Faltaban dos horas para la gala del Sr. Jockins, y Bella ya se encontraba vestida, maquillada y peinada en la sala de su mono ambiente.

Rose y Alice, sus dos mejores amigas, vagaban a su alrededor, retocando su maquillaje, arreglando su peinado y alisando cualquier arruga de su vestido.

Bella debía admitir que había quedado bien, le gustaba el estilo liviano de su maquillaje, y como el vestido se amoldaba a su figura.

Llegaba hasta sus talones, y la seda se acomodaba a cada una de sus curvas.

Cuando llegó la hora, una limusina negra estaciono frente a su edificio.

"Tan puntual como siempre" pensó Bella mientras salía a la calle.

-Se ve bien, Sr. Swan-Comentó su jefe en cuanto ella entró en el vehículo.

-También usted Sr- le respondió Bella con un leve sonrojo.

La limusina no tardó ni 10 minutos en llegar al gran salón, iluminado en tonos lilas.

-Es hermoso-pensó Bella en voz alta mientras subía la larga escalinata que abría paso a un gigantesco salón, perfectamente decorado.

Bella respiro hondo.

Todos estaban tan elegantes.

Ella parecía algo vulgar al lado de todos esos vestido tan caros y fabulosos.

Cuando ingresaron al gran salón, su jefe le presentó a mucha gente que la miraba de arriba abajo y le sonreían con falsedad.

Dios, como odiaba estos lugares.

Luego de 1 hora de vagar por aquí y por allá, Bella no podía recordar el nombre de ninguna de las personas que le habían sido presentadas.

Se encontraban en el banquete.

Ella estaba rodeada por su jefe, y un grupo de personas mayores que hablaban acerca del clima de Manhattan.

¿Podía ser esto más aburrido?

-Sr, en un momento regreso. Permiso-Bella se levantó de la mesa en cuando tuvo la oportunidad, y caminó hasta un gran ventanal que se encontraba junto a la pista de baile.

Se abrió paso por las enormes puertas de vidrio y fue a dar con un balcón impresionante, con una vista espectacular de la ciudad.

Se quedó sin habla mientras observaba en hermoso paisaje.

-Es increíble ¿Verdad?- Una voz aterciopelada y sexi sonó a sus espaldas, y Bella se giró sobresaltada.

La cara del chico se encontraba en las sombras, pero Bella podía ver su perfecto cuerpo entallado en un traje de alta costura.

-Sí, lo es…- Bella lo miraba fijamente, intentando descifrar su rostro. ¿Cómo es que no lo había visto en las horas anteriores?

-Quién diría qué te iba a encontrar aquí. Eres la chica se derramó mi café encima- el chico dio un paso adelante y Bella reconoció los cabellos de bronce y los hermosos ojos topacio.

-Ah, eres el idiota del café-Bella lo miró con una ceja alzada mientras el chico sonreía.

-Prefiero que me llamen Edward. ¿Y tú eres…?

-Bella-respondió automáticamente la castaña.

-Lindo-la sonrisa torcida de Edward casi la deja sin aliento.-Dime, Bella, ¿Qué haces en este lugar? No creí que fueses la clase de chica que les gusta este tipo de reuniones.

-Las odio-se apresuro a responder ella.-Soy la secretaria de Marcus Floyd, y estoy obligada a venir aquí…

-Pues… suponiendo que estas tan aburrida como yo, ¿Te gustaría venir conmigo?- Le preguntó el cobrizo mientras ella lo miraba con los ojos como platos.

¿Ir con él? ¿A dónde?

-No entiendo…-Respondió Bella mientras el cobrizo sonreía ampliamente y caminaba, con las manos en los bolsillos, hasta quedar junto a ella.

-No sé a dónde. A cualquier lado. Solo quiero irme de aquí.

Bella lo observó durante un momento.

La luz de la luna iluminaba sus rasgos perfectos dándole un toque misterioso.

Demonios, era condenadamente bello.

Pero… ¿Sería correcto irse con él?

Su jefe no tendría problemas, después de todo ella había cumplido con sus obligaciones, pero Edward era un desconocido.

-¿Porqué tú estás aquí? Nunca te había visto en ninguna de estas galas. Y créeme, no me pierdo ninguna-le dijo Bella irónica y el soltó una carcajada.

-Soy el dueño de las compañías Cullen, y digamos que, no me agrandan este tipo de reuniones.

-¿Tu eres el "demonio Cullen"?-Preguntó Bella asombrada.

Lo único que sabía de Cullen, era que era un libertino incorregible, y siempre, siempre conseguía lo que quería.

-Pues… No me agrada en sobremanera que me llamen así, pero…supongo que sí, lo soy-La sonrisa traviesa que Edward le dirigió le causo un escalofrío, y se frotó los brazos.

De pronto sentía frio.

-Ten-apenas Edward notó que Bella sentía frío, se apresuro a quitarse el saco del traje, y se lo puso sobre los hombros.

Bella disfruto de la sensación de la suave tela sobre sus hombros, y sonrió agradecida mientras aspiraba el sexi aroma a hombre de la prenda.

-Vamos, no puedes negar que esta reunión te hace querer cortarte las venas con un cuchillo de plástico-Edward seguí sonriendo, mientras la miraba penetrante.

