No me pertenece Yu-Gi-Oh! ni ninguno de sus personajes. Es de mi propiedad los OC que conocerán en el siguiente capítulo.

Por favor comenten si agrada.


I

Todo era oscuridad. No se podía distinguir absolutamente nada. No se veía nada. Podría estar caminando por horas y todo sería igual. De repente se escucha un ruido fuerte, que se repite constantemente sin parar. Y cuando menos lo esperas, un par de ojos te están observando. Ese par, de un intenso color violeta, que despiden mucha confianza y poder, te intimidan hasta que ves una luz cegadora…


-¡Dios santo, Lily! ¡Apaga ese estúpido despertador! –Exclamó una voz.

Una chica, que estaba durmiendo en su cama, se despertó de golpe, casi cayéndose de la cama. Le costaba abrir los ojos por la luz pero, estirando el brazo, pudo apagar la alarma del despertador

-¡Deja de quejarte Violet! ¡Vas a envejecer más rápido! –Respondió Lily con todo el aire de sus pulmones. Pudo escuchar que gritaban algo más pero su muy dormido cerebro le negaba escuchar una sola palabra. Se estiró y se levantó lentamente de la cama, caminando hacia su baño para ducharse.

Luego de la ducha, mientras se peinaba se tomó un par de minutos para observarse en el espejo. Tenía el cabello largo hasta la mitad de la espalda, ondulado, castaño oscuro, que cualquier descerebrado dice que es negro; grandes ojos del mismo color; piel clara, pero no pálido zombie; estatura de un metro setenta y dos; delgada. Oh sí, el típico modelo de belleza. Pensó sarcásticamente mientras se reía.

Dejó el peine y salió del baño para volver a su habitación. Esas ojeras cada vez se notan más. Dios, qué mal estoy durmiendo. Hace varias noches, Lily tenía el mismo sueño, que siempre terminaba de la misma forma: el par de ojos que la observaba. Genial, necesito un psiquiatra seguramente. Pensó mientras se ponía una remera azul oscuro, pantalones de skate negros y zapatillas negras.

Salió de su habitación y bajó las escaleras para desayunar con su familia los Parker.

-Buen día –dijo Lily al entrar.

-Buen día –respondieron los miembros de la familia presentes.

Se sentó entre su padre, James, y su hermana menor, Rose. Su madre, Margaret, servía el desayuno mientras tarareaba una canción. Su padre leía el diario mientras tomaba el café y su hermana se untaba con dulce una tostada. En eso apareció su hermana mayor, Violet, "la desgracia de su vida y modelo femenino rompe paciencia".

Tanto Violet, Rose como su madre tenían el pelo rubio, lacio y largo, y los ojos verdes. Todas las mujeres de la familia tenían la misma estructura física, salvo Rose que era un poco más baja. Por otro lado, su padre tenía barba y el cabello canoso, que alguna vez fueron negros, y ojos de color avellana.

-Buen día mamá, papá, Rose –dijo sentándose frente a Lily. –Monstruo.

-¡Qué halagador y original Violet! –Exclamó sarcásticamente Lily.

-Otra vez se te olvidó de apagar la alarma, por más de quince minutos. Debe ser horrible tener semejante cabezota que no se mueve con nada –comentó la hermana mayor sonriendo falsamente.

-Bueno, "querida hermana", quizás no me costaría tanto levantarme si dejara de escuchar la cantidad de estupideces que dices durante todo el día –comentó la hermana del medio cruzándose de brazos.

-Suficiente. Estamos desayunando, un poco de respeto –dijo James cerrando el diario, ganándose un "perdón papá" por parte de ambas. Margaret giró y observó a Lily con detenimiento.

-¿No duermes bien, hija? Esas ojeras comienzan a notarse –comentó mirándola fijo.

-¡Estoy bien! Llevo una racha de un mal sueño, nada más –respondió ella bostezando un montón.

-Pareciera que no vienes bien de hace bastante –comentó Rose por lo bajo.

-Estoy bien –dijo Lily tomando algo de jugo.

-Yo diría que tiene problemas mentales. Deberían internarla en un hospital psiquiátrico –comentó Violet tomando algo de té, ganándose una mirada de reprimenda por parte de sus padres.

-Gracias por el dato. Deberías aplicarlo a ti misma antes de aconsejar a alguien más –respondió Lily molesta.

-No podemos empezar un sábado en paz… -comentó James parándose y poniéndose el saco. Se despidió de todos y caminó hacia la puerta. –Ah, Lily, me llamó William. Dice que él y Dorian volvieron ayer y que estarán en el museo preparando su nueva exposición. Te cuento por si te interesa.

