Realmente siento el haber tardado tanto, debo decirles que me confié, cuando publiqué el primar cap aún no regresaba a clases, pero después de que volví todo fue un caos creí que todo seguiría normal (suelo llevarme bien con la escuela y los Fics al mismo tiempo) pero las cosas fueron distintas.

Acabo de entrar en el último año de preparatoria y es donde me preparo con mi bachiller para la Universidad, decidí meterme a Social-Humanístico tanto por gusto como por mi próxima carrera y resultó que yo no tengo exámenes y aunque al principio fui feliz después nos dijeron que estos serían remplazados por ensayos a causa de nuestro bachiller. Y aunque siempre me ha resultado fácil hacerlos, no es lo mismo cuando se trata de hacer uno de sabe cuántas páginas para cada materia.

En fin, mi vida ha sido un lío pero este día lo tuve libre y ya he terminado todos mis trabajos para este unidad, así que rápidamente me decidí por actualizar y no hacerles esperar más. Así que después de todo este choro vamosa lo que realmente importa. El Fic.


Enemigos Íntimos

By: Izanami Kuro


Capítulo II


Despertar esa mañana fue como recibir veinte puñetazos seguidos, y aún no habría los ojos. No supo que fue lo más perturbador de ese amanecer, el intenso dolor en su cabeza o darse cuenta de que había dormido en un lugar que no conocía de nada.

Lo primero que notó fue la cama, aún no había abierto los ojos pero supo inmediatamente que no estaba sobre su amado colchón, este era un poco más suave y el aroma era refrescante, completamente distinto a su lecho. Después, cuando pudo ver con claridad cada rincón de aquel cuarto, vio que incluso la estructura era diferente. Parecía la habitación de algún templo japonés, el piso de madera y las puertas corredizas sin mencionar que eran blancas. Todo se veía exageradamente limpio y en orden. Hasta cierto punto macabro.

Fue después que se dio cuenta del dolor en su cabeza molestándole más que el encontrarse en un lugar extraño. Y aunque lo mejor –debía aceptarlo- era quedarse hasta tarde en cama o al menos hasta que el dolor fuera soportable, su estúpido orgullo e instinto de supervivencia le dijeron que debía levantarse e investigar dónde demonios estaba.

—No es como si doliera tanto…— ¡Mierda! ¿Tenía que abrir la boca? El haber hablado le produjo un dolor incluso peor y estuvo a punto de caer de espaldas en la cama.

Había ocasiones en las que admiraba a su orgullo y todo lo que era capaz de hacer gracias a él, un ejemplo, ese mismo momento ¿cuándo fue que se paró y comenzó a caminar? Bueno el punto era que ahora estaba fuera de la habitación en la que durmió y caminaba por un angosto pasillo ¿hacia dónde?, ni él mismo lo sabía.

Apoyaba una mano en la pared más cerca para no caer y con los pies iba tanteando el piso todo esto lo hacía ir increíblemente lento. ¿Pero qué podía hacer?

Caminaba sin ningún rumbo fijado aún, sólo buscaba la salida o una aspirina, lo que encontrara primero, cuando llegó a una especie de sala escuchó movimientos huecos y jadeos provenientes de un pasillo que estaba justo en frente del de donde él había venido. Sintió curiosidad es cierto, así que olvidó un rato la idea de la salido o el medicamento y se acerco lo más rápido y silencioso que pudo hacia el lugar de donde escuchaba el sonido. Tal vez ahí encontraría a su secuestrador o salvador tomando en cuenta que su cabeza estaba vendada del lugar donde seguramente se había golpeado y era la causa de su agonía.

Ahora estaba confundido, ¿debería entrar en la habitación y agradecerle a quien fuera que estuviera allí por salvarle?

Decidió que lo mejor sería echar un vistazo a tal persona sin ser descubierto y una vez que lo viera sabría qué hacer, a veces la apariencia de una persona habla por sí sola aunque digan todas esas boberías de no juzgar a nadie por su apariencia.

Una vez frente a la puerta de donde suponía se encontraba aquel sujeto deslizó la misma con bastante cuidado y asomó la mirada para por fin sacarse de dudas. Lo que vio le parecía realmente extraño, aquel tipo no era otro que Reisi Munakata.

—Oh…

Sabía que el Delegado era mimbro del Club de Esgrima en la escuela, varias veces lo había visto practicar pero siendo sincero era la primera vez que lo veía sin su típico trajesito, o más bien en tan poca ropa.

No llevaba más que un pantalón flojo –bastante cómodo en realidad- y una camisa sin mangas que al igual que el pantalón no era nada ajustada pero se sostenía con fuerza a su piel a causa del sudor. Había que admitir que Reisi era un experto en la disciplina que estaba practicando, y cada uno de sus movimientos era envidiable.

No era tan mala idea quedarse a mirar un poco ¿verdad?

—¿Vas a entrar o qué?

Genial, ya lo había descubierto.

—¿Entrenas incluso estando en casa? Debo decir que es admirable pero, también en cierta manera es triste, ¿no tienes vida social o algo?

—Oh no te preocupes no fue nada Suoh. De hecho hasta fue divertido traer tu pesado e inconsciente trasero hasta mi casa, curar tu maldita herida y dejarte mi recamara para que descansaras, pero no tienes que agradecer.

—Bueno al menos ya sé qué pasó.

Mikoto se adentró a la habitación y se sentó en el centro de esta cerca del lugar donde hasta hace un momento Reisi entrenaba. Mientras su compañero salía del lugar sin decir nada y regresaba más tarde con una bandeja de comida, dos tazas y una tetera. Sin decir nada sirvió ambas tazas y dio a Suoh una de estas junto con la bandeja mientras el tomaba la segunda taza servida y se la llevaba a los labios.

—Tienes hambre.

Después de esa clara confirmación por parate de Reisi,Mikoto procedió a comer sin decir nada.

—¿Qué fue exactamente lo qué pasó para que terminara en tu casa?

—No recuerdas eh.

—Sí lo hiciera no estaría preguntando— Munakata volteo a verle en advertencia justo después de lo que dijo.

—A grandes rasgos, te encontré golpeando vagos luego te desmayaste, tu cabeza sangraba y no se me ocurrió nada mejor.

—¿Sangraba…?

Después de lo que había escuchado las imágenes de la noche anterior fueron revelándose lentamente en su memoria. ¡Ah, sí! Uno de esos tipos llevaba un bate, ¿así que lo había golpeado eh?

—Oh, ya veo.

—¿No vas a agradecer o algo?

—¿Quieres que lo haga?

¡Demonios por qué ese tipo le respondía con una pregunta a cada pregunta que él le hacía!, suspiró.

—Ya olvídalo Suoh.

El resto fue historia incluso fue algo más bien aburrido, es cierto que no necesitaban mucho de las palabras para comunicarse pero aún así no estuvieron mucho tiempo juntos. Reisi lo mandó a acostar para que terminara de recuperarse y "se largara de una vez".

Pasado tal acuerdo Mikoto estaba por irse, de qué hablarían sí ninguno se conocía. Nada les unía y este extraño accidente sólo había sido por algo así como solidaridad, nada más.

—Bueno hasta nunca Suoh.

—Nos vemos en la escuela ¿recuerdas?

—Eso sí te dignas en aparecer.

Suoh rió después de ese comentario y comenzó a andar lejos del recinto de Munakata, este último estaba por entrar a su casa cuando una voz le hizo devolver la vista.

—¡Gracias por todo Reisi!— gritó Mikoto desde donde se encontraba sin detenerse.

Era la primera vez que le llamaba Reisi.


Nos leemos la próxima~