CAPITULO 2 – EN AFGANISTAN
El vuelo fue agradable, primero, estudiamos entre todos la documentación que nos habían entregado. Compartimos y analizamos la información dando nuestros puntos de vista. Repasamos los diferentes mapas que nos entregaron, uno de todo el país con sus diferentes regiones, uno de las calles de Kabul, la capital de Afganistán, otro de las calles de la ciudad de Laskar Gah, capital de la región de Helmand, ciudad cercana a la ubicación de la base militar británica y un plano de la propia base Camp Bastion, así como de la red de carreteras que usualmente usaban los militares británicos. Luego memorizamos nuestros nuevos nombres afganos jugando como niños a ver quien era quien, para finalmente dormir el resto del viaje.
Fueron 14 horas de vuelo, llegamos a las cinco de la tarde hora de Londres, que debíamos añadir 4 horas y media de diferencia horaria, por lo que eran realmente las 9 y media de la noche en Afganistán. Aterrizamos dentro de la misma base militar, bajando del avión algo cansados y recogimos el equipaje. A unos metros nos esperaba un pequeño camión con un soldado, un cabo y un brigadier (rango anterior a un general) nos acercamos y formamos para saludar al oficial.
- Descansen. Sean bienvenidos a Afganistán, espero que hayan tenido un buen viaje
- Si señor – contestó Hugo – Gracias señor
- Me presento soy el brigadier Rolan Mcneir – Era un hombre de unos cincuenta años, en plena forma física, de tez morena y pelo castaño, de altura considerable y con porte elegante - y mi ayudante, el cabo Edgar Jones - que se parecía mucho físicamente al brigadier solo que mas joven- Debido a las circunstancias especiales de su misión me gustaría que nuestra relación no fuera tan formal, caballeros, pasaremos bastantes horas juntos. No creo que tengan ningún problema con ello ¿verdad?
- No señor – volvió a contestar Hugo
- Bien, suban al vehiculo y les acomodaremos, hablaremos tranquilamente durante la cena
Subimos al camión y nos trasladamos hacia una zona donde estaba repleto de tiendas. Por el camino pudimos comprobar que, hasta donde veíamos, todo alrededor de la base era puro desierto, a parte de las instalaciones militares no se veía absolutamente nada alrededor.
- Esta será su tienda, creo que les han entregado un plano de nuestras instalaciones, han de situar la tienda 125 para encontrarla. Quizás los primeros días se pierdan, pero pronto se acostumbraran al sistema de calles que forman las tiendas. Instálense, les espero en el barracón 18 en una hora para cenar – y nos mostró la ubicación del barracón en uno de nuestros planos.
Entramos en la tienda y era bastante espaciosa, con 5 literas y 5 armarios dobles, una amplia mesa con 10 sillas y un par de grandes baúles en el suelo con candados para guardar nuestras armas. Escogimos una cama y yo me quedé con la litera de abajo quedándose Smity en la de arriba, ordenamos las armas y nuestro equipaje personal en los armarios. Salimos a ver los alrededores y situamos los aseos, con duchas y letrinas.
- ¡Vaya que va a ser divertido vivir aquí! – suspiró Smity viendo la zona donde solo había arena, arena y por cierto más arena.
Nos dirigimos al barracón 18 donde nos esperaban a cenar.
- Adelante caballeros – nos invitó a entrar el brigadier – tomen asiento
Una mesa para diez comensales estaba preparada, nosotros ocho, el brigadier y el cabo y un soldado nos fue sirviendo la cena y la bebida.
