N/A: Quería agradecer a quienes han dejado amablemente y tomado su tiempo en escribir un comentario. Como así también, lo han hecho en la historia del verdadero autor. También, invito a los demás lectores a que hagan lo mismo. Eso ayuda a saber como va la historia y que les parece. Me gustaría oír sus comentarios al respecto. No importa si lo hacen en otro idioma.
Que disfruten del nuevo capítulo. Saludos.
Capítulo 2
"Un paseo por la Espesura"
·
·
El día estaba levemente cálido y me pareció una buena idea dar un paseo. El tiempo era bueno, el bosque tranquilo, a excepción de los animales, por supuesto, pero ese sonido es al que estoy acostumbrada desde niña, crecí allí. No lo querría de ninguna otra manera. Y menos me molestaba aún en mi forma de araña.
Me subí a unos de los árboles en donde tenía una perfecta visión de una parte de la espesura. Algo a lo lejos llamó mi atención. Inspeccioné el panorama con mayor detalle. Pude reconocer algunos gritos débiles y ahogados. A medida que fui descendiendo, el sonido de fondo, poco claro, me advirtió que había una especie de lucha. Espadas chocando, algún que otro quejido. Me apresuré y no me tomó demasiado tiempo saber y descubrir de donde provenía todo eso.
Seis. Miré a mi alrededor, pero no vi nada más. Seis cadáveres. Dos caballos. Eso podía considerarse como una emboscada, ¿no? Esperé entre los arbustos para asegurarme que no hubiera ningún peligro inmediato. Conté hasta diez y volví a mirar hacia diferentes lados. Nada. A mi parecer había permanecido el tiempo necesario para asegurarme de los peligros. Salí de mi escondite y me dispuse a investigar lo que había sucedido allí. Tal vez encontrara algo de valor o interesante.
Y yo que quería dar un paseo tranquilo...
Moviéndome en el campo, observé lo de mi alrededor. Creía que esos pobres diablos habían sido asaltados, pero no, sus pertenencias seguían allí, al igual que los caballos. O los bandidos tuvieron prisa o fueron demasiado idiotas que olvidaron registrar todo. Mmm... aquí hay algo más.
Continuo con mi investigación. El centro de la lucha, seguramente sucedió aquí. Cuatro cuerpos estaban cerca unos con otros. Los otros dos cuerpos, un tanto más alejados, bueno, es obvio que no llegaron a luchar demasiado y no en el centro de lugar. Uno de ellos había sido impactado con una flecha directamente entre los ojos. Eso da que pensar. O fue un tiro muy afortunado o fue hecho por un muy buen arquero.
Acercándome un poco más, descubro dos cuerpos más, cercanos a los caballos, parecían estar juntos, o al menos eso creo. Uno con un arco corto y el otro con una espada. Tal vez estos dos serían los que fueron emboscados. Ellos decidieron luchar codo a codo contra los atacantes. Sin embargo es extraño. El de la espada, parecía que había dado con uno de los atacantes y el arquero a otro. Es extraño. El arquero no pudo haber derribado cuatro hasta que finalmente, dos de los supuestos atacantes, se acercaron a ellos. Esto no me da la impresión de una emboscada sorpresa para robar. Entonces eso me lleva a otra explicación. Estos no son todos los que han luchado aquí.
Cambio a mi forma humana y rápidamente inspeccioné los cuerpos. Los atacantes no parecen ser simples hombres de todos los días. No son soldados, seguramente como dije, bandidos. Pero las supuestas víctimas, tampoco se ven muy diferentes. Las pertenencias siguen aquí. Entonces ¿Por qué el ataque? A menos que busquen algo más... o a alguien.
Contemplo que en el suelo, hay algunas huellas frescas que conducen directo al bosque. Eso me hace suponer, que alguien todavía sigue siendo perseguido.
- Bueno, dijiste que sería una buena idea esperar, ¿no?- Me estremecí al oír la voz detrás de mi. Di la vuelta y preparé mi mano, la energía fluye a través de ella. Espera Morrigan, ¡concéntrate! - Dijo que iba a volver, ¿no?- No estaba sola. Puedo oír la voz ronca proveniente de un hombre regordete que sale de entre los arbusto. Observo un poco más, y veo que hay otros dos hombres más a solo un paso de el. Parece que se están poniendo al corriente de la situación, hasta que uno de ellos me ve.
- Pero esta no es a quien estamos buscando.- Afirmó antes de recibir un golpe en el estómago por el regordete.
- ¿Y qué? ¿Te parece que eso me importe?- Le gritó. Observo que sonríe y prepara sus puños para atacar de nuevo, pero esta en mi dirección.- Entonces, esta es para nosotros.- Me dijo con una sonrisa lasciva.
Le dedico una sonrisa fría. Oh, esto será divertido. Con un rápido movimiento giro alrededor con mi bastón... revelándolo... Eso produjo un choque repentino ante los ojos (un poco tarde) del hombre que estaba allí del lado izquierda.
- ¡Wow! Ella es una bru...
Él no terminó la frase ni vio más allá al recibir la onda helada que golpeó al grupo, movimientos desacelerados obligándolos a detenerse. Congelándolos. No hay mucho tiempo !Rápido mujer! Pero mis reflejos fueron mucho más rápidos que mi mente. Me encontraba saltando entre el grupo, sintiendo el flujo ardiente en mi brazo que no me provocaba dolor, mientras el espíritu venenoso corría por el. Uno, dos, tres saltos y ya estaba allí, justo en frente del gordo en el centro presionando con mi mano su sien... Descargando... Sentí como un calambre desvanecido, cuando el hechizo encontró su camino en el cuerpo del hombre.
