¡Tenía que continuar esta serie de drabbles! No me he olvidado de ésta.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, éstos son de su respectivo creador Strike Tanaka.
Advertencias: Demencia, spoilers del manga aunque a estas alturas más de la mayoría ya debería haberlo culminado, creo y rastros O.C .
Dedicatoria: Este capítulo ha sido revisado bajo la jurisdicción de Karma, quién amablemente ha decidido darle su escrutinio, gracias.
Disfruta de la lectura, extraño inquilino.
Diez palabras bonitas para describirlo.
By KellenHakuen
Palabra no. 2 Melifluo.
A veces Lawless se siente solo, tan solo, que empieza a imaginar cosas y termina por escuchar otras.
Él cree que son reales, los demonios que imagina dentro de su cabeza no son imaginarios. Siempre termina por pensar que son verosímiles, después de todo, éstos le sonríen al culminar su función, siempre le saludan agitando la mano y con una sonrisa tenebrosa tras bambalinas.
Están a su alrededor, no tienen forma, ni color, sólo son tenebrosos y muy ruidosos. Se encuentran ahí, en la sombra, en la luz, en un rincón de su mente, inclusive a veces alucina y jura que esta vez son de verdad. Se parecen a Ophelia, lo tratan con cariño y lo convencen de que ella está de regreso pero cuándo está a punto de sujetar su mano y no dejarla ir, éstos se desfiguran en buitres que le sacan los ojos.
Son malvados, nunca los entiende pero ahí están, siempre están. Robándole sus colores, arrebatándole su felicidad, destruyéndole con tanto dolor que es imposible repararlo.
Son ruidosos, demasiado escabrosos, nunca deja de escucharlos; son risas, son gritos, susurros, lamentos, son todo el ruido que lacera en sus oídos, y el silencio que le tortura. Cuándo necesita respuestas, ellos se van, dejándole solo pero cuándo necesita paz, egoístamente vuelven a molestarle.
Pero a veces son agradables y ya no le espantan, lo alejan del dolor. Se transforman en cosas que a él le gustan: pueden ser un público conmovido o a veces una sirena que baila en el mar. En otras ocasiones, dicen que pueden fingir ser sus amigos. Están unidos, eso es un vínculo extraño y reconfortante. No puede pararlos, toman el control de él.
En las entrañas de la ciudad, caminando más allá por un sendero alejado y lleno de polvo. Sueles encontrar el escenario en dónde habita Lawless. Descontrolado suele refugiarse ahí, detrás de bambalinas. Platicando en soledad hacia la pared, gritando cuándo algo sale mal. Desdichado y sin ser comprendido, derrotado ante la soledad.
Escuchó que lo llaman a lo lejos y al voltear hacia los asientos rotos, al aparecer son aplausos de su inminente acto pero ¿Cuándo actuó? ¿Otra vez enloqueció?
Los aplausos dejaron de ser cálidos, ahora se volvieron risas que lo arrastran hacia un hoyo vacío. Le advierten que su teatro se está derrumbando, las antiguas paredes coloridas ahora se vuelven acromáticas. Necesita ayuda pero nadie se la va a dar.
Ellos lo ven caer junto a su teatro. Este teatro es un desastre, el desastre de Lawless.
Lawless presiente que esas voces son como hadas de fuego que revoletean en el aire, nada las detiene, cuervos hambrientos que pululan alrededor esperando una debilidad de su parte. Le asustan un poco pero se quedan grabadas en él, le lastiman pero, aun así él queda hipnotizado con su belleza. Negras y tristes, son como él.
No tienen sentido en este mundo, deambulan como vagabundos esperando un pedazo de compasión, se siente a gusto con su presencia, se siente bien con ellas.
Lo llaman demente pero, él piensa que ellas son más reales que él.
Son como ninfas de bosque, le susurran el oído, suaves, cantos de canario en la mañana que le piden destrucción, lamento y desorden. Le piden descontrol, le piden más de lo que Lawless puede manejar.
Destruye el mundo, le gritan.
Pero él no quiere hacerlo.
Le dicen que el mundo debe sucumbir ante su descontrol.
Pero él no quiere hacerlo.
Sí, si quiere hacerlo, le convencen.
¿Quiere?
Por supuesto que quiere hacerlo, cae ante ellas.
Ante su voz frágil y seductora no hay escapatoria. Lawless no puede evitar caer derrotado ante la belleza de aquellas hadas demoníacas, nadie quiere salvarlo de convertirse en un demonio.
Notas finales.
Muchas gracias por leer hasta aquí, siempre quise experimentar la demencia de Lawless y que quisiera escuchar voces. Espero les haya agradado.
Besitos de chocolate.
