¡OH MY GOOD! Creo que nunca había recibido tantos reviews en un solo capitulo, me hace muy feliz que les guste y quieran que lo siga. Pues he aquí la continuación, espero que sigan leyendo y que disfruten de la lectura.

CIAO

2- Residencia:

El cielo estaba totalmente oscuro, la preción ambiental me probocaba dolor de cabeza y tenía un frío horrible. Suspire y intente taparme con mi chaqueta fina, suspire un par de veces más intentando que mi compañero mostrata algo de amabilidad y me dejara su chaqueta como todo un caballero que se suponía que era. Pero por muchos suspiros que daba no había ni modo de que me diera la chaqueta. Enojada me giré para verlo.

Tenía las manos puestas en los bolsillos, los dientes le castañaban y sus labios comenzaron a tener un color azulado. Era patético. Tenía un novio extremadamente patético.

- Sasuke...-le llamé, esté congelado me miró- ¿Dónde te piensas quedar?

- ¿c-como?- castañeó los dientes.

- ¿Qué donde te vas a quedar a dormir?- volví a decir con un tono más de desagrado.

- En tu casa, eso esta claro...- pareció extrañado de mi pregunta.

Aquello me fastidió bastante. ¿Cómo era posible eso? Durante todo el trayecto en avión se lo pasó durmiendo, cuando quería preguntarle algo remugaba y me decía que le dejaba en paz. Pensaba que al haber tomado el mismo vuelo que yo se supondría que intentaría ser mejor novio, se suponía que me estaba pidiendo que le diera una segunda oportunidad. ¡Se suponía que debía ser totalmente distinto!

Bufé, me enrrollé en la bufanda, cogí mi maleta y comencé a caminar dejándo a Sasuke totalmente solo y descolocado. Me gritaba que le esperara y que el esperara, pero yo seguía caminando sin parar.

El cielo gruño mucho antes de que yo hubiera llegado a mi recidencia. Sasuke estaba detrás mío observando todo con ojos sumamente extraños. Yo me sentía más agusto ya que con mi difunta madre solíamos ir a Londres por su trabajo, pero el, un chico vago y super egoísta y orgulloso nunca había aceptado las ofertas de mi madre para ir juntos. Por eso observaba todo con ojos curiosos.

La lluvía comenzó a caer con fuerza empapándonos totalmente a los dos. Por suerte sabía que llovería, por eso saqué mi paraguas y me resguardé en el. Los ojos oscuros de el me acribillaron, yo pasé de largo. Por lo menos podía suplicar que le dejara medio paraguas, eso le quedaría bien.

Espere unos minutos a que reaccionara, pero este seguía debajo del agua mojándose totalmente. No le entendía absolutamente nada.

Se imponía ante mi la residencia de Sant Charlies. Tenía un gran jardin con varios árboles, una pequeña fuente y un perro jugueton que nos ladró al entrar en los terrenos.

El edifició consistía en dos plantas, con estilo casa tradicional Japonesa, de color pastel, el tejado era marrón y las ventanas grandes y tapadas con cortinas. Sasuke silvó de la magestud de el edificio a mi espalda. Me giré y el encaré.

- Buscate tu casa- le espeté intentando mostrarme decidida, le iba a hacer sufrir un poco.

- ¡¿QUÈ?!- grito sorprendido- ¿¡Por qué!?

- ¡¿Cómo que por que?!-le reproché.

Comenzamos a discutir pegando gritos. Era la primera vez en un año que discutíamos. A lo lejos escuché como la puerta se abría, pero estaba muy concentrada insultando a mi novio para darme cuenta de quien era.

- ¡Hi!- saludo alguién en Ingles.

Ambos al escuchar aquella voz nos quedamos helados. Giramos poco a poco para toparnos con una señora alta, delgada y unos grandes pechos, cabellos rubios y un lunar en la frente.

Mi ingles era básico, así que por lo menos podía defenderme aunque solo fuera un poquito. Antes de abrir la boca busque en mi cabeza las palabras exactas para hablar y no meter la pata. No quería dar una mala impreción el primer día, aunque con la discusión... ya me esperaba lo peor.

Ya mentalizada observé a la mujer, que miraba a mi novio totalmente conmovida. Luego le observé y me quedé de piedra al escucharlo hablar con voz sumamente melosa en un ingles perfecto.

Quería gritarle, jalarle de los pelos y maldecirle, tenía todas las papeletas para romper nuestra relación, además seguramente el se lo estaría esperando. No simplemente había estado engañandome todos los años fingiendo que me quería, si no había subido al avión sin ningún motivo aparente y se había encaprichado en vivir en el mismo lugar que yo. ¿Acaso quería arruinarme la vida?

Intenté pensar con claridad mientras desempacaba las cajas con todos los libros y materiales necesarios para el día siguiente. Podría ordenar la habitación el fin de semana, además tenía un problema mucho peor que la estancía de Sasuke en mi casa. ¿Cómo se lo explicaría a mi Tía?

Ella era la directora de la residencia, pero ahora se encargaba del cuidado la mujer que nos abrió la puerta, que por las palabras de Sasuke entendía que se llamaba Tsudane.

Gracias a mi tía había podido encontrar la mejor residencia de Londres, además a pocos kilometros del hospital donde comenzaría a trabajar el día siguiente.

Tenía el escritorio totalmente ordenado y en la mente la mejor escusa del mundo para disculparme con mi tía y explicar la presencia de ese ser de sexo masculino. No me importanría en absoluto su presencia si fuera en otro lugar, pero en una residencia solo de chicas... nose.. creo que me debería preocupar mucho, bastante demaciado...

Volví a repasar mis opciones antes de llamarla, tenía el teléfono en la mano y apunto de marcar el número. Pero en ese mismo momentos los grandes brazos de Sasuke se me entrelazaron en la cintura, sus manos separaron mi pelo del cuello y luego rozó sus labios en mi nuca. Temblé. Con manos fuertes me giró hasta estar frente a frente, sus labios se posaron en mi frente, ojos, mejillas y labios. Poco a poco fueron bajando hasta llegar a mi escoté y el teléfono se me calló de la mano. Se me olvidó mi nombre, lo que tenía que decir, la hora, el lugar y el momento... solo tenía algo muy claro. Sasuke estaba en Londres conmigo...


¿Qué les parece? ¿lo continuo?