Sin poder hacer nada, me miraba con los ojos bien abiertos.
- Lo sientes, ¿verdad? La corrosión. Festejando, creciendo en ti.- Susurré frente a él con media sonrisa.
Dí unos pasos hacia atrás. Mientras el poder se canalizaba una vez más, sentí que el poder se desgarraba, poder puro y duro. Apenas mantuve mi agarre, retrocediendo unos pasos más. Sólo tres. Dos. Uno...
- -ja.- Oí detrás de mi. Maldita sea, ellos volvieron en sí antes de tiempo.
Me dí vuelta, con mi mano temblando por la fuerza que estaba tratando de controlar, para centrarme, por última vez. El tiempo pareció detenerse mientras miraba fijamente a los tres hombres restantes. El gordo lucía como si estuviera a punto de vomitar.
- ¿Estás bien hombre?- Preguntó uno de sus compañeros, pero el otro no dijo ni media palabra. A cambio, el hizo un gesto hacia mi.
Luego de un segundo, la energía masiva de piedra pura elemental, vertía a través de mi brazo. Eso fue doloroso, muy doloroso. Es esto o nada. Aunque los tipos se hubieran enderezado y preparado, era demasiado tarde. El puño de piedra se manifestó corriendo hacia adelante, con el objetivo del hombre gordo, impactándole con fuerza.
El impacto. Ese momento sutil, sólo apreciable por un entrenado en las artes arcanas, cuando el puño de roca golpea contra el objetivo, dañándole y envenenando su interior. La explosión de la carne. Oh, una sinfonía dulce.
Luego de eso, apenas pude mantenerme en pie, pero tampoco los dos hombres que recibieron la onda del hechizo volando por el aire. Parecía interminable, el tiempo en que los dos permanecieron "volando" antes de impactar con la tierra dura. Uno de ellos quedó tirado allí sin movimiento. El otro, no podía hacer más que gemir y sostenerse la cara, o lo que quedaba de ella. El gordo... fue el que recibió el impacto directo...
Me dejé caer al suelo. Eso último, el hechizo... fue mucho. Demasiado rápido. Me sentía agotada, pero tenía que recuperarme pronto. Debía hacerlo, tan rápido como sea posible. Al levantar mi cabeza, mis ojos se posan en las huellas que llevan dentro del bosque. Alguien todavía andaba por ahí, corriendo por su vida. Y ellos tenían un líder. Yo no podía huir de ellos ahora. Por lo menos no en esta forma.
Hice una mueca. Era la única manera, ¿no? No me agradaba demasiado la forma de lobo. La podría considerar... intensa. Más difícil de controlar que la araña, a la cual estaba más acostumbrada. Igualmente en este caso: ¿qué otra cosa podría hacer?
Me tomé un minuto. Descansando. Recuperando el enfoque. Los gritos del moribundo eran tenues ruidos de fondo en mis orejas. Nada que me interesara, él se había buscado esto en el momento que decidió dar una paso fuera de los arbustos junto al gordo.
Encontré mi enfoque otra vez, cuidadosamente tratando de concentrarme...
Maldita sea... se suponía que sería un paseo tranquilo...
Mis piernas estaban ganando terreno tan rápido como les fuera posible, aunque, no lo suficiente. Por primera vez, lamenté la mala elección de la ropa. Las túnicas de la Capilla. De todos los disfraces, había elegido ese. Sí, la túnica había sido mi primera elección ampliamente, por si acaso tenía que correr. Había aprendido que correr, podía ser bastante útil de vez en cuando. Sin embargo, en este terreno, la túnica se atascaba en los arbustos espinosos del bosque Korcari.
La idea no había sido del todo mala: vestida como una hermana de la capilla, nadie cuestionaría seriamente mi paradero, salvo un pequeño grupo de bandidos en el camino. Y ellos serían el único problema real que habría esperado aquí. La mayoría de los atacantes deberían intimidarse por mi ropa. Una hermana y dos aventureros armados a su lado, no significaría un botín de grandes magnitudes. Las pocas monedas que ellos podrían quitarnos, no vale la pena para arriesgar sus vidas, poniendo a prueba a los hombres armados para saber si ellos saben usar sus armas o no. Eso habrían pensado los bandidos "normales". Pero no había esperado una emboscada coordinada como esta. Y menos un ataque dirigido por ella.
Marjolaine.
Simplemente al recordar ese momento en que había visto por primera vez ese hermoso rostro familiar, que apareció detrás de esos hombres, me provocaron un escalofrío por la espalda y parecía hacerme correr aún más rápido.
Los matones comenzaron el ataque, yo fui más rápida y había derribado a uno, luego me concentré en el siguiente objetivo, y ahí la reconocí, levantando la mano. ¡Una daga! Por reflejo, salté hacia la izquierda, probablemente salvando mi vida. Marjolaine siempre había sido buena con los cuchillos y dagas arrojadizas. Mi maniobra realizada, había hecho que errara. Y no estaba dispuesta a desafiar mi suerte al tratar de repetirla.
Todo había pasado muy rápido desde ese momento. Cuando me puse en pie, luego de evitar la daga, empecé a correr hacia dentro del bosque, por instinto. Si Marjolaine estaba detrás de esto, era a mi a quien quería, no a mis compañeros. Tenía la esperanza de que marchándome lejos, Marjolaine enviaría la mayor parte de los atacantes detrás de mi, así les quitaría la atención sobre Syes y Doryl. Eso es todo lo que podía hacer para aumentar las chances de supervivencia de ellos dos. Esperaba que hubiera sido suficiente.
Después de eso, sólo seguí corriendo.
