Notas de la Autora:

"Todas las advertencias y derechos de autor al principio del Cap.1"

Capítulo 2 - Negociaciones

Cinco a las seis, las barreras de alarma rodeando el templo de Genkai titilaron en advertencia. Así, para cuando el esbelto joven pelirrojo subiendo las escaleras llegó a la cima, Genkai se encontraba en el jardín para saludarlo. El chico dio una reverencia a la diminuta mujer.

"Buenas tardes, Maestra Genkai."

"Tus modales nunca dejan de divertirme, zorro." Genkai le dijo, tomando un respiro de si cigarrillo. Kurama se enderezó, ausentemente empujando un perdido mechón de su largo cabello fuera de su rostro, mientras Genkai soltaba una bocanada de humo y lo guiaba a través del patio. "Los otros están adentro." Deteniéndose en el porche, miró sobre su hombro, más allá de Kurama y hacia un árbol cercano. "Deberías venir también tú," le dijo a las ramas sobrias. "Esto te incumbe."

Kurama contuvo una suave risa al tiempo que Hiei saltaba silenciosamente de su no-tan-invisible percha, pareciendo materializarse de la nada junto a el pelirrojo. Hiei le lanzó una mirada fría poco entusiasta, la cual ignoraron al entrar al cuarto.

Fueron recibidos por un clamor de voces mientras Yuusuke y Kuwabara descendían sobre ellos con saludos y, para Genkai, preguntas sobre las cartas. Por su expresión, era obvio que ya le habían preguntado muchas veces. Kurama y Hiei se alejaron de la conmoción para acercarse a Yukina. Intercambiaron saludos, Hiei como siempre más amable y respetuoso con ella que con cualquier otra persona.

"¿Recibieron cartas también?" Yukina preguntó.

"Sí." Kurama respondió, sacándola de su bolsillo. Hiei gruño de manera no cometida. "Cuando telefoneé antes, Genkai me dijo..."

"Botan esta aquí." Genkai interrumpió, alzando la voz para que fuera audible sobre el barullo. Una alta, radiante chica con una cola de caballo azul brillante y un kimono rosado flotaba junto a ella, sentándose de lado en un alargado pero sencillo remo de madera. "Vamos."


El grupo se encontraba calmadamente en el espacio azul suave entre los mundos. Delgados láser de un color azul más pálido danzaban detrás de ellos, reflejándose en la superficie de la burbuja invisible que los rodeaba, creando la ilusión de que viajaban a una increíble velocidad. A la cabeza del grupo, Yuusuke y Kuwabara se añadían a la ilusión de velocidad al correr a máxima velocidad hacia un punto de luz incandescente justo al frente. Sin importar las veces que habían ido al Reikai, los dos no habían comprendido aún que correr no tenía ningún efecto en el tiempo que el viaje tomaba; eso necesitaría que existiera el espacio-tiempo fuera de la cápsula que el remo de Botan creaba para los pasajeros. Nadie había intentado decirles aún, por varias razones. Kurama lo encontraba divertido, Genkai les permitía a aprender a ser observadores sin que les recordaran, Yukina no quería avergonzar a Kuwabara, a Hiei no le importaba, Botán estaba ocupada volando y nunca se había dado cuenta, y Keiko nunca había ido al Reikai antes y observaba el iluminado túnel con fascinación.

En cuestión de minutos, la luz delante de ellos pareció explotar, alargándose súbitamente para envolver a la burbuja. La visión del grupo brilló blanco, y cruzaron a través de nubes verdes a los cielos púrpura del Reikai. Cientos de metros adelante y un poco más abajo, un río de algo enfermizamente blanco recorría la tierra amarillo pálido de pastizales. Se sostuvieron quietos por un instante, entonces Botán sonrió y se lanzó al río salvajemente, haciendo a la vista girar violentamente de lado a lado.

Kurama soltó un indigno graznido cuando un par de brazos se aferraron alrededor de su cuello. Una rápida mirada por el rabillo de su ojo identificó a una pálida Keiko como la culpable, y reveló a Yukina aferrada al brazo de Hiei con sus ojos cerrados firmemente. Kurama jaló un poco de los brazos de Keiko, logrando ajustar su apretón lo suficiente para poder respirar.

