Bueno, he aquí otro capitulo con más desventuras graciosas y a la vez emocionantes jejejeje, aclarando, no es YAOI la historia! Sin más aquí los dejo.
Capítulo 2: Los primeros difíciles días…
Era la mañana del primer día cuando su padre salió, el joven se mentiría a si mismo si no dijera que estaba cagado de miedo. No lo sabía ni tampoco lo comprendía. Estaba seguro que no fue visto por el dentudo de cabello negro, pero eso no alcanzaba. A base de suspiros y quejidos, se puso de pie y se decide ponerse su muda de ropa normal. No tenía hambre esa mañana. Bajó las escaleras con la extraña sensación de ser observado, prefiere ignorarla, salir de la casa y luego prenderle fuego en un "normal accidente Hiccup". Medio camino. Sólo medio camino llegó su paso, pues ahora estaba suspendido en el aire sujetado fuertemente por unas grandes y fuertes manos con más callos que piel. Todo con un aroma a bosque y comida cruda.
Todo se aclaró para el joven de cabello castaño al distinguir al culpable de su desvelo. Joder… si, se daba por muerto. Historias se contarían de cómo algún animal salvaje entró en su casa y lo despedazo o el cómo misteriosamente desapareció, pero en algo concordarían las historias y es que a nadie le interesaría. Puedo intentar luchar, pero la descarta, sabía de la fuerza de él como para molestarse en eso. Correr, se insulta a sí mismo, pues estaba colgado en el aire. ¿Suplicar?... tal vez… no, era casi imposible que el Cosechador de Almas, la Sombra de la Muerte, el Segador de vidas tenga alguna pizca de piedad… pero nada perdía… orgullo no tenía.
-Po-por favor… no m-me mates- suplicó entrecortadamente, pues el agarre férreo le cortaba la respiración.
Esperaba escuchar su cuello crujir, pero en vez de eso sintió el suelo en sus posaderas. El golpe no dolió mucho, pudo ver como el legendario y misterioso guerrero colgado de cabeza únicamente sostenido por sus pies descalzos. De un movimiento ágil se impulsa para caer de horcajadas a dos metros del aprendiz de herrero. Ambos se miran directo a los ojos, uno con una mirada indescifrable y el otro con un miedo al más puro estado. Cual animal en acecho se acerca al flaco vikingo. Este no puede retroceder porque una columna de madera se lo impedía.
Centímetros, eso era lo que los separaba. Hiccup estaba seguro que el peli negro podía escuchar sus latidos desbocados. Observa como lentamente se muestran una hilera de dientes dentados se asomaban de los labios del acechante. Vaya ¿Acaso se lo comería? Dudaba que se llenara con él. Lejos de toda realidad, se sorprendió se lo que pasó.
-¿Quién más lo sabe?- una voz gruesa, pero con un tono suave, salió de la boca del peli negro.
Silencio, un sepulcral silencio.
-¿Eh?- fue lo más inteligente que pudo decir el castaño.
-Que… Que quién más lo sabe- dijo con dificultad, sin nerviosismo, más bien era como si no supiera cómo decirlo.
Ahí la mente sagaz del joven muy extraña para el mundo barbárico, hiso click.
-Eh…- mente increíble, boca torpe.
Pensó que el peli negro lo golpearía o lo insultaría cundo mucho. Más sólo permaneció en silencio, mirándolo a los ojos. El extraño guerrero suelta un resoplido. Hiccup notó que le apestaba la boca.
-Que siga así…-
Esa amenaza, advertencia y consejo llegó a Hiccup como máxima orden designada de los dioses. No quiso responder, ya había hecho el tonto demasiado y no deseaba jugar mucho con su suerte. Así que asiente con la cabeza. El Hijo Maldito del Rayo y de La Muerte se puso de pie y con rapidez inhumana corre, brinca cual gato por la pared y columnas y sale por la ventana más grande. Con dirección al bosque. Fue lo último que alcanzó a ver el joven, pues con su inmensa cobardía, se desmayó.
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No supo cuántas horas pasaron, no quiso observar el sol para saberlo, no, sólo quería ir a la forja y encerrarse en ella rodeado de ballestas cargadas. Si, ese sería un lindo sueño. Sueño que hubiera sido hermoso sino fuera que ahora estaba siendo arrastrado por su mentor de manos intercambiables a la arena de entrenamiento. Maldecía haberse traído el hacha que le dio su padre como arma de auto defensa, por si el peli negro decidía cambiar de opinión y volver a terminar el trabajo… aunque pensándolo mejor, poco le servía el hacha. Seguro el de ojos verde tóxico se la quitaría para después clavársela en la cabeza. Una vida más a sumar de aquel bastardo guerrero.
En fin, llegando al ruedo, el humor estaba en el aire. Todos burlándose de él y sin tener cabida de verlo entre ellos.
-Muy bien, mis pequeñas victimas- dijo el herrero a modo de motivación, aunque la mayoría se puso inmediatamente nerviosos- Espero que no hayan desayunado, porque seguro y lo vomitan- dijo burlonamente.
-Oh dioses…- susurró un muy temeroso Fishlegs.
-Hoy es su primer día, su primer pasa para formar parte de algo más grande con lo que pocos pueden verdaderamente soñar- empezó a recitar con orgullo- Un linaje en lo que sólo los más fieros guerreros pueden formar parte, y recuerden este día ¡Y este lugar!...- decía mientras su tono iba añadiendo más ánimo y fuerza- Como el primero de todos que los probó…así que den una buena impresión- los presentes estaban entusiasmados con el motivador discurso, se veían listos para lo que sea que el bigotón vikingo les pusiera- Y no se caguen en los pantalones- dijo en tono burlón.
Esto desconcertó un poco a los jóvenes reclutas. La respuesta a sus dudas llegó muy rápido.
-Porque su entrenamiento consiste en enfrentar a los Dragones en varios duelos en la arena- la sonrisa del veterano vikingo no tenía precio ni cabida.
Los jóvenes perdieron varios tonos de color de su piel. Incluso la valiente Astrid Hofferson se veía nerviosa. Si en algún momento de sus vidas pensaron igual, era ese. Y les iba a doler.
-Por el momento empezarán con lo básico, necesito que aprendan la primera lección de todo guerrero- el herrero se acerca a una de las grandes puertas de madera donde guardaban armas del coliseo- Sobrevivir…- sentenció mientras susurraba algo a la puerta que no se alcanzó a oír. Pero la puerta comenzó a sacudirse.
-¿Espera, no nos enseñarás primero?- preguntó un muy asustado Snotlout.
-Soy un firme creyente de aprender sobre la marcha- dijo para después abrir la puerta de donde salió una fúrica Meatlug con una gran maza de metal llena de picos.
-¡Hay mierda!- gritó Tuffnuf mientras echaba a correr junto con los demás, todos siendo perseguidos por la peli castaña.
-¡¿Por qué está tan emputada?!- gritó Snotlout mientras esquivaba por los pelos la gran maza que le peinó el casco- ¡¿Está en sus días?!- a respuesta de esto la parte de madera de un hacha lo golpeó entre los ojos.
-Pendejo- le dijo una molesta Astrid que corría junto a él.
-Es que seguro le dijo Albóndiga Asesina- explica Fishlegs mientras se situaba a su lado.
-¡Gobber, cabrón hijo de troll!- gritaron los jóvenes entendiendo la situación de hace un rato.