Esquivando una rama a mi derecha, miré hacia atrás y aún podía ver a Marjolaine, ganando terreno. Por supuesto, ella era mucho más rápida, que yo en mi túnica. Era sólo cuestión de tiempo. Un rápido movimiento junto a mi me sobresaltó. ¿Otra daga? ¡Hacedor, protégeme! Debo correr más rápido. Ella no va a errar la tercera vez.
Ese pensamiento provocó que maldiga en silencio. ¿Por qué no había terminado con ella de nuevo en Denerim? Oh, yo quería que terminara. Tal vez, habría asesinado a Marjolaine yo misma. Pero Elissa había estado allí, también. La guarda siempre fue de buen corazón, simplemente matar a la mujer nunca habría sido una opción para ella. Y yo acepté dejarla con vida, en parte para impresionar a Elissa, y por otro lado, porque muchos de los ejemplos notables de Elissa de humanidad, me habían recordado lo que quería ser yo misma.
Mejor que antes. Antes de lo que me había pasado. La gran traición... y sus consecuencias. La oscuridad en mi. Lo único que no puede ser purgado. Y por supuesto, mejor que Marjolaine. No una asesina.
Esa vez, había tenido la esperanza de mostrarle finalmente a Marjolaine, que yo ya no era la joven que había sido antes, el pasado que había detrás de mi y por sobre todo, que no estaba interesada en ella, nunca más, de una u otra manera. Tal vez mi antigua mentora podría darse cuenta de que yo no sería ninguna amenaza. Tal vez eso podría hacer que deje de perseguirme, ahorrándose a si misma el problema.
¡Necia! Debería haberlo sabido mejor.
Casi tropiezo, cuando realicé un movimiento equivocado. Por supuesto, Marjolaine nunca me dejaría en paz y lo sabía. Ella estuvo esperando el momento oportuno, en el que yo me confiara y olvidara de lo que ella sería capaz. Y le he dado esa oportunidad. "Nunca bajes la guardia", "Siempre espera una trampa". Esas fueron, unas de las lecciones que ella me había enseñado. Y las había dejado en el olvido. Fui descuidada. Una vez más. Debería haber seguido mis instintos. En lugar de eso, le había dado la oportunidad a Marjolaine de que actuara en lo que mejor era: esperar, intrigas, planificación... y golpear en el momento justo.
Mis ojos recorrieron la situación circundante. Tenía que haber alguna manera de deshacerme de ella. Desaparecer en algún lugar de la maleza. Vestida así, no podía correr más rápido que ella. Una vez más, me arriesgo a mirar por encima de mi hombro, sólo para darme cuenta de que Marjolaine había llegado más cerca... Incluso podía ver la sonrisa de satisfacción en su cara.
No podía hacer otra cosa que seguir en la misma dirección, no había otra salida. La esperanza de que Marjolaine desapareciera mágicamente, se había ido, por más improbable que fuera. Otra vez, casi tropiezo con mis propios pies, maldiciendo la bata de nuevo...
Fue justo entonces cuando me di cuenta, de que algo anda terriblemente mal.
Los árboles de adelante se veían... que no estaban bien. Ellos parecían haberse alejado, como hace unos segundos. Di otro paso en falso. Y casi caigo. Todos mis movimientos, eran demasiado lentos, torpes y mal hechos. ¿Qué estaba pasando?
Miré hacia atrás, sólo para tener miedo a la muerte. Marjolaine estaba a sólo unos pasos de distancia, su sonrisa malvada creciendo más amplia.
- Leliana. Mi dulce Leliana. Finalmente descansarás.
En un último intento desesperado, intento correr. Fue como moverse en un sueño, las piernas no hacían mas que caminar. Por la esquina de mi ojo, descubrí que la tela que cubría parte de mi hombro, ya no estaba allí. Miré minuciosamente y comprobé que tenía un corte. La daga. Por supuesto, ella lo lograría. ¿En qué estaba pensando? Marjolaine era astuta, sabía como lanzar y acertar, sabía como planificar y emboscar a su presa. Marjolaine... nunca pierde.
Fue entonces cuando realmente caí.
Intenté usar toda mi fuerza para levantarme, fue un fracaso rotundo. Mientras, podía oír los pasos de Marjolaine a mi lado. No hacía falta que corriera. Podía alcanzarme tranquilamente caminando.
Tenía que seguir adelante, aunque fuera...
- ¿Arrastrándote? ¿En serio? ¿Dónde está tu dignidad, Leliana?- Cuando levanté la vista, mis ojos se encontraron con la mirada fría de Marjolaine. Ahí supe inmediatamente que todo estaba perdido.
Aún tengo que intentarlo. Tenía que probar. No podía dejar que ganara.
Vi a Marjolaine agacharse unos pasos delante de mio, mirando fascinada mis torpes movimientos.
- Aunque.- Movió un dedo sobre sus labios.- Aunque debo admitir que siempre me ha gustado que te arrodilles. Buenos recuerdos, ya sabes. Y me alegro de que eso, al menos, es una característica que no cambió en esa pequeña nueva vida tuya, ¿no? Quiero decir, lo de rezar mucho hoy en día.- Sus palabras sonaron burlonas y su sonrisa triunfante.
- ¿Qué me hiciste, Marjolaine?- Le pregunté finalmente. Ella hizo una mirada casi inocente. Era buena en eso, también.
- ¿Yo? Yo no he hecho nada, querida. Tú te haz provocado todo esto.- Y su sonrisa cínica volvió unos segundos más tarde.- Pero, en el caso de que estés preguntando acerca de tu condición actual, tengo dos palabras para ti.- Dos palabras que resonaron en mi mente, matando el último rayo de esperanza.- "Veneno Antivan."
Veneno Antivan...
… En cambio yo... no lo hago
¿crees que es el momento justo para morir?