- He leído sus historiales y me han asombrado verdaderamente, un grupo tan joven y con tanta experiencia. La verdad cuando me anunciaron de su llegada y vi sus edades creí que había un error o que sólo les enviaban para cubrir el expediente como carne de cañón y más al viajar sin ningún oficial al mando. Lo siento por ese pensamiento, pero al profundizar en la lectura descubrí que en realidad eran gente muy preparada y con muchos recursos. Me gustará conocerlos individualmente a todos, la idea de que ya vengan con los cambios de imagen para poder pasar desapercibidos entre la población me lo confirma. Por lo que leí, vienen de Grecia de ayudar en un desproporcional incendio
- Si señor, Atenas y sus alrededores estuvo ardiendo por tres días, con mucho esfuerzo se pudo controlar el incendio – explicó Hugo – pero han quedado muchas hectáreas calcinadas
- Podemos decir que bajaron del avión de Grecia para subir al avión de Afganistán. Deben venir cansados y a medio gas, consecuencia del esfuerzo físico de tantas horas luchando contra un incendio de tal magnitud
- Siento discrepar señor, estamos habituados a este ritmo, venimos descansados con muchas horas de sueño reparador en el avión. – le contesté sin poderlo evitar, no me gustaba el tono que estaba usando – y preparados para cumplir con nuestro trabajo - añadí
- Harry ¿verdad?, ¿no os importa si os llamo por vuestros nombres? – y continuó sin dejarnos responder – Tú eres la pequeña joya del equipo, 19 años y con un coeficiente intelectual muy por encima de la media, tu historial es tan largo e intenso que parece la carrera de alguien de mi edad
- Siento volver a discrepar señor, soy uno más en el equipo y mis compañeros son tan o mas valiosos que yo – expliqué algo tenso, no queriendo que me pusieran la etiqueta desde el primer día.
- No lo dudo ni por un momento, no te enfades, no fue mi intención ofender a ninguno de vosotros, muy al contrario, pero veo que no te dejas amedrentar pese a tu juventud. Aquí eso puede salvarte la vida y más con la misión que tenéis vosotros.
El resto de la noche la conversación fue más cordial y distendida, en la que participamos todos un poco, aunque el brigadier tenía tendencia a no callar ni dos minutos seguidos. Al final de la cena el hombre no nos cayó tan mal como al principio. Cuando nos despedimos quedamos para las ocho de la mañana siguiente para empezar a trabajar. El ayudante del brigadier, el cabo Jones, nos acompañó a la tienda para que no nos perdiéramos.
- Podrías explicarnos un poco los horarios y el funcionamiento de la base – le preguntó Sócrates mientras nos acompañaba
- Si claro, a las siete diana aseo y desayuno, No hay agua caliente en las duchas, pero aquí hace tanto calor que no es muy necesario. Si os quedáis a comer en la base a mediodía debéis anotarlo en unas listas que hay en la puerta del barracón comedor durante el desayuno, apuntad SAS y el número de personas que os quedéis, eso ayuda a no desperdiciar comida o no hacer corto en las raciones. Hay 5 barracones comedores, elegid el que queráis pero luego es recomendable ir siempre al mismo, por cuestión de organización, yo os aconsejo el barracón comedor 2, es el más tranquilo. El barracón comedor 1 permanece abierto durante todo el día, siempre se puede encontrar agua y algún tentempié. Si hay peligro de ataque sonará una alarma y deberéis trasladaros inmediatamente a los bunker que están señalados en el mapa, estudiad el camino. Si necesitáis vehículos o cualquier material, debéis solicitarlo el día anterior en el barracón 5. Lo único que me queda por avisaros es que os cuidéis de las tormentas de arena, pueden llegarse a crear paredes de arena de muchos metros de altura y aparecen de la nada en minutos y sin avisar, no os olvidéis nunca de llevar unas gafas para proteger los ojos de la arena, un pañuelo para tapar boca y nariz y una brújula para situaros ya que en una tormenta de arena se pierde completamente la visibilidad y nunca vayáis con la cabeza destapada, este sol atonta a cualquiera.
- Gracias, has sido muy amable – le agradeció Sócrates
- No es nada, si en verdad habéis venido a proteger los caminos y lo conseguís, todos os lo agradeceremos, no es agradable saber que en cualquier momento puede estallar el vehiculo en el que vas. Yo era amigo del soldado que murió en el último ataque.
Entramos en la tienda comentando lo que nos había parecido el brigadier y la información que nos había dado el cabo. Nos sentamos a la mesa y empezamos a preparar una estrategia para afrontar el problema que teníamos entre manos ¿Cómo proteger los caminos de las bombas de los talibanes?. Fueron horas de propuestas, pegas y soluciones hasta que todos estuvimos de acuerdo, la única manera era tener la información de primera mano y sólo la tendríamos si conseguíamos introducirnos entre sus filas, aunque a nadie le gustaba mucho la idea de dejar a dos de los miembros del equipo en manos de los talibanes. Al final decidimos dormir un par de horas antes de que amaneciera.
