Gracias por todos los reviews! no estaba segura de que como sería recibida la histo debido a que es bastante...fuera de lo común, pero gracias por darle al menos la oportunidad :).


Castle miró a la mujer que tenia al frente y contuvo la respiración.

Guau. Fue lo que pensó.

Sus ojos la miraron de pies a cabeza, deteniéndose en sus caderas, su fina cintura y luego en sus pechos, sin ningún tipo de disimilo. Estaban apretados en una camiseta roja y hacían que su pulso y su respiración simplemente se aceleraran.

-¿Te puedo ayudar en algo?.-Preguntó ella divertida.

-Eh…-Él seguirá mirando sus pechos y Kate apretó los labios para no sonreír.

-Hey, aquí arriba.-Dijo alzando las cejas y notó que él se sonrojaba un poco.

-Rick…digo, mi nombre es Rick, soy…amigo de Chuck, digo Charles.-Dijo él volviendo a perder la mirada en el cuerpo de ella.

-Oh claro, por favor pasa, pasa.-Ella puso la mano en su hombro y una especie extraña electricidad recorrió la espalda de Castle.-Si te digo la verdad es un alivio que llegases ahora porque estaba a punto de ser impuntual yo sola.

-Siento haber llegado tarde, es solo que…

Kate rió.

-Hey no pasa nada. Me acabas de salvar de un sermón, créeme.-Le dijo sonriéndole ampliamente, su mano volvió a ponerse en su hombro haciendo que Rick se tensara al notar como una erección amenazaba con traicionarlo.

Se sentía como loco e hipnotizado por su sonrisa y por la forma en la que olía. Además no podía dejar de mirar sus pechos.

Qué guapa es por dios.

Hermosa.

Era como una diosa. Una diosa con un cuerpo de infarto. Un cuerpo que lo desquiciaba.

Dejó que ella se adelantara un poco y admiró su cuerpo desde su espalda. Tragó hondo y carraspeó tocándose la entrepierna, intentando que su amigo en el sur se calmara, pero con cada paso que daba ella, Rick sentía que se ponía más y más duro.

Ninguna mujer había tenido nunca este efecto en él.

Se preguntaba quien seria esta asombrosa mujer, no se había presentado.

Finalmente ambos entraron al comedor, en donde la chica misteriosa se sentó a su lado y Castle se encogió intentando que el bulto en sus pantalones no se notara. Saludó a Chuck y este le sonrió diciéndole que era genial que hubiese venido. Él no pensaba lo mismo, porque ya no sabía cómo sentarse para ocultar su erección.

Pudo notar como la madre de Chuck lo miraba con los ojos entrecerrados así que apartó la vista.

-Katherine, tu padre y yo estamos un tanto molestos de que no nos avisaras que regresarías.

Castle se sorprendió. Entonces ella tenía que ser la tía de la que Chuck hablaba todo el rato. ¿Por qué nunca le dijo que estaba tan buen y era tan joven?, bueno probablemente no iba a decirle "por cierto, mi tía es la mujer más hermosa que verás en tu vida y con la que tendrás todas estas imágenes impuras en tu mente virgen que no podrás sacarte nunca", pero aun así.

Kate miró a su madre y suspiró mientras la cena era servida.

-Sabía que no tenía que hacerlo, madre. Rebecca se encargaría de ello.-Miró a su hermana con una mueca divertida.

-Bueno, por supuesto que tuve que hacerlo, sabía que tu no lo harías.

-O sea ¿que el hecho de que no puedas callarte nada, no tiene que ver?.

-¿Me estás llamando chismosa?.

-Chicas, chicas.- Jim interrumpió a sus hijas. Desde pequeñas habían discutido como perros y gatos debido a sus diferentes personalidades.-Por favor, ya sabéis que no me gustan las discusiones en la mesa.

-Con estas dos es imposible, Jim.-Rió divertido Casey.

-¿Vas a quedarte en Nueva York de una vez por todas, Katie?.-Jim era el único que no la llamaba Katherine en la familia.

-Esa es la idea, si.-Dijo llevándose un bocado del delicioso pollo que habían preparado.

-Gracias al cielo.-Dijo su madre.-Era hora de que pararas un poco. Ahora deberías encontrar a un marido y…-Kate rió entre dientes pasándose la servilleta cuidadosamente por los labios.

-Sabía que no perderías la oportunidad para recordarme eso.

-Sabes que lo digo por tu bien. Ya tienes treinta y un años, los años pasan y…

-¿Y…?. –Dijo mirándola divertida.-No voy a casarme aún, madre. Tienes que aceptarlo de una vez.

-El problema es que eso llevas diciéndolo durante años.

