After a Friday Night

Por Anye.


Capitulo 2. En Domingo.

-Aquí tienes –dijo tranquilamente el pelirrojo depositando un milkshake de vainilla delante de su sombra y dejando una bandeja llena de hamburguesas en el lado contrario de la mesa, depositándose allí poco después.

-Deberías dejar de comer tantas hamburguesas Kagami-kun, no es saludable –apuntó Kuroko observando como el más alto empezaba a devorar una tras otra.

-No siempre como hamburguesas y lo sabes –Kuroko sonrió ante el reclamo de Kagami y se limitó a tomar ese batido. Observó después al pelirrojo, pues ahora se habían sumergido en un extraño silencio, que si bien no era raro el silencio entre ellos, este era diferente, por lo que volvió a decir con tranquilidad.

-¿Algo te molesta Kagami-kun? –Y el pelirrojo sólo lo miró algo incómodo. No dijo nada por un par de segundos, dio un par de mordidas a su hamburguesa y entonces respondió.

-No es nada –y se embutió todo el resto de hamburguesa desviando la mirada.

-¿Tiene que ver con Aomine-kun? –preguntó con simpleza sin dejar de observarlo.

-¿Eh? ¡Claro que no! –y Kuroko de nuevo pudo notar un leve sonrojo en el rostro de Kagami. Era muy fácil de descifrar.

-¿Pasó algo entre ustedes? –volvió a preguntar ocasionando que ahora Kagami se atorara con su propia comida.

-¿Qué te hace pensar ello? –cuestionó luego de haber dejado de toser.

-Antes que nada Kagami-kun, te recuerdo que somos amigos desde de la secundaría y conozco a Aomine-kun incluso antes que eso, así que espero ambos puedan confiar en mí. También que me parece muy extraño que ayer hayan terminado en el mismo departamento y además tengas tantas marcas en tu…cuerpo y curiosamente Aomine-kun tenga casi la misma cantidad que tú. No me malinterpretes Kagami-kun, pero quienes hayan sido sus compañeras o compañeros nocturnos, son bastante salvajes. Y por cierto, anoche me topé con él en la cancha y jugamos un poco –confesó el peli-celeste. Kagami de inmediato se sonrojo por completo y suspiró.

-Tú ganas –dijo derrotado –, verás… no sé ni cómo decir esto –gruñó –después de la fiesta de Kise nos fuimos a su departamento y como imagino que lo sospechas, tuvimos… se-err relaciones se-… nos acostamos –terminó un avergonzado Kagami – ¡No sé como ocurrió! ¡Y no sé ni cómo mirarlo ahora! –se excusó cubriéndose la cara. Sí, eso era nuevo para él, tanto que ni siquiera podía imaginárselo de nuevo sin sentir un terrible remordimiento y una terrible vergüenza.

-Kagami-kun, sólo para que lo sepas, no tienes que darme excusas, lo que hagas con tu vida es tu problema, sólo que… desde ayer que tienes una expresión terrible y pensé que quizá querrías hablar de ello –y era verdad, pues ahora lo veía incluso más preocupado que el día anterior. Probablemente la resaca ya había pasado y ahora estaba lo suficientemente lúcido para reflexionar lo que había pasado y por tanto podía preocuparse aún más.

-¿No te incomoda que me haya acostado con él? –preguntó con curiosidad, observando al más bajo.

-¿Por qué debería?

-Porque me acosté con ÉL, es decir, es hombre y todo eso. Y más que eso, es el imbécil de Ahomine.

-Ya te lo dije, esas cosas son tuyas Kagami-kun. No me molesta porque es Kagami-kun y somos amigos –Kagami sonrió -¿Sientes algo por Aomine-kun? –finalmente pregunto el más bajo, pues daba su cabeza a que Kagami no haría algo así porque sí, después de todo no era esa clase de chico.

-¿Qué dices Kuroko? Claro que no, es decir, todos jugamos en el mismo equipo y si lo recuerdas, cuando recién empezamos la universidad no podíamos ni pararnos en la misma cancha sin terminar peleando –rió recordando ese primer año universitario–, ambos solemos jugar nuestro uno a uno, pues él es aún mi gran rival, no perderé jamás contra ese idiota; y si, es arrogante hasta los huesos y me obliga a cocinarle algo cada vez que pierdo un partido y eso definitivamente hace que ni siquiera seamos amigos… ¡no tendría que chantajearme así! así que claro que no Kuroko –y sin más se embutió otra hamburguesa.

-Para que no sean ni amigos pasan mucho tiempo juntos, Kagami-kun –rió un poco Kuroko.