Nos levantamos a las seis y media para no encontrarnos con todos los soldados en las duchas, pero no fuimos los únicos en tener ese pensamiento.
- Buenos días, vaya los nuevos son de madrugar ¿eh?, Bienvenidos al infierno, soy Oscar Gray, éste es Paul Brown y a su lado están Richard Tyler y Alan Ford y por casualidades de la vida somos vuestros guías mientras estéis en este árido lugar – dijo con gran mímica.
Nos saludamos y presentamos, los cuatro tenían la tez muy morena, pero bajo ese sol no era de extrañar, Gray era castaño de ojos muy negros e intensos, bastante alto y musculoso, Brown era muy delgado y de menos altura, pelo castaño y ojos marrones, Tyler era de un rubio casi albino que parecía que no tenia pelo, con ojos azules, talla fina y de gestos elegantes y Ford era completamente calvo, ojos marrones hundidos, no era muy agraciado el pobre, pero era muy musculoso y fuerte. Sus edades rondaban los 30- 35 años. Estuvimos hablando mientras nos aseábamos y resultaron agradables. Gray se parecía mucho a Smity en su forma de hablar y pronto estuvieron los dos haciendo bromas y riendo. Poco a poco el campamento se iba levantando parecía un hormiguero de soldados, salían de todas partes.
Nuestros 4 guías nos acompañaron a desayunar y nos llevaron al barracón comedor 3, donde la alegría imperaba desde buena mañana y nos fueron presentando a algunos de sus compañeros.
A las ocho en punto estábamos en la zona de despachos y salas de estrategia. Entramos en un bunker con una gran mesa con muchas sillas, mapas colgados en las paredes y estanterías llenas de papeles y libros. El brigadier y su ayudante ya nos estaban esperando
- Buenos días caballeros – nos saludó haciendo un gesto con la mano para que nos sentáramos - veo que han encontrado a sus guías, son cuatro de mis mejores hombres, cuídenmelos. En este bunker tendrán su zona de trabajo mientras estén aquí – nos entregó un papel – y éste es el código de acceso, memorícenlo y quémenlo, sólo los que estamos sentados a esta mesa tendremos acceso.
Nos fuimos pasando el papel con un código de ocho números y luego lo quemamos.
- Edgar, mi ayudante ya les contó que puede que algún día suene una alarma de ataque, si eso sucede vengan aquí directamente. Bien empecemos a trabajar.
Primeramente nos explico que la base militar Camp Bastion, estaba situada lejos de centros poblados, en una zona inhóspita y estéril al noreste de la capital de la provincia de Helmend, la ciudad de Laskar Gah y rodeada por los campos de opio y las milicias potencialmente hostiles. Con cuatro millas de largo por dos de ancho, una pista de aterrizaje y un hospital de campaña. La pista de aterrizaje manejaba los aviones de transporte C-130 y en el helipuerto se encontraban los helicópteros apache y Chinuk
Luego nos hizo un resumen de cómo se encontraba la situación política del país, con los recientes comicios presidenciales celebrados el 20 de agosto, a día 31 todavía no estaba la totalidad de los votos escrutados pero el actual presidente de Afganistán Hamid Karzai iba en cabeza por una amplia ventaja, seguido de su principal candidato opositor, Abdulá Abdulá y en tercer lugar se situaba el ex ministro de Planificación Ramazan Bashardost
Nos dio un repaso de la cantidad de grupos étnicos que conviven en el país como los pastún que son los más numerosos, los tayikos, los hazaras, los uzbecos y como minoría los judíos. Que los idiomas oficiales eran el árabe, el persa afgano, el patan, el tayiko, a parte de 30 lenguas menores y que la religión predominante era la musulmana con una minoría budista y una minoría judaistas
- Todo este mejunje es el que os encontrareis en la calle y para lo que debéis estar preparados, pensad que en cada esquina hay un espía de los talibanes
Comentó la problemática de los insurgentes, los talibanes, que querían reconquistar el país para imponer la Sharia o ley islámica y restaurar su paz.