-Gracias, papá –respondió ella sonriendo. Él asintió y abrió la puerta, encontrándose con un par de adolescentes esperando. El de la izquierda parecía que venía de un concierto de rock: vestía jeans negros con cadenas, remera roja de mangas cortas, zapatillas negras. Tenía el pelo corto y negro, y los ojos grises. El de la derecha era un poco más prolijo: vestía pantalones azules, remera blanca de mangas largas y zapatos negros. Tenía el cabello rubio largo hasta la barbilla y ojos color café.

-Ah, Martin y Michael –dijo James suspirando, dirigiéndose primero al de la izquierda y luego al de la derecha.

-¿Qué tal, señor Parker? ¿Está Lily? –Preguntó Michael. James señaló hacia adentro de la casa, dejando pasar al par, que fue directo a la cocina.

-Martin Chase podrías ducharte antes de venir aquí. ¿Qué tal todo Michael? –comentó Margaret sonriendo. Martin levantó un brazo, testeando el olor de la axila, mientras que Michael lo miraba riéndose.

-No, está bien señora –contestó Martin.

-Todo bien Sra. Parker, gracias por preguntar –respondió Michael.

-Ustedes son un par de raros –comentó Violet parándose y alejándose de todos.

-¡Ah qué dolor! ¡La reina del hielo nos dijo raros! –Exclamó Martin con expresión de dolor en el rostro mientras que Michael hacia poses dramáticas. Lily y Rose se reían del par.

-Chase, Mike… saben que los quiero. Pero saben que es temprano para que tenga que lidiar con ustedes, ¿no? –Dijo Lily parándose. Ellos simplemente asintieron sacándole importancia al asunto.

-Bueno, tengo tarea que hacer. Nos vemos chicos –dijo Rose levantándose y saliendo de la cocina. El par de chicos la seguían con la mirada.

-¡Adiós Rose! –Exclamaron ambos.

-¡EY! –Gritó Lily haciendo que el par la mirara. –Ni se les ocurra. Ya se los vengo advirtiendo desde hace bastante: aléjense de mi hermanita. Si quieren salgan con Violet…

-Mujer, ¿quieres matarnos de antemano? –Preguntó Chase asqueado.

-Prefiero quedarme soltero por el resto de mi vida –dijo Mike seriamente.

-Bien. Así me gusta –dijo Lily caminando hacia el living para luego sentarse en un sillón. Chase se sentó a su lado mientras que Mike sacó una revista y se la mostró a su amiga.

-¿Qué te parece? –Preguntó esperando respuesta. Lily la miró con atención. Era el número semanal de "Duelo de Monstruos".

-Ah, me parece una revista –contestó ella simplemente, provocando que Chase le golpeara en la cabeza con la revista.

-¡Además de eso, boba! –Exclamó él. -¿No lo ves? –Agregó abriendo una página y mostrándosela.

-Habrá un torneo nacional de Duelo de Monstruos en un par de semanas. Se llevará a cabo en la sede de Ilusiones Industriales aquí en New York –explicó Mike.

-¿Qué te parece? Podrías inscribirte… -dijo Chase agitando la revista. Lily suspiró, tomó la revista, la cerró y la dejó en la mesa frente al sillón.

-No, gracias –respondió secamente.

-¡Ah, por favor, Lily! –Exclamó Chase molesto.

-Eres la mejor duelista que conocemos. Estamos seguros de que ganarás si entras –intentó convencerla Mike.

-O por lo menos patearás el trasero de varios sujetos –dijo Chase riéndose.

-La respuesta es no. Chicos, por más buena que sea, no me interesa. No quiero competir en un campeonato, me gusta jugar para divertirme –dijo Lily cruzándose de brazos. Chase se cruzó de brazos fingiendo estar molesto.

-Está bien. Tú decides –dijo Mike guardando la revista.

-Gracias… -respondió ella. El grupo se quedó en silencio por un rato. -¿Quieren jugar con el karaoke? –Preguntó tranquilamente.

-¡SÍ! –Exclamó el par de amigos con entusiasmo.


Luego de media hora de juego, apareció corriendo Violet. Les robó el control del televisor justo cuando Chase estaba en la mitad de su mejor canción.

-¡EY! ¡¿QUÉ HACES?! –Exclamaron los tres con odio.

-¡SHH! –Respondió ella cambiando la entrada para ver las noticias. Bueno, "noticias" siendo el programa de chismes…

-¡AH! ¡POR DIOS! –Exclamó el trío de amigos con asco sentándose en el sillón.

-¡SHH! Quiero escuchar… -respondió la mayor de las Parker.

-La asesinamos y la tiramos del Puente de Brooklyn –dijo Lily con odio. El par de amigos asintió con la cabeza. Como no quedaba otra se pusieron a escuchar lo que causaba tanto escándalo.

