Bueno, aquí dejo el capítulo 2 que me pareció muy Lol.
Ya que mi idea original no se parecía en absolutamente nada pero al final me salió así.
2- Arrepentimiento
- ¿Qué?- Fue lo único que salió de forma algo tosca.
- Yo... simplemente quería disculparme – Y quitó la mano del marco – Pero por lo menos entiéndeme , o inténtalo.
- Joder, ¿acaso crees que no lo intento? - A él tampoco le gustaba el comportamiento tan egoísta que estaba mostrando, pero a veces su vagancia le ganaban.
- Ya veo...-
Antonio estuvo un rato pensando si decir lo o no, ya que sus palabras lo podrían dañar. Al final tragó saliva y se atrevió.
- Tal vez deberías dejar de pensar solo en ti por una vez y preocuparte por lo demás.
Lovino se quedó mirándolo asombrado, hacía mucho tiempo que no veía al español así de serio hablando sobre dicho tema, y aunque sabía que tenía razón no podía sentirse herido y molesto con él.
- Pues sabes qué, ya no volverás a ver tu casa desordenada – Dijo fríamente.
Antonio al escuchar eso sonrió, ya que pensó que lo había entendido e iba a comportarse mejor.
-¿Ya sabes por qué? - Prosiguió el joven italiano.
- Porque vas a mejorar tu comportamiento – Dijo con un tono como preguntando a la vez, pero aún así estaba feliz. Por fin Lovi lo había entendido.
- Maldito iluso... - Susurró, aún así el muchacho de ojos verde lo oyó y no comprendió nada. - Ya que soy una molestia para ti.
- Yo no dije eso – Interrumpió aún así el italiano hizo caso omiso.
- Me voy de esta puta casa -
En realidad Lovino no quería que esas palabras hubiesen salido de su maldita boca. Ahora se sentía incluso peor que Antonio, pero por fuera no lo demostraba.
La sonrisa de Antonio se borró de inmediato. En ningún momento quería que las cosas acabasen de esa forma.
En ese momento lo único que hizo fue apartar la mirada cabizbajo.
Se sentía fatal y todo eso por la broma que minutos antes le había gastado para que se diese cuenta de la situación.
El chico de ojos como el oro no deseaba irse, pero su orgullo se lo impedía. Así que se dispuso a salir de la terraza, pero Antonio lo agarró del brazo.
El contrario simplemente se sorprendió y alzó las cejas.
-Las cosas se pueden hacer de otra manera – Lovino movió el brazo en gesto de que lo soltase, pero su contrario hizo todo lo contrario. Lo tomó más fuerte.
Lovino no dijo nada ya que si lo hacía, sentía que se rompía por dentro y todo sería más difícil.
Al final consiguió soltarse, pero el español no dejó de seguirlo y una vez fuera del járdin este se giró.
-Deja de seguirme bastardo –
Se fijó en Antonio y vio que estaba apunto de decir algo, pero si lo escuchaba sabía que le costaría aún más irse de aquel lugar.
Así que antes de que pudiese decir algo, le colocó el dedo índice en los labios, y el mayor no fue capad de decir palabra alguna.
Por otra parte el italiano se sonrojó por su repentina acción, pero se dio media vuelta para irse.
El español se quedó allí mirando como se iba sin poder hacer o decir algo. Estaba confuso por el día tan (pésimo) movido.
Lovino estaba andando sin sentido alguno y ningún rumbo fijo. Y para colmo había dejado sus pocas pertenencias en casa de aquel idiota.
Se ponía a pensar en Antonio y se enfadaba sin razón aparente.
Prosiguió horas así, golpeando piedras del camino pensando que eran Antonio y mandándolas bien lejos.
Solo paró cuando escuchó su estómago rugir de hambre.
- Debí haber comido más...- Suspiró pesadamente.
No sabía que hacer, solo llegaba a la conclusión de ir a casa de su hermano por mucho que eso le jodiese. No soportaba al idiota patatas, nunca le entró en la cabeza como su (estúpido) lindo hermano podía estar con dicho hombre. Pero bueno, él no era nadie para criticar a nadie ya que ni el propio sabía porque era tan arisco con Antonio en especial.
El español pensaba que Lovino ya se daría cuenta de sus propios errores y esta vez no iba a ir a buscarlo como otras muchas.
Cuando estaba cenando notó que faltaba el gruñón montando algún escándalo por no cenar pasta o cosas similares.
Se quedó mirando el sitio donde solía sentarse el italiano.
-Ya volverá -
Mientras seguía caminando se empezó a sentir cansado y muerto de hambre, así que se sentó en un gran árbol que había por el bosque.
Y encima para su mala suerte vio como caían una tímidas gotas de agua que amenazaban una tormenta.
Se levantó de allí y buscar un lugar donde poder refugiarse de la lluvia, porque ya solo le faltaba coger una hipotermia para sentirse el hombre más desgraciado del mundo.
Con algo de paciencia logró encontrar un saliente de un gran muro de tierra.
Se sentó allí para después acurrucarse.
Mientras tanto el de ojos verdes subía las escaleras para irse a dormir, no quería alargar más ese horrible día.
Cuando andaba por el pasillo pasó por el lado de la terraza y no puedo recordar todo de nuevo...
Una vez llegó al cuarto, miró por la ventana y por fin se dio cuenta de la tormenta.
Si es que tiene la cabeza en otro lugar, concretamente en Lovino. Pero claro, solo por que se preocupaba, nada más.
¿A caso ya estaría en algún lugar durmiendo plácidamente? Pensó que sería lo más probable pero, ¿y si no era así?.
Se acercó al teléfono y sin pensarlo dos veces llamó a Feliciano, porque en otro lugar dudaba que podría estar. Ya que todas sus pertenencias (incluido dinero) estaba aquí.
- ¿Quién llama a estas horas? - Sonó una voz seria inconfundible.
Verás... me preguntaba si Lovi estaba por allí – Al final le explicó lo ocurrido pero sin muchos detalles para no tardar demasiado.
Para su desgracia Ludwig le dijo que no, ni había pasado por allí.
No podría perdonarse si le llegase a pasar algo...
Al final se metió en la cama algo preocupado pero, Lovino ya tenía la suficiente edad como para poder cuidarse sin ayuda de nadie.
También pensó que él era algo sobreprotector con el italiano desde que se conocían, pero (por desgracia) no iba a cuidarlo toda su vida.
Al final cansado de hasta sus pensamientos cerró los ojos.
La tormenta había ido de mal a peor en escasos minutos, la lluvia cada vez era más pesada por lo que hacía que el ambiente fuese aún más frío. Y para colmo unos malditos rayos acompañados de relámpagos hicieron aparición.
Joder.
No podía hacer otra cosa que quedarse allí sentando arrepintiéndose de todo.
Hasta que escuchó un fuerte sonido por encima de él y miró enseguida.
Un rayo había caido justo encima de un árbol que tenía enfrente. Haciendo que una rama bastante pesada se desprendiese de este cayendo encima del italiano sin poder evitarlo.
Notaba un fuerte dolor por todas las partes de su cuerpo donde la jodida rama estaba y también la cabeza, donde al caer al suelo se había golpeado.
Al final todo lo veía nublado hasta que lo borroso se volvió negro.
Continuará...
Uf al final me dio pena Lovino pero no sé, me pareció bien dejarlo así.
También os quiero agradecer a todas vuestro apoyo en este Fanfic~ :3
El capítulo 3 lo subiré mañana o pasado, ya veré.
