Primero que nada quiero agradecerles a:
Akatsuna no Hinatita: Jajaja, dejar las cosas en suspenso es genial, aunque este no va a terminar taaaan suspensoso, y en cuanto a seguir la historia, te diré que no la pienso abandonar! =D
Bloddy cherry: Aquí tienes el segundo cap, espero que lo disfrutes! Este es mas larguito. =D
Vampire andrea: Bien, aquí verás quién inmovilizó a Sakura, ¿ya habías pensado en alguien en especial de los tres que me dijiste?, y en cuanto a Hidan, se tiene que comportar, encontró a Sakura en el horario de protección al menor (? jajaj, igual tranquila, las palabras que no dijo antes las irá diciendo con el tiempo, al igual que sus largas pláticas sobre Jashin ._.
¡Me alegro de que les haya gustado la historia!
Mil disculpas por la tardanza, es que sali de vacas... :B
Espero que les guste este cap ya que tuve que investigar un buen tiempo para hacerlo =$ Gracias por todo su apoyo!
Un Beso Enorme!
Un hilo de sangre comenzó a bajar por el cuello de la desprotegida niña. Al mismo tiempo, el objeto que la inmovilizaba comenzó a hacer más presión sobre el cuerpo de ésta, dificultando su respiración.
¿Acaso sus ahora compañeros no la defenderían?, Hidan y Kakuzu seguían caminando a paso lento hacia la puerta situada al otro extremo de la sala.
Se estaba desesperando, cada vez le costaba más y más respirar.
Kakuzu abrió la puerta y salió de la habitación. Hidan se detuvo en el marco de la misma y sin mirar la escena le dirigió la palabra al hombre detrás de ella.
- Suéltala.- Dijo secamente – Viene a ver a Pain y si tiene suerte se unirá a nosotros.- Dicho esto terminó de salir de la habitación cerrando la puerta detrás de sí.
- Hmp.- Gruñó el hombre quitando el kunai del cuello de la chica y retirando el objeto que hacía presión sobre su cuerpo.
Al sentirse libre Sakura se inclinó hacia delante retomando su respiración normal, luego miró al objeto que la había retenido, pues pensó que era muy grueso para ser una soga y perecía tener vida propia.
La pelirrosa se sorprendió al ver que ese objeto era nada menos que un ciempiés gigante que se arrastraba hacia su creador, situado ahora a unos cuantos pasos de ella. Inmediatamente alzó la vista y lo vió. Allí parado se encontraba un chico rubio de ojos celestes claritos, no muy mayor que ella, que vestía una capa negra con nubes rojas, como los demás.
- Que desperdicio de arte… hmp.- Articuló éste mirando resignado a su creación, claro que hablaba más para sí que para Sakura, ya que no tenía el menor interés en entablar una conversación con ésta. Lentamente llevó dos dedos de su mano derecha hasta su boca. - ¡Katsu! – Gritó haciendo que el ciempiés volara en mil pedazos.
Sakura solo se quedó callada, sorprendida, contemplando la escena; no le gustaban para nada las bombas, pero esto había sido diferente… sintió cierto respeto hacia esa explosión.
- Arte…- Dijo la pelirrosa de una manera casi inaudible, aunque por el silencio que reinaba en la habitación el rubio pudo escucharla perfectamente.
Al oír esto el chico abrió sus ojos. Alguien además de sí mismo estaba apreciando su arte, y no trataba de disimularlo. Claro que esta reacción desapareció una fracción de segundos, no iba a permitirse que una pequeña niña lo viera de esa manera, ya que su cara en ese momento delataba que ella fue la única que, aparentemente, había reconocido su trabajo y no lo había subestimado, como acostumbraban hacer las demás personas.
- Oye, ¿Y tú quién eres?... Hmp.- Dijo el artista haciendo de cuenta que no había escuchado el comentario de Sakura momentos atrás.