- Nuestro cometido está muy claro. Tenemos que limpiar la zona de talibanes. Eso permitirá que los afganos tengan una vida mejor – explicó muy convencido el brigadier
Pero nosotros ya habíamos hablado de ello en el avión y creíamos que se habían cometido muchos errores para con los civiles y que por miedo o por ver a los talibanes como una opción a las fuerzas extranjeras pasaban a darles apoyo. La comunidad internacional no conseguía dar suficiente importancia a las necesidades de la población y eso propiciaba la popularidad de la insurgencia. Los bombardeos aéreos con numerosas victimas civiles, la erradicación de los campos de opio que perjudicaba a los agricultores locales al ser su medio de vida y que la ayuda humanitaria no llegaba a todos, ayudaban a los talibanes a presentarse como una alternativa al poder local. Reclutando a aquellos que perdían el trabajo y necesitaban dinero. Eso hacia muy difícil el buen cometido del brigadier de dar una vida mejor a los afganos.
- Tengo entendido que tienen una compleja red de inteligencia – le comenté
- Si es cierto, se mueven silenciosamente a nuestro alrededor
- Entonces será por donde empezaremos nosotros – explicó Hugo, entrando en materia - Vamos a dividir nuestro grupo, Harry y yo mismo nos haremos pasar por afganos, los dos hablamos el árabe perfectamente y nos introduciremos para conseguir llegar a esa red de información. Mientras Brian, Charly y Sócrates se dedicaran a recorrer las carreteras trazando un mapa, marcando los puntos que crean más críticos. William, Troy y Smity serán nuestro apoyo y nuestro enlace, sin inmiscuirse, pero vigilando y aportándonos toda la información que podamos necesitar, William habla perfectamente el árabe y será el interlocutor del grupo si deben pisar la calle.
- Es algo muy intrépido, pero tengo órdenes de no interferir en vuestro modo de trabajo, dividiremos a vuestros guías en dos grupos Gray y Brown con el grupo que estará en las calles y Tyler y Ford con el grupo que estará en las carreteras.
- Vamos a necesitar ropa vieja para Hugo y para mi, que sea lo más sencilla posible y ropas normales para William, Troy, Smity, para que podamos movernos por las calles sin llamar la atención de nadie. Gray y Brown iréis de uniforme, patrullando normalmente y actuando como siempre pero cerca de nosotros. No podemos arriesgarnos a que trabajéis de encubierto y que alguien os reconozca, seria descubrirnos.
- Seguramente los talibanes tienen una ficha de cada uno de los militares de esta base – explicó William al ver la cara de extrañeza de los dos soldados de la base – y siempre puede haber alguien que os reconozca
- Harry y yo vamos a desaparecer durante unos días para que nadie pueda romper nuestra cobertura mientras nos introducimos. William será nuestro enlace
Estuvimos toda la mañana puliendo los pequeños detalles. Los nombres afganos de Hugo y mío eran Yousaf y Aly Azim, seriamos hermanos y dormiríamos en la calle un par de días, dejándonos ver, para que nos encontraran.
Por la tarde nos habían conseguido la ropa que solicitamos y sin perder tiempo nos vestimos.
- Yousaf – llamé a Hugo con su nombre afgano para practicar – debes darme un par de golpes en la cara si queremos que todo sea creíble
Decidimos que la historia que íbamos a contar a los talibanes seria que nos habían detenido los ingleses en nuestro pueblo Geresk. Que éramos hermanos y que mataron a nuestro padre, Al intentar escapar de ellos, me pegaron y se nos llevaron a interrogar.
- No voy a pegarte Aly, eso ya te lo he dejado claro antes, puedes hacerte aparecer los golpes con tu magia
- Pero entonces no me dolerá y en algún momento puedo olvidarme que me han partido la cara y tú sabes que si vamos indemnes no nos van a creer y yo soy el único que puedo desaparecerme los golpes cuando quiera.
- No voy a pegarte – dijo muy serio Hugo dándome la espalda
- Entonces deberé encontrar a alguien que lo haga – susurré
- No Harry, con algo ficticio tenemos suficiente
- No seas necio Hugo, debo hacerlo – y sin dejarle replicar salí de la tienda en busca de alguien que me partiera la cara, aunque en verdad no tenía muchas ganas de ello.
