Capitulo 2: Comienza mi viaje
Pasaban las 9 y media de la mañana cuando me desperté de mi profundo sueño, al abrir mis ojos por primera vez en aquel día, la luz del sol me resultaba de lo más molesta porqué mis ojos marrones aún no se habían adaptado a la luz.
"Maldita luz" Pensé mientras me frotaba los ojos con las manos y me levantaba de la cama, anduve aún adormilado hasta la puerta de mi habitación, salí de ella y me dirigí al baño que estaba justo en frente de mi habitación.
Después de hacer mis necesidades, lavarme los dientes y la cara, baje a la planta baja de la casa dónde estaba mi madre en la cocina haciendo el desayuno.
-Buenos días cariño, ¿has dormido bien?- Me dijo mi madre mientras esbozaba una sonrisa alegre en su rostro.
-Si, Mama , ¿Ya esta echo el desayuno?- Pregunté porqué me encontraba hambriento.
-Lo tienes ya en la mesa, que te aproveche- Dijo mi madre mientras seguía con lo suyo.
Termine el desayuno rápidamente y volví a mi habitación donde Cyndaquil seguía durmiendo en su rincón, me puse a preparar la mochila de viaje con todo lo necesario, dinero, ropa, algo de comida, las pokeballs que me dio el Prof. Oak, y la pokedex. Entonces me propuse ha despertar a Cyndaquil que seguía en un profundo sueño.
-Vamos amigo despierta- Dije mientras le tocaba levemente para que despertara.
-Cynda...- Parecía que por fin iba a despertar de su sueño y podríamos empezar ya la marcha.
-Vamos Cyndaquil que es ya hora de irse- Insistí al ver que aún le costaba levantarse.
"Si que le cuesta ha este pokemon levantarse, si va a ser siempre así..." Pensé.
Cyndaquil por fin despertó de su sueño y después de darme los buenos días en forma de abalanzarse como era ya costumbre desde que nos conocimos, me puse mi ropa y cargue con mi mochila y con Cyndaquil a mi lado bajamos a despedirnos de mi madre.
-Mama me voy ya...- Dije sabiendo que mi madre se pondría algo triste.
-Adiós Iván, triunfa y cumple tus sueños- Dijo mi madre visiblemente emocionada, mientras me daba un abrazo.
-Lo are Mama te lo prometo, espero que tu y Papa estén orgullosos de mi- Dije pensando en mi padre y que me diría si estuviera en casa hoy.
-Ya lo estamos Iván, avisare a tu padre, seguro que se pone muy contento- Dijo mi madre separándose de mi.
-Bueno, es hora de irnos, adiós, vamos Cyndaquil- Dije mientras me aproximaba a la puerta y salía a la calle empezando así mi primera aventura como entrenador.
Hacía un día muy agradable, con un sol radiante y unas pocas nubes blancas que no amenazaban para nada ese hermoso día y hacía una brisa cálida, camine un corto periodo de tiempo hasta llegar a la salida de Pueblo Paleta, pero antes de adentrarme en la Ruta 1, escuche una voz familiar detrás mía.
-Iván! Espera!- Decía la voz que sonaba detrás mía.
Al voltearme pude ver a un hombre algo mayor con una bata blanca correr hacía mi, a gran velocidad.
-¿Que hace aquí Prof. Oak?- Pregunte algo sorprendido, mientras Oak cogía aire después de ese esfuerzo físico.
-Ya estoy viejo para estas cosas...- Dijo Oak mientras respiraba repetidamente.
-¿Se encuentra bien?- Dije preocupado por el estado de Oak.
-Ahora si- Dijo recuperando toda su energía de pronto.
-¿Pues dígame que quería?- Dije aguantando las ganas de marchar ya.
-¿Tienes pensado adonde vas a ir primero?- Dijo Oak.
-La verdad no, creo que me he dejado llevar un poco por la emoción- Dije mientras reía levemente al comprender mi error.