Tú no vas a morir hoy, chica.
Respiré hondo y me apoyé contra un árbol. El hedor de la sangre en mi nariz era real. Se encontraba esparcida por mi rostro. Traté de quitarme la mayor cantidad posible de esa basura. Oh, y pensar que hace unos minutos atrás había olido tan... dulce. Ese es el problema al adquirir la forma del lobo, la cacería se vuelve más... exigente y depredadora. No es que realmente me importe el tipo que estaba escondido. Estoy segura que él había sido uno más de los atacantes, en busca de su presa. Gracioso. ¿No fue una sorpresa que él se convirtiera en una?
Pero la sed de sangre salvaje, la intensidad del lobo... me había tomado un gran esfuerzo para adquirir mi forma humana de nuevo. Siempre sigo siendo yo, aunque adopte la forma de animal. Pero al hacerlo... normalmente algo cambiaba en mi percepción. Los instintos tienden a ser mucho más poderosos cuando estoy en otra forma.
Respiré profundamente. Estaba muy cerca ahora. Había ruidos justo por delante. Con cuidado, me escabullí un poco más cerca, con paciencia, por supuesto, no debía hacer ningún ruido. Yo sabía perfectamente como moverme aquí. Este era mi terreno, mi mundo. Mi casa.
Un paso. Otro. Ocultándome de nuevo. Y claramente puedo ir la voz de una mujer...
- .. no ha cambiado nada esa nueva y pequeña vida tuya, ¿no? Quiero decir, lo de rezar mucho hoy en día.- Un acento Orlesiano. Lejos de casa, mujer.
- ¿Qué me hiciste, Marjolaine?
Prácticamente me quedé sin aliento. Esa voz. No, ¡es imposible! Me asomo detrás de las ramas, justo en frente de ella... y mi corazón dio un vuelco. Si, es ella. ¿Qué hace ella aquí? Mi mente corría, procesando lo que acababa de ver y oír. La voz. El acento. El cabello. No hay duda. Esa mujer arrastrándose allí era Leliana. Otro pensamiento golpea mi mente. ¿Marjolaine? Sí, ella dijo exactamente ese nombre. No sabía mucho acerca de esta mujer. Sólo que había sido una vieja amiga de la bardo, por supuesto, antes de que había decidido matarla.En mi experiencia, a veces "los viejos amigos", hacen cosas como esas...
Hace años, durante la Ruina, estuve presente cuando unos asesinos intentaron emboscarnos y matar a Leliana. Luego de que se interrogara al líder del grupo, supimos que era en nombre de Marjolaine. La chica Cousland y la Bardo, siguieron el rastro que les había dicho el atacante. El lugar en donde se escondía la mujer fue Denerim. Viajaron para enfrentarse a Marjolaine, Wynne también las acompañó, no recuerdo si Alistair o el quanari también, pero eso es irrelevante. De cualquier manera, ellos se equivocaron aquel día.
Dejar ir con vida a la mujer, no fue una gran decisión. Le hicieron jurar que fuera buena o algo así. Conociendo a la bardo, seguramente involucró algunos dichos "inteligentes" de la Capilla también.
"Y he aquí. Se bueno con tus enemigos de años porque ellos serán tus amigos de nuevo. "Y allí habrá caricias y bailes y todo estará bien, siempre y cuando todos presten atención en su Nombre." Estúpidos.
La voz de la mujer me trae de vuelta a la escena que transcurre frente a mis ojos.
- ¿Yo? Yo no he hecho nada, querida.- Había mucho placer en la voz de Marjolaine.- No entiendo por qué la bardo no hace nada, ella simplemente se arrastra como un perro ante su amo.- Tú te haz provocado todo esto.
Una idea cruza por mi mente ¿tal vez esté herida? Seguramente, por eso actúa de forma extraña. ¿Y por qué te importa? Es sólo Leliana. Te desagradaba completamente, ¿recuerdas? Y está muy lejos del punto en el que ella sea de tu utilidad. Date la vuelta y vete. Esa voz en mi cabeza...
No le hice caso. Me quedé allí y miré todo. Sólo por curiosidad, naturalmente.
- Pero, en el caso de que estés preguntando acerca de tu condición actual, tengo dos palabras para ti.- Movió sus dedos formando el número.- "Veneno Antivan".- Luego agitó sus manos alrededor irritantemente feliz.- Y es un veneno de lo más encantador éste. Los Antivans, tienen tanto... estilo, ¿no crees?- Fue entonces cuando Leliana cayó directamente al suelo. Así como si sus brazos habían perdido la fuerza. La otra mujer sonrió.
Curiosamente, me di cuenta que me estaba centrando más, sintiendo el flujo, la energía a través de mi para dar rienda suelta... ¿Qué estás haciendo? Me preguntó la voz. Apenas pude pensar cuando oí a Marjolaine aplaudiendo, actuando estúpidamente sorprendida. Se veía ridícula. Orlesianos...
- Oh, dulce Leliana. ¡Mira, lo que pasó aquí! Vamos, déjame echarte una mano, oh la pobre.- Sin mucho esfuerzo, Marjolaine agarró a la chica por los brazos y la colocó en sus hombros para depositarla junto a un árbol. Por el contrario, Leliana no tuvo el menor atisbo de rebeldía o protesta. Ese veneno es bastante fuerte.
- ¿Qué... qué es, Marjolaine?- La mujer de pelo oscuro levantó su dedo índice admonitorio.
- Ya te lo dije, querida: es veneno.- Frunció su ceño.- Tienes que escuchar con más atención, chica.- Su voz sonaba como si estuviera hablando con un niño pequeño. Ella es realmente molesta. Me doy cuenta una vez más. Supongo que ellas dos juntas, deben haberse complementado perfectamente en el pasado. Marjolaine se arrodilló frente a la bardo indefensa.