-¡Déjense de tonterías y concéntrense!- les grita el herrero- ¡Rápido, qué es lo primero que necesitan!
-Un doctor- gritó Hiccup.
-Un refugio- dijo ahora Fishlegs.
-¡Escudo!- grita Astrid mientras observa a Meatlug casi darle a uno de los gemelos.
Gobber felicita a la rubia por su respuesta. Los jóvenes corren rápido por un escudo para intentar defenderse de los ataques.
A los primeros días casi nadie de la aldea iba a ver los entrenamientos. Años de experiencia les dio a entender que nada interesante pasaba en esos días. Salvo por cuatro jóvenes y expertos guerreros que veían entretenidos el entrenamiento.
Los gemelos reían como locos mientras comían alas de pollo asado, escupían ocasionalmente y hacían burlas con gestos exagerados. La verdad, es que era muy divertido.
-Esto es mejor que ver carreras de gusano- dijo Barch.
-Te secundo- dijo Blech.
-¿Ven carreras de gusano?- preguntó Stormfly.
-Sí, cuando no tenemos nada que hacer- explica Blech como si fuera algo obvio.
-Osea, siempre- dijo de forma tajante Hookfang.
-¡Oye!- dijeron ambos gemelos.
-¿Quieren pelear?- dijo con entusiasmo.
-Nah, no hay motivo- dijo Barch.
-Dirás que tienen miedo de un enfrentamiento directo- dice de manera burlona.
-…Estás jodido- dijeron ambos gemelos poniéndose de pie junto con el peli rojo.
-¡Ya paren el rollo!- dice la rubia de mecha azul- Que quiero ver el entrenamiento.
-Dirás que quieres ver si él se aparece- dijo con malicia el peli rojo.
-…Hookfang, cállate- dice de forma severa- A menos que quieras pelear contra los tres.
Los gemelos sonríen con malicia, Stormfly era su boleto de victoria. El Pesadilla Monstruosa lo sabía, pocas eran sus chanzas si los tres se unían en contra de él. Bufó. Pasaba de sacarse cuchillos del cuerpo y la peste de su ropa, así que se sentó a seguir mirando. Los otros tres del grupo sonrieron para seguir viendo el entrenamiento. Justo para ver como la maza de Meatlug volaba por el aire y darle al escudo de Fishlegs. La risa de los cuatro resonó por la arena, ver a un gordito correr por su vida mientras grita como niña siempre aligera el ambiente.
-Ella lo hizo apropósito- dice Hookfang- Sólo por ser su primo, consentidora.
-No creo que tenga esa consideración con el resto- dice Blech.
-Eso espero.
Y como invocando a la ley de Murphy, ven cómo a Snotlout lo golpea justo en el centro del escudo, que los sostenía justo en su pecho, y verlo volar un par de metros con un escudo hecho trozos.
-Jajajajajaja- rieron los gemelos y el peli rojo mientras comían del pollo que traían.
-Menuda esquivada dio tu prima- dijo Barch.
-Se nota que tendrá un buen culo de mayor- dijo con morbo Blech a lo que se ganó una fuerte patada en la cara. Su gemelo a ver a su contra parte tirado, rio con fuerza.
-Para que te la pienses un poco- dice a la defensiva.
-Pareces mamá gallina- dice el adolorido Belch desde el suelo, otra patada recibió, pero ahora en el estómago- ¡Ya, ya! Entendí a la primera-
-Más te vale, además, ella se equivocó en su giro- dice analíticamente.
Todos alcanzan a ver el momento justo en el que Meatlug estaba a punto de aplastar el delgado cuerpo del hijo de su jefe. Más a tiempo Gobber llega y desvía la maza con su garfio. Ella se tranquiliza y se abochorna por su comportamiento errático. Los cuatro soplan al aire un poco aliviados.
-Un poco más y nos quedamos con papilla de pescado.
-Si- concordó el resto.
-Es increíble que alguien que pueda ser tan fiera en combate también sea una masa dulce de lástima- dijo Barch.
-Las apariencias engañan- dice para, sorpresa de todos, el peli rojo de agresivo carácter. Poco dura el asombro, pues pierden el interés.
-Aunque siento un poco de pena por el Haddock- dice Stormfly- Debe ser duro ser… emmm…
-¿Él?- preguntan los tres chicos.
-¡Sí! Él-
-Los débiles no tienen lugar en el mundo- dice a secas Hookfang.
-Tú lo has dicho- dijeron los gemelos y la rubia.
El entrenamiento se dio por terminado, los jóvenes se veían derrotados y adoloridos. Sin duda habría muchas burlas para sacar a futuro. Los cuatro dragones se reunieron junto a la quinta faltante. La felicitaron por tan buen espectáculo y también aprovecharon para jugarle una que otra broma, lo cual terminó con uno de los gemelos arriba de un techo de la casa de alguien, pues Meatlug lo había lazado. Risas y otras cosas más. Y las palabras de Gobber que las usó en más de una ocasión con ellos.
"Los esfumadores siempre atacan para matar"
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-¿Y por qué tú no?- se dijo así mismo Hiccup parado en la entrada al bosque.
Era una tontería, él sabía que era una locura, casi un suicidio. Oh, pero como le gustaba jugar con su suerte, claro, por escasa que ésta fuera. Sin más que perder y demasiada curiosidad para su propio bien, se aventura a lo que seguro sería su fin. Algo bueno de él era su increíble memoria, recordaba cada paso que dio antes y después en el bosque en su carrera de huida. Al cabo de unas horas llega a una ensenada, bastante escondida a su parecer. Era bastante bonita, contaba con un lago natural y pudo vislumbrar algunos peces en él, un lugar bastante bonito. Claro, todo iba bien hasta que vio una sombra veloz caer en medio del lago. El susto lo hizo esconderse de tras de una roca, de forma lenta, pero segura, se asoma un poco y no tarda en detectar una figura humana nadando en el lago y… ¿Trataba de pescar con las manos?... la figura sale y la identidad es reconocida como el misterio andante que buscaba.
Hiccup pudo ver claramente la irritación marcada en el rostro del peli negro, vio como caminó hacia un árbol hueco lo suficientemente grade para albergar a alguien, apenas alcanzó a ver unas cosas, entre ellas unas telas viejas. ¿Ahí vivía? ¿El poderoso Furia Nocturna vivía dentro de un árbol en medio de la intemperie cual alimaña?
Eso sin duda era algo que nadie le creería si lo contara.
No alcanza a terminar sus pensamientos cuando ve que el peli negro golpeando la superficie del lago con una lanza vieja con la punta magullada y oxidada, se veía desesperado en atrapar uno. Observó que en su frustración lanza la lanza… redundancia… JODER… Pensó el escuálido chico pues la lanza se clavó en un árbol situado a centímetros de donde se asomaba la cabeza. El susto lo hizo tropezar y caer fuera de su escondite. Su suerte, maldecía su suerte y a los dioses pues justo donde calló, su mirada se conectó con la del peli negro.
Ambos estaban sorprendidos, Hiccup notó un deje de curiosidad en la mirada del joven vikingo. Nada intimidante a lo que recordaba en su encuentro en su casa. No supo el porqué, pero sentía algo extraño, ya no había temor, ni miedo alguno. Era como si… lo entendiera… y él lo entendiera a él…
Thor hizo acto de presencia oscureciendo el sol con pesadas nubes oscuras cargadas de truenos. Supo ahí que tenía que irse, incluso si no quería. Su andar fue lento y reflexivo, pensando en los sucesos del día como algo de lo más irreal. Poco le importó la lluvia helada que golpeaba su cuerpo, no la sentía pues la mirada tóxica llena de emociones del peli negro estaba en su mente. Si, vaya que podía ser un pensamiento demasiado homosexual, pero lo bueno es que nadie, además de él, podían saber lo que pensaba.