-Te recomiendo ir primero a Ciudad Plateada, pasando por Ciudad Verde, ambas tienen gimnasio, pero el de Ciudad Verde esta inactivo porqué aún no tiene líder después de la revocación del antiguo -Dijo Oak.
-¿Porqué fue revocado el anterior líder?- Dije con curiosidad.
-Por estar relacionado con una organización criminal, llamada Team Rocket- Dijo Oak.
-Vaya, entonces tendré que ir más lejos para llegar a mi primer gimnasio...- Dije algo descontento.
-Me temo que sí, pero de paso te diré como ayuda que en el gimnasio de Ciudad Plateada usan pokemon de tipo roca.- Dijo Oak.
-Interesante, gracias por la información Profesor. - Dije mientras me despedía de el y me adentraba por fin en la Ruta 1, ahora si que comenzaba oficialmente mi viaje por la región Kanto.
...
La Ruta 1 era una rota repleta de arboles, alguna que otra roca por el camino y zonas de hierba alta. Caminaba tranquilamente por el camino junto a Cyndaquil, hasta que algo en los arboles me llamo la atención.
"¿Que sera eso?" Me pregunte a mi mismo en mi mente.
Al acercarme un poco más pode ver que se trataba de un pokemon, un Pidgey para ser más exactos estaba encima de la rama de un arbol y me observaba desafiante desde lo alto.
-Vaya un Pidgey, tu vas a ser mi primer pokemon en la región Kanto- Dije mientras el Pidgey seguía mirándome fijamente.
-Adelante Cyndaquil!- Dije emocionado con la posible captura.
-Vamos usa ascuas contra Pidgey!- Cyndaquil comenzó a disparar unas pequeñas bolas de fuego pero aquel Pidgey las esquivo demostrando una gran habilidad de evasión mientras se disponía a atacar a Cyndaquil.
-Cyndaquil esquiva y usa ascuas de nuevo- Cyndaquil consiguió esquivar con éxito el ataque de Pidgey y de seguidamente darle con ascuas sin que pudiera hacer nada y cayera al suelo dañado.
-Cyndaquil acaba con esto con placaje!- Dije mientras señalaba con el dedo al Pidgey, Cyndaquil ejecuto el movimiento y impacto contra Pidgey dejándolo fuera de combate.
-Bien, ahora es el momento, adelante pokeball- Dije mientras lanzaba la capturado, mi primer pokemon de Kanto.
-Bien! Atrape un Pidgey!- Dije muy feliz por la captura.
-Seguro que seremos grandes compañeros de viaje- Dije mientras miraba a la pokeball que contenía a Pidgey.
Seguí mi camino tranquilo hasta que me encontré a un hombre enfrente mio con una expresión sonriente. Parecía un hombre no muy mayor de unos 30-35 años de edad como mucho y llevaba lo que parecía una ropa de tendero o comerciante, tenía la cara redonda, los ojos pequeños, una gran barriga y un pelo moreno corto.
-Buenos días viajero, ¿Es usted entrenador pokemon?- Dijo aquel hombre con su misma expresión sonriente.
Entonces me mire a mi mismo y a Cyndaquil "¿No resulta evidente?" pensé.
-Si, así es, ¿Quien eres tu?- Dije mientras le miraba de arriba a abajo.
-Soy gerente de una tienda para entrenadores pokemon situada en Ciudad Verde, estamos cerca, si quieres te acompaño hasta allí, ah por cierto mi nombre es Robert- Dijo aquel hombre.
-Esta bien, mi nombre es Iván- Dije mientras acompañaba a Robert el gerente.
No caminamos más de un cuarto de hora hasta llegar a la entrada de Ciudad Verde, era una bonita ciudad, no muy grande pero tenía su encanto, acompañe al hombre hasta una pequeña tienda pintada de azul celeste a la que entramos.