-¿Umn? –tan sólo emitió y lo observó.

-Es decir, todos los miércoles almuerzas con él ¿verdad? –Kagami afirmó con la cabeza –Casi cada domingo desde hace decenas de semanas juegan un uno-a-uno –Kagami afirmó nuevamente –, y además ya no se pelean cuando tienen los partidos de la liga o asociación, el entrenador está muy contento que pueda usar a ambos en un partido.

- ¡Nos amenazó y sancionó sin poder jugar en un solo partido hasta que dejáramos de pelear! Por eso empezamos a jugar en las canchas callejeras –recordó con desagrado. Esa vez estaban tan enfadados el uno con el otro que se habían jurado un uno-a-uno hasta que alguien llegara al cien, la recompensa: ser la única estrella del equipo. Lastimosamente eso les estaba tomando más tiempo del que habían planeado, ahora que lo pensaba.

-Kagami-kun, ese no es mi punto –y volvió a tener la atención de Kagami –, sólo quería hacerte notar que después de tanto tiempo quizá ustedes se volvieron amigos.

Kagami no dijo nada. Sólo lo miró y ciertamente, él tenía un punto. Quizá sí eran amigos, pero eso no implicaba que sintiera algo por él además de una extraña amistad, ya que si bien, pasaban mucho tiempo juntos, no salían a perder el tiempo a la calle como lo hacía con Kuroko, no hablaba horas de horas de cosas sin sentido como lo hacía con Tatsuya y no bromeaba de miles de cosas como lo hacía con Takao. Por lo tanto, no sabía qué tan amigos podían ser. Y estaba totalmente seguro que Aomine pensaba lo mismo, es decir, para Aomine lo que había pasado no sería nada más que un calentón de una noche con alguien más y él debería empezar a hacerse la idea de que había sido lo mismo, aunque ese pensamiento hacía que sintiese algo extraño que no podía identificar, pero lo que fuese, era desagradable.

-Puede que quizá seamos amigos, pero nada más Kuroko. ¡Ahg! Esto es demasiado complicado. De todas formas, ni una palabra a nadie. Esto jamás ocurrió ¿de acuerdo?

-No tienes que preocuparte por eso Kagami-kun –y Kuroko sonrió. Ahora debía hablar con Aomine, pues si bien él sabía que ese tipo de cosas para el más alto no eran la gran cosa, tendría que haber un motivo por el cual lo hubiese hecho con el pelirrojo. Después de todo, todas las chicas que alguna vez había conocido y que habían compartido algo con el moreno eran completamente desconocidas, (y sí, debía admitir que eso lo molestaba) que a los pocos días desaparecían y no volvía a saber de ellas, pero ahora se trataba de Kagami.

-Bien, creo que es hora de irse Kuroko –pues había terminado toda aquella bandeja de hamburguesas.

-Estoy de acuerdo Kagami-kun –y sin más se levantó para dirigirse tranquilamente a la puerta. Estaba seguro que le esperaba una semana problemática, pero al menos ahora el pelirrojo sabía que estaba de su lado.

-Y Kuroko… -oyó de repente –Gracias –sonrió el más alto antes de salir. Kuroko sonrió de igual forma y acomodó sus pertenencias antes de empezar a caminar para poco después oír-Y… esas marcas… ¿se notan mucho? –preguntó un tímido Kagami, después de todo, esa no había sido su intención en ningún momento.

-Una perfecta placa dental en el hombro izquierdo y un montón de marcas en el cuello, claro, sólo las que se pueden ver –rió observándolo, pues en ese momento no sabía donde ocultar el rostro. Sí, después de todo, Kagami no haría esas cosas porque sí, era demasiado caballero para eso. Rió nuevamente ante la actitud de Kagami y cambio el tema de conversación, después de todo, no estaban lejos de la estación y Kagami no había hecho nada malo, no necesitaba martirizarlo más de lo que él mismo ya lo hacía.

-o-o-o-o-o—o-o-o-o-o-

-Dai-chan ¿cuál te parece más bonito? –Entonces la pelirrosa le mostró un vestido amarillo y otro verde, pues viese por donde los viese ambos eran muy bonitos y no podría decidirse a cual llevar.

Aomine suspiró observando ambos vestidos ¿no eran iguales? Y para empezar ¿Cómo había terminado ahí? Cierto, la cena del día anterior había sido un truco, uno en el que seguía cayendo una y otra vez y ahora estaba obligado a hacer compras con Satsuki en deuda por haber sido alimentado por esa bruja.