- Sa-Sakura Haruno.- Respondió ésta aún sorprendida y sin quitar la vista del lugar ahora vacío donde se había producido la pequeña explosión. Al instante sacudió la cabeza de lado a lado, volviendo así a la realidad. – Lo siento, soy Sakura Haruno, ex-ninja de Konoha.- Volvió a decir reincorporándose.- ¿Y tu quién eres?- Le preguntó de una forma amable, como si tuviera interés por conocer más acerca de él o de su trabajo.
- Soy Deidara, y veo que te gustó mi arte.- Respondió éste dibujando una sonrisa orgullosa en su rostro.
- Yo… amm… pues… si…- Respondió la chica cabizbaja y algo sonrojada.
- Hmp… como sea. – Dijo éste sin una pizca de expresión en su voz.
El artista comenzaba a caminar hacia la misma puerta por la que Hidan y Kakuzu habían salido momentos atrás, pero algo lo detuvo.
- De-Deidara-San –Inquirió Sakura algo nerviosa. - ¿Qué se supone que debo hacer ahora?
- Esperarás aquí hasta que venga Pain, luego él te dirá lo que tienes que hacer para entrar a Akatssuki.- Dicho esto siguió su camino dejando a la pelirrosa sola en la habitación. Mientras caminaba por uno de los tantos pasillos de la guarida se percató de la forma en que Sakura lo había llamado; "Deidara-San" pensaba el rubio "al parecer esta chica me tiene mucho respeto, y todo por una simple explosión", al pensar esto esbozó una sonrisa, no una arrogante o fingida, sino una sincera; le gustaba que la chica lo respetara, y también a su trabajo; era algo nuevo para él no recibir quejas o amenazas al hacer estallar sus pequeñas obras de arte.
Siguió caminando, sumido en sus pensamientos, cuando dio con el Líder de Akatsuki. Éste continuó avanzando hacia el mismo lugar del cual él se había ido hace unos instantes. Entonces frenó en seco; sabía que Pain podía ser despiadado cuando se lo propusiera, y que si no llegara a necesitar de las habilidades de Sakura, simplemente la mataría. Un escalofrío recorrió su espalda. Quería volver, asegurarse de que todo esté en orden y protegerla si se llegara a dar el peor de los casos, pero por otro lado sabía que si Pain decidía matarla no podría interferir, debería resignarse a ver a la chica que apreció su arte morir ante sus ojos, sin poder evitarlo.
Decidió correr el riesgo. Ahora sólo le faltaba una excusa para reaparecer en aquella habitación sin que el Líder sospechara nada.
Corrió hasta la cocina a toda velocidad, tomó un vaso y lo llenó de agua. Como el pasillo en donde se había cruzado con Pain quedaba a una distancia considerable de la habitación donde Sakura se encontraba, y juzgando su caminar lento, concluyó que su Líder todavía estaba en camino, por lo que decidió tomar un atajo emprendiendo carrera nuevamente.
Al dar con la habitación, se tranquilizo puesto que solo Sakura estaba allí. Ella lo había visto llegar corriendo y ahora lo miraba extrañada.
Al cabo de un segundo la puerta se abrió nuevamente y allí apareció Pain.
- Pain-Sama. – Dijo el rubio recobrando el aliento y arrodillándose ante él como muestra de respeto. Sakura le imitó inmediatamente.
- Deidara, ¿qué haces aquí?- Inquirió éste en un tono seco.
- Yo sólo venía a traerle un vaso de agua.- Respondió refiriéndose a la chica.
- Ya veo.- Contestó el Líder indiferente y Deidara se puso de pié, seguido por Sakura, y se dirigió hacia ella, quien seguía mirándolo de forma extraña.
- Toma, aquí tienes.- Dijo aparentando un tono frío y acercándole el vaso con agua. Al mismo tiempo, le hizo una seña para que la chica le siguiera la corriente.
- Oh, muchas gracias.- Ella había captado la seña, "¿Se habrá metido en algún lío?" pensaba.
