Nanananana Batmaaaan! Perdón…Me salió del alma.

Bueno, aquí dejo el capítulo dos, que en teoría lo iba a subir ayer pero entre unas cosas y otras ahmmm…apenas escribí. Así que…Nananananana Batmaaaaaan!

.0.0.0.

Terra miró el local al que su amiga Aerith la había llevado. Parecía acogedor, aunque con aquel temporal, cualquier lugar le hubiera parecido un auténtico paraíso. Lo único que quería era sentarse, tomar algo caliente y charlar tranquilamente con la morena. Era bastante simpática y le gustaría conocerla.

Miró el pequeño bar y se adentró tras la joven, observando el lugar con curiosidad. No era muy grande, tenía una maquinita en una esquina y una barra no muy larga con cuatro taburetes dispersos por ella, además de algunas mesas. Aerith tomó asiento en una de ellas, instando a Terra a que la imitara. La rubia se acercó a la mesa donde su amiga aguardaba y apartó la silla, sentándose frente a la morena, esbozando una pequeña sonrisita mientras se pasaba las manos por los carrillos, intentando secárselos un poco.

-Hola, Aerith y…ahm…

-Ella es Terra-presentó la joven Gainsborough-. Terra, ella es mi amiga Tifa. Trabaja en este bar.

Terra alzó la cabeza y vio a una chica de su edad, con una larga y lisa cabellera oscura. Tenía un bonito rostro ovalado y no muy moreno, con unos ojos grandes y almendrados de color castaño claro, y vestía de negro. La muchacha esbozó una dulce sonrisa dirigida a Terra.

-Encantada, Terra.

-Igualmente, Tifa…

-Es una chica nueva en la ciudad-continuó hablando alegremente Aerith-. Se encontraba desorientada por Midgar, así que la traje aquí para charlar y tomar algo caliente. Está lloviendo y hace mucho frío allá afuera.

Tifa asintió levemente y se quedó momentáneamente pensativa, dándose toquecitos en la barbilla, girando los ojos hacia el techo. Poco después, volvió a hacer un pequeño gesto con la cabeza y se dio la media vuelta, echando a andar hacia la barra sin haber tomado nota de lo que Aerith y Terra tenían pensado tomar. No le hacía mucha falta, conocía bien a su amiga y sabía que ella pediría un café para entrar en calor. En cuanto a Terra, prefería pedir para ella una taza de chocolate. A pesar de que la rubia estaba sonriente, había visto en sus ojos un sentimiento de tristeza y ella sabía de sobra que para combatirla, lo mejor era un poco de chocolate y una chica como la joven Gainsborough.

-No ha preguntado…-comenzó a hablar Terra con un hilo de voz, apenas un tono más por encima del susurro.

-No te preocupes-la cortó Aerith, sin violencia, sonriente-. Tifa sabe bien lo que hace. Aunque no te tome nota, sabe a la perfección qué es lo que necesitas. Seguro que te sorprende cuando traiga lo nuestro, no se te habría ocurrido ni a ti.

Terra lanzó una risita, divertida. Había sido una suerte para ella haberse encontrado con Aerith, era una persona entretenida y, sin lugar a dudas, se convertirían en buenas amigas. Al menos, ella lo esperaba así.

Tras unos minutos, Tifa apareció con una bandeja algo arañada en la que reposaban dos tazas humeantes, dejándolas sobre la mesa. Suspiró, cogió una silla cercana acercándola a la mesa y se sentó en ella, apoyando la bandeja en sus piernas.

-Hoy ha sido un día un poco ajetreado…Me vendría bien descansar un ratito, ahora parece que la cosa se ha calmado. Seguro que todos están refugiándose en la estación de tren, apelotonados como siempre…Bueno-posó los ojos sobre Terra, sin disimular su creciente curiosidad-. Aerith dijo que eras nueva, ¿verdad? ¿A qué instituto te matricularás?

La rubia cogió con delicadeza la taza, soplando un poco para que se enfriase el chocolate. Aerith tenía razón, Tifa la había sorprendido con aquella bebida. Sin duda alguna, era lo que mejor le sentaría en aquellos momentos de tristeza y soledad. Perdió la vista en el espeso líquido y comenzó a hablar, sin ser muy consciente de lo que decía.