- Los Antivans utilizan esto hace mucho tiempo, es una muerte segura. No es dolorosa, no te preocupes. No queremos hacerte daño... todavía, ¿verdad?- Ella sonrió.- Pero, aún así: Toma su tiempo, paraliza a la víctima al tiempo que los deja a él o ella consciente.- Sigue mirándola a los ojos mientras sonríe.- ¿Y sabes por qué, en este caso es el mejor veneno? ¿no?, bueno, te lo diré: El asesino y la víctima pueden tener una pequeña charla antes de que todo termine. Tal vez para entregar un mensaje de la persona que ordenó la matanza o algo así. Esa es la belleza de esto, querida.- Dijo levantándose.- Es mucho más... personal, ¿no te parece?- Estoy empezando a detestar, aún más su sonrisa.
- Es cruel, eso es lo que es.- Leliana respondió desafiante... Más o menos desafiante, dada su condición. Su captora hizo una mueca triste.
- Oh, Leliana, ¿cuándo dejaste de ser divertida?- Se cruzó de brazos.- Hubo momentos en los que habrías disfrutado de una cosa así.
Interesante. siempre supe que la bardo era más de lo que mostraba. De todas maneras, nunca me interesó lo que ella tuviera que contar.
- Nunca me hubiera gustado algo así como esto.- Respondió.- Dejar a alguien indefenso... con esa sensación de que el final tardará mucho tiempo... Eso nunca fue la manera. Mi manera era buena, rápida... y limpia.- Marjolaine la miró y luego sacudió la cabeza como si tratara de sacudirse algún tipo de pensamiento.
- Oh, lo siento, querida. No te he escuchado. Estaba mirando tus pechos.- Leliana se quedó sin aliento, algo que Marjolaine, obviamente, encontró hilarante por alguna razón.- ¡Pero no de esa manera, querida! Sigo siendo una dama, ya sabes.- Espetó mientras se acercó, agarrando algo que tenía Leliana alrededor del cuello.- Me preguntaba, que pequeño collar bonito que llevas aquí.
- ¡Deja eso!- Leliana gritó.- ¡No es tuyo!- Tanta... pasión, por un objeto. Eso es interesante.
- Mmm... Tal vez no,- Respondió Marjolaine divertidamente.- peroo, seguramente no es tuyo tampoco, ya que, mi más querida amiga, simplemente serás un cadáver y los cadáveres, no son dueños de nada.- Dijo lo último intentando sonar dulce. Con cuidado, casi con suavidad, ella quitó por sobre la cabeza de Leliana, el collar. Luego, volvió a reincorporarse mientras seguía hablando.- Yo, por el contrario, estoy muy vivo y tal vez pueda usar el oro de esta cosa - Espetaba mientras jugaba con el en sus manos.- para obtener algún soberano. ¿Sabes? Todo esto es bastante caro, los bandidos, el veneno...- Iba a continuar, pero fue interrumpida por la bardo.
- ¿Por qué, Marjolaine?- Preguntó tristemente.- Ya te lo dije antes, yo no estaba interesada en ti, estoy con la Capilla ahora, no me preocupo por el pasado o por ti. Ahora estoy tratando de ser... sólo buena.- Marjolaine negó con la cabeza casi sonriendo.
- Ts, ts. Oh, dulce Leliana. Permanecer siempre en el personaje. Aprendiste bien.
- Ya no estoy jugando más ¿No entiendes? ¡Esto es lo que soy ahora!- No importaba lo que le dijera, Marjolaine se limitó a sonreír.
- Oh, por favor. Tratando de ser "sólo buena". ¿A quién tratas de engañar, chica? Sólo estás esperando el momento para atacar.
- ¡Yo ya tuve ese momento, Marjolaine! ¿No te acuerdas? ¿Denerim?- Leliana casi gritó. Y luego su rostro cambió, miró con incredulidad a la mujer.- Pero tú no ves eso, ¿no? ¿De verdad crees que esto todavía es el viejo juego? Eso es... Tú...- Comenzaba a desesperarse.- Estás loca, realmente estás siendo paranoica ¿no es así? ¡Voy a ser asesinada por una loca!- Gritó al final. La desesperación ganó. Es irónico. Muchas personas que han muerto por una de las flechas de Leliana, podrían reclamar lo mismo, aún así... tiene razón. Marjolaine es obviamente una loca. Y su risa parecía hacer hincapié en ese punto. No es exactamente una risa maniática, pero había un sutil toque en ella si sabías donde buscar.
- Leliana, por favor. Este es el juego. Siempre lo ha sido. ¿Por qué no puedes aceptar que yo simplemente te gano en eso? Una vez más. Yo gano, tú pierdes.- Señala a ambas.- Sin rencores.- Marjolaine comenzó a caminar de un lado a otro ante la chica, probablemente para parecer indiferente para el ojo inexperto. No para mi, yo conocía esa forma de caminar. Como un depredador ronda ante su presa. Maldición, está empezando a hablar otra vez.- ¿Por qué siempre tienes que ser tan seria hoy en día? Todavía tenemos un par de minutos antes de cerrar los ojos y tomar tu último aliento. ¿Por qué no disfrutar de estar juntas? ¿Por qué todo ese desprecio? Solía haber un momento en el que tú amabas estas cosas... y a mi.- Oh, ¿esto es hacia dónde vamos?Alguna historia de amor desgarradora. Oh, chica, realmente sabes como meterte en problemas.