La casualidad fue encontrarme frente a Ford y gruñí pensando en lo fuerte que podía pegar aquella mole de músculos, pero no tenia opción
- Ford, oye debo pedirte un favor
- Dime
- Necesito a alguien que me de un par de golpes, un ojo morado y el labio partido y mis compañeros no quieren hacerlo
- Yo tampoco
- Oh vamos, no seas niña, solo son un par de golpes, tú y yo no nos conocemos lo suficiente, puedes hacerlo – podía mandarle un imperio pero picarle el orgullo era más eficaz
- Yo no soy niña
- ¿Entonces?
- Estás un poco loco, ¿verdad?
- Tú solo golpea antes de que me arrepienta
Cuando vi venir aquel poderoso brazo me aparté instintivamente.
- Lo siento, fue el instinto – le dije ante su cara de asombro – intentaré no moverme
Esta vez si me alcanzó, el dolor fue lacerante, dejándome semi sentado en el suelo y algo atontado, el siguiente golpe me partió el labio y quedé tumbado completamente en aquella caliente arena, sin poder pensar por unos segundos debido al dolor de mi cara, hasta que noté como me levantaban y volvía a la realidad.
- ¿Crees que tienes suficiente? – me sonrió con burla
- Si, suficiente – dije llevando mi mano al sangrante labio - ¡Dios cómo pegas!. No me gustaría ser tú enemigo
- Estoy seguro que sólo te he alcanzado porque te has dejado, no creo que si te hubieras defendido hubiera podido rozarte siquiera.
Levanté los hombros, dejándole en la incertidumbre y me despedí de Ford para volver a la tienda, me encontré a Smity que iba en sentido contrario
- ¡Harry!, ¡estás loco!, venia a buscarte para sacarte de la cabeza esta tontería de que te golpearan, pero veo que he llegado tarde. ¡Que cara te han dejado!
Cuando llegamos a la tienda Hugo me miró muy mal pero no dijo nada, solo se levantó y fue a la mochila a buscar el botiquín, me desinfectó las heridas de la ceja que sangraba abundantemente y la del labio que también estaba partido y me dio un ibuprofeno para el dolor de cabeza y sin una palabra salió de la tienda. Hugo era demasiado sobre protector conmigo y además ahora éramos hermanos.
Sin perder más tiempo me levanté de la silla, todavía algo mareado, y preparé una mochila, con un botiquín, un par de botellas de agua que hechicé para que siempre tuvieran agua y se mantuviera fresca y mi tienda de comida portátil mágica, que encanté para que apareciera ante mi si nos robaban la mochila. Un par de mantas, unas cuantas bridas de plástico por si teníamos que atar a alguien, un par de cuchillos y mi pequeña arma secreta, un pistola de plástico que disparaba rayos invisibles de radio frecuencia, me la había regalado el capitán Magma el día que fuimos al consulado ruso para que me entregaran la condecoración, desde ese día siempre la llevaba conmigo y me había sacado de mas de un apuro, la persona que recibía el rayo se desorientaba y siempre acababa vomitando, eso me daba tiempo a actuar, esa pequeña joya también la tenia encantada para que volviera a mi siempre y no se me perdiese. Cerré la mochila y la minimicé guardándola en el bolsillo de la túnica, me saqué la barba que escondía mi todavía cara de niño y cogí el turbante saliendo fuera, seguido de Smity que había seguido todos mis movimientos sin decir nada.
- Es hora Yousaf – le dije a Hugo que estaba esperando fuera de la tienda
- Si, vamos al bunker, nos están esperando, ¿lo tienes todo?
- Tengo la mochila en el bolsillo
Partimos los tres hacia el bunker donde ya estaban todos esperándonos. Se quedaron mirando mal mi cara pero nadie dijo nada, sabían que era necesario para nuestra cobertura.
- ¿Estáis listos? – preguntó el brigadier
- Si señor
Aparté un poco a William de los otros para susurrarle
- Sabes como me comunicaré contigo, ya lo hemos hecho otras veces, voy a meterme en tu cabeza y oirás mi voz en ella. Cuando quieras contestarme piensa muy fuerte lo que quieres decirme para que pueda entenderlo. Pasaré informes dos veces al día, intentaré que sea a mediodía y a medianoche. Si estamos acompañados solo te diré "bien" hasta que pueda hablar contigo.
