Mirajen quien le extendió una carta.
-Lucy, es de tu padre, se la ha mandado al maestro junto a otra carta para ti, pero creo que esta te lo explicara mejor- le susurro, ella asintió y agarro aquella carta.
-una cosa, ¿estas segura de que quieres leerla? Tu vida no volverá a ser la misma- ella asintió sin importar las consecuencias, quería saber el por qué le pasaba eso.
Abrió aquel sobre y comenzó a leerlo, Natsu llego al gremio, diviso a Lucy, se le acercó, ella estaba sumida en su lectura. Aquel sobre hablaba sobre la vida de su padre y eso no es todo, mencionaba una investigación y confesaba que necesitaban sangre para vivir, la madre de Lucy era de la misma raza que su padre, los mencionaba como puros. Dicia que Lucy era la pura más peligrosa y que por suerte, en aquella batalla que se desato hace varios años había podido sobrevivir, mejor dicho ella la había acabado. Los ojos de Lucy mostraban miedo y confusión a lo que leía, sus manos temblaban, al llegar a las ultimas frases en donde su padre le advertía de algo y le revelaba lo que realmente era. Lucy se quedó queta en su lugar, la carta se la había resbalado de las manos. Natsu la agarro y la comenzó a leer, los ojos de Lucy se le llenaron de lágrimas. ¿Acaso había leído bien?, las últimas palabras le retumbaban en la cabeza. "ella es la última vampira de sangre pura"