-¿No son iguales? –preguntó observando ambas prendas.

-¡Claro que no Dai-chan!, este es un vestido amarillo apropiado para el verano y tiene un lindo listón –y se lo señaló –, este es uno verde más casual para llevar botas y poder salir de noche –y también se lo señaló. Aomine los volvió a ver y definitivamente eran lo mismo para él, por lo que sólo dijo:

-¿Por qué no llevas ambos? –y Satsuki lo observó interesada en sus palabras. A veces Daiki hacía trabajar su materia gris. Sonrió y respondió.

-Tienes razón –y sin más se dirigió a la caja para llevar ambos vestidos. Aomine sólo se botó en uno de los asientos, agotado de ese martirio. Aún así, no podía quejarse, después de todo era Satsuki la que se lo había pedido (aunque en este caso, la palabra apropiada a era obligado), y sabía que se lo debía muy a su pesar. Pasaron unos minutos antes de que Satsuki regresara con él y lo arrastrara fuera de la tienda para llevarlo al patio de comidas y allí ofrecerle algo de comer. Bingo, ahora ya tenía su almuerzo asegurado, por lo que tan sólo pidió unas hamburguesas de Teriyaki. Minutos después vio como estas eran depositadas delante de él y no pudo evitar comparar sus dos hamburguesas dobles en la bandeja con la montaña de hamburguesas que solía comer Kagami. Siempre se había preguntado qué había en ese estómago para comer semejante cantidad y no engordar ni un gramo.

-Y bien Dai-chan… -dijo la pelirrosa agarrándolo desprevenido.

-¿Bien qué? –preguntó sin entender en absoluto sus palabras y ahora prestándole a tención.

- ¿Quién fue la afortunada la otra noche? O debería decir ¿desafortunada? –preguntó una entretenida Momoi.

-Eso no es de tu incumbencia –y dio un gran mordisco a su hamburguesa. Definitivamente las que obligaba preparar a Kagami eran mejores, pensó.

-Pero ¡Dai-chan! Me lo debes.

-¿Uh? ¿Por qué debería decirte algo así? Y para empezar, ¿por qué te interesa tanto saber? –preguntó algo fastidiado por el interrogatorio.

-Bueno, para empezar, esas hamburguesas que estas comiendo no son gratis y segundo, soy tu mejor amiga y sé que hay algo que te ha estado molestando. Además tengo curiosidad de saber quién puede dejarte todas esas marcas –rió la pelirrosa –Nunca nadie te dejó tantas marcas Dai-chan.

Aomine observó aquellas hamburguesas y volvió a maldecir. Nunca volvería a aceptar comida de Momoi. Era un hecho. Aunque sabía que tampoco lo obligaría a decirlo, pero aún así su conciencia le pesaba muy en el fondo. Dejó de pensar en ello y concluyó que lo mejor sería simplemente dejar de dar tantas vueltas al asunto, por lo que simplemente respondió.

-Kagami –y dio otra mordida a su hamburguesa sin prestarle importancia.

-¿Qué tiene Kagamin? –preguntó algo desconcertada.

-Él dejó todas esas marcas –y sin más terminó su hamburguesa. Aunque aún quedaba el segundo round y aceptaba que no sabía que reacción esperar de la pelirrosa ahora.

-¡¿Kagamin?! , ¡Tetsu-kun no me dijo nada al respecto! –protestó la pelirrosa.

-¿Eh? –Y la observó atónito -¡¿Por qué Tetsu tendría que saber algo así?! –ahora protestó Aomine ¡¿Qué demonios estaba pasando?!

-Dai-chan. Tetsu-kun es el mejor amigo de Kagamin, seguramente él ya lo sabe. Además él me dijo ayer que te llevara algo de comer pues seguramente no habías comido nada en todo el día y estarías agotado, pensé que sólo se debía a que habías bebido mucho, aunque lo entendí cuando te vi con todas esas marcas y me preguntaba cómo lo supo Tetsu-kun, aunque no sospeché ni por un segundo de Kagamin.

-Tsk, como sea, fue Kagami ¿contenta? –y en ese momento no sabía qué pensar al respecto. Sabía que Tetsu era muy observador para algunas cosas, y considerando que día anterior había ido a ver a Kagami no era de sorprenderse que se hubiese dado cuenta de que algo había pasado. Por otro lado Momoi ahora lo sabía y estaba muy tranquila al respecto, aunque debía admitir que esperaba otra reacción ¿qué había pasado con las protestas contra las chicas con las que había pasado la noche y no volvía a ver? ¿El discurso del amor? ¿El del futuro si algo iba mal?