-Mis tíos me han apuntado al centro Shin-Ra…Según tengo entendido, ahí van la flor y nata de la sociedad, por supuesto no serán más que hijos de familias adineradas que lo único que les preocupa es el estatus social…He conocido a mucha gente así en mi ciudad de procedencia y los odio a todos…-apretó los dedos en torno a la taza, quedándose incluso las yemas completamente blancas de la fuerza empleada por la joven-Se burlan de los demás…

-No todos son así, Terra-dijo Aerith-. Tú vas a ir a ese instituto y no eres ese tipo de persona. Además, yo también acudo a ese centro…

Terra levantó la vista, dejando de apretar la taza, y miró a Aerith, esbozando poco a poco una pequeña sonrisa. No podía creerse la suerte que tenía. Esa joven iría con ella, puede que no a la misma clase, pero al menos estaban juntas en el mismo centro.

-Es una pena que yo vaya a la academia Tantalus-comentó Tifa con un suspiro-. No es muy cara, pero qué le vamos a hacer, mis padres no pueden permitirse pagarme un colegio privado como el Shin-Ra. Además, la enseñanza pública está infravalorada-guiñó un ojo-. Bueno, chicas, entran clientes y como Vincent me ha vuelto a dejar aquí tirada…Tengo que atender a esas personas o perderé mi empleo. ¡Nos vemos luego!

Tifa se levantó rápidamente, cogiendo la bandeja, y se puso tras la barra para tomar nota a la pareja que había entrado en el bar. Aerith rio alegremente y se giró de nuevo hacia la joven Branford, llevándose la taza a los labios tras soplar un poco para enfriar el café.

-¿De dónde vienes, Terra?

-Uhmm…De Lindblum. Mi tío Locke es policía y le han dado un caso muy importante aquí, al ser un alto cargo…No sé exactamente qué es lo que ocurre, pero parece ser que Locke es la persona idónea para llevar a cabo la operación, por lo que nos hemos tenido que mudar aquí.

-¿Lindblum? Vaya, eso está bastante lejos…Casi a un día en coche, si no paras a descansar. Tu tío debe de ser una persona muy importante dentro de la policía, me parece un poco extraño que le hayan mandado trasladarse tan lejos. Además, ese caso del que hablas tiene que ser, por la fuerza, un asunto extremadamente confidencial, porque nadie en la ciudad está preocupado sobre algo que pueda ocurrir.

Terra encogió levemente los hombros y dio un sorbo a su bebida, pensativa. Nunca hablaba con sus tíos sobre el trabajo, pero tenía que admitir que sentía curiosidad sobre el caso que le habían dado a su tío. Aerith tenía razón, para que tuviera que trasladarse tan lejos, debería de ser algo bastante preocupante y peligroso, además de confidencial, como bien dijo. Seguro que ni la propia Celes lo sabía. Suspiró, posando la taza sobre la mesa, y desvió la vista hacia la barra, donde la joven Tifa se encontraba ajetreada, limpiando un poco y sirviendo lo que los clientes pedían. No había nadie más allí para ayudarla.

-Aerith, ¿a qué curso vas?-preguntó la rubia, esperando que fuera al mismo que ella.

-Voy a empezar 2º del bachiller biosanitario, ¿y tú? Supongo que también irás a bachiller, ¿verdad?

-Claro, pero voy un curso menos que tú-esbozó una pequeña sonrisita, algo desilusionada-. Iré a 1º de humanidades.

La joven Gainsborough estiró los labios en una gran sonrisa, alegre, y dio un par de palmaditas. Terra la miró sin comprender a qué vendría aquel estado de humor, a lo que Aerith contestó con una carcajada.

-¡Qué bien, irás con mi amiga Yuna! Es una chica muy simpática, seguro que te caerá bien. Si quieres, puedo presentártela. ¿Qué te parece si la llamo y quedamos las tres mañana?

-Me encantaría, Aerith, pero no creo que pueda…Tengo que organizar mis cosas, aun están en cajas. Mañana estaré todo el día ocupada…

-Oh, vaya…Bueno, no pasa nada. Todavía falta una semana para empezar las clases, quedaremos otro día en el que no estés muy ajetreada. Por cierto, ¿dónde vives? Todavía no me lo has dicho.

Terra se llevó una mano a la barbilla ante aquella pregunta, tratando de recordar cuál era la calle que su tía Celes le había dicho. No se acordaba muy bien del nombre; es más, ahora que lo pensaba, no sabía ni cómo iba a volver. No conocía Midgar, no tendría más remedio que pedir ayuda a Aerith para que la llevara hasta su casa…si es que conseguía recordar dónde vivía.