- Ya no queda nada de eso... Marjolaine,- La voz de Leliana era más débil y agrietada, aún así, sonaba seria.- No después de que me traicionaste, no después de que tú me diste la espalda y me entregaste a... a esos hombres malvados. No después... - Pareció quebrarse por unos segundos.- de las cosas viles que me hicieron...- Marjolaine miró a la bardo casi burlándose.
- ¿Qué dijiste? "¿Hombres malvados?, ¿Cosas viles?" Por el Aliento del Creador, ¡Estás hablando como una niña pequeña, Leliana! Esos no eran "hombres malos", eran monstruos ¡Harwen Raleigh fue probablemente uno de los más enfermos de los hombres que he conocido y sus soldados eran escoria!- La bardo parecía recibir cada palabra como un puñal.- ¡Por el Creado, niña!- Se acercó a ella y se puso a su mismo nivel. Cambió su voz a un tono más grave y duro.- Ellos te violaron, humillaron y torturaron... ¿Por cuanto tiempo Leliana? ¿Días, semanas? Probablemente lo último.- Se levantó de repente. Furiosa.- ¿Con qué frecuencia? ¿Cúantas veces? ¡Maldíta sea! ¡Esos eran unos bastardos hijos de putas, Leliana! ¿Y dices "hombres malvados"?- Se mofó.- ¡¿Qué eres... una niña de seis años?!- Gritó y al mismo tiempo negó con su cabeza riendo.
Quedé inmóvil mirando el paisaje. Las palabras resonaban en mi mente. Humillada. Violada. Torturada... Durante semanas. Aclaró la voz de mi cabeza. Instintivamente miré a Leliana que seguía allí, indefensa... Derrotada... Muriendo. Mientras miraba a Marjolaine que continuaba despotricando sobre lo que ella misma le había provocado. En ese momento... algo había cambiado. La voz de Marjolaine me trajo de vuelta.
- ¿Sabes lo que eres, querida? débil y patética.- Sonrió. detesto esa sonrisa.- Si yo hubiera estado en tu lugar... si yo- Hizo énfasis.- hubiera sido quien sufrió eso y, hubiera escapado como tú lo hiciste, eso, me habría hecho más fuerte, más feroz, ¡más mortal que nunca! ¿Pero tú?- Hizo una pausa para tomar aire.- Tú decides ser una pequeña niña otra vez. "Ser buena"- Imita la voz de la bardo.- ¿Sabes qué?- Volvió a fruncir el ceño y a elevar la voz.- Tú te mereces esto, te mereces cada segundo de tu patética debilidad, realmente te conviene.
Desde entonces, no la oí más. Cuando la ira caliente comenzó a levantarse en mi. Había algo en esas palabras... Un sentimiento extrañamente familiar. Sufrimiento a cambio de fuerza. Eso es algo que me enseñaron. La voz de Flemeth de repente apareció en mi mente. Pude sentir en mi mano izquierda, como el rayo empujaba con fuerza para ser lanzado. Así, de una vez por todas, terminar la diatriba salvaje de esa mujer. Pero antes de hacerlo, miré a Leliana y pude ver sus labios moverse. Estaba hablando en silencio. ¿Qué está diciendo? Su voz era muy débil, casi inteligible.
- ¿Qué es eso?- Preguntó Marjolaine, mientras se inclinaba frente a ella. Acercó su oído y luego sus ojos se abrieron como platos mientras escuchaba más de cerca.- Me estás tomando el pelo, ¿verdad?- Dijo furiosa.- ¿Estás rezando, Leliana? ¿Realmente quieres jugar esta farsa hasta el final?- Riendo, ella dio un paso atrás y abrió los brazos de par en par, mirando hacia el cielo.- Me parece muy bien. Vamos a ver entonces. Vamos a ver cómo tu precioso Hacedor te saca de esto.- Espetó moviendo los brazos y haciendo algún tipo de voz.- ¿Hará temblar la tierra para devorarme? ¿Será que me enviará una lluvia de fuego desde el cielo para quemarme?- Empezó a reír.- Tú debes conseguir ayuda divina muy pronto, querida. Porque ahora, realmente lo necesitas.
Puse los ojos. Fantástico. "Ayuda Divina". Nunca voy a escuchar el final de eso. Bueno, que me den... Me levanté y salí de mi escondite.
La cabeza de Marjolaine giró, pero en medio de su movimiento, yo ya había lanzado el rayo.
- ¿Qué dia..?- Fue todo lo que ella logró decir, antes que el rayo la golpeara y la arrojara al suelo. Sin decir palabra y con media sonrisa, caminé hacia la mujer Orlesiana. Recargada. Oh, voy a disfrutar esto. Muchísimo.
- ¿Quién... Quién eres tú?- Marjolaine tartamudeó.
- Bueno, yo sería la que mató a unos cuantos de tus hombres en los últimos diez minutos más o menos.- Dije acercándome más a ella que seguía en el suelo.- Oh, y también soy la que hizo la misma cosa con tus asesinos, hace unos años. Ahora que lo pienso: Tú realmente deberías invertir en matones más competentes. Al final lo vale.
Cuidado, Morrigan. No te regodees demasiado. Ese fue el error que ella cometió. Sólo acaba con ella.
Observo como Marjolaine se endereza limpiando su ropa y mirándome fijamente.
- Oh, ¿no es una sorpresa? Tú eres esa amiga apóstata salvaje de Leliana.- Esa palabra... la había oído antes, pero esta vez me sacudió. ¿Por qué siento que me hizo daño? "Amigo" De Leliana. Casi se burló la voz de mi mente. Y ella tal vez lo notó. Su sonrisa maliciosa volvió a su cara.- Pero no eres en gran parte una buena amiga, porque no recuerdo que estuvieras junto a ella en Denerim, cuando por fin me confrontó. Me pregunto.- Dijo tocando con su dedo índice su barbilla.- ¿por qué ella no quería tenerte alrededor ese día..?