Tomó un sorbo y se dispuso a escuchar lo que el Líder tenía para decirle.
- Como ya sabes - Inició éste – para entrar a Akatsuki tienes que primero superar una prueba que me dejará al tanto de tus habilidades. Si tienes un buen nivel, te quedas, pero si fallas morirás.- Al escuchar esto Sakura tragó duro. – Vamos a comenzar, Deidara, puedes retirarte.-
- H-Hai.- Dijo éste caminando hacia la puerta. El supuso que Pain lo dejaría quedarse a ver, estaba algo nervioso por lo que le pudiera pasar a Sakura, puesto que la prueba era, en la mayoría de los casos, pelear contra otro Akatsuki, pero sólo él se había presentado.
Salió de la habitación y cerró la puerta, comenzando a caminar a paso lento. "¿Acaso la hará pelear contra él?" pensaba el artista algo preocupado, "Pain nunca ha perdido una pelea…".
- Ahora voy a probar tu nivel de ninjutsu médico, así que no evites o detengas mi ataque. Luego, pelearás contra un miembro de Akatsuki.-
- Hai.-
Deidara se encontraba a unos escasos pasos de aquella puerta cuando se escuchó un grito desgarrador. Era Sakura. Frenó en seco, sintiendo como su corazón comenzaba a golpear con fuerza contra su pecho. Temía que fuera cierto, temía que la pelirrosa haya tenido que enfrentarse sola ante Pain.
Sakura se encontraba ahora aferrada al piso boca abajo mediante unas barras de metal que se clavaban en sus extremidades y ciertos puntos vitales. Sufría un dolor indescriptible.
Una vez que Pain retiró las barras se volteó quedando boca arriba y comenzó a curarse.
Posó las manos sobre su punto vital más grave, su estómago, haciendo que un chakra verde emanara de ellas. Primero detuvo la hemorragia y luego cerró la herida superficialmente.
Repitió el proceso con su pulmón derecho, sus piernas y sus brazos, puesto que sus manos, también dañadas, habían ido cicatrizando a medida que curaba esas partes.
Todo estaba en silencio ahora. Deidara no podía escuchar nada, pero divisó a alguien acercarse por el pasillo, era Kisame.
El hombre-tiburón era el encargado de remover los cadáveres una vez que algún miembro acababa con su pelea; por ese motivo, y con un nudo en la garganta, supuso lo peor.
- ¿Q-Que haces aquí?...- Preguntó el rubio en un tono que dejaba ver cierta tristeza. Y qué sorpresa se llevó cuando la respuesta no fue la esperada.
- Yo pelearé contra la niña.- Respondió el peliazul en un tono arrogante. La respuesta calmó un poco a Deidara, pero unos instantes después se encontraba mas desconcertado que al principio… Kisame era el Akatsuki con más chakra, por lo que a Sakura no se le haría nada fácil pelear contra él, pero por otro lado, si Kisame sería su oponente entonces… ¿A qué se debió el grito que escuchó minutos atrás?
Sakura ya había terminado de curarse, entonces Pain prosiguió.
- Bien, tu nivel de ninjutsu médico es muy bueno, has podido curarte correctamente y en muy poco tiempo. Ahora pelearás contra un miembro de Akatsuki.
Al decir esto la puerta se abrió y Sakura logró divisar una figura alta que cargaba una espada muy grande.
- Deséame suerte.- Le dijo Kisame a Deidara en tono burlón. Sabía que no la necesitaría.
- Ah… si, como sea… no la necesitas.- Respondió el artista distraído. Se encontraba examinando a Sakura de pies a cabeza, tenía la ropa algo rota y ensangrentada en los sitios donde se ubicaban su estómago y pulmón derecho, pero ella se mantenía de pie fácilmente y no había perforación alguna en su cuerpo. Definitivamente Deidara no entendía la situación.
- Eso ya lo sé.- Acotó Kisame con arrogancia para entrar en la habitación y cerrar la puerta tras él.