Eran las 20:00 horas cuando Hugo y yo subimos a un vehiculo con Tyler y Ford que debían tirarnos en medio de la calle desde el vehiculo militar gritándonos improperios para alejarse de nosotros rápidamente.
Cuando llegamos a la ciudad de Laskar Gah, Tyler disminuyó la velocidad del vehiculo, Ford me agarró del brazo y me susurró buena suerte antes de tirarme del coche en marcha gritando palabras ofensivas y luego tiró a Hugo.
- Aly, hermano, ¿Cómo te encuentras? – preguntó Hugo en árabe, arrodillándose junto a mi con cara de asustado
- No lo sé, me duele todo, creo que con la caída me he dañado una pierna – le contesté también en árabe, con algunas lagrimas cayéndome de los ojos. Pero que buen actor que era… aunque lo de la pierna era real, como dolía la maldita, me levanté un poco la túnica y tenia una herida que aunque no era muy profunda si iba desde la rodilla hasta media pierna y sangraba abundantemente.
Yousef me ató un pañuelo en la herida para contener la sangre y me ayudó a levantarme del suelo mientras un corrillo de hombres nos miraban, susurrando
- ¿Estáis bien? – preguntó al fin uno de ellos
- Si estamos bien, gracias – le contestó Hugo y sujetándome para ayudarme a caminar empezamos a ir calle abajo
Estuvimos un par de horas deambulando por las calles para que nos vieran y luego nos paramos en una plaza donde había una fuente. Bebimos y me limpié la herida de la pierna con agua y nos quedamos quietos, sentados en el suelo, apoyados en una pared de la plaza. Por la noche hacia frío y nos puse un hechizo de calor a los dos. Yousef tenía un brazo protectoramente sobre mis hombros y yo descansaba mi cabeza en su pecho y nos adormilamos.
A la mañana siguiente volvimos a pasear por la ciudad. A mediodía vimos un mercado y nos acercamos a una parada de fruta, Yousef le pidió algo de comida a cambio de que les haría el trabajo que quisieran. El hombre de la parada nos miró fijamente y luego se quedó mirando las heridas de mi cara y la sangre de mi túnica debido a la herida de la pierna.
- ¿Que le ha sucedido?- preguntó señalándome
- Nada, sólo te pido algo de comer para mi y mi hermano y haré el trabajo que me digas
Movió la cabeza afirmativamente, diciendo que le ayudáramos a recoger dentro de una hora y nos dio dos manzanas y dos melocotones para cada uno y un trozo de pan que tenia bajo la parada. Nos sentamos cerca para comer, la verdad es que tenía un hambre que moría y aquella fruta me supo a gloria.
Por la noche volvimos al mercado y Hugo le preguntó al mismo hombre si necesitaba ayuda para recoger. El hombre sonrió e hizo un gesto afirmativo con la cabeza. Nos sentamos a esperar y luego de ayudar a recoger al hombre nos dio varias piezas de fruta que nos llevamos hacia la misma plaza que dormimos la noche anterior, donde volvimos a sentarnos en el suelo para dormir.
Me desperté abruptamente al oír ruido de pasos muy cerca, no abrí los ojos pero noté que Hugo también estaba despierto por la tensión de sus músculos, aunque tampoco se movía. Varios hombres nos cayeron encima y nos sujetaron de los brazos para que no pudiéramos movernos, separándonos el uno del otro. Eran siete y llevaban la cara cubierta, pero no llevaban armas.
- Soltad a mi hermano, está herido – les gritaba Yousef mientras hacia un simulacro de debatirse desesperado, ya que si hubiera querido estarían todos los hombres en el suelo inconscientes.
- ¿Quiénes sois? – preguntó uno de ellos
- Nadie, dejadnos, no somos nadie – continuó debatiéndose Yousef - Soltad a mi hermano
Resultó que Hugo era tan buen actor como yo mismo, nos iban a dar un Oscar como continuáramos con aquella sublime actuación. A mi me tenían con un brazo alrededor de mi cuello, sujetándome fuertemente desde atrás en una posición un poco incomoda, mis instintos me gritaban que me defendiera pero logré controlarme y me quedé quieto como un pajarito asustado.