-No sé si mi tía me dijo… ¿Calle Timber, te suena?

-Timber…Claro, el barrio rico de Midgar. Así que vives ahí, ¿eh? Vaya, tus tíos deben de tener mucho dinero para poder comprarse una casa en esa zona de la ciudad. Es un lugar muy bonito, siempre me ha gustado pasear por allí. La gente tiene unos jardines preciosos en Timber, ¿te has fijado? Las flores son grandes, de colores llamativos, y huelen realmente bien. Yo vivo en las afueras de Midgar, con mi tía. ¿Sabes? Un día tienes que venir a ver el jardín de mi casa.

La joven asintió, sonriendo levemente, y dio otro pequeño sorbo a su bebida, algo más fría que antes. De pronto, sonó su teléfono móvil. Dejó la taza rápidamente y sacó el aparato del bolsillo de su pantalón vaquero, viendo el nombre que aparecía en la pantalla. Hizo un gesto de disculpa a Aerith y deslizó el dedo sobre la superficie del móvil, colocándoselo después en la oreja.

-Hola, Celes…Estoy en un bar con una chica que acabo de conocer, en los suburbios y…De acuerdo, de acuerdo, te esperaré en la estación, ahora mismo voy hacia allá. Hasta ahora…-colgó, se guardó el objeto y miró a su amiga, entristecida-Lo siento, tengo que irme ya. ¿Me podrías decir dónde está la estación?

-Te acompañaré, no te preocupes-terminó de tomarse el café y esperó a que su amiga acabase con lo suyo, sin perder la sonrisa-. Así, conoceré a tu tía. Podría preguntarle si puedo ir mañana a vuestra casa para ayudaros a colocar las cosas de la mudanza.

-No, tranquila, no te preocupes por eso-tras acabar el chocolate, cogió una servilleta para limpiarse los labios y se levantó con la taza en las manos, acercándose a la barra-. ¿Cuánto es?

Aerith se acercó a su amiga, dejando su taza sobre la barra, y cogió un pequeño monedero de su bolso, sin contestar a la pregunta de Terra. Sacó unas monedas y llamó a Tifa para que la cobrase, sonriendo a la joven Branford.

-Te invito yo, ¿vale? Bueno, Tifa, voy a acompañar a Terra a la estación de tren. Si tengo tiempo, después me pasaré.

-Claro, Aerith-Tifa miró a Terra y esbozó una pequeña sonrisa-. Espero que nos veamos pronto, Terra. Ya verás cómo te adaptarás bien a Midgar; aunque no lo creas, hay gente que merece la pena.

La rubia hizo un gesto de asentimiento con la cabeza, agradecida por las palabras de la otra joven, y siguió a Aerith fuera del local. La chica de ojos esmeralda lanzó un bufido al ver que el tiempo no había mejorado ni un ápice y, con algo de premura, comenzó a andar hacia la estación, cogiendo a Terra por la muñeca para que esta no se perdiera entre la gente que iba y venía por los suburbios. Apenas unos minutos más tarde, se encontraban ya en el lugar acordado, donde una hermosa mujer de aspecto altivo esperaba, con un paraguas empapado. Al ver aparecer a la joven Branford, dejó escapar un suspiro de alivio y se acercó corriendo a ella, acariciando su cabeza.

-Terra, cielo, ¿qué haces por aquí? No conoces la ciudad, podrías haberte perdido…-alzó la vista hacia la morena, adquiriendo una actitud un poco más fría-Gracias por haber cuidado de ella, jovencita.

-Oh, no se preocupe, ha sido un placer. Terra es una chica muy agradable, nos hemos hecho amigas, ¿verdad?-sonrío dulcemente-Mi nombre es Aerith Gainsborough y voy al mismo centro al que irá su sobrina. Me ha dicho que estáis de mudanza… ¿Podría ir mañana a ayudar? Así, Terra tendría menos trabajo y podría enseñarle Midgar con tranquilidad.

Celes alzó una ceja al oír el discurso de la chica, algo sorprendida por la familiaridad con la que trataba a Terra y a ella misma, como si las conociese de toda la vida cuando, para la mujer, era una completa desconocida…y para su sobrina, también. Se conocían de apenas una hora, pero parecía que Aerith había cogido confianza con Terra y viceversa. Tal vez no sería mala idea aceptar la propuesta de aquella joven, aunque fuese por su pequeña. Se la veía más contenta que cuando habían llegado a Midgar y eso era algo que Celes apreciaba.