Deidara, quien se había quedado afuera nuevamente, estaba más que confundido. "Lo habré imaginado" pensó. En eso oyó unos pasos que se acercaban desde el pasillo a su izquierda. Al darse cuenta de quién era el hombre que se aproximaba, vio la oportunidad de conseguir algo de información ya que él había estado con ella todo el camino hacia la guarida.
- Oye, Hidan.- Dijo captando la atención del peliblanco.
- ¿Mm?-
- ¿Sabes algo acerca de las habilidades de la niña? Es que vi algo muy raro ahí dentro.-
- Mm… por lo que sé tiene una fuerza sobrenarutal y una gran velocidad y reflejos, además es ninja médico, aunque dijo que tenía más habilidades que por el momento no podía mostrar. Qué raro…- Hidan dijo esto último para sí, mientras retomaba su camino. Antes de desaparecer le explicó algo más al joven artista, quien parecía seguir sin entender. – Cuando le conté a Pain sobre sus habilidades dijo que le haría dos pruebas, una es la usual, y la otra es para probar su ninjutsu médico. Aseguró que él se encargaría de llevar a cabo la segunda.- Dicho esto se perdió entre la oscuridad del pasillo.
Ahora todo le quedaba claro al rubio. El grito que escuchó salió de la boca de Sakura al ser herida por Pain, para así poder probar su nivel de ninjutsu. Eso lo dejaba más tranquilo, ya que cuando vio a la pelirrosa la encontró en perfecto estado, pero aún así había algo que lo inquietaba… Kisame.
Al entrar el hombre azul a la habitación, Sakura lo recibió con una reverencia como muestra de respeto.
- Así que tú eres Sakura.- Inició éste.
- Es un honor conocerlo, Kisame-San.-
- Vaya vaya, creo que sabes quién soy.- Dijo el peliazul algo sorprendido.
- Si, se todo acerca de los 7 Espadachines de la Neblina.-
- Ben, entonces asumo que sabes acerca de ella.- Dijo mirando a Samehada, su gran espada. Sakura solo asintió.
- Es todo.- Interrumpió la voz del Líder.- Pueden comenzar.- Acto seguido Kisame se puso en posición de pelea y Sakura sacó un pequeño pergamino y un pincel, lo abrió y dibujó unos extraños símbolos en él. La tinta negra se convirtió en roja, y al lado del pergamino apareció una espada, pero no una cualquiera, era Kubikiri Hōcho, la espada del legendario Zabuza.
Kisame se sorprendió al verla, dado que no sabía acerca de la muerte de su ex-compañero, pero mayor fue su sorpresa al ver que Sakura manejaba la tan pesada espada con tal naturalidad y precisión que parecía que fuere una extensión de su cuerpo.
Al cabo de unos instantes el combate comenzó. Kisame se dispuso a hacer el primer movimiento arremetiendo contra Sakura con la intención de desgarrar su cuerpo con las escamas de Samehada, a lo que la pelirrosa lo bloqueó fácilmente ocultándose tras Kubiriki, haciendo que ambas espadas chocasen.
Ahora era ella la que se abalanzaba sobre el tiburón dando tiros al aire con su espada, pero si esos tiros llegasen a impactar cortarían el cuerpo de su objetivo en pedazos. Ella realmente era muy útil con su espada, pero Kisame, como uno de los 7 Espadachines, también lo era, y lograba esquivar o bloquear todos sus ataques.
La pelirrosa se dio cuenta de que esa táctica no iba a funcionar por mucho tiempo más, por lo que soltó su espada, y antes de que el peliazul pudiese atacarla, llevó a cabo varias posiciones de manos que dieron como resultado un jutsu de elemento agua: Daibaku no Jutsu.
Pronto Kisame se vio con una gran ola aproximándose a él a toda velocidad. Claro que por su vasta experiencia y su naturaleza de chakra del elemento agua, pudo evitar el ataque sin ningún problema. Ahora tenía a Sakura en la mira de nuevo, ya que la había perdido de vista durante aquel ataque, y estaba dispuesto a terminar con la batalla de una buena vez.