-Si es Kagamin no hay problema –sonrió la pelirrosa.

-¡¿Eh?! ¡¿Por qué no hay problema con ese bastardo?! –y eso definitivamente no se lo esperaba.

-Dai-chan cuida tu vocabulario. Verás, Kagamin es muy buena persona, no podría protestar en contra de él ya que somos amigos, seguramente él es la víctima aquí. Para empezar ¿qué hiciste para acostarte con Kagamin? ¿No le diste nada raro, verdad? Ya que no creo que él sea del tipo de chicos que se acuesta con cualquiera. Además es bastante reservado con ese tipo de cosas. Debe estar hecho un lio por tu culpa.

-Yo no soy cualquiera –protestó Aomine -, y yo no haría algo tan bajo, ¿por quién me tomas, eh Satsuki? ¡¿Un violador?! –Darle algo, ajá ¿drogarlo? ¿Emborracharlo por voluntad? Eso sólo se veía en las películas y en las noticias. ¿Qué le pasaba a Satsuki?

- Espero que no lo seas Dai-chan-y ante ese comentario escuchó un pequeño grito de protesta, se disculpó sin más y prosiguió -. Y me refiero a que no creo que se acueste con cualquiera sin sentir algo por esa persona, a diferencia de otros –y miró a Aomine en reproche–Aunque ¿eso significaría que Kagamin estaría enamorado de Dai-chan? –y pensó un poco al respecto.

-¡¿Ah?! ¡Claro que no!

-¿Sabes quién le gusta a Kagamin?

-Nunca hablamos de eso. Y antes que nada ¿por qué estamos hablando de ese idiota? ¡No pasó nada! Sí, tuvimos un desliz, ¡pero eso no es nada!

-Veamos, quizá hablamos de esto porque te acostaste con él y juegan en el mismo equipo, van a la misma universidad, los domingos vas a postrarte en su sala a comer su deliciosa comida y los miércoles siempre están juntos en la hora de almuerzo, antes del entrenamiento y después del entrenamiento ¿qué se supone que hacen todo el día? –Rió Momoi –Parece que estuvieran saliendo Dai-chan. Kazunarin hacía muchas bromas al respecto.

-Que no le digas así -habló refiriéndose a Takao-, diablos, ¿Sabes lo raro que se oye que le digas así? Y para aclarar, es algo que no debía pasar, ¿de acuerdo? Sólo fue un calentón y pasó. No, no sé quién le interesa a Kagami, ¡pero definitivamente no soy yo! Los miércoles sólo es que nuestros horarios son iguales y ahora vivimos en la misma zona. Y para empezar ¿quién se enamoraría de ese idiota?

-Vaya, ¿no lo sabes? –y Aomine la miró.

-¿Ah?

-Kagamin es muy popular en la universidad. Hay varias chicas que están tras él, aunque es un poco difícil para ellas acercársele –rió –después de todo tiene una mirada intimidante y parece muy serio, aunque en realidad es todo lo contrario. También parece que su comida es algo popular. En estos días un chico atlético, independiente, que sepa cocinar y tenga un aire misterioso es un blanco seguro de muchas personas. Con los chicos acordamos que no les diríamos nada para no ponerlo en aprietos, ya sabes, Kagamin es muy tímido y no sabe lidiar con las chicas y creo que tampoco con los chicos –rió -. Aunque nunca se vio muy interesado en salir con alguna chica de todas formas. Y eso que le presenté a muchas de mis amigas –dijo desilusionada -¿Será que le atraen sólo los chicos? Nunca pensamos en eso.

- ¿Eh?

- Supongo que ahora le presentaré a un par de chicos –Dijo una emocionada Momoi.

- ¡¿Eh?! –levantó la voz Aomine. ¡¿Por qué demonios le presentaría gente a Kagami?! Y para empezar: ¡¿Kagami es gay?! Y fue muy tarde cuando se dio cuenta en realidad lo había dicho en voz alta.

-No grites Dai-chan. Y después de su pequeña aventura ¿Tú no lo eres? Pero considerando que acabas de decirme que no tienes interés alguno en Kagamin y ya que desde hace un tiempo pensamos que le caería bien una novia o bueno, alguien con quién pueda pasar el tiempo, ya sabes, que le haga compañía, le puedo presentar a un par de chicos. Hay muchos que matarían por una noche con Kagamin –simplemente apuntó Momoi –Tetsu-kun me dijo que a veces debe sentirse muy solo y nos preocupa un poco.

