Capítulo 2: Relatos de madrugada

- Hola, Naruto...

En ese momento, el corazón se me congeló. No podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Me sentía como la primera vez que había conseguido dominar el Rasengan, totalmente impresionado e incluso maravillado.

-Emm.. piensas responderme? -Preguntó con tono de intriga

No podía quitarle la mirada de encima de lo sorprendido que estaba. La combinación de su tapado de cuero negro con la lluvia de fondo es algo que no voy a poder olvidar. Pero ya no podía quedarme quieto sin decir nada.

- Ino... Pero, ¿que haces aquí? ¿No se supone que deberías estar con Sai o en tu casa durmiendo? - en ese momento, fui interrumpido de forma veloz.

- Sai tuvo un llamado de último momento por parte de Yamato-sensei para seguir trabajando en su jutsu de sellos.. -suspiró- ..en fin... tampoco quiero hablar mucho de él.

- Pero, ¿por qué? ¿acaso no fue una linda velada? -pregunté de forma rápida.

No podía salir de mi asombro. Aún me costaba entender la situación que estaba enfrentando. La persona con la que peor me llevaba en la aldea estaba en la puerta de mi casa preocupada por la situación que había ocurrido por la tarde.

-Naruto, no vine para hablar de Sai, vine para saber de ti, ¿que te está pasando?. El Naruto que vi por la tarde no es el mismo que se suele ver correteando por la aldea o discutiendo porque su ramen no está del todo bien cocinado.

-Eh, nada, no sé -en ese momento me sonrojé- en realidad...

-¿En realidad...?

No sabía que decirle. En realidad si, sabía perfectamente lo que me pasaba. Pero no sabía si decírcelo. No era una persona de mi confianza y en mi entorno a la única persona que sentía que podía contarle algún problema, era a Iruka-sensei o incluso a Sakura-chan.

-¿Puedo pasar? Me estoy mojando. Está lloviendo muy fuerte.

-¿Pasar? eh.. ¡Si!¡Claro! Adelante.. -le señalé con la mano para donde tenía que ir-.

Cerré la puerta en el instante que Ino entró a mi casa. En cuanto entró, lo primero que hizo fue sacarse el tapado mojado que cargaba con ella. Mi cabeza aún no asimilaba lo que estaba ocurriendo, pues me parecía algo totalmente inesperado y fuera de lo normal.

Después de mirar como goteaba el tapado, dirigí mi mirada hacia ella con cara de asombro. ¿el motivo? no podía fingirlo, estaba vestida con una pollera color violeta y una remera negra que dejaba a la vista su abdomen marcado.

Finalmente, elevé un poco la mirada y quedé impresionado con el tamaño de su busto, no eran tan grandes como las de Hinata, pero eran de un tamaño ideal.

En ese momento, Ino interrumpió mi silencio de asombro con una pregunta.

-Hey, ¿estás bien?

Esa pregunta me devolvió a tierra. Pude entrar en razón y responderle.

-¡Si! Es solo que...-me quedé mudo

-¿Solo que, que?

- Eh.. Solo que.. esto... ah, que del tapado está cayendo agua.. ¡Si! ¡Eso! Y debo limpiarlo...

-Naruto.. ¿que te sucede? ¿te sientes bien?

Los nervios me comían. No podía dejar de mirarla. Nunca la había visto de esa forma, y estaba sentada en frente mío.. Tan linda.. Tan arreglada.. Y yo.. Bueno.. Con mi pijama y mi sombrero para dormir. Por primera vez en la vida, sentí vergüenza de estar en esta situación.

-¡Si! Estoy bien.. Solo que tu estás arreglada y... ¡mirame a mi! En pijama y con mi sombrero.. -largué una sonrisa- ¡Si que me agarraste desprevenido! -terminé.

-Me había dejado muy intrigada como te había visto hoy.. así que decidí venir a visitarte.

-¿Tus padres no te esperan esta noche? -pregunté apoyándome sobre el lavamanos.

-No.. les dije que pasaría la noche en casa de Sai y en fin.. -se acomodó el pelo- ¡aquí estoy! -cerró con una sonrisa-

En ese momento largué una gran sonrisa, de aquellas que me caracterizaban. Me sentí feliz de verla, y me pareció raro. ¿Yo? ¿feliz de ver a Ino? Ni en un millón de años. Pero si debía admitir que se encontraba muy bella en ese momento.

-Que mal. En fin.. ¡podemos hacer noche de relatos! -dije con entusiasmo- Voy a preparar un café porque presiento que esto será divertido. -dije con una sonrisa de punta a punta-

La vi reír y miró hacia la pared por unos segundos. Una vez que volvió a dirigirme la mirada, me respondió.