El jutsu de la niña había sido bueno, pero no lo suficiente, ya que era Kisame de quién se trataba.
El hombre-tiburón aprovechó el agua que había inundado toda la habitación para hacer un clon que no tardó en atrapar a la pelirrosa. Ya teniéndola sujeta a más no poder, el original se abalanzó hacia ella a toda velocidad, preparando su espada para dar el último golpe.
Desde que Kisame entró a aquella habitación no se había escuchado ningún ruido más que el chocar de las olas contra las paredes de la misma.
El rubio estaba más preocupado por Sakura que antes, ya no sólo temía que no saliera de ahí con vida, sino que también le daba escalofríos pensar en la forma en que el peliazul pudiera llegar a matarla, debido a que éste era el más sanguinario y sádico a la hora de acabar con la vida de una persona; como todo buen tiburón, no mataba a su presa sin hacerla sufrir primero, y esto significaba ir desgarrándole la piel y músculos poco a poco hasta que ya no pudiera moverse, para después encerrarla en su prisión de agua y retenerla ahí dentro hasta que dejara de respirar.
Los segundos pasaban como horas para el artista, pero, de todos modos, que no se hubiera escuchado ningún grito era una buena señal, o al menos eso parecía.
Justo antes de que pudiera asestarle el golpe final (ya que tenía órdenes de Pain de no demorar mucho), se vio forzado a detenerse, no porque el quisiera, claro, sino porque algo lo estaba inmovilizando.
Como pudo giró su cabeza en todas direcciones para ver de qué se trataba, y grande fue su sorpresa al ver otra Sakura detrás de él que lo sujetaba con hilos de chakra provenientes de sus dedos, como a una marioneta.
Miró hacia adelante, la Sakura que su clon retenía ya no se encontraba allí; éste estaba sujetando a la mismísima nada. El tiburón hizo que el clon fuera a atacar a la chica real para así poder zafarse de su jutsu, pero fue en vano ya que ésta lo había atacado con otra copia suya por la espalda, haciendo que se desvaneciera convirtiéndose en agua. Al hacerlo, la copia de la muchacha se desvaneció también.
Ahora sólo participaban en aquella pelea el Kisame y la Sakura reales, aunque el primero seguía preso del jutsu de la pelirrosa. Ésta, hizo suaves movimientos con los dedos de sus manos logrando así que el tiburón se dirigiera hacia ella a paso robotizado.
"¿En qué momento?" se preguntaba el peliazul "¿Cuándo fue que…" en ese momento abrió los ojos, había estado tan confiado en sus habilidades que subestimó las de la pelirrosa. Todo sucedió en el mismo momento en que ella lo atacó con el Daibaku no Jutsu. Ella no utilizó esa técnica con el propósito de dañarlo, sino que aprovechó la gran altura de la ola para esconderse detrás y así llevar a cabo el plan que le daría la victoria. Una vez que Kisame la perdió de vista, hizo dos clones de agua; ella se camufló en la pared junto con uno de éstos, y dejó al otro en su lugar. Al verla, Kisame se abalanzó hacia ella sin pensar ni un segundo que podía estar avanzando hacia una trampa, y así fue.
Luego de esto Sakura fue moviéndose lentamente por las paredes, bajando su chakra al máximo (para que así no pudiera sentirla), hasta posicionarse justo detrás de él, y fue en el momento en que éste se puso a correr desprevenido, cuando vio su oportunidad de atraparlo con los hilos de chakra.
"He sido muy estúpido" se repetía el peliazul "Ahora no tengo control sobre mi cuerpo". Y fue justo cuando terminó de pensar esto último, que la muchacha, tras otro movimiento de dedos, hizo que éste dejara caer su espada al suelo mientras seguía acercándose.