"Maldita sea, Botán, ¿no podrías volar derecho?" Yuusuke rugió. Junto a él, Kuwabara había caído a sus rodillas, gimiendo patéticamente.

"¿Una chica no puede divertirse?" Pero la burbuja obedientemente disminuyó la velocidad. Kurama logró que Keiko lo soltara mientras se adentraban en un cañón y se estabilizaban cinco metros por encima del río.

"Perdón por eso," murmuró ella.

"Esta bien," Kurama le aseguró. Bueno, no estaba bien, pero era perdonable. Hiei parecía incapaz de decidir si debía golpear a Keiko por medio-ahorcar a Kurama o sonreír burlonamente al aun-temblante Kuwabara. Se decidió por el último.

La burbuja se detuvo en el piso, justo frente a la enorme pagoda de las Puertas del Juzgamiento y se reventó. Kuwabara aún se veía distintivamente verde, levantándose temblorosamente solo para agacharse de nuevo. Yukina liberó el brazo de Hiei para avanzar preocupadamente hacia Kuwabara mientras Botán enviaba su remo al otro-espacio y abría las masivas puertas. Yuusuke hizo una pausa en el umbral detrás de Keiko y miró atrás, entre Kurama y Hiei. Este último siguió su mirada.

"¡Oi, Kuwabara, apúrate!" Yuusuke llamó.

"Te dejaremos atrás," Kurama añadió de modo juguetón.

"Necesito un minuto," Kuwabara murmuró.

"Seguro que si, ahora vámonos," Yuusuke dijo.

Kuwabara agitó su cabeza lastimeramente. "Ustedes vayan, yo los alcanzo."

"No conoces el camino a la oficina de Koenma," Kurama le recordó. "Te perderás."

"Solo un segundo..."

"Ridículo." Hiei masculló bajo su aliento, solo lo suficientemente alto para que Kurama oyera. Dio una mirada agresiva al adolescente que intentaba recuperarse y alzó la voz para que se oyera. "Ha volado lo suficiente como para que un vuelo de rutina no sea un problema. Déjenlo."

"¡¿Qué?! ¡Teme!" chilló Kuwabara con enojo, enderezándose inmediatamente. Pero Hiei ya estaba caminando lejos por el limpio corredor frente a ellos. Se abrió camino entre Kurama y Yuusuke y agarró a Hiei por la bufanda, igualando la mirada del demonio con una propia.

Yuusuke colocó una mano en cada uno de sus hombros,. empujándolos para hacerse camino entre los dos. "Oi, oi, ahora no," dijo, dibujando una sonrisa al jalar a ambos delante en el pasillo. Hiei gruñó y se soltó de Yuusuke violentamente.

Kurama los siguió, caminando junto a Yukina. Ella lo miro brevemente, sonriendo dulcemente a los tres chicos delante. "El dolor de estomago de Kazuma se ha ido."

"Aa."

"Hiei es muy listo al haberlo distraído así."

Kurama tosió. "Er... Si. Lo es."

Finalmente llegaron a la oficina de Koenma para encontrar al dios-demonio esperándolos en su forma de ahorro de energía, la de un pequeño niño con chupón. Sin embargo, antes de que Yuusuke pudiera hacer más que azotar una de las cartas en el escritorio de el dictador, Koenma ya había tomado un control remoto de un cajón de su escritorio y encendido el monitor. La imagen de un adolescente, un chico occidental en túnicas negras de un estilo nada familiar, apareció.

"Este es Cedric Diggory—er, Diggory Cedric para ustedes—un chico Inglés, diecisiete años," empezó Koenma sin preámbulos. "Fue asesinado hace tres días más o menos, por otro humano que lleva el nombre de Voldemort. Así que, normalmente, esto no debería ser una preocupación para el Reikai, si no fuera por ciertas circunstancias." Echó una mirada a su confundida audiencia. "Uno: la muerte de Cedric no estaba programada, pero no puedo regresarlo como lo hice con Yuusuke el año pasado. El hechizo usado selló su cuerpo y no le permite mantener un alma dentro, permanentemente. Dos: él no era el blanco. Y Tres," Aquí, Koenma hizo una mueca. "Kurama, tú deberías estar familiarizado con esto. Tres: Voldemort debió haber muerto hace catorce años, aunque él no metió su alma a un humano que iba a nacer como tú lo hiciste."