-Primero, no soy gay. Segundo, Kagami puede hacer lo que quiera con su vida y ya está lo suficientemente grande como para cuidarse y decidir si se siente sólo o no ó para que ustedes estén intentando que se interese en alguien.

-Eso lo sabemos bien Dai-chan. Pero Kagamin es tan malo relacionándose con la gente que sólo lo ayudamos un poco. Y vaya, quien habla de heterosexualidad cuando tuvo en su cama a un hombre –molestó Momoi.

-Cállate Satsuki. Me largo –dijo un molesto Aomine para después levantarse. Toda esa charla sobre Kagami lo había irritado. Y ahora que lo pensaba en serio ¿Kagami era homosexual? Tendría sentido, pues todas la veces que había ido a su casa y había intentado buscar donde ocultaba su pornografía no había tenido mucho éxito. Kagami también le había dicho que no encontraría esas revistas ya que no existían, pues las veces que se le ocurría ver algo así, tenía una laptop, para qué gastar papel, y tampoco es que se la pasara viendo esas cosas en internet, pues aparentemente no pensaba mucho en ello, pero vamos ¡¿qué clase de chico veinteañero no pensaba en esas cosas, eh?! También, lo único que había en su departamento era comida, maquinas de ejercicio y revistas de la NBA. Nada que delatara la presencia de alguna chica en los alrededores o el interés en alguna.

Y claro, estaba aquella mujer, su entrenadora, Alexandra García si no estaba mal. Tenía un cuerpo monumental y él mismo vio como se le había acercado amistosamente a besarlo muy apasionadamente (aunque debía confesar que eso le había parecido algo fuera de lugar ¿Quién llegaba de viaje a besar a un chico diez años menor?), pero a diferencia de lo que esperó, Kagami sólo grito y le reclamó que dejara de hacer eso, que no estaba bien. Por lo tanto dedujo que no le había agradado ese contacto, aunque a él tampoco, pese a que esa mujer realmente tenía un cuerpo magnífico y quizá ese había sido el motivo; y luego había empezado a mencionar cosas sobre Himuro. Eso tendría que haberle dado una pista de ello.

Pero, entonces ¿Estaría enamorado de Tatsuya? Sí, debía aceptar que ambos se llevaban bien y parecía ser que habían pasado mucho tiempo allá en Estados Unidos donde habían empezado con esa tontería de la hermandad no consanguínea y estas cosas; también Himuro, si bien no era el mejor jugador de la historia, jugaba realmente bien y su tiro fantasma era un reto, aunque nada que él no pudiese manejar después de todo. Y muchas veces se había topado con él en el departamento de Kagami, al parecer tenía una copia de la llave y a veces iba a acompañarlo por la noche ¿quién hacía eso? Y Kagami además, siempre lo trataba de una manera muy peculiar y se la pasaban riendo de tonterías, y sí, admitía que eso lo irritaba en ocasiones. Por otro lado también estaba Tetsu.

Siempre estaban juntos cuando no tenían cosas que hacer. Se llevaban muy bien y siempre parecían estar muy cómodos el uno con el otro. Además, Tetsu siempre lo defendía cuando empezaban a discutir o cuando él mismo intentaba molestar un poco a Tetsu, Kagami saltaba en su defensa. También, ambos se conocían muy bien, ahora que lo pensaba un poco, si alguien preguntaba algún detalle personal del pelirrojo era muy seguro que Tetsu tuviera la respuesta.

Pero, momento ¡¿Por qué diablos estaba pensando en esas tonterías?! Después de todo no le importaba para nada lo que Kagami llegara a hacer con su vida o a quien fuese que llevara a su cama. ¡Claro que no!

Refunfuñó molestó, aunque ahora que lo pensaba, no sabía exactamente el por qué estaba molesto ¿Por pensar en cosas así o porque le molestara el pensamiento como tal? ¡Era muy complicado! Se irritó a un más. Lo único que quería era un balón y jugar lo que restaba de la tarde. ¡Definitivamente el baloncesto no era tan complicado! Con ese objetivo en mente simplemente se dirigió a su hogar. Recogería su balón de casa y luego buscaría una cancha en la que podría perderse por horas.