-Es un trato, Uzumaki. Habrá noche de relatos, pero quiero mi café. -me dijo levantándome una ceja-.

-Yamanaka.. ¡dalo por hecho! -dije elevando mi pulgar-.

Y así comenzo una noche totalmente diferente. Pasamos horas y horas con la lluvia de fondo y bebiendo café hablando de nuestros problemas y actividades que realizábamos.

Me contó como comenzó su relación con Sai. Él le había pedido tener una cita por primera vez y a la semana ya empezaron a salir oficialmente, pero tuvieron un problema. Sai se volvió una persona sobreprotectora y muy posesiva. No le permitía tener contacto con hombres que estuviesen en su lista negra.

Raramente, yo era uno de ellos. ¿Por qué Sai no quería que hable con Ino? Me resultó muy extraño cuando me lo contó. En fin, yo no tenía ninguna pretención con ella e incluso era imposible que estuviésemos juntos. Ella es una persona muy trabajadora, posee un negocio familiar que mantener, y yo.. paso mis días jugando videojuegos o comiendo ramen.

Me pareció muy lindo de su parte que me contara todos sus problemas como si fuese su mejor amigo, aunque perfectamente sabía que no lo era y que ese lugar ocupaba Shikamaru.

De mi parte, le dije lo que me pasaba. Le conté que me sentía solo. Que no tenía alguien con quien compartir mis penas y glorias, no tenía alguien que me sostenga cuando me esté cayendo. El ser el héroe de la gran guerra no llenaba el vacío que me atacaba por dentro.

Hablo del mismo vacío que los videojuegos llenaban momentáneamente, aquel que necesitaba una pieza para terminar su rompecabezas. Pero llegó un momento que la charla tomó un rumbo un poco desviado de lo que me sucedía en lo personal y empezó a hacerme un cuestionario sobre mis gustos en las mujeres.

-Naruto, para tí, ¿que debería tener una mujer? -me preguntó llevándose una mano a la mejilla y apoyando el codo sobre la mesa.

-Mmm, buena pregunta. Creo que necesito a alguien que comparta mi humor y no le de vergüenza la persona que soy, además de que le guste compartir tiempo conmigo.. -dije pensativo- lo demás no me interesa, lo físico es lo de menos.

-Que tierno. Me has impresionado.

-¿Yo? ¿Por qué?

-Pensé que eras un mujeriego, testarudo y además, engreído. Nunca llegué a pensar que fueses una persona que de verdad deseaba encontrar a alguien -dijo sorprendida.

-Bueno, yo nunca pensé que tu me ibas a agradar.

Creo que no debí decir eso. Le di a entender que me caía mal desde el primer momento y en ese entonces había cambiado todo, pasó a ser la detestable kunoichi, a ser la rubia adorable que sufría sobreprotección por parte de su novio raro.

-¿Siempre te caí mal? -me preguntó mirando al suelo.

-No Ino, no es que me caías mal.. simplemente creí que eras una persona totalmente diferente. Pero ahora me agradas, ¡de veras!

La noté un poco triste. Había arruinado el momento y me sentí el idiota más grande de todo el universo.

-Suelo causar malas impresiones en la gente..-dijo sin quitar mirada en el piso- Fui una persona muy malcriada por mis padres y nunca tuve la oportunidad de hacerme valer como ninja. Siempre fui una kunoichi del montón. Vivo decepcionando a la gente y no causo ninguna sensación... en nadie. Soy un fracaso, como ninja, como hija y como novia -cerró golpeando la mesa con el puño.

La escuche sollozar y me partió el corazón en mil pedazos. Me sentí culpable de haberla hecho llorar y eso me dolió en lo más profundo del corazón. Era mi deber calmarla y tratar de arreglar las cosas, pero no se me ocurría que decirle.. No la conocía de verdad como Choji o Shikamaru para tratar de consolarla.

Pero no iba a dejarla así, me acerqué a ella y me puse en cuclillas a su lado. Ella continuaba sentada, con la cabeza para abajo y los brazos apoyados en la mesa. Vi sus lágrimas caer de sus ojos celestes y como se le corría el maquillaje.

Ino de verdad se sentía dolida, ella tenía muchos más problemas de los que podía aparentar. Coloqué mi mano en su espalda y le dije en tono bajo:

-Ino.. no tienes por qué llorar.. simplemente es que..-me interrumpió.

-¡No, Naruto!¡Tu no entiendes!¡A ti todos te aman por ser el héroe de la gran guerra y yo simplemente soy una ninja del montón que no vale nada! -cerró en llanto.