Llegó al Gran Salón después de una larga caminata. El cálido ambiente mezclado con la comida caliente daba un gusto inmenso a cualquiera, vislumbra rápidamente la mesa de los jóvenes cadetes y no tan compañeros suyos. Él sabe lo que debe de hacer; tomar la comida y sentarse lejos y tuvo razón, tan sólo llegó y su primo ya lo estaba echando de una manera no tan disimulada. Según lo que alcanzó a oír de la conversación, Gobber les decía sus fallos y en lo que tienen que mejorar para el día de mañana. Pudo escuchar a Astrid decir "Nunca está donde debería estar". Aun sentado a una prudente distancia pudo escuchar las palabras de su mentor. Trataba de explicarles a los cabezas de yack lo importante que era conocer a sus oponentes, en este caso, los esfumadores. Escuchó claramente como Snotlout decía una y otra vez que mataría a mil deltas cuando fuera vikingo y otras tantas tonterías de soberbia de su parte y la locura de los gemelos de tener uno como mascota.
-¿Pero por qué debemos entrenar con los dragones?- se quejó Fishlegs, recordando los sucesos del día.
Por fin, una pregunta interesante se formó.
-Sí, creí que se irían con nuestros padres en la búsqueda- dijo Astrid de forma seria.
-Porque les pedí que se quedarán a ayudar en su entrenamiento, la aldea necesita vikingos duros y sólo entrenamientos duros pueden generarlos- explicó el herrero- Eso y que pusieron una sonrisa maliciosa al enterarse que eran ustedes- dijo de forma divertida.
Más de uno tragó saliva.
-Y… ¿Y el Furia Nocturna… estará en el entrenamiento?- preguntó un valiente.
-Para su muy, pero muy mala suerte- a ese punto más de un joven ya planeaba como perder un miembro para evitar las pruebas y vivir su vida como un lisiado infeliz, pero vivo- No- la sangre volvió a correr por su cuerpo, sólo para empezar a hervir de enojo por la mala jugada del herrero- A ése ni los mismos dioses lo podrían obligar a hacer algo que no quiera.
-Pues ¡Daah! Es el puto amo de la isla- dijo Tuffnuf.
-Yo creo que sería de todo el archipiélago- secundó su gemela.
-No le veo la gran cosa- dijo Snotlout con prepotencia.
-Está detrás de ti- dijo Fishlegs con un movimiento de cabeza.
Snotlout saltó cual gato bañado en agua fría y se volteó asustado, sólo para ver nada.
-¡Gordo hijo de…!-
-Te lo merecías- le dijo Astrid deteniendo su ira creciente- Si no tienes las agallas de sostener tus palabras, pues no hables - dice son seriedad.
-Ella tienen razón- dice el vikingo bigotón- Los verdaderos guerreros sostienen sus palabras hasta el final- los demás jóvenes asienten captando la lección- Y otra cosa…- los chicos lo miran atentos- Hablar de él a sus espaldas es de mal augurio y de lo más peligroso. Es el hijo encarnado de la muerte y del rayo. ¿No recuerdan a Buck?- todos recordaron la pobre situación donde el pobre diablo vendedor de papas fue golpeado, o como lo decían en el pueblo, "marcado" por el peli negro. La aldea entera le movió toda la casa del desdichado a la orilla de la playa, donde ahora sobrevivía como pescador y a la marea alta.
-Si… no quisiera ser su blanco- dijo Fishlegs.
-Seguro y te come con patatas- se burla el Jogerson, el Ingerman suelta un gritito de susto.
-Creí que era un aliado.
-Así es, Ruffnuf- dijo el herrero- Pero lo único en lo que ayuda a la aldea es en espantar invasores, fuera de eso… hace lo que quiere cuando lo quiere…
-…Puto amo- dijeron los jóvenes.
-Sí, puto amo…- concedió el herrero. Un trueno suena fuera del recinto- Hoy no atacarán, así que descansen ¡Y no se les olvide leer "Manuales de guerra"! viene la historia de guerreros y batallas que se han librado en Berk, es muy educativo- dice serio.
Cuando el herrero se fue las protestas surgieron. Al final nadie quiso leerla. Hiccup se acerca a la mesa y toma el libro. No se dio cuenta que Astrid estaba ahí o más bien no le importó. A la rubia le molestó ser ignorada, pero quería descansar y ya había leído el libro con anterioridad, así que decidió marcharse.
Hiccup pasó leyendo y buscando información de los esfumadores y de cierta persona de cabello negro. En todo lo que llevaba sólo vio una similitud con sus atacantes principales eran sus dientes. Fuera de eso no mostraba nada. Ni comportamiento y forma de ser.
Violadores, asesinos, ladrones, engañosos y profanadores…
Nada de eso hacia ni era el Furia Nocturna… sin duda nuevas preguntas se formularon… y su curiosidad volvía a picarle la nuca…
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Al día siguiente, después del entrenamiento básico de ejercicios agotadores en el ruedo, fue al bosque con un cometido; acercarse al Furia Nocturna. Un suicidio, pensarían muchos, pero de quererlo pudo haberlo matado, y aun así ahí estaba, vivo y coleando… pero no por eso no se llevó un escudo, por si necesitaba defenderse… y un pescado en señal de ofrenda… todo por si algo ocurría. El pescado se le ocurrió por los acontecimientos de ayer y… que los dioses lo protejan.
Bajó por una ladera natural poco inclinada, por donde cabía él perfectamente, siempre con el escudo arriba, hasta que se le atoró entre dos rocas. Intentó sacarlo pero terminó por atorarlo más. Adiós única defensa. Pasó por debajo del escudo y siguió su andanza. Con los ojos buscaba al peli negro, más no lo veía por ningún lado. Hasta que algo cayó a un lado de él desde un árbol de la ensenada. Hizo todo lo posible por no desmayarse. El peli negro lo miraba inquisitivo. El Haddock extiende el pescado y pudo notar como la mirada del peli negro se encendía con un emocionante brillo. Cual crío al que le regalan su primera hacha.
Le extiende el pescado todo lo que puede, éste se acerca precavido. Hasta que se detiene y se pone en guardia de forma agresiva. Hiccup pudo ver la mirada del peli negro ve su cintura. La daga. Comprendió que no le agradaba esa arma así que muy lentamente la saca y la suelta en el piso. Vio que aún no se relajaba así que hábilmente la toma con el pie y la lanza al lago. Cual interruptor cambia a una pose más relajada.
Vuelve a extenderle el pescado y éste también extiende la mano… sólo para de un rápido movimiento arrebatárselo y empezar a devorarlo crudo en el acto y en el suelo. Se veía como oso destazando una oveja con gusto.
-Si quieres te lo doy en un plato- dijo sin pensar.
El peli negro voltea a verlo e Hiccup se paraliza. Él se acerca a él con una mirada extraña e instintivamente retrocede hasta chocar con una roca.
-N-no tengo más…- dice asustado.
-Mmm…- dice con una mueca. Luego le extiende una parte del pescado que deposita en sus piernas.
