Ningún personaje de HTTYD me pertenece, es propiedad de sus debidos autores.

Traidora

POV Patán-

Cuando pensé que ya no vería a la chica llorona de los dragones, decide que siempre no les tiene tanto miedo como creía y le pide a su padre quedarse para volverse jinete. Al escuchar la noticia rodé los ojos un tanto exasperado, la verdad era que no me importaba mucho su presencia, aunque al parecer le agradaba mucho a Brincanubes, el dragón de mi tía.

Luego de que esa misma tarde Hipo anunciara que Berk estaba en peligro de ataque, al día siguiente la acompañó hasta Frok, la sorpresa fue cuando regresó con ella atada de manos, Thorberg había intentado matar a Hipo, Freya había preferido traicionar a Fork y regresar como prisionera a Berk, ciertamente me sorprendió su decisión.

Después de que Hipo anunciara las medidas que se tomarían, llevaron a Freya a una celda, donde estuvo siendo vigilada por tres días, hasta que llegó la cuarta mañana.

—Patán, estarás a cargo a partir de ahora de vigilarla, los otros guardias se ocuparan solamente de cuidar a los dragones.

Iba a preguntar el porqué, pero enseguida Hipo fue llamado por Eret y otros vikingos, por lo que me quedé con la mano alzada esperando preguntar, bufé un tanto molesto, ¿Cómo iba a poder lograr que mi querida rubia se fijara en mí sí tendría que estar cuidando a la chica traidora? No me quedó más remedio que subirme a Dientepúa e ir a su celda.

OOoOooOoOo

El atardecer estaba empezando y la chica se había pasado la mayor parte del día en una esquina, apenas había comido sin pronunciar palabra y verla de nuevo ahí era tan interesante como vigilar un Yak. Resoplé enojado, pero no podía hacer nada, ahora Hipo era el líder.

Me encontraba sentado afuera, poco a poco mis ojos fueron cerrándose, claro que no podía dormirme, pero mientras estuviera consiente podría escuchar lo que ella hiciera, pasó sin mayor novedad varias horas más, yo habría cada cierto tiempo los ojos cuando notaba que estaba en demasiada calma, la misma imagen de una figura delgada agazapada en la esquina del lugar, encima de la cama con un par de mantas para el frío.

Reparé en su vestimenta, con el supuesto viaje de nuevo a casa se había puesto un vestido que denotaba su posición de Fork, se mantenía limpio ya que cada día una mujer la acompañaba a lavarse. Su cabello era de un rubio oscuro, y sus ojos eran parecidos a la miel. De pronto abrió la boca, abrí por completo mis ojos esperando a que pidiera algo, pero a cambio de eso comenzó a cantar.

Su voz sonaba de forma suave, reconfortante en una canción de cuna, por un momento me perdí en mis pensamientos escuchando la canción. Era una canción que recordaba al hogar, casi como saborear una fruta esparcida por la Diosa Freya*, al igual que esa chica, logrando traer incluso felicidad.

Los otros vikingos también la escucharon y sonrieron comentando algo parecido a mis pensamientos, yo solo resoplé, hablaron muy alto y no me dejaron terminar de escuchar la canción. Mi mirada se centró en ella nuevamente, miraba por la entrada de luz, de sus ojos caían lágrimas tan brillantes que podría convertirlas en oro**, haciendo honor a su nombre, solo que el Odur** causante de sus lágrimas era su padre.

Negué con la cabeza para luego darme un golpe en la frente, no debía pensar así, la única mujer que debía caber en mis pensamientos debía ser mi hermosa Brutilda y nadie más, me senté en mi silla haciendo un resoplido de enojo por atreverme a pensar así.

—Siento si mi canción le molesto, ya no haré ningún otro ruido. — yo volteé a verla por encima del hombro

—Mejor duerme, la luna ya está en lo alto.