-Hey, no digas esas cosas.. -suspiré- eres una gran kunoichi. ¡Y eres especial! dominas el ninjutsu médico de una gran forma.. ¡y además eres especialista en los jutsu de mentes!¡Vales doble! Estoy seguro que tus padres están orgullosos de la hija que tienen.

Escuché que paró de llorar un poco, aunque seguía lagrimeando. Sentí que iba por buen camino, así que como estaba inspirado, decidí seguir.

-Escucha, Ino. Yo también he sufrido mucho y he sido rechazado. Y nunca me rendí por más de que todos me hayan dado la espalda. La gente que te conoce, sabe lo que realmente vales. Yo no tuve la oportunidad de conocerte antes y me arrepiento tanto de haber pensado que eras...-inhalé y exhalé profundamente- una mala persona. Ahora sé que no lo eres, y que al igual que yo, tienes muchos problemas por resolver. Pero debes ser fuerte y seguir adelante, demostrar que vales, y ahí te darás cuenta que habrás honrado tu camino ninja.

Me sentí un filósofo griego tras mi discurso. Nunca pude hablar tan fluidamente y desde el corazón, con nadie. Pero todo lo que le dije era cierto, era mi punto de vista de las cosas y como yo lo sentía. Aún la escuchaba sollozar un poquito, así que decidí acariciarle un poco la espalda sobre su remera.

-Tranquila, Ino. A partir de ahora, me tienes a mi para lo que necesites -cerré-.

En ese momento, continué acariciando la espalda de Ino y recosté mi cabeza sobre su costilla. La sentí mucho más tranquila y eso me había calmado un poco a mi también. Aunque me sentí extraño, le había dicho a Ino algo muy fuerte y sin pensarlo, si bien le di mi punto de vista y demás, nunca pensé que decir. Y todo lo que le dije lo sentía desde el corazón. Creo que no debía decir que me tenía para lo que fuese porque se podía malinterpretar y hasta incluso se podía enojar conmigo o decirme "Naruto, tengo novio/mis amigos, no necesito a nadie más". Aunque luego de esto, me hizo una pregunta que me dejó totalmente nublado.

-Naruto.. -sniff- ¿Prometes siempre estar para mi?

Su pregunta me conmocionó y en mi pecho creció algo que no sabía exactamente que era, pero... ya sentía que le tenía cariño. Era como una fogata. Cada minuto que pasaba, el fuego iba creciendo a causa de la leña. Y el crecimiento lo causaba ella, su forma de ser, el confiarme sus cosas sin conocerme...

-Ino, lo prometo. Siempre estaré para ti.

Tras mi respuesta, su llantó calmó casi por completo. Me sentí aliviado y más calmado, yaque ella ya no estaba sufriendo. Tras esto, yo me levanté de mi posición de cuclillas y enseguida ella levanto su rostro y los brazos de la mesa, quedándose sentada en la silla.

Al verle la cara, me quedé en shock. Sus ojos estaban más celestes que nunca y de sus párpados inferiores caía una pequeña nube negra de maquillaje corrido. Sentí algo dentro mío que le daban ganas de abrazarla, pero no pude. No sabía como podía reaccionar y tampoco estaba seguro si era lo correcto. Así que agarré un rollo de papel y le ofrecí para que seque sus ojos y se suene la nariz.

-Toma -arranqué una hoja de papel del rollo- limpiate. No empañes más esos ojos lindos que tienes.

Me miró con una sonrisa que me transmitió muchas cosas, desde un "gracias" hasta un "eres el mejor". Bueno, esto último fue una suposición mía.

Se limpió los ojos, se sonó la nariz y se levantó de la silla. Supuse que iba a recoger su tapado de la silla para retirarse, pero no fue así. Se acercó a mi y se tiró sobre mi cuerpo que estaba apoyado sobre el lavamanos. Con sus brazos envolvió mi cuello y me apretó con fuerza, acercó su boca a mi oído y me dijo:

-Gracias Naruto. Gracias por alegrarme la noche.

Tras estas palabras, dejó caer su cabeza sobre mi hombro. Me dió un abrazo que me dejó mudo y totalmente atónito. Durante los primeros segundos solo ella me abrazó, pero lentamente moví mis brazos y envolví su cintura uniendo mis manos, abrazándola a ella. Miré para un costado y cerré los ojos.

Sentí que ese vacío que me acechaba desaparecía lentamente, me sentí acompañado, me sentí lleno. Tenía entre mis brazos eso que tanto anhelaba. Una persona que logró conmoverme en un par de horas. Una persona que nunca esperé que entre a mi vida. Fue ella. La chica de los ojos celestes.

Pero en el fondo sabía que no me correspondía.

