-¿Por qué no te quedas?-
-N-No es necesario...- Respondió Noiz, la dulzura con la que koujaku le hablaba lo tenía encantado lo cual lo tenía asustado. Esos sentimientos que crecían dentro de el...
-Insisto, es peligroso que salgas ahora. Quédate hoy.-
Las insistencias de Koujaku terminaron por hacerlo aceptar a regañadientes. Koujaku le había prestado algo de ropa. Gracias al "relleno" que tenía puesto, no se notaba en lo absoluto que era una tabla.
Koujaku le cedió la cama, excusándose de que él podría dormir en el fúton y que las damas no debían dormir en el piso... tan lindo... ¿Acaso era así con todas?
...¿Qué acababa de decirse?... en definitiva ese ya no era él.
Le pidió prestado el baño, quería refrescarse un poco. Koujaku le indicó donde quedaba y Noiz le respondió con un "gracias"
Se encontraba frente al lavabo, echándose agua en el rostro... todo lo que había pasado en un día le tenía exhausto. Sin contar que estaba en la casa del anciano y temía que lo descubriera... ¿Pero porque tenía miedo? Talvez era por los dulces tratos de Koujaku que lo tenían encantado y que, como él mismo, no recibiría de parte del peli azul ni en sueños.
...Bien, ya se le había zafado un tornillo...
Se miró por última vez en el espejo y decidió irse a dormir. Pensando no se arreglarían sus problemas, estaba cansadísimo.
Al salir del baño se fue directamente a tirarse en la cama. Vaya que lo necesitaba. Al sentir el contacto de su cuerpo con el colchón se destensó un poco. Oh, sí. Dormiría como un bebé y no se levantaría hasta que enserio fuera tarde... si es que Koujaku no lo levantaba.
Al otro día, enserio que se había levantado tarde. ¡Joder, eran las 2:00 pm!
Su estómago hizo acto de presencia con un gruñido. Tenía hambre.
-Buenos días señorita dormilona. ¿Se encontraba muy cansada?- Koujaku entraba en la habitación con una bandeja de comida. No se había puesto a reparar por su presencia cuando había despertado. Bueno, era obvio de esperar si se contaba que eran las dos de la tarde.
Comió rápidamente, ¡Había olvidado por completo su compromiso!
La ropa no importaba tanto... ¡Pero sus All-mates...! Oh, no. Eso sí que no se los permitiría.
-¿Te vas ya?- Le pregunto Koujaku mientras lo veía colocarse los tacones.
-S-Si...- Noiz se acercó a Koujaku y le dejo un beso en la mejilla. DEBÍA IRSE AHORA
Caminaba tranquilamente por las calles hasta que vio el gran centro comercial en donde, las chicas lo esperaban furiosas en la entrada.
-¡¿PORQUÉ LLEGAS TAN TARDE?!- Grito Yui, su paciencia era casi nula.
-Dame mis cosas...- Sentenció Noiz ignorando el grito de Yui.
-¿Hablas de esto?- Kaede sacó del bolso sus All-mates. -No lo creo.-
-¿Qué?- Replicó Noiz.
-No hemos acabado. Le hemos prometido a Koujaku-sama que lo veríamos hoy TODAS.- Yui recalcó la palabra "TODAS" dándole a entender que era inútil que reprochara. Maldita manada de locas hormonales.
Noiz suspiró y dejo que lo "arreglaran de nuevo" pues estaba echo un asco.
Plancharon su pelo y le pusieron un broche de conejo. El vestido que llevaba fue básicamente desechado, por no decir que lo tiraron en la calle, ahora vestía una blusa suelta color azul marino y una falda negra.
Los zapatos fueron su perdición.
Tacones gamuza negros, pero, joder. Eran hermosos.
...¿Qué?...
Sacudió su cabeza alejando sus pensamientos sobre la ropa que llevaba puesta y les preguntó.
-¿Y ahora qué?-
-Vamos donde Koujaku-sama.-
Mierda, había recordado lo de anoche y no pudo evitar ruborizarse.
El camino de ida fue totalmente incómodo. Los hombres lo miraban un largo rato sintiéndose básicamente desnudo con lo que traía puesto. ¡Esa maldita falta era extremadamente corta!
-De suerte y no te violan, Emma.- Comentó Mayu de forma graciosa al ver como todos se comían con la mirada a Noiz.
Llegaron a la peluquería de Koujaku donde estaba atendiendo a una señora de nos sesenta y tantos.
-Oh, llegaron chicas.- Hablo Koujaku centrando su mirada en ellas y, especialmente, en Noiz.
-Sí, ¡Koujaku-sama!-
Las chicas fueron a tomar asiento en un lugar apartado del lugar donde Koujaku realizaba su trabajo. Era algo parecido a una sala de estar más a fondo de la tienda. Los sillones tradicionales japoneses eran algo que no podía faltar en un lugar diseñado por él, pero no era para nada desagradable o feo el entorno.
Koujaku había acabado el corte de la mujer y se despidió de ella. Después puso el aviso "Cerrado" y fue junto a ellas y Noiz.
Noiz se sonrojo al ver como poco a poco se acercaba con una gran sonrisa.
-Bueno, chicas. Hoy soy de ustedes.-
Las chicas gritaron emocionadas pero Noiz seguía con las manos en sus piernas, sonrojado.
-Koujaku-sama, ¿Que opina de nuestra amiga Emma?- Le preguntó Yui, que atrevida.
-Bueno, pues... es una señorita muy hermosa y agradable.- Al decir esto Koujaku se sonrojó levemente pero Noiz se puso como un tomate.
-Aaawwww, ¡Koujaku-sama es tan amable!-
De un momento a otro el tiempo se había ido volando y ya era hora de que se fueran, pues era muy tarde.
-Es hora de irnos, chicas.- Dijo Yui haciendo que ellas suspiraran entristecidas.
-Es cierto, es tarde- Dijo Koujaku. Todos se levantaron de los asientos y se pusieron en camino hacia la entrada. Antes de que Noiz saliera fue tomado de la mano por Koujaku.
-¿Podemos hablar un momento?- Noiz miró a las chicas que ya estaban a fuera y estas le empezaron a hacer señas de que le dijera que si entonces volvió a centrar su mirada en Koujaku y asintió.
Las chicas se despidieron de el y se fueron dejándolos a solas.
-Bueno... Emma. Eres una chica muy linda, y... pues...- Koujaku pauso un momento tomando las dos manos de Noiz.
Noiz estaba mudo y sonrojado, pero no podía evitar sentirse así cada vez que era así con él. Quizá ya era tiempo de admitirlo. Le gustaba.
-S-Si...?- Dijo Noiz incitándolo a continuar.
-¿Quieres tener una cita conmigo?-