- Estate quieto o haremos daño a tu hermano – dijo al fin uno de ellos cansado de los gritos de Yousef – Queremos que respondáis a unas preguntas
Al final Yousef se quedó quieto esperando las preguntas, parecía que si habíamos encontrado a los que nos interesaban. Entré en la mente del que estaba hablando y vi retazos de su vida. Era una pieza importante de los talibanes en aquella zona. Hugo me miraba preguntando con su mirada y le afirmé con un leve movimiento de cabeza y seguí quieto para demostrarle que el debía hacer lo mismo
- Eso está mejor, el otro día alguien os vio bajar de un vehiculo militar, ¿Qué hacíais con ellos?
- ¿Bajar? – Gritó Hugo - esos monstruos nos tiraron del vehiculo en marcha porque les éramos inservibles, no sé ni como es que continuamos con vida
- Explícate
- ¿Y como sé que no sois espías de ellos?, no voy a decir nada
- Habla si no quieres morir – le amenazó con una navaja en el cuello
- Tampoco hay nada de interesante en nuestra penosa vida. Nos sacaron de nuestra casa en Geresk, mataron a nuestro padre y se nos llevaron a interrogar, pegaron a mi hermano, y luego nos tiraron porque no les éramos útiles. Ahora no podemos volver a casa, la quemaron, no tenemos nada, ni dinero, ni a donde ir y mi hermano está débil por los golpes recibidos y una herida importante en la pierna que creo que se está infectando.
- Espero no nos mientas
- ¿Para que iba a mentir?, mira la cara de mi hermano y su pierna
Uno de los hombres levantó mi túnica para ver la larga herida que tenia, que volvía a sangrar con el forzado movimiento. Supongo que eso les convenció, nuestra edad también jugaba a nuestro favor, además, ¿Quién seria tan entupido de dañarse él mismo para engañar a los insurrectos?, pues yo, pero ellos no lo sabían. Nos soltaron aunque siguieron vigilándonos y evitaron que Yousef se acercara a mí.
- Ya que no tenéis a donde ir, os vendréis con nosotros, el chico necesita atención médica y reposo, esta herida es muy fea, no os vamos a dejar en la calle. Tú puedes trabajar para mí, mientras tu hermano se recupera, luego ya veremos.
Sin darnos opción, empujaron a Yousef para que avanzara hacia un vehiculo que tenían una calle mas abajo y a mi me llevaron sujeto entre dos, ayudándome a caminar, aunque exageraba un poco mi papel de pobre victima herida, la jodida pierna me dolía realmente.
Se subieron tres de los hombres en el coche, mientras los otros cuatro continuaban a pie, Se colocaron uno al volante, sentando a Yousef a su lado y a mí me tenían hecho un sándwich entre los otros dos en la parte de atrás. En nuestra gran obra habíamos demostrado que yo era la parte débil del dúo que formábamos y que Yousef haría lo que fuera para protegerme. Cerré los ojos y contacte con William "William, ¿estás despierto?" noté los pensamientos de William despertándose y continué "Creo hemos hecho buenos contactos, nos han subido a un coche pero todavía no se a donde nos llevan, te contactaré cuando sepa más" y volví a abrir los ojos, entré en la menta de cada uno de nuestros secuestradores y saqué valiosa información. El destino nos había cruzado con las personas que deseábamos encontrar, ahora solo cabía esperar.
- Chicos, Harry me ha hablado – gritó William para despertar a sus compañeros
- ¿Harry? – dijo Charly
Pronto los seis componentes del equipo estaban despiertos para oír las noticias.
- Los han subido a un vehiculo, todavía no sabe donde los llevan, pero cree que son la gente que buscaban
Eran las cinco de la mañana con lo ya no iban a dormir más, se fueron despejando y se dirigieron a las duchas para asearse y estar preparados por si los necesitaban sus compañeros.
Fueron a recoger algo de comida para desayunar y se retiraron con ella al bunker, era temprano y no había nadie todavía, se dedicaron a preparar las rutas de las carreteras que querían examinar el día de hoy, mientras comían. A las ocho entró el brigadier con su ayudante, pero no le comentaron nada de la información de Harry hasta que no tuvieran más datos.
Decidieron que como el grupo de William no podía hacer nada al no saber la ubicación exacta de Hugo y Harry se dedicarían todos al repaso de las carreteras ganando tiempo al cubrir más kilómetros. Y así pasaron el día hasta que en la noche Harry volvió a contactarles.