-o-o-o-o-o—o-o-o-o-o-

Sonrió con confianza. Ya eran cincuenta y cinco canastas seguidas en muy poco tiempo. Seguramente podría competir contra Midorima en tiros, pues si bien su fuerte no eran los tiros de exterior, debían admitir que los hacía muy bien y hasta quizá podría ganar a ese muchacho tan serio. Aunque ahora que lo pensaba, sería muy difícil retarlo ahora que estaban en el mismo equipo y considerando la desagradable personalidad que a veces tenía, sería algo difícil. ¿Quizá chantajear a Takao? Después de todo el pelinegro había desarrollado una gran habilidad de manipulación si se trataba de Midorima. Rió ante ello, pues admitía que a veces sentía celos de la peculiar y cálida relación que estos dos llevaban y aunque muy pocas veces demostraban el gran afecto que se tenían, las miradas que se dirían lo expresaban todo en todo momento. No había necesidad de nada más. Y si bien, él no entendía mucho del tema, realmente envidiaba a esos dos. Pero estaba muy feliz por ellos después de todo.

Botó el balón una vez más y con ese ya eran cincuenta y seis canastas seguidas. También debía admitir que el entrenamiento intensivo de tiros al que los habían sometido estaba dando frutos. Y aunque nadie en el equipo había logrado llegar a encestar cien veces seguidas, (claro, a excepción de Midorima y -aunque lo odiase admitir -Aomine), él estaba muy cerca. Su mayor marca habían sido noventa y nueve encestadas y todas las veces que había llegado a ese número siempre había fallado la número cien por culpa de el estúpido e idiota de Ahomine. ¡Y lo maldecía enormemente por eso! Siempre que llegaba a ese número tenía que escuchar un desagradable comentario y toda su concentración iba a parar al peli azul. Todos bien sabían que él podría llegar a ese número, pero después de todo, no lo lograba hasta ese momento.

Pero no sabía por qué seguía impresionado por ello. Siempre el causante de sus males era ese chico moreno. Y el tan sólo pensar nuevamente en él ocasiono que se sonrojara nuevamente y ¡diablos! Había fallado el tiro.

-¡Agh! –y se tomó de la cabeza poniéndose de cuclillas. Debía dejar de pensar en ello. No es que fuera virgen. Realmente no lo era, de otra forma no habría terminado en la cama de Aomine. Pero aceptaba que esta era la única vez que no podía dejar de martirizarse con ello. Y es que siempre tenía que haber algo mal cuando se trataba del moreno.

-¡Diablos Taiga! No actúes como una quinceañera –se dijo a si mismo sacudiéndose la cabeza y dándose un pequeño golpe antes levantarse de su posición, para tan sólo escuchar un "click" que provenía de su espalda. De inmediato se volteó y se encontró a nada más ni menos que la última persona del universo que quería ver: Aomine Daiki, que en ese momento portaba su teléfono móvil y…

-¿Qué demonios? –dijo un irritado Kagami. ¿Qué se suponía que hacía?

- Una grabación de Bakagami actuando como quinceañera, no podía pedir nada más –sonrió Aomine observando el teléfono. A decir verdad, no esperaba encontrar a nadie en esa cancha, pero a veces olvidaba que en la zona había otro maniático del baloncesto.

-¡¿Eh?! –y en un rápido movimiento intentó atrapar el teléfono. ¡Eso era muy infantil! -¡Dame eso!

-No tan fácil tigre –dio un par de pasos atrás y guardó el teléfono en su chaqueta –Ya que estas aquí, juguemos como siempre Ba-ka-ga-mi –enfatizó muy bien la última palabra.

-Olvídalo –No, aún era muy pronto para tener a Daiki delante de él y actuar con normalidad. ¿Acaso Aomine no tenía vergüenza? Y además ¡¿Qué diablos el pasaba?! Ahora… ahora podía verlas… aquellas marchas que estaban en el cuello del moreno. Él las había hecho, recordaba cada una acompañada del placentero sonido que había salido de los labios de Daiki al hacerlas y como las grandes manos se habían aferrado a su piel. Y, y, no, simplemente empezaba a excitarse ¡¿Qué mierda era eso?! Se giró de inmediato. Se había sonrojado sin querer. Al menos él había tenido el cuidado de cubrir cualquier rastro de esa noche, aunque al parecer a Aomine no le importaba el que alguien viese aquellas marcas o que con ellas muchos supieran lo que había pasado.