La tienda estaba llena de cosas pensadas para entrenadores, había pociones, pokeballs, repelentes, anti-paralizantes, antídotos, etc...
-Bien joven amigo, como me has caído bien te regalare un antídoto y una poción por si las moscas- Dijo Robert, mientras me daba todo y yo lo ponía en mi mochila.
-Vaya muchas gracias, volveré algún día, adiós- Dije mientras salía de la tienda.
Como no tenía mucha prisa en marcharme de la ciudad, decidí pasear un poco y conocer un poco la ciudad, caminaba tranquilo por las preciosas calles de Ciudad Verde, hasta que un ruido en mi estomago comenzó ha hacerse notar.
"Que hambre tengo" Pensé, seguidamente me apresure en buscar un sitio donde poder llevarme algo a la boca, ya que estaba en la ciudad no estaba de más comer en algún sitio aunque sea modesto.
En poco tiempo logre encontrar lo que parecía ser un modesto restaurante, desde afuera no parecía muy grande, la parte delantera estaba compuesta por una puerta de cristal con un cartel de abierto colgado y dos ventanales de cristal uno a cada lado de la puerta central, tenía un letrero en la parte superior del restaurante que ponía "Hanford, el sabor de Ciudad Verde".
"El sabor de Ciudad Verde, vamos a ver que tal" Pensé, entonces abrí la puerta y entre en aquel restaurante.
En el interior era bastante acogedor, las paredes tenían un color verde claro para nada empalagoso, habían unas pequeñas mesas redondas con cuatro sillas en cada una, el suelo parecía limpio y la decoración en general estaba acertada a mi parecer. Pero había algo en todo aquello que no me cuadraba en la cabeza, y es que no había nadie comiendo allí, entonces vi el mostrador donde había un chico de más o menos mi edad, con un traje de camarero, dormido apoyado en el mostrador.
"¿Sera que no esperan clientes?" Pensé, mientras me dirigía hacía él para que me atendiera.
-Perdona, ¿Me podrías atender?- Le dije al chico mientras le daba golpes suaves, pero nada. Entonces vi a Cyndaquil a mi lado y tuve una idea.
-Cyndaquil, usa placaje para que se despierte- Dije señalando al chico dormido. Cyndaquil le dio un golpe con placaje que le hizo reaccionar de un salto.
-No, no! No nos hagas daño!- Dijo el chico asustado y con los ojos cerrados.
Como me parecía, tendría entre 14 y 15 años, tenía el cabello rubio y la piel bastante blanca, llevaba gafas y los ojos azules.
-Tranquilo, solo venía a comer algo- Dije para tranquilizar al chico. Entonces este recupero la compostura y se puso firme mientras me miraba serio.
-Bienvenido al restaurante Hanford! Me llamo James Hanford! Mi padre es Michael Hanford, dueño del local!- Dijo James como si esto fuera el ejercito y yo fuera su superior.
-Encantado, yo me llamo Iván, ¿Sino te importa me podrías dar la carta, por favor?- Dije mientras me sentaba en una de las mesas cercanas al mostrador.
-Claro! La traigo enseguida!- Dijo James mientras se iba como un rayo a por la carta.
Mira a mi alrededor y veía un restaurante vació ,era algo que no me cuadraba, no parecía ser malo, al menos de aspecto.
"¿La comida sera mala?" Pensé intentando dar respuesta a aquello.
Entonces volvió James con la carta y me la puso sobre la mesa, mientras el esperaba de pie delante mía mi elección.
-Antes que nada, ¿Porqué no hay más gente en el restaurante?- Dije intentando saber el porqué de esa falta de clientela.
-Aún no es la hora punta, pronto veras como se llena- Respondió él con una tímida sonrisa.
-Ah... pues tráeme...- Me puse a leer la carta- Un sandwich mixto, por favor.- Dije mientras le devolvía la carta.
