El Alguacil la cogio por la cintura y la llevo a casa del Juez Turpin, que a esas horas debia de estar durmiendo. La Sra. Lovett estaba realmente asustada, sabia que si lo contaba, el Sr. Todd no la perdonaria, ademas de que no la habia hecho nada, tan solo se habia excedido un poco. Si lo contaba, el Juez podria arrestarlo o incluso mandarlo a la horca, y eso la aterrorizaba.
En poco tiempo llegaron a la casa del Juez.
El Alguacil llamo a la puerta, pero en vez de salir la ama de llaves, salio el propio Juez.
-¿Si? ¿Qué ocurre, Alguacil? ¡Oh Sra.! Parece algo palida ¿Le ocurre algo?
-No señor, estoy bien. ¿Puedo irme ya?
-No, Sra. Vera, señor, he encontrado a la Sra. Lovett paseando a media noche, y me ha parecido que no se encuentra bien. Temo que haya sido presa de un intento de abuso, aunque, al menos, halla conseguido escapar. Cuando yo la he encontrado, estaba algo azorada, y no ha querido escucharme. Por miedo a que se vuelva a repetir tal situacion por parte de su agresor, me he visto obligado a traerla hasta aquí, con el fin de que Ustd. la acoja en su casa hasta que descubramos quien ha podido intentar tal barbaridad.
-Me parece bien… Sra. Lovett ¿Seria tan amable de acompañarme? –la cogio de la mano-. Adelante, sin miedo.
La Sra. Lovett entro, sin mediar palabra.
-¡Doris! –llamo el juez- Prepara la cama de la habitacion de Johanna, la Sra. Lovett se quedara con ella en su habitacion.
"¡Johanna! ¡Claro! ¡Podre contarle lo de su padre y tal vez podamos escapar! ¡Asi el Sr. Todd me apreciara!" Penso la Sra. Lovett.
Suvieron a los aposentos de Johanna, que en ese mismo momento estaba cosiendo.
El Juez Turpin empujo a la Sra. Lovett dentro y cerro la puerta.
-Bien, Johanna, esta es la Sra. Lovett, sera tu compañera durante un tiempo.
-Sra. Lovett, encantada .
-Lo mismo digo .
-La Sra. Lovett a sido victima de un abuso y…
-¿¡Que!? ¡¡No!! ¡¡Yo no he sido victima de ningun abuso!!
-… se quedara a vivir aquí hasta que encontremos al culpable.
-¿¡Como!? ¡¡No!! ¡¡Tengo que volver a mi casa!! Usted no tiene derecho a retenerme aquí.
-Oh, perdone Sra. Lovett, pero si lo tiene –respondio Johanna-. El es el juez, puede hacer una orden judicial si asi lo desea.
-No…
-Gracias, Johanna. Ahora, si me disculpan, señoritas.
Se dio la vuelta y salio de la habitacion.
-No…
-¿Qué pasa Sra. Lovett? ¿Por qué esta asi?
-Porque…. Johanna… yo…. Da igual….
Estaba muy preocupada. El Sr. Todd no sabia donde se encontraba, y la habian encerrado en una casa. No tenia nada positivo todo aquello, solo que estaba con Johanna. Y Toby ahora estaba solo, y el Sr. Todd no tenia ha nadie que hiciera las empanadas… Todo aquello era demasiado.
Pasaron unas semanas. Johanna y Nellie tenian libertad para moverse por la casa pero no para salir. Johanna parecia contenta, al menos, ahora tenia una amiga. La Sra. Lovett habia decidido no pensar mas en ello y hacerse amiga de Johanna, que habia sido muy amable con ella.
Todos los dias, antes de dormir, Nellie le contaba una historia antes de irse a la cama, pero no un cuento, si no una historia real, del libro de historia de la niña para que aprendiera un poco. Johanna adoraba a Nellie, la consideraba como una hermana, amiga y madre, y para Nellie era como una hija.
Nellie le habia pedido que la tutease, a lo cual Johanna se mostro sorprendida pero pronto se acostumbro