El Furia Nocturna se aparta de él y se sienta en el suelo. Observándolo. Hiccup no sabe que estaba pasando, un gesto con la cabeza de la persona delante de él le da a entender que le estaba compartiendo del pescado.
-Eh… yo… acabo de comer- se excusó, comer pescado crudo no era muy apetecible.
-…-
-…-
-…- mueve la nariz.
Hiccup da una mordida al pescado y hace un esfuerzo sobre humano en tragarlo y no vomitar. Después de pasar tan terrible experiencia, respira y hace muecas de asco. A lo cual el peli negro mueve la lengua y los labios en señal de saboreo (jajaja perro), Hiccup trata de darle el resto, pero con un gesto con su cabeza le indicó que se lo terminara… si, los dioses seguro se estaban cagando de la risa.
-Jeje… - dijo por fin al terminarse el pescado y sonreír.
El peli negro mira el gesto y lo imita, pero claro, resultaba intimidante ver los dientes puntiagudos. Cosa que pareció captar en el peli negro, pues de inmediato los cerró. Hiccup vio vergüenza en el gesto.
-Oye, no sabía que sonreías- dice tratando de mejorar el ambiente. No tiene respuesta- Oh… tal vez prefieras estar… emmm… por ahí, decapitando esfumadores…- tampoco hay respuesta-Si quieres puedo traerte más pescado- tampoco hay respueta- Oh tal vez…
-Cállate- le dice con aquella profunda y fuerte voz, él enmudece.
-Lo- lo siento- dice avergonzado por tal vez ser una molestia.
-¿Por qué?- dice confundido el peli negro. Ahora era el aprendiz de herrero el confundido.
-Por molestarte- dice de forma nerviosa.
-No me molestas-
-Entonces por qué me callaste-
- Ibas muy rápido- dice con simpleza. Simpleza que le resultó extraño a Hiccup.
-¿Eh?- dice confundido.
-¿Qué significa "eh"?- dice curioso.
-¡¿Eh?!- acaso él…
-¿Eh?...- dice imitándolo.
-No sabes nórdico- dice en una afirmación el castaño, cosa que incomodó al peli negro.
-… Un poco, pero no entiendo si hablan rápido- explica- Ahora dime qué significa "¿Eh?"
-…Dioses…- dice asombrado el Haddock, las sorpresas estaban a pedir de lluvia en ese día.
-¿Dioses?- dice dudoso. Hiccup entiende que estaba mal interpretando.
-¡No!- se apresura a decir.
-¿No?- el peli negro estaba más confundido.
-¿No, eso no?- Hiccup se estaba desesperando.
-¡¿Pues qué tanto significa?!- dijo clara y peligrosamente alterado el de ojos verde tóxico.
-¡Mierda!-
-¡Sé lo que significa eso!- dice molesto.
-No… es… ja… jaja… jajajajajaja-
Hiccup empieza a reír sin razón aparente, sin duda era la situación más extraña con la que se pudo haber tomado en sus catorce años de existencia. Al parecer su risa era contagiosa, pues al poco rato se unía a las risas el famoso e incógnito vikingo… si es que era uno…
-¿Por qué te ríes?-
-Por nada Tooth- dijo sin pensarlo demasiado, claro, después de darse cuenta se pone pálido. Cómo reaccionaría el temible Furia Nocturna ante aquel nombramiento, cuando él mismo se dio cuenta de que al parecer, no le gustan sus propios dientes.
-… ¿Tooth?... ¿Me dijiste Tooth?- hay severidad en sus palabras, muy intimidantes al parecer del castaño.
-¿Eh?...
-¡Otra vez EH!- dice enfadado.
-¡No me hagas daño!- suplica levanto ambos brazos en un vano intento de protección.
El peli negro respira pesado, cierra los ojos y calma su respiración.
-Entonces dime lo que significa… y por qué…- parecía dudar de seguir.
-Por llamarte Tooth- los ojos del peli negro adquieren un extraño brillo.
-¿A sí me llamo?- dice con una clara marca de esperanza en su voz.
-¿E… - se detuvo a tiempo-¿Sí?- dice no entendiendo muy bien la situación.
Lo siguiente fue que vio al peli negro correr por todo la ensenada cual perro libre de su cadena. Daba saltos y volteretas y sonreía cual niño en su cumpleaños. Ahora lo entendía. Años de silencio, misterio y sumado a la soledad del bosque y a que era un bastardo… el pobre, que alguna vez fue niño, no recibió un nombre. Una tristeza lo embarga, un sentimiento de empatía se formó, él se parecía a él pero ahora se daba cuenta de que al menos era un poco más afortunado.
-¡Tooth!- grita feliz asustando a todas las aves del área, claro, con tal sepulcral voz… hasta él se espantó. Luego se gira a Hiccup- Gracias- dice para después desaparecer en una rápida escalada e internarse al bosque.
Hiccup apenas procesó lo ocurrido, sus piernas comienzan un andar lento y reflexivo sin ruta segura por el bosque. Poco le importó a ver perdido un escudo y la daga que su padre le había regalado, tal vez luego se queje, pero ahora sólo pensaba en la extraña sensación de felicidad. No sabía porque estaba tan feliz de haber hecho aquello, sólo le había dado un nombre y el pelinegro se puso… contento… seguro que hace tiempo que no sonreía de esa manera. Debía de admitir que él tampoco…
Llegó a su casa y no se molestó en preparar algo. Últimamente el hambre no le llegaba, luego porque le decían pescado. Se acomoda entre las pieles y se dispone a dormir, claro, sin éxito alguno, pues la euforia de haber encontrado tal monumental descubrimiento, lo tenía sumamente ansioso. Eso le hizo ganarse el porrazo de su vida cuando la madera que sostenía la masa de Meatlug lo golpeó en las piernas derribándolo de forma de lo más brusca. Sus quejidos no tardaron en llegar, pero trataba de mantenerlos dentro. El entrenamiento terminó, los jóvenes se veían mejor que los anteriores días, pero igual de cansados.
-Vaya, vaya, felicidades, cabrones- gritó Belch a sus primos- Sobrevivieron en una pieza- dijo Barch mientras estrangulaban a sus dos parientes de sangre.
-Veo que empiezas a entender el tema de supervivencia- dijo Stormfly mientras le daba unas alentadoras palmadas a su desgastada prima.
-Muy graciosa- siseó con burla y cansancio- Esto no es nada- dice optando por una figura más digna y recta.
-Esa es mi prima- exclama contenta- Seguro y lo harás bien- animó ella.
-Gracias…- dice un poco avergonzada.
Las muestras de cariño son tan escasas como la seda en la isla. La gente prefiere un golpe a un abrazo, gritar, a alagar y otras prácticas barbáricas de hombría. Claro, aunque nunca faltaban los escasos detalles suaves. Entre ellos la música y la poesía. Algo poco practicado, pero no inexistente. Caso que practicaba el Pesadilla Monstruosa, Hookfang le daba un fuerte coscorrón a su primo mandándolo a besar la tierra.
-Por ser tan lento- dictaminó el peli rojo.
-…Si…- se quejó adolorido, el casco lo salvó de haber quedado sin varios mechones de pelo.
-No seas tan duro con él- dice de forma burlona la Mortífera.
-Eres muy blanda- gruñe el Jogerson- Deberías entrenar mejor a tu prima.
-Pues mi prima fue la mejor en el ruedo- lo encara a unos centímetro de separación- Es curioso… hace tiempo que un Jogerson no es el mejor guerrero, la cosa va en decadencia- dijo con morbo.