Sus ojos se posaron en los míos y sus labios se curvaron hacia arriba formando una sonrisa, molesta a decir verdad. Yo simplemente la observé impasible.
- ¿En serio? ¿Esa es la manera en la que quieres jugar a esto? ¿Manipulándome al dar a entender que no le gusto a ella? Oh sí, eso debería hacerme mucho daño en verdad.- Le digo devolvíendole una sonrisa. ¿Y de verdad cree que no veo que su mano se mueve hacia su cinturón? Idiota.
- ¿Sabes lo que pienso?- Comenzó a hablar como si no me hubiera escuchado.- Creo que ella no confiaba en ti. Para ella, eras lo suficientemente buena para matar a mis hombres, hacer el trabajo sucio, pero no lo suficientemente confiable para estar allí a la hora de enfrentar la verdad.- Suspiró.- La verdad, no puedo culparte. Ella hace eso, ya sabes... Manipular a la gente. Usar sus... atributos. Es por eso que no deberías...- Dejó de hablar cuando me posicioné frente a ella y casi con ternura toqué su barbilla.
- Tienes razón, Marjolaine. Ella no confiaba en mí. Ella no me quería allí. Ninguno de ellos. Y por una razón muy simple.- Le dije en tono suave a escasos centímetros de su rostro.
- ¿Y cúal sería esa razón?- Marjolaine me dijo confidente, intentando conectar conmigo. ¿Ya llegó a su daga? O ¿simplemente está muy segura de que no vas a matarla en los próximos diez segundos? Sonreí.
- Bueno, ya ves: Esa chica y la Guarda, son el tipo de personas que siempre están ocupadas haciendo las cosas buenas. Tienden a dudar a la hora de hacer, lo que se tiene que hacer.- Miré a los ojos fríos de Marjolaine, sabiendo que los míos tampoco eran nada cálidos.- En cambio yo... no lo hago.- Dije lo último casi en un susurro.
En una fracción de segundo, Marjolaine supo lo que se venía. Su cráneo no pudo resistir el poder primordial de la ráfaga de la iluminación cuando lo solté. Qué desastre. Canturreó la voz cínicamente.
Sucadáver se desplomó en el suelo, mientras yo intentaba limpiar los restos de la cabeza de Marjolaine de mi ropa. Al menos ella no consiguió decir ninguna última palabra.
- Bien... este es mi vestido favorito, ya sabes.- Dije en voz alta mientras me dirigí hacia la bardo.- Tú me debes...- Las palabras se atascaron en mi garganta. La chica sólo se inclinó hacia allí, sin vida contra el árbol con los ojos cerrados.
- Perfecto,- Pronuncié con voz ronca, moviéndome hacia Leliana (un poco más rápido de lo que hubiera previsto) - Yo soy la que se encarga de tus problemas y cuando lo hago me cubro de la sangre de tu novia, ¿qué? ¿crees que es el momento justo para morir?- Comprobé su pulso y era debil. Inmediatamente me concentré de nuevo.- Bueno, yo no lo creo chica.- Comprobé su herida e improvisé un vendaje. Me concentré en su curación, tomándome un momento para cambiar de modalidad escogida. La sanación. ¿No tiendes a usar mucho últimamente tu magia? Ignoro a la voz. Mientras la acomodo en mis brazos para cargarla, digo fuerte, como para asegurártelo tú misma, también.
- Tú no vas a morir hoy, chica.
- Bien, estoy bastante segura de que fue eso simplemente.- Terminé.- Tomé a la chica, pensé que habría algún mago sanador con los soldados y... ya sabes el resto.- Finalicé restándole importancia.
Los ojos de Wynne me miraron por unos segundos y luego añadí.
- Te creo Morrigan.- Fruncí el ceño ¿en serio la vieja me creyó? Eso seria... nuevo. Pero como si hubiera leído mi mente, agregó.- Es decir...- Y ahí vamos otra vez...- yo creo que lo que has contado es generalmente cierto. Aunque estoy muy segura de que cambiaste algunos detalles y otros los has excluido y estoy bastante segura de que me mentiste cuando dijiste que no oíste una palabra de lo que Leliana y Marjolaine hablaron.- Agg, detesto su cara de "sé lo que sabes querida".
- Es la verdad.- Mentí.
Por supuesto que no le contaría a la anciana sobre los oscuros secretos de la bardo, no son de su incumbencia. Y no lo hago por un acto de compasión hacia la chica. ¿Estás segura? Sino que no hay ninguna razón real por la que Wynne deba saber sobre el tormento de Leliana.
- Aún así,- Continuó como si no me hubiera oído hablar.- Nada de esto explica, por qué, lo hiciste. Por qué la salvaste.- Sus ojos me miran acusadoramente.
Ella tiene razón. Aún no explicas el por qué. Pero, ciertamente, no le dejarás saber que no tienes ninguna respuesta para eso.
- ¿Por qué? Vieja, estoy bastante segura de que habíamos quedado claro en ese punto hace mucho tiempo. Lo que haga o deje de hacer, no es de tu incumbencia y nunca lo será.- Digo con una sonrisa astuta de las que sé que le molestan. Por supuesto, le molesta todo lo que provenga de mi.
No tengo manera de saber, si Wynne, ve en mi, algún signo de inseguridad o duda respecto al asunto de la bardo. Se muestra reacia a aceptar mis respuestas y conociéndola, va a querer llegar al fondo del asunto. Debería saber que yo no estaré dispuesta a darle el gusto, aún sabiendo la respuesta. Hace tiempo que dejé de rendirle cuentas a una anciana. Y no será ella ni nadie, quien me obligue a hacerlo otra vez.