-Así es gente. Está confirmado que el campeonato de Duelo de Monstruos se llevará a cabo en un par de semanas. El campeonato está organizado por Ilusiones Industriales y su dueño, Maximillion Pegasus, va a estar presente y será el que entregará el trofeo del primer lugar al campeón…

-¡Wui! ¡Qué alegría! –Dijo Lily sarcásticamente, ganándose una mirada asesina por parte de Violet.

-… y eso no es todo. El Sr. Pegasus ha invitado a campeones de todo el mundo para ser espectadores del torneo. Hasta ahora se ha confirmado la presencia de varios duelistas profesionales como invitados para observar el torneo. Nuestras fuentes afirman que el CEO de Kaiba Corp., Seto Kaiba, estará presente… -dijo la presentadora, mostrando una imagen del rostro del famoso duelista.

-¡AHH! ¡Seto va a estar en el torneo! ¡Seto va a estar en el torneo! –Gritó Violet emocionada, arrojando el control por los aires, siendo atrapado por Mike justo antes de que caiga al suelo, mientras que Lily y Chase se tapaban los oídos con las manos.

-¡Huyan! ¡Va a estar así por varias horas! –Exclamó Lily a sus amigos mientras su hermana seguía festejando. El par asintió y salió corriendo de la casa, despidiéndose de su amiga y deseándole "que la fuerza te acompañe". Lily suspiró, pensando en el tremendo dolor de cabeza que sería su hermana durante varias semanas hablando de su preciadísimo Seto Kaiba. ¡Qué idiota que es! ¡Ni siquiera lo conoce! ¿Cómo puede estar así de loca?

Lily, con una mano en el corazón, podía admitir que el dueño de Kaiba Corp. era atractivo, sería idiota negarlo. Además lo respetaba por su habilidad en Duelo de Monstruos y por ser el creador de los discos de duelo. Pero era simplemente eso, no la locura viviente que era su hermana, estando "enamorada" del sujeto sin siquiera conocerlo.

-¡Espera un segundo! –Exclamó Violet volviendo a la realidad. ¿Se va a callar? ¡Dios escuchó mis plegarias! Lily se paró lentamente y comenzó a alejarse de su hermana con la esperanza de escapar. Pero Violet giró bruscamente y la detuvo. -¡Alto ahí monstruo!

-¡¿A quién le dices monstruo, descerebrada?! –Exclamó Lily mirándola molesta. Violet suspiró y sonrió inocentemente.

-Perdóname hermanita. Es que soy envidiosa… -dijo la mayor falsamente. Lily, para nada tonta, no se lo creyó.

-¿En serio? ¿En qué sentido, hermana? –Preguntó.

-Es que tú siempre has sido tan capaz de tantas cosas. En especial en Duelo de Monstruos… -respondió Violet. La hermana del medio la miró sospechosamente. ¿No será tan desgraciada como para usarme? Que yo entre en el torneo para que ella pueda conocer al tal Kaiba.

-No sabía que lo habías notado… -dijo Lily, intentando entender a su hermana.

-Pues sí. Y ahora pienso que te vas a inscribir en el torneo. Y seguramente ganarlo. Estoy orgullosa de vos, hermanita –dijo Violet sonriendo. Pero Lily sonrió también.

-Gracias, mi queridísima hermana. Pero no pienso unirme al torneo –respondió alejándose de su hermana de una buena vez.

-¡¿Qué?! ¿Por qué me haces esto? –Exclamó Violet con enojo.

-¡No te estoy haciendo a nada! Simplemente no quiero participar y punto –respondió Lily muy molesta. Su hermana la detuvo, sosteniéndole el brazo.

-¡Espera! Si no lo quieres hacer por mí, entonces hagamos un trato. Te pagaré si entras… -rogó Violet.

Y con eso, Lily explotó.

-¡¿CÓMO ES QUE ME CONSIDERAS TAN AVARICIOSA?! ¡¿CÓMO PUEDES PENSAR TAN BAJO DE MÍ?! ¡DE USAR MI MÁS PRECIADO HOBBIE COMO UNA ASQUEROSA FORMA DE GANAR DINERO! –Exclamó con todo el aire en sus pulmones. Al escuchar semejante conmoción, Margaret apareció.

-¿Qué está pasando? ¿Por qué tanto alboroto? –Preguntó tranquila.

-Nada –respondió Lily saliendo de la casa.


Lily caminó furiosamente por las calles de New York. Toda persona que se cruzaba en su camino pensaba que iba a desatar el infierno, por lo que la evitaban. Ella siguió caminando hasta llegar al Museo Americano de Historia Natural, el lugar donde siempre llegaban los últimos descubrimientos del profesor William Richardson y su hijo, Dorian. Ambos eran buenos amigos de la familia Parker.

Lily, al ver el museo, decidió entrar, con la esperanza de encontrase con alguno y despejarse de la locura de Violet. Preguntó a la gente de seguridad, que la miraba con desconfianza, hasta que apareció el mismísimo profesor indicando que la dejaran pasar.

