Me despierto. Mis piernas están entumecidas, y me cuesta abrir los ojos. Estoy en los brazos de Gale.

- ¿Gale?, ¿qué hago aquí, en…tus...brazos? - pregunto.

-Te mareaste, y te caíste, fui a tiempo y te cogí más o menos… al vuelo. Sí se podría decir que fue así. ¿Estás mejor?

- Sí, supongo, gracias Gale. ¿Cuánto tiempo ha pasado?

- Son las cinco y cuarto. Tampoco ha pasado tanto tiempo. Se me ha hecho larguísimo. En realidad, te iba a llevar a la enfermería, pero no quería asustar a tus padres, así que te he traído a la playa en brazos, y te he mojado un poco la frente.

Genial, ha pasado una entera, en la que en vez de hablar con él me he mareado y me he dormido como un tronco. ¿Acaso puedo tener peor suerte? En fin, intento situarme, y planeo qué hacer. Me incorporo, y me coloco el pelo, cada vez me resulta más agobiante.

Digamos que Gale me acaba de hacer un favor. No me ha llevado a la enfermería por no preocupar a mi familia. Y yo ahora vengo con la estupenda noticia de que me mudo para siempre y que se lo he estado ocultando durante meses. ¿Qué hago? Ojalá pudiese desaparecer y que me tragase la tierra de una vez por todas. Me siento fatal. Esto no se hace así. Si es mi mejor amigo debería habérselo dicho cuando me ocurrió. Pero la cabezota de Kate decía que no, que no y que no y ahora Kate tendrá que pagar las consecuencias.

- Gale. Tengo que hablar contigo.-Le digo intentar calmarme. En realidad estoy gritando y llorando en mi interior, pero mi rostro solo demuestra seriedad.

- Dime.

-Verás… Gale esto es muy complicado para mí. No te enfades ¿vale?

- Lo intentaré, supongo…-Me acerca a él. Para que me sienta menos abrumada.

- Mira… yo quería contártelo, pero no he podido. No quería romper nuestra relación de golpe. Quería que todo fuese normal hasta el final, como siempre. Bueno, voy al grano. Sabes que mi padre está enfermo ¿no? Pues…la forma de curarle o por lo menos intentarlo es en Nashville. Eso supone que… -Entonces me interrumpe.

- Espera, espera, espera. Para un poco. Ya lo entiendo. Y te tienes que ir una temporada, ¿no es así?

- No, es definitivo.-Esas palabras resuenan en mi interior como un persistente dolor de cabeza. Definitivo. La rabia y el llanto que había en mi interior empiezan a salir al exterior. Me brotan lágrimas una tras otra, sin poder hacer nada. Gale se levanta de la arena y anda hacia el mar. Da patadas al aire y se lleva las manos a la cabeza. No es fácil asumir algo así. Para mí tampoco lo fue. Pero soy su único apoyo aquí, y si me voy, el se derrumba. Al igual que me pasará a mí.

- Me mudaré contigo. Me da igual lo que me digas. No pienso dejar que te marches. - Entonces camina con paso decidido hacia mí. Se sienta. Pasa un minuto de silencio intenso. Abre las piernas y me hace un gesto para que me siente en el espacio que queda entre ellas. Me coloca la cabeza sobre su pecho y me acaricia el pelo. Baja la cabeza y se acerca a mi oído derecho. ''Eres todo lo que quiero, y no te dejaré sola''. Me incorpora con sus brazos bronceados, hasta que quedo sentada, a la misma altura que él. Gira su cabeza hacia la mía, me acaricia la barbilla, y me besa.