Hookfang se enfureció, naturalmente pelearía, pero, por primera y rara vez, pensó…
-¿Cómo tu padre? ¿Flinn El Cobarde?- sonrió de forma tétrica.
Todos en la aldea sabían que hablar mal de Flinn frente a Stormfly era una pena que se pagaba con alguna mano, ojo, lengua, dientes, cualquier cosa que ella considerara legal hacer ante la ofensa, pero ahora no era cualquiera. Hookfang era un temido guerrero, éste no entregaría un ojo sin antes romperle la espalda a la mitad a un contrincante. Las cosas se ponían demasiado tensas. Alguien podría morir…
La rubia de mechón azul desliza suave y amenazantemente sus dagas de las fundas. El otro hacia lo mismo con sus mazas de púas. Las cosas hubieran seguido avanzando de no ser porque Gobber se puso en medio de los dos.
-Jajajaja, vaya espíritu el de los jóvenes- dijo con humor- ¿Puedo unirme a la disputa?
De inmediato se calmaron.
-Bueno, las peleas de niños son algo aburridas, mejor hagan las paces- dice tranquilo- Sobre todo tú, Hookfang, insultar a los caídos no es algo que perdone- su voz toma un tono más serio- ¿Entendido?
Hookfang gruñó.
-Ya, lo siento- dice a secas.
-Mejor- dice contento- Tú también, rubia, que tú tampoco lo hiciste bien la primera vez en los entrenamientos como para burlarte de los demás.
-…Lo siento- linda manera de decir "púdrete".
-Bien, que descansen, mañana empezamos con la nueva etapa- dice con humor recobrado- Iré a beber algo al salón- dice el herrero caminando hacia el Gran Salón.
Después de su ida, hubo silencio.
-…Es mi imaginación o le tuvieron miedo al herrero lisiado- preguntó Snotlout.
A lo que su pariente le dio otro golpe en la cabeza.
-Es que no quieren terminar como él- explica Blech.
-Sí, estos dos saben bien que si pelean contra Gobber tal vez ganarían, pero a costa de un brazo o una pierna ¡O ambas!- termina Barch- Lo que tiene de viejo, lo tiene de cabrón todavía.
-Sin duda sigue siendo un gran guerrero- dice Meatlug tímidamente- Cuando me detiene con su garfio, ciento que me arrastra un barco…-
-Supongo que aún no pierde el toque- dicen al unísono los jóvenes cadetes.
-Bueno, fuera de la riña de hace unos segundos… ¡Vamos a beber, que invitamos nosotros!- dicen los gemelos Espantosos.
Los demás jóvenes vitoreaban la decisión. El hidromiel de los Thorton era legendario por ser un potente elixir del olvido y locura, pero apenas llevaban unos pasos cuando Stormfly derriba a Hookfang contra el suelo, con una daga justo en el cuello. Ambos guerreros se miran desafiantes. El peli rojo ni siquiera suda por el filoso hierro en su garganta.
-Que sea la última vez que hablas mal de mi padre- amenaza.
-¿Acaso lo haría tu padre? ¿Encima del enemigo caído con un cuchillo en su cuello?- dice serio.
Otra vez el silencio… Stormfly se levanta y lo ayuda a ponerse de pie.
-No lo lamento- dice ella.
-Ni yo- responde él.
Ambos se dan un apretón dejando el tema enterrado. Los demás jóvenes sueltan el aire del pecho. Sin duda el hidromiel urgía ahora mismo.
-¿No invitaremos al Haddock?- preguntó Meatlug.
La respuesta ya estaba contestaba incluso antes de formulare.
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Hiccup se había escabullido del encuentro peligroso, prefería evitar estar en medio de aquellos Dragones, ya con uno al día tenía suficiente. Su camino fue pasajero y agradable, era obvio a donde se quería dirigir, tenía que seguir averiguando más de… Tooth…
Al llegar a la ensenada descubrió una gran cantidad de líneas profundas sobre la tierra bastantes profundas y sin orden alguno. Hiccup bajó por el camino, mirando todo el tiempo dichas líneas, buscando un patrón donde no había, era simple deducir que las había hecho él, pero cuál era la razón. En su caminar no se dio cuenta de que estaba a punto de pisar una de las líneas.
-No las pises- dice una voz situada más delante de él.
-¿Eh?...
El peli negro gruño mostrando los dientes.
-Lo siento, lo siento, mi error- dice nerviosamente, pero ya no asustado.
-Bien, no las pises- dice más amable.
-¿Qué es esto?- pregunta el castaño señalando con los brazos los trazos.
-…Traté de escribir mi nombre- dice apenado, dando a entender que no sabía escribir tampoco, por lo tanto, leer.
Para Hiccup era normal que muchos vikingos fueran analfabetas, sólo las casa importantes se podían dar ese lujo por inversiones y necesidad de mantener y hacer tratados por escrito. Un lujo que él disponía por ser hijo de jefe.
-…No… no tiene nada de malo que no sepas- dice tratando de animarlo- Hay muchos que no saben leer ni escribir.
-¿Tú sabes?- pregunta interesado.
-Si- duda en seguir- ¿Quieres que te muestre?
-¡Sí!- grita emocionado.
-Muy bien… mmm… esto servirá- dice mientras tomaba una varita de madera y con ella comienza a rayar la tierra dejando marcas, marcas que se trasforman en letras y al final en una palabra. Durante el corto periodo de estar escribiendo pudo sentir la presencia del peli negro atrás, atento a cada movimiento. Tooth no era un nombre en sí, en realidad era un sobrenombre que se les daba a las personas con ciertas características, como Ashdelok, que significaba ceniza*- listo…
Apenas había terminado de hablar y el peli negro arrancó un árbol joven y empezó a trazar líneas en la tierra rápidamente. Hiccup ocasionalmente lo vio girarse y ver lo que él había escrito en el suelo, luego seguir el trazo. Al final estaba un contento peli negro y un asombrado Hiccup. Él escribió su nombre en la tierra, claramente de unas mayores proporciones, y lo hizo bien. A la primera, sin duda aprendía rápido. Sintió su alma encoger cuando piso sin intención una de las líneas y el peli negro le gruño cual oso salvaje, comprendió que no debía pisarla cuando jugo con su suerte pisándola una segunda vez.
A pasos torpes y cuidadosos empezó a esquivar las líneas y avanzando. No supo por qué, ero sentía que estaba danzando, tampoco se dio cuenta de que cuando llegó junto al peli negro. Su espalda casi rosando el torso de él, se separa un poco y lo observa, él lo mira con ojos alegres y una sonrisa divertida. Había agradecimiento en su mirada. Alegría desbordante.
Sin previo aviso, el peli negro lo abraza. Hiccup siente el aire abandonar sus pulmones, pero no se queja.
-Gracias- dijo liberándolo del abrazo mortal.
-Uff… de nada Furia Nocturna- responde con una sonrisa.
-…Ese no es mi nombre- dice serio, pero aun sonriendo.
-Oh, de nada… Tooth- dice nervioso.
-Mejor- dice contento- Nunca entendí porque me gritaban eso- dice rascándose la cabeza haciendo memoria de todos aquellos años con ese llamado.
-Es… complicado- dice intentando no enredarlo mucho con las cosas del pueblo, sin duda terminará más confundido.
-Me lo imagino-
-¿Puedo preguntarte algo?- dice de forma insegura.