—Buenas noches, Joven Jorgenson. — ella sonrió de una manera casi imperceptible.

Me pregunté si acaso había sido mi imaginación ese breve instante, fruncí el ceño y volteé mi mirada al frente, no tenía importancia, no debía mantener mis ojos en ella para vigilarla, además ya se iba a dormir, de nuevo maldije a Hipo para mí mismo, que día más aburrido.

OOoOooOoOo

Al día siguiente parecía que iba a ser igual de aburrido, hasta que escuché leves sollozos, a los minutos escuché que ya no lloraba, pero luego escuché que comenzaba a caminar por la celda hasta acercarse a las rejas.

—Disculpa, tengo una pregunta.

—¿Qué sucede? —

—¿Ha ocurrido algo desde que estoy aquí?

—Ninguna novedad, Berk ha estado en calma, ¿Algo más?

—¿Cómo te sentirías si estuvieras lejos de Berk, encerrado y considerante enemigo?

—Una mejor pregunta sería: ¿Qué estaría haciendo yo para que mi situación mejorara?, Sentarse en una esquina de la celda sin hacer nada no creo que ayude en algo.

Mi respuesta al parecer le sorprendió, yo sonreí con autosuficiencia, seguramente me había subestimado.

— Tal vez… aprovechar para conocer personas mejores, Berk no deja de darme sorpresas, gracias por responder a mis preguntas, Joven Jorgenson. — esta vez sonrió de lado.

Por alguna razón sentí como la sangre se iba a mi rostro, era la primera chica que me decía algo así. Ella tan solo ensanchó su sonrisa por mi reacción, aunque recuperé la compostura y esquivé su mirada.

—Joven Jorgenson…

—Patán… ese es mi nombre. —

—¿Serás quien me vigile a partir de ahora? — recargada en los barrotes de la jaula.

—Si, Hipo me lo pidió personalmente.

—¿Hipo?, ¿Son cercanos?

—Somos primos de hecho.

—¿De verdad?, que curioso, de no haber preguntado nunca lo sabría.

Y ese fue el inicio de una noche de desvelo conversando, me sentí con mucha confianza hablándole, si me lo preguntaban, por alguna razón, durante la conversación no recordé ni por un momento a Brutilda.


Para comprender el POV de Patán:

Tomando en cuenta que el nombre de Freya es de una diosa a veces era representada conduciendo junto a su hermano Frey, esparciendo frutas y flores para alegrar los corazones de la humanidad.

Por ello Patán compara la voz de Freya con las frutas y flores que esparcía la diosa.

Odur era el esposo de la diosa Freya. Mientras Odur permaneciera a su lado, Freya estaba sonriente y era completamente feliz. Pero Odur era de espíritu inquieto y cansado de la vida sedentaria, abandonó un día el hogar súbitamente y se dedicó a vagar por el ancho mundo. Freya, triste y abandonada, lloró largamente, cayendo sus lágrimas sobre las duras rocas, ablandándolas. Se dice que incluso llegaron a introducirse en el mismo centro de las piedras, donde se transformaron en oro.

Patán al ver las lágrimas relucir por la luz de la luna pensó que incluso podrían transformarse en oro y por ello el Odur causante de sus lágrimas, era su padre, en su caso.

Bueno, decidí subir ahora esta viñeta, porque prácticamente es una transcripción de lo que escribí en mi otro fic: "El conquistador de dragones" pero era clave para que las personas que no siguen esa historia comprendan como fue que se fueron acercando más y que los lectores de las viñetas no se confundan y no tengan que leer el otro FF.

El próximo capítulo si será, al igual que el anterior, inédito por decirlo de alguna forma, no lo pondré en mi otro fic, tan solo en esta serie de viñetas estará, a partir del siguiente tan solo me enfocaré en ellos dos sin necesidad de mencionar lo que ocurre en Berk.

Sin más que decir, gracias por sus comentarios, Nos leemos n.n