- No te equivoques, no me interesan tus asuntos, ni me preocupo por tí, Morrigan. Aquí lo único que me importa y preocupa es la salud de Leliana. Por otro lado,- Espeta moviendo su mano despreocupada.- estoy bastante segura de que lo único que a ti te importa proveniente de ella, es ese collar mágico, ese – Señaló hacia la mesa en donde lo dejé. Ambas miramos hacia el objeto.- que se le calló y tú te guardaste.- Vuelve sus ojos a mi.
- Así que te has dado cuenta de que es mágico, Wynne.- Deberías haberlo sabido. Ella es una maga. Aún así, la mención del collar me resulta útil.
Tal vez eso es todo. Tal vez, es por eso que espero hasta que se recupere, porque la necesito para aprender más sobre él. De dónde proviene y por qué lo tenía en su poder. Mmm, sí debe ser eso.
Bueno, eso es una manera potencial de racionalizarlo. Estás, sin duda, mucho más cómoda con esa explicación y no con el hecho, quizás, de que se trate de las revelaciones de Marjolaine respecto al pasado de Leliana. Eso te hizo verla con diferentes ojos ahora. ¿Cierto? Sacudo mi cabeza ante la voz.
- Es de gran alcance, tú seguramente lo debes haber sentido, también.- Asiento con mi cabeza, prefiero tomar su teoría y contestarle... "amablemente".
- Así es, y ese delicado patrón no me resulta familiar. Podría ser de Tevinter incluso. ¿No crees que es un poco extraño que una hermana de la Capilla esté corriendo con un artefacto así? ¿Por qué ella iba a tenerlo en su poder?
Cayó. Wynne me mira por unos segundos. Estudíandome. Entonces, de repente, se levanta y sacude la cabeza. Esa arrogancia. Ni siquiera tiene que decirme nada en voz alta. Sus ojos me gritan: "Lo sabía".
- Me compadezco, Morrigan,- Dijo mientras camina hacia la puerta.- Realmente eres una criatura sin corazón. Estamos hablando de la vida de una mujer aquí. Y todo lo que te importa, es alguna pieza de joyería arcana.- Se da la vuelta para mirarme. Se la ve molesta.- Ni una vez, en nuestra conversación, - Eleva su voz. No debería hacerlo.- te importó preguntar por cómo ella está, como se encuentra. Si sobrevivirá.- Luego, su expresión, cambia a esa mirada triste que puede llevar tan fácilmente.- Realmente te mereces la vida misántropa y egoísta que tanto pareces disfrutar. Escribenos o quédate. La verdad, no me interesa.- Coloca su mano en la puerta y vuelve su mirada a mi.- Sólo, mantente alejada de Leliana. Es una buena persona, y tú no te mereces estar en la vida de ella. Incluso, en el peligro en el que ella se encontró, se merecía ser salvada por un salvador de buen corazón, alguien con un alma. No... no...- Mira hacia otro lado antes de abrir la puerta.- … alguien despreciable como tú.- Finalizó.
Por escasos segundos quedo atónita. Los estandartes de Wynne deben haber explotado. Sin embargo, una creciente ira recorre mi cuerpo rápidamente, provocando que me levante, olvidando mi cansancio y fatiga muscular. La siento correr a través de mi garganta y estallar en mi voz.
- ¡¿Cómo te atreves?!- La maga se da la vuelta con el ceño fruncido.- ¿Así que ahora es mi culpa que ningún caballero valiente o la típica heroína bonachona no estuvo allí cuando la bardo lo necesitaba?- Río con desdén.- Bueno... yo era la única – hago énfasis en la palabra y tocándome el pecho.- que estaba allí para hacer las cosas necesarias. No debo recordarte que tú – La señalo.- estuviste frente, años atrás, con quien hoy intentó poner fin a su vida. Y sabías muy bien, y no lo niegues, que ella volvería o la buscaría para tener éxito en su trabajo. Y me vale un demonio la escusa patética de que no era tu decisión.- Intenta hablar pero no la dejo.- Como de costumbre, yo hice lo que ustedes no tuvieron el valor para hacer. Lo correcto. ¿Y por eso soy despreciable? ¿Por no decir las razones que son sólo mias y de ningún interés para los demás?- Su rostro se muestra impasible.- Deberías haberlo sabido,vieja. Esto es lo que soy.
- No Morrigan, eres peor...- Dice con seguridad, segundos antes de cerrar la puerta.
Mis músculos empiezan a doler. La ira cedió y me dejó agotada. Prácticamente me derrumbo sobre la cama de nuevo. Otra vez veo el techo frío y de piedra que horas antes miré. Pareciera que me observara y se riera de mi estado.
Dejaste que la vieja se metiera en tu cabeza. Permitiste que una marioneta vieja e inferior que tú del círculo te desarmara y te haga estallar. Y todo por qué ¿Porque te llamó despreciable, sin alma? ¿Tanto te afectó que no viera en tí a alguien que fuera merecedora de la atención de la chica? O ¿Porque realmente tiene razón en que no debería tener a alguien como tú en su vida?
Cierro los ojos y me tomo la cabeza. Esa maldita voz. Ya basta, no quiero escucharte.
No seas débil, Morrigan. No es lo que se te enseñó. No es lo que a Flemeth le gustaría. Debes enfocarte. Debes recordar que los demás no te merecen y menos que te comportes así. Todos son inferiores a ti. Recuerda: El poder, el control, manipulación... Eso es lo que eres.
Esto es lo que soy. Digo en un murmullo entregándome al sueño.