Ella estaba en la vida de otro, sentí que me hice falsas ilusiones con todo lo que pensaba y eso me hizo volver a la realidad. Ino quería a Sai, por eso estaba con él. Y yo no quería hacer nada por reclamarla, porque tampoco estaba seguro de lo que ocurría en mi interior. Quizá solo era una fantasía o la necesidad de encontrar a alguien con quién compartir que me hizo sentir eso en ese momento.. por ella.

Tras el abrazo, Ino quitó su cabeza lentamente de mi hombro y me miró fijamente.

-Debo irme.. debo estar a las seis en casa para arreglarme e ir a abrir la florería.

-Creo.. que no debería decirte esto pero.. no quiero que te vayas.

Que tonto fuí. No sé por que le dije eso. No sé por que no lo pensé antes de decirlo, estaba siendo muy impulsivo, pero... me gustaba. Aunque no quería admitirlo, le estaba diciendo cosas que eran verdad. No quería que se vaya, quería que se quede conmigo.

-Naruto.. no puedo quedarme..

Sentí que había arruinado todo. Principalmente como había echado a perder absolutamente todo. Me sentí molesto por lo torpe que había sido al decirle esto.

-.. pero yo también.. quiero quedarme -cerró.

La miré fijamente tras esto y me perdí en sus ojos. Tan hermosos, de un color celeste claro que se notaban claramente que estaban siendo acechados por una tormenta de sentimientos encontrados, al igual que los míos. Pero.. ¿por qué pensaba todas estas cosas?¿Me estaba sucediendo algo con Ino?

- Y entonces.. ¿por qué te vas? -continué-

-No puedo permanecer aquí.. Si Sai se entera que estuve en tu casa podría atacarte. No quiero que nada malo te ocurra..

No sabía si realmente se estaba preocupando por mi o simplemente era una excusa para irse y dejar de verme. Pero no podía hacer otra cosa que acceder, porque insistir iba a ser peor y me iba a condicionar.

-Está bien.. -miré al suelo- lo entiendo.

-Pero quiero volver a verte. -me dijo levantándome el mentón con un dedo.

Estaba confundido. Ella deseaba volver a verme pero no quería quedarse conmigo. Quizá es por el hecho de que algo le ocurrió conmigo esta noche y necesitaba tiempo para averiguar que era. Era lo mejor para los dos, y yo seguía pensando que ella estaba en la vida de otra persona. Yo era solo algo que le ocurrió en el momento. Uno más.

Ino recogió su tapado y yo me dirigí a la puerta para abrirle con mis llaves. Abrí la puerta y la lluvia había parado, pero aún no había salido el sol por completo. Estaba amaneciendo y la vista se veía estupenda. Pero dejé de ver el paisaje y decidí saludarla para que se marche y no demore su llegada a la florería.

-Así que.. llegó la hora de decirte adiós..-dije con tono triste.

-Creo... que si. -se acercó a mi y se puso enfrente mío.

No sabía que hacer. Al verla de esa forma moría por abrazarla y darle un beso. Pero no podía, no sabía siquiera que estaba pensando ella, así que esperé por alguna reacción o mirada que me transmita que era lo que deseaba.

-Adiós.. Ino. -dije mirándola a los ojos.

-Adiós Naruto.

Se acercó a mi y me abrazó otra vez. No tan fuerte como la vez anterior pero si de una linda manera. Yo también la enredé con mis brazos y le di un beso en la frente. Al instante, me miró y me preguntó.

-Me prometes que nos volveremos a ver?

-Te lo prometo.

Me sonrió y se dirigió a la escalera para retirarse a su casa. Al bajar dos escalones, se dio vuelta y me saludó con su brazo derecho. No pude evitar soltar una sonrisa de oreja a oreja y también la salude desde la puerta de mi casa. Finalmente, bajó las escaleras y se dirigió a su casa, así que yo di media vuelta, cerré la puerta de mi casa y me acosté en la cama. Bajé la persiana y cerré la cortina porque ya había salido el sol, tuve suerte de que también tenía ese día libre, por ende podía dormir toda la tarde.

Me recosté mirando el techo y me quedé mirándolo cinco minutos. Recordé todo lo que había ocurrido durante la noche y hubo una frase que quedó marcada y que, al cerrar los ojos, recordé una y otra vez hasta quedarme dormido.

"Gracias Naruto. Gracias por alegrarme la noche".


•Bueno, este es el capítulo dos de mi historia. Sinceramente no sabía como terminar esta segunda parte pero creo que así está bien xD

•El que quiera, ¡no se olvide que puede dejarme una reseña sobre que le parece la historia! Me gusta escribir y toda crítica será bienvenida.

•¡Espero que les haya gustado!

Ramiro Uzumaki, dattebayo!