-Claro, puedes venir cuando gustes, Aerith. Mi nombre es Celes Chere y vivo en el nº3 del barrio Timber. ¿Sabes dónde es?

-Por supuesto, señora Chere. Oh, toma, Terra-sacó un pequeño papel y un bolígrafo y garabateó un número en él-. Este es mi número de móvil, llámame cuando quieras, ¿vale? Bueno, pues nos vemos mañana entonces. ¿A qué hora podría pasar?

Terra cogió el papel que le ofreció su amiga y miró a Celes, a la espera de que esta estableciese una hora.

-¿Qué te parece a las once, Aerith?

-Bien, no tengo nada que hacer por la mañana, señora Chere. Mañana nos vemos a las once en tu casa, Terra-se acercó a la joven, dándole dos besos en las mejillas, y después se despidió con la mano mientras salía de la estación.

-Gracias por dejar que venga, Celes-comentó Terra cuando las dos entraron en el tren, de vuelta a la plataforma.

-Terra, no me parece bien que te vayas con desconocidos y menos aun, a los suburbios-dijo la mujer, frunciendo el ceño-. ¿Y si te hubiera pasado algo? Además, ya sabes que la gente de los suburbios es algo problemática, por eso están ahí abajo.

Terra giró la cabeza, frunciendo el ceño ante el comentario de su tía.

-No es verdad. He conocido a una chica muy amable que trabaja en un bar de allí. Se llama Tifa y es amiga de Aerith. Si hubieras estado conmigo, te darías cuenta de que lo que me habéis dicho Locke y tú no es cierto. Las personas que viven en los suburbios no son más que gente con poco dinero, eso es todo-calló durante unos instantes y, luego, negó levemente con la cabeza-. Celes…En lugar de hablar de eso, me gustaría pedirte perdón por lo que te he dicho antes en casa. Sé que Locke y tú hacéis lo que hacéis por mi bien, pero…

Celes puso una mano en el hombro de Terra y la acercó a ella, apretándola con cariño, como haría una madre. Apoyó la mejilla sobre el cabello de su sobrina y lanzó una pequeña y despreocupada risita.

-No te preocupes, cielo, sé lo que te ocurre. No le he dado importancia.

La joven cerró los ojos mientras dejaba caer la cabeza en el hombro de la mujer, agradecida porque no se enfadara con ella, y esperó a que el tren subiera a la plataforma. Una vez allí, salieron de la estación y, protegidas de la lluvia por el paraguas, llegaron a su nuevo hogar, donde un despreocupado Locke las esperaba con un delantal, un pañuelo en la cabeza y una escoba.

-¡No veáis cómo está el sótano, mis amorcitos!-exclamó-Hace falta una limpieza exhaustiva, los del servicio que contrató Celes no han puesto un pie allí. ¡Y no me extraña!

Celes y Terra se miraron de reojo y no pudieron evitar echarse a reír al ver a Locke así vestido.

-.-.-.-

-¡Menos mal que hemos terminado pronto!-exclamó Aerith, sonriente-Bueno, aun faltan algunas cosas, pero tus tíos nos han dejado irnos…

Terra siguió a la joven Gainsborough por Midgar, observando el esplendoroso cielo que había quedado tras la horrible tormenta del día anterior. Eran las doce y media del mediodía, hacía una temperatura excelente y, en suma, todo parecía más brillante para la rubia. Sin embargo, había algo que rompía la tranquilidad reinante en aquella calle…

-¡Eres más lento que un caracol!-gritó un joven.

-¡Cállate, pedazo de idiota!-bramó otro como respuesta.

Aerith se giró hacia las dos voces y se llevó una mano a la frente, esbozando una sonrisa divertida al ver aparecer dos motos, rápidas como un rayo. Apenas podía distinguirse a los chicos que las conducían, pero la morena sabía a la perfección quiénes eran aquellos dos locos que iban por la carretera como si fuese un circuito.

-Alguien debería decirle a esos que no está bien correr así…Podrían tener un grave accidente-dijo Terra, preocupada.

-Tranquila, son Snow y Noel, siempre están haciendo ese tipo de cosas. Mantienen una rivalidad constante y da igual que trates de dialogar con ellos, jamás te escucharán. Ambos van al Tantalus, aunque solemos ir juntos cuando podemos.