-¡Profesor! ¡Qué alegría verlo! ¿Qué tal su viaje? –Preguntó Lily abrazándolo. William correspondió el abrazo sonriendo.

-Muy bien, gracias. Y sabes querida que puedes llamarme William –respondió él soltándola. Ella notó que estaba algo bronceado por sus viajes, pero seguía teniendo el mismo pelo corto canoso y los ojos azules, y vestía el mismo traje azul, con camisa blanca y moño verde.

-Ya lo sé. Pero… es costumbre, supongo –dijo ella. Comenzaron a caminar recorriendo las distintas épocas y culturas exhibidas. -¿Qué encontraron esta vez?

-Pues unas cuantas cosas en nuestro viaje por Grecia. Vajilla, murales, esculturas… varias cosas en sí –explicó el Profesor.

-¡Genial! ¿Qué hay de Egipto? ¿Algo interesante? –Preguntó Lily entusiasmada. William negó con la cabeza.

-No hubo mucho en Egipto. La mayoría de las cosas interesantes están a cargo de la señorita Ishizu Ishtar. Ella está a cargo del museo en El Cairo, donde están los más grandes tesoros del Antiguo Egipto –comentó él.

-¿Y no podrían hacer un acuerdo para que dejen exhibir aquí sus reliquias? –Continuó ella esperanzada.

-Me temo que no –dijo el profesor. –Ella se niega a que esas reliquias estén en otro lugar. Curiosamente dejó que se muestren en un museo en Japón. En Domino, si mal no creo…

-Qué pena. Me hubiese gustado ver algunas cosas… me fascina la cultura del Antiguo Egipto –comentó ella un tanto decepcionada.

-Sin embargo, no tienes ni una carta de Egipto en tu mazo. Ahora a Grecia le has hecho lugar… -comentó una voz detrás de ellos. El par se dio vuelta, notando que allí a un chico joven, alto, de pelo negro y ojos verdes. Vestía una remera blanca, saco negro, pantalones azules y zapatos negros. Se trataba de Dorian, el hijo del profesor.

-Es porque nunca me crucé con una carta relacionada. Pero cuando lo haga… -dijo Lily cerrando un puño y poniendo su cara de determinación, haciendo reír a los Richardson.

-Bueno, yo me retiro. Nos vemos luego, Lily –dijo el profesor retirándose. Ambos lo despidieron, quedando el par de amigos que se miraba fijo.

-Hey Dorian, ¿tengo algo en mi cara, además de mi horrenda cara? –Preguntó ella sonriendo. Él frunció el ceño y abrazó a Lily.

-Odio cuando haces esa broma –respondió Dorian, estrujando a su amiga. –Tu cara es hermosa.

-Ah, Dorian. Me extrañaste –dijo ella correspondiendo el abrazo.

-Claro que sí. ¿Tú no? –Preguntó él separándose.

-No –respondió ella, riéndose cuando él se molestó.

-Ja, ja. ¡Qué graciosa! –Dijo Dorian sarcásticamente. Lily sonrió.

Comenzaron a caminar por el museo, poniéndose al día sobre lo que les había pasado en los últimos meses: las aventuras de Dorian y la entrada de Lily a Juliard, con una beca completa.

-Sabía que entrarías. Tienes mucho talento –comentó Dorian sonriendo.

-No tanto. Pero estoy contenta –reconoció ella. Cuando se dieron cuenta habían llegado a la parte favorita de Lily, la sección egipcia. –No sé qué tiene Egipto… pero es genial –comentó mirando con gran fascinación las piezas.

-Ya me lo habrás comentado unas 500 veces… -dijo Dorian cansado.

-Y me seguirás escuchando –dijo ella sacándole le lengua. -¿Sabías que los egipcios creían en la reencarnación? Imagínate, podríamos ser la reencarnación de personas del pasado…

-Creo que es una locura. Pero si lo que dices es cierto, entonces tú serías la reencarnación de la bella Cleopatra –dijo Dorian, coquetamente.

-¡Ve a decirle eso a tus novias! –Exclamó Lily asqueada. –Yo estoy segura que en mi vida pasada era miembro del ejército del Faraón.

-1º: No tengo novia. Y 2º: las mujeres de esa época no hacían eso… -respondió él orgullosamente.

-¡Lo que sea! –Exclamó ella. Luego notó que su celular le vibró y al sacarlo vio un mensaje de su madre, que le pedía que volviera a casa. –Ah, debo irme.

-¿Te acompaño a casa? –Preguntó Dorian.

-Nah, no te preocupes. No me voy a perder. Nos vemos, Dorian –respondió ella saludando y alejándose de él. El asintió con algo de tristeza en el rostro.