-Si- dice Tooth.
-¿Por qué lo escribiste tan grande?
-…Para que mi madre pueda leerlo desde el Valhalla- dijo a duras penas, como si dudara en decirlo- Ella no pudo decirme mi nombre… y eso la atormentaba todos los días, ahora que lo sé, ella puede estar tranquila.
Le contó un poco de su pasado, del como vio morir lentamente a su madre por esa fiebre, su lucha diera y el dolor de verla sufrir cada uno de sus últimos días y de como ella trataba de hablarle, pero nunca pudo. En medio de delirios lo último que alcanzó a escuchar fue el lamentable intento de decirle su nombre, cosa que no logró.
A Hiccup casi se le sale una lágrima, no porque fuera algo tierno, sino porque se sentía extrañamente familiarizado. Ninguno de los dos tenía madre. Sabía un poco de su pasado, de su madre, pero no alcanzaba a entender por qué ella no le dio uno. Sin un padre, a la madre podía ponerle uno, bastardo o no, merecía uno.
-Fue un placer ayudar- dice con angustia, no tenía el valor de decirle la verdad.
-Eres raro- dice Tooth. Hiccup se sintió mal con eso- Por lo general los del pueblo son bastante toscos y tontos- aclara para alivio del castaño.
-Es que… no soy muy común- admite él.
-Por lo general matarían a alguien como yo… ¿Por qué tu no?- la pregunta lo tomó desprevenido.
-…Porque no soy uno de ellos-
-Yo tampoco…-
Se quedaron en silencio ambos jóvenes, no había tensión, todo lo contrario. Sentían paz. No eran un vikingo, ni un esfumador. Sólo dos desconocidos que compartían un triste vida, pero ya no solos.
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Las semanas pasaron e Hiccup visitaba todos los días a Tooth, el Haddock le prometió enseñarle a leer y a escribir, a lo cual el reaccionó emocionado el peli negro, le había manifestado su deseo de seguir escribiéndole mensajes a su madre desde la tierra. Cosa que enterneció a Hiccup, que lo miraba todos los días esforzándose en escribir y aprender nuevas palabras, cosa que se le dio fácil al joven guerrero. Sin duda un genio aprendiendo cosas nuevas. Y así fueron por varias semanas. Entrenamiento en la mañana y estudio en la tarde. Por primera vez, Hiccup, no se sentía un inútil.
-¿Qué te pasa?- le preguntó Tooth, mientras seguía escribiendo con carboncillo en uno de los pergaminos que le había traído el castaño.
-Me duele un poco el hombro- admitió él, hace tiempo que se dio cuenta de que no era capaz de mentirle, la mirada tóxica del peli negro lo incitó a seguir- Es que en los entrenamientos recibí un golpe.
Tooth sabía lo que eran esos famosos entrenamientos, lo había vivido años atrás, más que nada por haber llamado demasiado la atención derrotando al padre de Hiccup aquella vez. Más que nada por obligación, pues de no aceptar hubieran investigado más sobre él y posiblemente descubrirlo.
-Vaya putada- dijo sin miramientos.
-Sí, es una putada- ambos rieron, Hiccup se detuvo por el dolor de su hombro.
-¿Contra quién peleaste?- dice un poco serio.
-Con Meatlug ¿Por qué?- dijo sin pensarlo demasiado.
-La chica gorda- afirmó él.
-Ella tienen un nombre y es Meatlug- dice Hiccup defendiendo a la chica de cabello castaño.
-No es que me sepa o quiera aprenderme todos los nombres de todos- dijo sin pesar alguno- Los identificó mejor con ciertas cosas- aclara Tooth- Por ejemplo; al peli rojo alto le nombré "Gusano debilucho dos"; a los que se parecen mucho "Babosos apestosos"; a la de los cuchillos "Espinas" y a los demás del pueblo algo referente a lo que hacen.
-¿Quién es "Gusano debilucho uno"?- a él nunca le gustaron los sobrenombres, siempre vivió de ellos, pero la curiosidad le ganaba.
-…A tu padre, pero era antes de saber que era tu padre- admitió él algo avergonzado.
Hiccup se permitió reír como nunca antes lo había hecho, que existiera alguien que llamará a si al poderoso Stoick el Basto era digno de un buen libro. Claro. Para alguien como Tooth, que en el pasado apenas siendo un adolescente lo había derrotado, era fácil. Él podía hacer y decir lo que quisiera.
-¿Estás enojado?-
-¡No! Es el mejor chiste que me hayan contado desde hace tiempo- admitió divertido.
-Bueno, volvamos al tema del entrenamiento- Hiccup asiente con la cabeza- La gor…- la mirada de Hiccup lo frena de continuar- …Meatlug, es pesada, has que caiga- dice con simpleza.
Tal vez para cualquier vikingo dicha explicación sería más que suficiente, pero no para el escuálido pescado parlanchín. Derribar a un dragón, sería más probable que le salieran alas y escupiera truenos. Tooth pareció entender su angustia, una idea brillante pasó por su cabeza.
-Te puede enseñar- dice con alegría. Sería como devolverle el favor de enseñarle a leer y escribir.
-Bueno… es que no creo…- titubeaba cada palabra con nerviosismo- Además mañana empezaré otra vez y no habrá tiempo y…- hubiera seguido con las excusas, pero fue interrumpido por Tooth.
-Vamos, tú me dijiste mi nombre, es lo menos que puedo hacer- la mirada decidida que tenía lo terminó por convencer, Hiccup asintió una vez con la cabeza- ¡Bien! Espérame aquí- dice mientras corre a su tronco. De ahí sale con un hacha de un filo, una espada y una lanza muy descuidados y dañados.
-¿No deberías mandar a reparar tus armas? Yo podría hacerlo- se ofrece el aprendiz de herrero.
-No le veo sentido reparar algo que se va a romper, puedo conseguir otra del cadáver de alguien- dice con soltura.
A Hiccup le perturbó la naturalidad con la que lo había dicho, sin duda Tooth tenía cierto grado apático con la muerte.
-Bueno, toma el hacha y te muestro- el peli negro le lanza el hacha que al tener contacto con el cuerpo del joven escuálido, cae al suelo como piedra en el mar. Tooth mira perplejo el intento de levantamiento del chico con el mejor intento de sonrisa.
-Esta… un poco pesada- admite el castaño.
-Si… mejor prueba con la espada- dice recuperando el ánimo. Esta vez no se la aventó y prefirió dársela en la mano. Si bien Hiccup pudo levantarla, se notaba que al primer golpe que dé con ella, perdería el balance. Algo demasiado importante en una pelea- Mejor… vamos por la lanza.
El arma más fácil de cargar era la lanza, cualquiera podía levantar una y clavarla en alguien. Tooth pensaba que aquí no tendría ningún problema, pues contempló que Hiccup al menos podía sostenerla y mantenerla.
-Muy bien, ahora trata de picarme-
-¿Qué, estás loco?- dice asustado el joven.
-Vamos, que no me vas a matar- anima el joven de cabello negro.
-Pero podría herirte- se excusa él.
Para Tooth fue obvio algo, Hiccup nunca ha herido a nadie, mucho menos matar. Tal vez para él y le resto de la aldea era natural y cotidiano… pero él no era como los demás. Empezaría de a poco.
-¿Para cuándo decías que es el siguiente enfrentamiento?- dijo mientras se sentaba a pensar mejor.
-Mañana- le contesta.