-¿Ah? ¿Qué diablos te pasa Bakagami? ¿No eras tú el que venía a suplicarme que jugáramos un uno a uno? –respondió un fastidiado Aomine y después se quitó la chaqueta y la dejó a un lado. Con calma fue tras el balón que Kagami había perdido observando a detalle al pelirrojo. Estaba tenso. Aunque él mismo estaba algo impresionado de sí mismo. Pues cuando había visto a Kagami botar el balón un par de veces parado allí en medio de la cancha, había pensado dar marcha atrás y esperar a que su encuentro fuese totalmente inevitable al día siguiente durante el entrenamiento de la tarde, pero tal pensamiento se esfumó en un par de segundos, justo a tiempo para ver todo el lío que estaba hecho Kagami. ¿Sería su culpa acaso? Pero lo único que se le había antojado hacer en ese momento era grabar todo el drama de Kagami. De alguna forma… le había agradado la idea de que Kagami estuviese así por su culpa.

Tomó el balón y empezó a botarlo con lentitud. Al parecer, recién ahora caía en cuenta que lo que había ocurrido por casualidad sería un problema ¿significaba que no podría volver a jugar con Kagami? Él jamás aceptaría eso, pues aunque nunca se lo había dicho a nadie, él estaba muy agradecido con el pelirrojo ya que había sido el primero que lo había hecho dar el todo en la cancha y con el que había perdido por primera y única vez, después de todo él aún seguía siendo el mejor y nadie podía negarlo.

-Piensa lo que quieras. Me voy –dijo Kagami al ver como Aomine empezaba a botar la pelota, y aunque él mismo en ese momento quería jugar junto a Aomine, debía aceptar que estaba irritado. La actitud de Aomine lo había irritado y no sabía el por qué.

Dio vuelta divisando en los asientos sus pertenencias. La pelota, bueno, luego podía decirle a Kuroko que la recuperara por él ó quizá Aomine la llevaría al entrenamiento al día siguiente, además, tenía aún un par que podrían servir aún si se le antojaba jugar un poco por la noche. Dejó de darle importancia y sin más se dirigió a las graderías. Una vez recogió todo, simplemente planeó marcharse sin dar vuelta o decirle algo más al peli azul, que ahora que lo pensaba, había estado muy callado para su gusto y ahora que prestaba aún más atención, el balón había dejado de botar. No quiso dar vuelta a atrás, pero ahora tenía curiosidad de saber por qué todo ese silencio.

Suspiró y sin más se volteó para averiguar qué diablos ocurría, pero tan sólo se topó con unos profundos orbes azules. Estos lo observaban con determinación e intriga y también estaba esa mueca de fastidio que siempre estaba impresa en el rostro de Aomine.

-¿Qué ocurre? –Exigió el moreno.

-N-nada –Y sí, sabía que había sido un error el preguntarse por Aomine, pero Kagami no se movió ante su cercanía. El más alto se acercó a él unos centímetros más, luego soltó una carcajada y se alejó de Kagami.

-¿Es en serio? –dijo un entretenido Aomine volviendo a rebotar el balón y apartándose unos pasos de Kagami sin dejar de observarlo.

-¿El qué? –y volvió a voltearse totalmente dispuesto a irse. Maldición, ¿Por qué diablos se había sonrojado?

-Que no eres capaz de mirarme a la cara. ¿Significó tanto para ti el estar en mi cama? –dijo en un tono burlón lo último antes de lanzar el balón y encestar a la perfección.

-Cállate –y en ese momento no sabía qué responder. Era cierto, él sabía que para Aomine eso no era la gran cosa. También sabía que él mismo no se había acostado con el moreno por alguna razón en específico, estaba ebrio y necesitaba algo de atención, nada más. Pero aún así la cercanía de Aomine ocasionaba un no sabía qué en él y sin lugar a dudas, su actitud era terrible, tanto que tan solo quería golpearlo en ese momento. Por lo que tan sólo unos segundos después de responder prosiguió –. Al menos tengo la suficiente decencia de preocuparme al respecto. Pero como veo que es una pérdida de tiempo, olvídalo. Además… no eres la gran cosa –sonrió Kagami observándolo de reojo. Sabía muy bien que el mejor punto para atacar a Aomine era su ego. Claro que lo sabía bien después de tantos años de infinitas peleas.

-Vamos Bakagami, no te engañes a ti mismo –bufó Aomine tomando el balón. Él sabía lo bueno que era, incluso en la cama.

-Já, quien no debería engañarse a si mismo eres tu Aho-mine –y lo observó directamente –Ahora que lo recuerdo ¿No fuiste tú quién se desmayó de cansancio? –rió Kagami mofándose de él.

-¿De qué hablas idiota? Tú eras el que suplicaba por más, así que eso simplemente no es posible –aunque debía admitir que no recordaba muy bien en qué momento había perdido la conciencia, pues no estaba muy lúcido después de todo.