Bella soltó una carcajada ante la expresión, y le devolvió la mirada fijamente.

-bien… Vamos-Edward sonrió orgulloso, y en menos de 20 minutos, Bella ya se había despedido de su jefe y se encontraba en el carro de Edward, un lujoso Volvo plateado que al encenderlo soltaba un acogedor ronroneo.

-¿A dónde iremos?-preguntó Bella algo nerviosa.

-A donde tú quieras, cariño-Bella sonrió tontamente.

-Vamos al parque.-Le respondió sin dudarlo.

-¿Al parque?-Le preguntó Edward mirándola extrañado.

-Si, al parque.

Cuando llegaron al Central Park, Edward abrió la puerta de Bella y se dispusieron a caminar.

-¿Puedo preguntar porque elegiste el parque? Pensé que querrías ir a algún bar de moda o algo por el estilo.

-Evidentemente, no me conoces Edward Cullen. Digamos que…ese no es mi estilo. Siempre preferí lo simple, y el parque…Bueno, amo este parque. Siempre vengo aquí, cuando estoy nerviosa, triste o estresada. Me relaja-Respondió Bella encogiéndose de hombros, y Edward la miró con una sonrisa.

Caminaron y hablaron laaargo y tendido. Hablaron sobre el trabajo, sobre sus relaciones, su familia, amigos, su vida en general. No hubo ningún tema que no tocaran.

Edward se sorprendió a si mismo contándole sobre su padre, sobre lo difícil que le había sido ganarse la confianza de todos dentro de los negocios, y de cómo no le gustaba entablar ningún tipo de amistad con sus empleados…

Cuando se callaron, había comenzado a llover, y tuvieron que salir corriendo hasta el auto de Edward.

-Mierda-murmuró Edward mientras abría la puerta de Bella.

Cuando se encontraron en el refugio del carro, no pudieron evitar estallar en risas.

-Te llevaré a mi casa, está aquí cerca, y podrás secarte y cambiarte.

Bella estaba completamente empapada, y el vestido se le pegaba como una lapa.

Cuando llegaron a uno de los edificios departamentales más céntricos y lujosos de la ciudad, Edward la ayudo a abajar del auto y la guió hasta el pent-house del edificio.

Bella no podía cerrar la boca, mientras observaba tantos lujos juntos.

Su departamento parecía una cucha de perro comparado con el piso de Edward.

-Deberías cerrar la boca, una mosca se te puede meter-comentó Edward divertido por la expresión de la castaña.

-Tonto-respondió ella mientras hacia un leve puchero.

Edward soltó una carcajada y la guió hasta el baño.

-Allí tienes las toallas. Ya te traigo algo para que te pongas-Edward indicó un armario de madera en una esquina, y se fue dejando a Bella en el espacioso baño.

Luego de tomar un par de toallas, Bella se giró y esperó a que Edward volviera a aparecer.

-¿Me ayudas?-preguntó la castaña en cuando el joven entro en el baño nuevamente-No puedo soltar el cierre.

Edward se acercó a Bella lentamente, hipnotizándola con la mirada, y en cuando estuvo a unos pasos de ella, la giró suavemente por la cintura.

Tomó el cierre y comenzó a bajarlo lentamente, mientras Bella se tenía la delantera del vestido, para que no se cayera dejándola completamente desnuda.

Repentinamente hacía mucho calor en la habitación, y lo único que se oía eran las agitadas respiraciones de Edward y Bella.

Edward terminó de bajar el cierre de aquella manera lenta y sexi, pero no se apartó de Bella, sino que se pegó más a ella y comenzó a depositar pequeños besos en su hombro y espalda.

La castaña respondió con un gemido de placer, tirando la cabeza hacia atrás.

Edward la giró, y en menos de un segundo ya había unido sus labios a los de la castaña, mientras acariciaba la espalda de Bella con sus grandes manos.

La castaña se dedicaba a responder al ardiente beso de Edward lo mejor que podía, mientras sentía las llamas consumirla por dentro.

Las pequeñas manos de Bella viajaron al pecho de Edward, y comenzaron a tantear tímidamente los musculosos pectorales.

-Edward, Edward espera-Edward se separo de Bella un par de centímetros ante el pedido de esta.

La miró interrogante y ella sacudió imperceptiblemente la cabeza.

-No debería hacer esto. No hago esto generalmente. Yo no me acuesto con hombres que acabo de conocer-Edward la calló con un dulce beso.

-Tú me deseas, y yo te deseo desde que te vi en el centro comercial ese día, Isabella. No niegues lo que sientes, solo déjate llevar…-Edward murmuraba estas palabras mientras depositaba dulces beso en el cuello de la castaña.

La mente de Bella era un caos, mientras se debatía en el deber y el querer.

-Qué demonios…-termino murmurando mientras se volvía a perder en los brazos de Edward.

A veces, solo a veces, era demasiado placentero ceder a los impulsos…

..

..

Lo sientooooooooo por no haber actualizado antes, estaba realmente ocupada -.-

Pero aquí les dejo el 2do capitulo de DESTINY.

A veces es bueno mandar todo al demonio, ¿no creen? :B

Espero que les gustee

Besotes

Emma :D