-Enseguida te lo traigo- Dijo James mientras se iba al interior de la cocina. En ese momento comenzó a entrar gente.
Los primeros en entrar fueron, un grupo de chicos jóvenes más mayores que yo, eran tres y no tenían cara de buenos amigos, es más en aquel momento tuve un mal presentimiento. En ese instante apareció James con mi plato, que comencé a degustar.
"Es delicioso" Pensé, pero mi mirada se dirigió hacía James, que esta atendiendo al grupo juvenil que acababa de entrar, y parecía un poco apurado.
-Menudo local más asqueroso- Decía uno de los individuos.
-Ya te digo además nos atiende el panoli este- Dijo otro de ellos.
-Haber pringado, tráenos a mi y a mis dos amigos un bocadillo de carne y rápido- Dijo el que parecía ser el líder de los 3.
James parecía no inmutarse por aquellos insultos y les trajo su pedido tal y como le dijeron, pero parecía que aquellos individuos querían más aún.
-¿!Ha esto le llamas tu bocadillo!?- Dijo uno de ellos mientras escupía al suelo.
-Menudo nivel...- Dijo el otro sin probar la comida.
-No te vamos a pagar nada!- Dijo el líder mientras aún así cogía su comida con todo el morro.
Yo esperaba una reacción de James, porqué le estaban robando en toda la cara, pero su reacción me sorprendió negativamente.
-Es...Escucha...tienes que pagar eso- Dijo James con una voz leve y tímida que apenas se oía.
Entonces el líder de aquel grupo de sinvergüenzas se paro en seco y se aproximo a James, con cara de enfado.
-¿Me estas dando una orden?- Dijo el sujeto mientras le daba un empujón a James y este caía al suelo.
"Esto no se puede tolerar más" Pensé y junto a Cyndaquil nos acercamos a ayudar a James que seguía en el suelo muerto de miedo.
-Vosotros, ya os estáis largando de aquí- Dijo fríamente.
-Tu no te metas!- Me respondieron los 3 sujetos a la vez.
-Vosotros lo habéis querido, Cyndaquil ascuas- Dije, Cyndaquil comenzó a disparar chamuscando la ropa de los 3 sujetos.
-Ya me las pagaras maldito!- Dijo el líder antes de irse con sus amigos a otra parte.
-¿Estas bien?- Le dije mientras le ayudaba a levantarse.
-Si, gracias te debo una, tu Cyndaquil es muy fuerte- Dijo James mientras respiraba de alivio.
-No puedes dejar que te traten así, es tu negocio- Dije con un tono serio.
James bajo la cabeza y de repente salio de la cocina un hombre adulto muy parecido a James solo que con barba y más alto.
-¿Que ha pasado aquí?- Dijo el hombre que me miraba fijamente.
-Nada Papa y todo gracias ah... no recuerdo tu nombre- Dijo James.
-Iván, y no hay de que...- Dije con una leve sonrisa.
-Entonces gracias Iván, dime, ¿Eres entrenador pokemon?- Dijo James.
-Si, estoy de camino a Ciudad Plateada para retar al líder de gimnasio- Dije pensando otra vez en la batalla.
-Pues que tengas suerte, eh oído que el líder de ese gimnasio es fuerte- Dijo el padre de James.
-Si, pero no me asusta el reto, si me disculpáis debo irme ya, y toma el dinero- Dije mientras le daba lo que les debía y me iba del restaurante.
Al ver que ya oscurecía decidí hospedarme en un hotel, para pasar allí la noche, me dieron una habitación no muy grande la verdad pero lo suficiente para una persona y su pokemon.
Me tumbe sobre la cama y note el tacto suave del cojín, y allí me quede pensando el lo que haría mañana, y pensando ya en mejorar las habilidades de Cyndaquil y Pidgey de cara a la batalla de gimnasio que estaba cada día más cerca de realizarse, y con esos pensamientos me dormí.
Continuara...