-…Mierda…- era muy poco tiempo. A pasar al plan B.
Tooth se levanta de un ágil brinco y corre hacia el bosque, la dirección que tomó le indicó que tal vez se dirigía al pueblo. Esperaba que no se metiera en problemas… o que hiciera uno.
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Tooth corría por el bosque, para una persona normal sería inhumano la velocidad en la que se movía el chico, más para él era bastante normal y que el resto eran unas focas lentas. No tardó mucho en llegar al pueblo, su objetivo era la casa de los dos tipos que eran iguales… no se sabía aún sus nombres, pero luego arreglaría eso. Justo en la entrada se detiene, no por nada en particular, sólo que debía de tener mucho cuidado, su madre siempre le advirtió no llamar la atención y nunca hablar frente a los demás aldeanos de la isla, porque podría ver sus dientes puntiagudos. Seña principal de los esfumadores. Además no le agradaba mucho esa gente, no era tonto, sabía que esa misma aldea era la que la había exiliado al bosque, culpables de forma indirecta de su muerte. Más su madre siempre le repitió que ella escogió todo aquello, nadie más tenía la culpa y que si algún día, si podía, ayudara a la aldea en lo que pudiera… y que fuera bueno…
Bueno, mataba y ahuyentaba a los que llegaban a la isla a robar, matar y todo eso… suponía que eso era bueno, pues la gente se veía feliz, así que si ayudaba a la gente, pero su madre nunca le hizo prometer que se tenía que llevar bien con ellos, seguro lo esperaba, pero fue hasta hace unos días que su perspectiva cambió… todo por él. Por eso hacia eso, quería ayudarle, y quien mejor que él para enseñarle a pelear. No era de los que presumían… claro, no tenía con quién hacerlo, pero estaba consciente de que era el más fuerte de toda la isla y de los invasores. Pero bueno, se estaba desviando de su objetivo. La casa de los chiflados/apestosos esos.
A él no le gustaba que lo miraran demasiado, el miedo a ser descubierto lo hizo golpear en más de una ocasión a una persona. Prefería el resguardo de la noche y caminar entre las calles y por encima de los techos, pero lo necesitaba ahora. Así que ahí se veía, corriendo en medio de la calle, a plena luz el día. Más de uno se le quedó mirando y a cada uno le miró de una forma que sólo un lobo miraría a un conejo, al menos el miedo que imponía servía de algo. No tardó en llegar a la casa de los Thorton, conocía donde vivían, en más de una ocasión los miró entrar y salir de aquella casa. Suponía que era donde vivían.
Sin más hizo lo que hizo; entró, subió, buscó por un rato, tomó lo que necesitaba y se fue.
Con prisa recorrió el camino a su hogar en el bosque, seguro lo estaría esperando, así que acelera el paso.
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Hiccup observa la figura oscura de Tooth llegar a la ensenada, claro, saltando desde lo más arriba y cayendo con gracia en el lago. A veces el castaño pensaba que le gustaba presumir. Tooth sale del agua sacudiéndose cual perro mojado. Deposita una bolsa cerca de él y se marcha al tronco hueco del árbol donde vivía. Hiccup observa la bolsa consternado ¿De dónde la había sacado? Al inspeccionar el contenido encuentra unos jarros de barro redondeados, sabía quiénes eran las únicas personas que los fabricaban. Un escalofrío recorrió su espalda, esto podría meterlo en serios problemas. Observa como Tooth sale del árbol con otros pantalones diferentes.
-Dime que los Thorton te las regalaron- pidió Hiccup.
-… ¿Regalar?-
-Tooth, carajo- se queja el peli castaño.
-¿Qué hice?- preguntó confundido.
-No puedes tomar las cosas de otra personas sin su permiso, eso está mal- le recrimina.
-Pero si siempre lo he hecho así y nadie se queja- Se excusa él- O… debí darles un golpe a los dos- dice convencido.
-… Perdona ¿Qué?- dice incrédulo.
-No es así cómo se hacen las cosas ¿A golpes?-
Hiccup quería golpearse la frente con su palma, pero la realidad era que en la aldea, en la mayoría de las veces, todo terminaba a golpes… no podía culparlo por llegar a esa conclusión.
-Ya no lo hagas, ¿Si?- pidió el chico de ojos verdes y vivos como el bosque.
-Trataré- admite él- Ahora rellena esas cosas con la cosa más resbalosa que encuentres- le instruye él. Esto confundió a Hiccup, cosa que pareció notar- Ella posee poco equilibrio por su tamaño, si pisa algo resbaloso sin duda caerá, el suelo del ruedo es de piedra plana, la caída será instantánea-
Hiccup comprendió por fin el plan de Tooth, algo en él le decía que sería trampa, pero eran las pruebas de supervivencia y no estaba prohibido traer armas extra.
-Muchas gracias- dice contento, sólo Gobber era tan bueno con él, que alguien más lo hiciera, lo ponía contento.
-No hay de que, amigo-
Amigo. Esa palabra congeló el cuerpo del castaño como cubo de hielo. Sabía que escuchó bien, pero él, el poderoso Furia Nocturna, ¿Era amigo de él? ¿El pescado parlanchín?
-¿Amigos?- pregunta inseguro, como si fuera irreal aquella palabra.
-Pues… lo somos ¿No?- dice con cierto temor el peli negro- Tú me ayudaste, yo te ayudé… ¿Eso no hacen los amigos?
Tooth concia lo que era la amistad, su madre siempre le contó sobre ella y que esta era un tesoro que debía de cuidar. Aun en su niñez comprendía que no tenía amigos, pero veía a los demás niños jugar y reírse entre ellos e incluso ayudarse… él lo hacía ahora ¿verdad? Estaba ayudando a alguien y éste lo hacía también, también se rieron junto… a lo mejor sacó conclusiones demasiado rápido, tal vez Hiccup no le veía así.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la vos del Haddock.
-Sí… lo somos- dice entrecortado.
Tooth no pudo evitar sonreír, pero lejos de dar miedo, Hiccup le devuelve la sonrisa. Esa noche Tooth le juró a su madre que protegería para siempre a su nuevo amigo.
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El entrenamiento de supervivencia llegaba a su fin, Meatlug corría cual Yak recién castrado por el ruedo golpeando todo a su paso. La brillante idea de Gobber consistió en que los jóvenes cadetes debían de tranquilizarla después de que él la había encerrado en el almacén sin comida y diciéndole cada medio segundo Albóndiga Asesina. Lo natural fue que al salir mandara a volar al primero que viera. En este caso. A los gemelos que se peleaban por un escudo de calaveras y flamas. El golpe fue tan duro que el escudo voló lejos siendo aún sostenido por ambos gemelos, salieron disparados y terminaron en las gradas. La risa de los demás dragones era el retumbar de la arena.
El siguiente en caer fue Fishlegs, el cual recibió de pleno una tacleada por parte de su prima que lo aplastó contra la pared.
-Uuuh, eso dejara marca- dijo Ruffnuf.
-Eso espero- agregó Tuffnuf divertido.
Ahora quedaban tres cadetes. Meatlug, con furia siega, va hacia ellos alzando la maza al aire. Hiccup se aparta y observa como la chica da un golpe descendente y manda hasta arriba al pobre de su desgraciado primo hasta chocar contra la reja de arriba del ruedo, quedando atorado.
-Jajajajaja, a tu primo lo dejaron colgando, definitivamente es de familia eso- gritó de forma burlona Blech, a lo cual recibió un golpe en la cara por parte de Hookfang.