El chico que conducía la moto que iba en primer lugar frenó en seco, dejando el vehículo aparcado de mala manera encima de la acera, y bajó de un salto, sonriente, mirando al otro joven con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

-Noel, te he vuelto a ganar-comentó, risueño, sacudiéndose los pantalones.

El llamado Noel dio un puñetazo a su moto, lanzando un gruñido de frustración, y cruzó los brazos sobre el pecho mientras miraba a su rival con un odio mal disimulado. Sus ojos claros se entrecerraron levemente y bufó, moviendo sin querer su flequillo.

-Eres un fantasma, Snow.

Aerith cogió a Terra de la mano y echó a correr hacia Snow y Noel, sin perder la sonrisa. El más alto de los dos, un tipo rubio y de espalda ancha, alzó una mano para saludar a la joven Gainsborough y se acercó a ambas, rodeando a la morena con un brazo.

-Aerith, tú por aquí. ¿Cómo te está yendo el verano?

-Bien, bien, gracias por preguntar, Snow-respondió, riendo, quitándose el brazo de encima-. Mira, te presento a mi amiga Terra Branford. Es nueva en la ciudad, hemos quedado con Yuna en el parque.

-Oh, Terra, ¿verdad? Encantado, soy Snow Villiers-se dio unos toques en el pecho, sonriente, y después hizo un gesto hacia el otro-. Y él es mi amigo, el sosainas y perdedor de Noel Kreiss.

El joven moreno y de ojos azules chistó, apoyándose en la moto, colocando las manos tras la nuca en un gesto despreocupado, observando a Terra con curiosidad.

-Puedo presentarme yo solito, Snow, no necesito tu ayuda. Como bien ha dicho el cabeza hueca ese, me llamo Noel, encanta…

-¡Hey, has dicho que vais al parque!-exclamó Snow, interrumpiendo a Noel-Podemos llevaros si queréis, ahora mismo nos bajábamos otra vez a los suburbios. Porque me imagino que habréis quedado en el parque de allí, ¿no?

-Snow, amigo, aunque no te lo creas, hay vida más allá de los suburbios-comentó el moreno, sarcástico, subiéndose de nuevo a la moto.

Aerith suspiró, haciendo un extraño gesto con la cabeza como si tuviera delante de ella dos niños pequeños.

-Vamos al parque de la plataforma, no al de los suburbios. Quiero enseñar a Terra la ciudad. De todas formas, gracias por la oferta, la tendré en cuenta para el futuro-cogió a su amiga de la muñeca y se despidió de los dos chicos-. Que os vaya bien de vuelta a los suburbios…y que no os pille Cid haciendo el tonto por ahí.

-Descuida-comentó Snow, sentándose en su vehículo-. La última vez, logramos torear a Cid. Bueno, Noel, ¿preparado para otra humillante derrota?

-Cállate, idiota.

La joven Gainsborough farfulló algo, sin perder la sonrisa, y continuó andando junto a una sorprendida Terra, que no dejaba de darle vueltas al hecho de que dos chicos pudieran estar haciendo ese tipo de cosas en medio de la ciudad sin salir escaldados. Después de algunos minutos de camino en los que Aerith iba remarcando nombres de calles o edificios característicos por los cuales su amiga pudiera guiarse, llegaron a una gran plaza decorada con zonas verdes y con una elegante fuente en medio. La morena alzó una mano, agitándola a modo de saludo.

-¡Yuna!-llamó, tirando de Terra hasta llegar al lado de la joven.

Yuna, una chica algo más baja que Terra, con el cabello corto de color café, se giró de inmediato hacia la conocida voz de Aerith y correspondió al saludo, sonriente. Fue entonces cuando la rubia pudo distinguir con total claridad el rasgo más peculiar de aquella joven, sus ojos bicolores, azul y verde.

-Hola, Aerith. Vaya, así que tú eres Terra-le dio dos besos a modo de saludo-. Un placer, soy Yuna, como ya te habrá dicho ella. Ayer estuvimos hablando y me comentó que irías a mi misma clase, ¿verdad?

-Eh…Sí, eso parece.

-Lo pasaremos bien, ya verás. Hay gente muy simpática, pero, como en todas partes, también hay otras personas a las que conviene evitar a toda costa, como a Seifer. Bueno, ya te los presentaré cuando comencemos el curso. Oh, por cierto, Aerith, ¿terminaste ya el trabajo que te mandó el de literatura?