-¿Tan seguro estás? Pues bien, como quieras –y ya era suficiente. Ahora esa conversación tomaba un rumbo extraño y debía detenerse. ¿Por qué diablos hablaba de esas cosas en una cancha pública? Sí, siempre que se trataba del moreno algo estaba mal. Se volteó y empezó a caminar decidido a ignorar a Daiki. Sabía que eventualmente tendrían que jugar básquet, pero por ahora lo mejor sería alejarse de ese idiota pues ahora sólo quería realmente golpearlo. Escuchó como el balón volvía a entrar en la canasta y sí, eso sería lo mejor. Suspiró tranquilizándose y antes de poder llegar más lejos empezó a oír un sonido demasiado familiar para su gusto. Era… ¿su teléfono? ¡Su teléfono! ¡Y exactamente Tatsuya! Se detuvo de inmediato, pues ahora ambos muchachos habían desviado la mirada a la chaqueta de Aomine.

-Olvidé que lo traje –Tardó en reaccionar Aomine. Pues ahora Kagami había tomado la chaqueta de Aomine, buscado el teléfono y ahora lo tenía en son de devolver la llamada que se había cortado.

Aomine pensó que en realidad pensaba dárselo a Tetsu, ya que no tenía muchas ganas de hablar con el pelirrojo, aunque de todas formas ya daba igual, tenía que devolvérselo en algún momento. No dijo nada, al parecer Kagami no quería hablar con él y no podía culparlo de ser tan estúpido y no poder lidiar con algo de sexo ocasional. Tomó el balón intentando volver a concentrarse para botar, aunque no pudo dejar de escuchar la conversación

-Tatsuya –sonrió Kagami y Aomine ahora prestó aún más atención. ¿Qué demonios quería el pelinegro?

-Sí, sí, ahora está bien. Estoy camino a casa… De todas formas tienes la llave –Y Aomine nuevamente se preguntó a sí mismo por qué ese nombre le causaba tanta repulsión. Sabía que no era racional, pero aún así, había algo en Tatsuya que no lo dejaba en paz.

-Claro que puedes usar la ducha –y volvió a escuchar una risa de parte de Kagami. ¿Ahora Tatsuya se bañaba y dormía con Kagami? ¡¿Qué dem-?!

-Espero puedas invitarme un poco ya que lo traes encima, ya me lo imagino –y nuevamente una alegre carcajada de Kagami. Aomine en ese momento no supo por qué lo hizo, se acercó con lentitud sin dejar de escuchar la risa de Kagami, y antes de poder arrepentirse ya tenía el teléfono del pelirrojo entre sus manos para tan sólo decir:

-Estamos en camino, espero haya suficiente para ambos – y cortó la llamada. Sí, no sabía por qué lo había hecho, pero lo había hecho. Oyó la protesta de Kagami en ese momento, pero poco le importó. Tomó su chaqueta, tomó el balón y los gritos seguían atormentando sus pensamientos.

-Andando –dijo sin más Aomine.

-¡¿Qué mierda te pasa?! ¡No puedes hacer eso! ¡¿Andando a dónde?! –protestó Kagami.

- A tu departamento por supuesto.

-Imbécil, no te atrevas a venir. ¡¿Qué demonios te pasa?! Es suficiente de ti y tu actitud de mier- y antes de poder terminar la frase sólo sintió una escurridiza lengua acariciar la suya, mientras Aomine lo sostenía de la playera acercándolo a él. No supo qué decir, no sabía qué estaba pasando ni cuánto duro ese contacto, sólo logró procesar unas últimas palabras.

-Cállate, vamos a tu departamento –y como si nada Aomine empezó a caminar sin inmutación en su expresión. Realmente se preguntaba por qué necesitaba llegar con pelirrojo allí si sabía de memoria el camino. Bostezó sin voltear y empezando a caminar, pero más importante… estaba perdiendo la cordura y ahora, el gran Aomine Daiki, sabía que había cometido la mayor locura de su vida y está no había terminado todavía...

Continuará


Mil disculpas por la demora, ¡fueron dos meses! Esto que planeaba salir en dos semanas lol. Me disculpo enormemente por el retraso pero he tenido ciertas dificultades y quería estructurar un poco qué sería de la historia, lo que me llevó algo de tiempo pues sólo planee el one shot (¿).

Muchas gracias a todos los comments, followers y favs del fic! Me hacen inmesamente feliz. No imaginé que atraería tanto la historia. ¡Pero me alegra mucho eso! En fin, pronto también sacaré un shot, necesito tener un one-shot de ellos XD. En fin. Muchas gracias por el apoyo n3n