-La madre que parió a ese niño- se quejó el peli rojo.
-Creo que Astrid ya ganó- dice Stormfly confiada.
-Aguanta… ¿Qué no eran seis?- dice Barch analizando la situación.
Lo único que vieron, o más bien, escucharon fue un duro choque como un barco entrillándose contra la roca. Sus miradas se cruzaron en el mismo punto, en una caída Meatlug y un Hiccup a un lado de ella con el hacha arriba a duras penas. La sorpresa de todos era evidente.
-… ¿Qué putas?...- soltaron los gemelos espantosos.
-Le… le ganó- dijo una estupefacta Stormfly que se acomodaba el flequillo para ver mejor.
Gobber se acerca a la caída y nota que está inconsciente. Mira a su pupilo con sorpresa y luego le sonríe.
-¡El ganador es Hiccup!- gritó el herrero- La prueba de supervivencia queda acabada, todos vayan a limpiar este desastre y después a chingar a su casa, menos el ganador, ese se puede ir- dictamina el vikingo bigotón marchando a la salida.
Hiccup no espera premio o alabanza, pues se va justo de tras de su mentor, antes de que alguien dijera algo.
Los demás estaban aún en shock como para poder decir algo al respecto. Cómo se las había ingeniado aquel intento de pescado derribar a la Ingerman, aquello era bastante raro ¿Suerte, accidente o casualidad? Los dragones se acercaron a su compañera caída, la cual despertaba poco a poco. Stormfly le dijo a Hookfang que la ayudara levantarla, pues era el único que podría hacerlo. Ya acomodada, Meatlug empezó a abrir los ojos.
-Oye, albóndiga ¿Cómo …- pero la pregunta quedó en el aire, como el bocón, por un puñetazo automático de la chica de ojos miel como reacción al llamado de su apodo.
-Jejeje, pendejo- dijo Barch a su hermano volador.
-Ugh… me duele la cabeza- dijo entre quejidos la joven vikinga.
-¿Pues qué pasó?- le preguntó la chica de mechón azul. A ese momento los demás cadetes se habían reunido con los demás, estaban interesados por ver lo que paso.
-Yo… recuerdo haber corrido directo hacia Hiccup y…- las imágenes de su carrera y el escudo del joven llegaron a su cabeza- Me golpeo con su escudo y… ya no recuerdo más- dijo mientras sobaba su cabeza, en serio que le dolía la cabeza.
Las cosas ahora sí que se ponían extrañas y demasiado…
-¿Estás diciendo que el bueno para nada de mi primo te dejó fuera de combate… de un golpe?- preguntó un muy patidifuso Snotlout.
-Debes de estar jodiendo- dijo Tuffnuf.
-Yo no miento- se defiende ella de forma apenada.
-Ella tiene razón, Meatlug no es una mentirosa- dice Fishlegs dando más razón a su prima, ella le sonríe de forma maternal.
-Defiende a la familia, gordo- insultó Snotlout, que prefería pensar que la Ingerman era una mentirosa a creer que Hiccup hubiera sido mejor que él en algo.
Esto llevó a que Meatlug se levantará y le diera un abrazo a Snotlout, cualquiera pensaría que un abrazo sería inofensivo, pero la mayoría desconocía como los daba la chica de armadura de cuero tochado. Del cuerpo del Jogerson se escucharon varios crujidos y el chillido de una niña que pisaba una espina. Después lo suelta y éste cae cual vela de barco.
Los gemelos espantosos y el pesadilla ríen a carcajadas. Del cuerpo del joven de cabello oscuro salen numerosos quejidos.
-¿Segura qué eso pasó?- interrogó Astrid. Su prima y los gemelos miraron a Mealug esperando respuesta.
-Sí, estoy segura- contesta de forma más calmada.
Todos los jóvenes tuvieron muchos pensamientos sobrevolando por sus cabezas, todos alrededor de Hiccup. Algo que sin duda, nunca esperaban hacer en algún momento de sus vidas.
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En una parte profunda del bosque, el flacucho cuerpo de Hiccup se movía entre la maleza, ramas y árboles. La adrenalina se disparaba en todo su cuerpo como una descarga eléctrica que lo llenaba de emociones que hasta ahora desconocía. Eufórico, feliz, nervioso, asustado, muchos sentimientos contradictorios, pero tan dichosos que su escuálido cuerpo no podía retener. Claramente era su día, pues al lugar a donde iba llegó a él… y por detrás. Hiccup sintió la tacleada que lo mandó a besar la hierba sacudiendo todo su cuerpo, la adrenalina presente no lo dejó sentir el dolor, además de que no lo lastimó demasiado.
-¡Así se hace!- le gritó el peli negro emocionado aún encima de él. Hiccup quiso responder, pero es levantado del suelo y arrojado al aire múltiples veces mientras el aludido vitoreaba su nombre en cada lanzada.
-¡Ya, bájame!- gritó el peli castaño con una sonrisa. Se sentía bien ser ovacionado.
-Una mierda, ganaste, tú ganaste ¡Te lo mereces!- dijo el peli negro mientras lo arrojaba más alto.
-La puta que…- ahora si se estaba asustando, pues estaba muy arriba.
-¡Ahora empezará tu verdadero entrenamiento, verás cómo te convertiré en un poderoso guerrero y los dos rugiremos en los campos de batalla con la sangre de nuestros enemigos bañando nuestros cuerpos y sus cabezas clavadas en nuestras lanzas!- entre los gritos de ánimo de Tooth se abría paso un poderoso rugido. Su rugido. Estruendo que retumbó entre las montañas y golpeado los mares. Hiccup sintió miedo, no por él pudiera hacerle daño, sino que la idea que tenía su nuevo y primer amigo, le iba a doler.
Ahora cambiaba de idea. Hoy un fue su día difícil, y los demás días lo serían… pero con un amigo todo resulta mejor… al menos eso esperaba el Haddock.
*En la tradición escandinava y/o nórdica, aquel que no tenía un nombre era llamado por un sobrenombre para identificarlo. En éste caso Tooth no sabe que realmente su sobrenombre es derivado de su dentadura.
Espero que les haya gustado éste nuevo capítulo y espero ansioso sus comentarios pues, aunque sean un poco, motivan a uno a seguir escribiendo. Les recuerdo que esto no es Yaoi, cabrones XD. Muchas gracias a:
NoisulIvone: jejejeje si, estaba muy emocionado al escribir el capítulo que la emoción no me dejó para más jejejejeje. Espero y te haya gustado y que nos leamos luego. Adiós!
Guest: wow, sin duda eres uno de mis más antiguos lectores de todo lo que llevo y agradezco mucho esa dedicación que me das a mi y a mis historias. Seguro y hay más historias que te guste y leas, pero agradezco siempre ver un review tuyo. Espero y el capítulohaya sido de tu agrado. Nos leemos luego!
KatnissSakura: jejejej me alaga y eso esperaba, dar en el clavo con la personalidad de los dragones, en especial Hookfang, que es un personaje bastante profundo en realidad. Le dedicaron un capitulo a él XD.
Melodiosa: tengo medianamente esa idea de que los dragones tengan el papel que se merecen y no se los dan en los fics, pero si en las series y especiales. Espero y te haya gustado el capítulo y nos leemos luego.
: pues no esperaste mucho jejejeje, aquí la nueva actualización jejejeje.