La joven Gainsboroguh lanzó un bufido de desagrado, cruzando los brazos sobre el pecho, disgustada con la mención de su profesor de literatura.

-Claro, lo acabé hará un par de días, más o menos. No entiendo por qué insistió tanto en que lo hiciera, aprobé su asignatura con notable.

-Exacto, notable-remarcó Yuna-. Él se esperaba un sobresaliente…Considéralo un aliciente para 2º.

-¿Es que ahora estás de su parte?-hizo girar sus ojos-Terra, un consejo…No te pases con el de literatura. Si te coge manía, date por muerta. En su clase, estate callada, contesta a sus preguntas sólo si se dirige a ti y, por lo que más quieras, nunca, jamás, cuestiones sus fechas de exámenes o de entrega de trabajos, aunque tengas que hacer veinte cosas más para el mismo día.

Terra pestañeó, confusa ante aquella charla. No conocía a ese profesor, pero seguro que su amiga estaba exagerando. Una persona no podía ser tan tiquismiquis, ni tan altivo como Aerith lo estaba describiendo.

-Ah, otra cosa-añadió Yuna-. Según me habéis dicho vosotros, Sephiroth será nuestro profesor de historia, ¿no?

-Eso es-se dirigió de nuevo a la otra joven-. Con él, no hables.

-No respires.

-No pestañees.

-Como si no existieras.

-No levantes la mano para preguntar nada.

-En clase de Sephiroth, hazte la muerta…

-O te matará él mismo-terminó seriamente Aerith.

La rubia dejó caer los hombros. ¿A qué clase de instituto la habían matriculado sus tíos? Su profesor de literatura parecía ser un tipo arrogante y sabelotodo y el de historia, un perturbado que se habría escapado de algún centro de investigación o de un manicomio. Sólo rezaba para que el resto del profesorado fuera medianamente normal.

-Ah-siguió la joven de ojos esmeralda-, y el de educación física, Jecht…Sólo te digo que en sus clases, preferirías que te hubiera pasado un tanque por encima. Suerte tendrás si no te rompes algún hueso durante el curso.

-El padre de Tidus es realmente bruto-confirmó Yuna-. Además, se toma muy en serio sus clases, sobre todo si tiene que ver con el fútbol o el waterpolo.

-El año pasado, una compañera mía, Fang, se fracturó la muñeca jugando al bádminton.

Terra alzó una ceja, confusa por lo que acababa de decir su amiga. ¿Cómo una persona podía hacerse algo así jugando a un deporte como ese?

-¿Bádminton? ¿Qué hizo?-preguntó, curiosa.

Yuna y Aerith se miraron de reojo, esbozando una pequeña sonrisita. Tras unos segundos de silencio, fue la joven Gainsborough la que decidió explicar a Terra qué había pasado en aquella clase.

-El equipo contrario hizo trampas y se pegó con Zell, otro chico de mi clase. Como puedes ver, en nuestro colegio, aunque sea privado y, como tú piensas, de ''pijos'', también hay peleas, como en cualquier otra parte. Y en clase de Jecht se da la ley del más fuerte, para bien o para mal.

Yuna palmeó amistosamente la espalda de la desanimada Branford, esbozando una cariñosa sonrisa, tratando de transmitirle tranquilidad.

-No te preocupes, todo irá bien, ya verás. Nos tendrás a Aerith y a mí para guiarte, Terra.

-Gracias…

La rubia lanzó un suspiro desencantado. Aerith y Yuna eran unas jóvenes realmente amables y las dos le caían bien, pero hubiese preferido seguir en Lindblum…Allí, por lo menos, sus profesores no parecían tan extravagantes como los que podría haber en Midgar.

.0.0.0.

¿Jecht, profesor de educación física? Lo siento, aun recuerdo el I.F.E Dissidia como si lo hubiera escrito ayer XD En fin…Mención a Vincent, jum, ¿por qué será? ¬¬

Perfecto, presentación de Tifa, Snow, Noel y Yuna terminada, tenemos a tres profesores y algunas menciones más a alumnos del Shin-Ra. En el siguiente capítulo empezaré las clases *0*

Bueeeno, pues gracias por los reviews ^^ Sí, lo sé, soy una pesada…Os fastidiáis XD

Pueeees hasta el capítulo que viene, me pondré a escribir…a la tarde, puede…O ahora. No sé. A lo mejor juego a la play. Ya veré lo que hago.

Byeeee!