Ahora se encontraba a sólo unos pasos de la chica, indefenso. De la mano libre de la misma comenzó a emanar un chakra verde que se iba afilando conforme pasaba el tiempo. En cuestión de segundos su mano parecía una cuchilla de chakra. Sakura acortó la distancia entre su oponente y aproximó la mano a su cuello; con apenas un movimiento de ésta, la cabeza del tiburón rodaría por el piso. Luego se escuchó a alguien hablar.
- Eso es todo.- Resonó en las cuatro paredes la voz de Pain. – Bienvenida a Akatsuki.- Terminó dándose vuelta para salir de la habitación.
Así, Sakura liberó a su ahora compañero, quien la miraba con odio, e inclinó su cabeza en señal de respeto hacia éste. El hombre solo pasó por su lado, ignorándola. Antes de salir por completo de la habitación la miró y dijo – Bien hecho.-.
Unos instantes después de que Pain se hubiera retirado, el rubio vio cómo su compañero abandonaba también el lugar con una extraña satisfacción. Quiso detenerlo y preguntarle acerca de lo que había pasado, pero éste sólo siguió de largo sin hacer caso a sus llamados.
Por un instante el artista no se animó en entrar, temía por lo que pudiera llegar a ver. En ese momento su mente sólo reproducía las imágenes de las víctimas de Kisame, descuartizadas, ahogadas, desgarradas… Era algo muy perturbador para él saber que Sakura podría encontrarse así ahora, nadando en un inmenso mar de sangre. Claro que no sentía todas estas cosas porque Sakura hubiera despertado algún sentimiento en él, era sólo que cuando la conoció se veía tan frágil y desprotegida… "Sería como torturar y matar a una niña pequeña…" pensaba.
Ya no lo soportaba, y entró sin dudarlo. Abrió sus ojos de sobremanera al encontrar a Sakura de pie y entera en medio de la habitación, ni siquiera se veía exhausta.
- ¿Q-qué sucedió aquí? –Preguntó el rubio atónito.
- A partir de ahora soy una de ustedes.- Contestó la pelirrosa con una gran sonrisa dibujada en su rostro.
- Me alegro de que no te haya pasado nada…- Dijo en un suspiro el artista que ahora se encontraba mucho mas tranquilo.
- ¿Acaso te preocupo?- Preguntó Sakura con una expresión un tanto confundida. "Pensé que serían gente fría" pensaba, alegrándose de que no fuera del todo así.
- Pues ¿cómo no preocuparse? Hmm… si fue el mismo Kisame Hoshigaki contra el que peleaste…- Respondió volviendo a su tono desinteresado.
La pelirrosa, sin hacer caso a las palabras que el rubio acababa de pronunciar, preguntó nuevamente – Por cierto, ¿Por qué me trajiste agua?-
- Ah, el agua… verás… a mitad de camino hacia mi habitación pensé que sería interesante ver tu pelea, pero ya me había cruzado con Pain y necesitaba una excusa para volver aquí, hmp…-
- Oh, así que eso fue…-
- Aunque las cosas no salieron como esperaba, hmp…- Dijo éste con un leve puchero.
–Hablando de eso… ¿dónde está el vaso?- Agregó.
- Ahí.- Respondió Sakura señalando unos trozos de vidrio partido. –Se rompió durante la pelea.-
"Genial…" pensaba el rubio "Kakuzu va a matarme si le digo que se rompió otro vaso…".
-Bueno…- Agregó Sakura sacándolo de sus pensamientos. – Ahora que soy una Akatsuki me debes un regalo de bienvenida, ¿no es cierto?-
- ¿Hm? – Preguntó el rubio indignado.
- Quiero que me muestres una vez más tu arte.-
Y bien queridos lectores... ¿Les gustó?
Si quieren dejar algún comentario o sugerencia no duden en mandar reviews, ¡se los agradeceré de todo corazón!
Dentro de poquito subiré el tercero. =D
¡Hasta la próxima!
Deidara-San
