Aquí el segundo capítulo, ¡que lo disfruten!
Beso
El primer beso de Alex fue con Sean.
Y tenía sabor a cereza artificial, a esas pastillas de caramelo a las que el pelirrojo parecía ser adicto luego de lo ocurrido en Cuba. No porque no le gustaran antes, sino porque ahora podía comprar un montón, sin preocuparse de la guerra y tratando de disfrutar la calma que se había instalado cuando Erik y Raven habían vuelto con ellos a la mansión, luego de ver a Charles tirado en la arena. La infernal frase de "no siento mis piernas", martillando en el aire y las mentes de todos.
El beso lo había iniciado Sean, como era de esperar, porque Alex no tenía idea de cómo leer las señales que sutilmente le había estado lanzando Sean. Así que tuvo que ser directo.
Fue durante uno de sus entrenamientos de vuelo. El pelirrojo tenía que intentar aterrizar en una ventada del segundo piso sin hacer explotar todos los vidrios de paso. Al tercer día lo logró.
Su recompensa autoimpuesta fueron los labios del rubio, que lo esperaba en su habitación-objetivo junto a Hank, ambos con esponjosas orejeras sobre los oídos y deslumbrantes sonrisas de éxito.
Los tres se sorprendieron por su audacia, pero Sean consideró que podía contar dos victorias ese día cuando, luego de la sorpresa inicial, Alex se aferró a sus brazos y le correspondió.
El beso entre Alex y Hank vino un par de semanas después y, en esta ocasión, fue Alex quién lo inició, porque Hank no podía consigo mismo.
Si su primer beso había sido a media tarde y con los tres de ellos presentes, el segundo fue durante la noche y sólo estaban ellos dos.
Alex sólo había ido al laboratorio a curiosear, sabiendo que Hank trabajaba en algún proyecto nuevo y rezando porque ese proyecto no fuera un nuevo suero.
Lo era. Por supuesto que lo era.
La discusión comenzó con una mirada encendida y un golpe en la mesa, siguió con un "si fuera normal, podría besarte" y terminó con un beso. Rudo al inicio y suave al final, cuando ya no había un punto que probar.
El beso entre Hank y Sean tardó más en llegar. No sentían la necesidad, más concentrados en disfrutar los labios de un sorprendentemente inexperto Havok.
– Estuve en la cárcel ¿en qué momento iba a besar a alguien? –les soltó, la única vez que Sean preguntó.
– ¿Así que fuimos tus primeros besos? Genial.
Hank no dijo nada durante esa conversación. Pero la sonrisa en sus labios demostraba que lo encontraba genial también.
El primer beso entre Hank y Sean fue, más que nada, surgida de una pregunta del rubio, en una noche cualquiera de retozar en la sala de estar, viendo películas y comiendo frituras. Y es que el rubio no entendía como no tenían curiosidad, si incluso él la tenía.
Así que lo intentaron. Y fue igual de bueno que besar a Alex, sólo que sin esa sensación de lava dormida que siempre parecía traer el rubio consigo. El beso se alargó sin que apenas se dieran cuenta y a Alex se le secó la boca.
Su primera sesión de besos compartidos fue esa noche, con la televisión aún encendida y las frituras olvidadas a un costado.
Horas más tarde, sólo, Alex trataría de recordar a cuál de los dos besó primero luego de que se separaran. No pudo y, avergonzado, se dio cuenta de que no le importaba. Con ambos se sentía malditamente bien.
Cuando al día siguiente se topó con Sean y Hank compartiendo un lánguido beso de buenos días, aprovechando que aún nadie aparecía, supo que no era el único que pensaba así.
Siempre he considerado que, con Sean, las cosas se dan de manera más natural y sencillas que entre Hank y Alex. Sean tiene un ritmo muy relajado, que permite a Alex y Hank acoplarse tranquilamente a él. En cuando a Hank y Alex, me parece bastante natural que la relación nazca desde una inseguridad por vencer, dado que ambos son muy conscientes de si mismo y del otro.
En cuanto a Hank y Sean... no sé si todos pensarán igual, pero siento que una relación entre ellos se da más bien "por extensión", es una relación que surge, más que nada, de la costumbre de estar cerca el uno del otro, más allá del hecho de contemplarse. Siento que, entre los tres, Alex es el eje conector, al menos al inicio. Ya desde ahí, se vuelven indispensables el uno para el otro a medida que pasa el tiempo. Es más una relación que se da por si misma, que una relación que deban trabajar.
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