"Ve al punto," Yuusuke interrumpió. "¿Qué tiene esto que ver con lechuzas y cartas extrañas?"

"Han sido aceptados en la escuela de Cedric."

"¡¿Nosotros que?!"

"Se nos ha pedido ayuda. Oficialmente, el Reikai no puede hacer nada. Voldemort no es solo imposible de encontrar –hemos tenido agentes buscándolo desde la fecha en que se supone que moriría, y simplemente no podemos encontrarlo—pero también, según los reportes, ha obtenido un cuerpo completamente funcional. No tenemos la autoridad de matar gente; solo los recogemos cuando se mueren. Extraoficialmente, sin embargo... bueno, no tenemos control sobre lo que haga Genkai. Ella ha aceptado una posición de maestra en la escuela a la que Cedric asistía." Koenma se inclinó hacia delante en su silla. "Desde ahora, los siete de ustedes son sus estudiantes."

"No." Kurama dijo quedamente. Hiei giró sobre sus talones y simplemente caminó hacia la puerta.

"¡Hiei! ¡Espera un minuto!" Koenma saltó sobre su escritorio, ignorando la respuesta de Kurama por el momento, y persiguió a Hiei, atrapándolo por la manga justo afuera de las puertas de su oficina. "¡Yukina irá!" siseó. Hiei se congeló y le dio una mirada fulminante a Koenma, quien rápidamente añadió, "O se va con Genkai a Hogwarts, o regresa al Makai. Yo no puedo permitirle que se quede en el Ningenkai sin la protección de Genkai, no después de lo que ocurrió la última vez. ¡No deseo que la capturen de nuevo, y se que tú tampoco!"

Hiei lentamente se volteó. "Bien." Avanzó de malas al centro del cuarto con Koenma detrás.

Koenma se retorció ligeramente bajo la mirada en los ojos de Hiei, los que prometían una rápida y sucia muerte si Koenma algún día perdía su divinidad, y se volteó a ver a Kurama. "Cedric estaba aprendiendo magia humana, en una escuela Occidental para jóvenes magos. ¿Cuántas oportunidades llegan a tener cualquier tipo de demonios de siquiera ver magia Occidental? Son una de las culturas más secretas en el Ningenkai; se han ocultado de persecuciones por siglos. ¡Más de un milenio de avances mágicos y culturales--¡" Gimió dramáticamente.

"Suficiente." Kurama murmuro, visiblemente divertido por la elección de Koenma de apelar a su curiosidad. "Iré."

"¡Excelente! Ahora que eso esta arreglado..."

"¡Hey, yo nunca dije que yo iría!" Yuusuke interrumpió.

Keiko habló sobre la protesta de Yuusuke. "¿Pero por qué debemos asistir a la escuela de este muchacho? Quiero decir... esta muerto..."

"Dije que no era el blanco real," Koenma contestó. "Voldemort debió morir catorce años atrás al usar el hechizo de muerte en un bebe. El niño sobrevivió." Asintió hacia el monitor. "Les mostraría una fotografía, pero no podemos rastrearlo, como no pudimos rastrear a Voldemort, no hemos podido desde que el hechizo rebotó. Pero como sea, el chico tiene quince ahora, y él es el blanco."

"¿Así que quieres que protejamos a un niño que venció a este tipo cuando era un bebe?" Yuusuke preguntó. "No veo por qué lo necesitaría."

"No lo hace. Y no lo harán. Hogwarts esta lleno de niños que o son inocentes peatones o partidarios secretos y espías de Voldemort. Su trabajo es proteger a los estudiantes en la primera categoría, y obstaculizar a los de la segunda. Sin usar fuerza letal, por supuesto." Sonrió de forma traviesa. "Por supuesto, si llegan a tener la oportunidad de matar a Voldemort..."

"Le pateamos el trasero." Yuusuke prometió, cerrando su mano en un puño firme.

CONTINUARÁ

Teme - muy ruda forma de decir "tú"; toscamente, "bastardo"

Reikai - el mundo espiritual o "después de la vida"

Makai - el mundo de los demonios