-¿Enserio cada vez que nos veamos tendremos la misma conversación una y otra vez?.-Se reclinó en la silla.-¿Qué pensará nuestro invitado?.-Castle que había estado con la cabeza baja todo el rato debido a lo que la voz de Kate estaba haciendo con su dolorosa erección, levantó un poco la vista sintiendo como todos los ojos estaban clavados en él.

Miró a Kate y esta le miró divertida.

-¿Y este jovencito quién es?.-Pregunto Johanna.

-Es amigo de Chu…de Charles.-Dijo Kate mirándolo y viéndolo tenso.

A pesar de tener la misma edad que su sobrino, realmente aparentaba más. Unos veintidós o veintitrés.

-¿Ah si?.

-Sí, abuela, es mi invitado.

-Mi nombre es Rick.-Dijo Castle mirándola.

-¿Vais al mismo colegio?.-Le preguntó Johanna.

-No, no voy al mismo colegio que Charles.

-Ah.-Contestó Johanna como si dijera un "lo sabía".

-Pues a mí me parece genial que seáis amigos aunque no estéis en la misma escuela.-Intervino Kate y Castle fue consciente una vez más de su presencia a su lado.

Tragó hondo revolviéndose otra vez en la silla, intentando ocultar su entrepierna con el mantel.

-Claro que si, a Rick y a mí no nos importa eso. Compartimos otros intereses.-Comentó Chuck con media sonrisa mirando a su amigo que seguía con la cabeza baja.

La cena siguió con Castle intentando ocultar la evidencia de su atracción por la tía de su amigo, y Kate divirtiéndose con los comentarios de su familia. Últimamente más que molestarla, le divertían enormemente. Porque había aprendido a no darle importancia a sus púas y a sus comentarios con dobles sentidos.

Luego del postre y de que sus padres finalmente se fueran, no sin que su madre le recordara lo desastrosa que era su vida y que su padre le dijera cuanto la había echado de menos, Kate salió al enorme jardín con el que contaba la casa y vio a su sobrino y a su amigo a lo lejos fumando.

Sonrió divertida acercándose y los vio intentando esconder los cigarrillos.

-Oh por favor. Os he visto desde la puerta.-Se metió la mano dentro de la chaqueta y sacó su caja de cigarrillo encendiendo uno.-No me voy a chivar.

Ellos la miraron unos segundos y luego se relajaron dando un par de caladas a sus respectivos cigarrillos.

-No te creas que las cenas de nuestra familia son siempre así.-Le dijo a Castle.-A veces son peores.-Dijo luego y ambos adolescentes sonrieron.

Ella le dio una calada a su cigarrillo y vio que el chico miraba la grama fijamente, como si no quisiera mirarla a la cara.

Además había notado que tenía una sonrisa preciosa.

-¿Y hace mucho que sois amigos?.-Preguntó casualmente.

-Sí, un par de años.- Respondió Chuck.- Castle y yo nos conocemos desde que tenemos unos catorce.

-¿Castle?.

-Así es como le gusta que le llamen.

-Pues Castle parece no ser muy hablador.-Dijo mirándolo.-Mi nombre es Kate por cierto.

Él la miro de reojo y asintió.

Seguía igual de arrebatadora. Nunca se había sentido tan atraído por una mujer, y sentía que si seguía cerca de ella iba a tener otra erección, porque solo el sonido de su voz le excitaba.

No entendía que le estaba pasando.

-¿Charles?.-Escucharon la voz de Rebecca.

-Mierda.- Castle y Chuck tiraron los cigarrillos al suelo y Kate rió divertida fumando tranquilamente el suyo.

-Charles, ¿podrías venir un segundo?.

-Mierda, va a olerme el aliento.

-Toma.-Kate le tendió una menta y le guiñó un ojo.

-Eres la mejor.

-Lo sé.-Rió y Chuck se fue dejándola a solas con su misterioso amigo.-Entonces, Castle…-Esta vez él sí que la miró.-¿Eres de verdad así o es la técnica que utilizas para atrapar a las chicas?.

-¿Cómo?.

-Todo ese aire misterioso y de chico malo.-Lo señaló con la mano en la que tenía el cigarrillo.-A las chicas nos gusta.

Él volvió a apartar la vista metiendo la mano dentro de su chaqueta y ella sonrió.

Él sonrió a medias y la miró.

-¿Si?.

-Claro.-Se miraron divertidos.-Seguro debes tenerlas a todas loquitas.

El rió entre dientes.

-La verdad es que no.

-Mmm ¿no?.

-En realidad soy un desastre con las chicas.

Ella notó que él volvía a mirarle los pechos.

-No me imagino porque.-Dijo divertida llevándose el cigarrillo a la boca.

-Eh.-Chuck se acercó.-¿Quieres subir a jugar con la Xbox un rato?, aun es temprano.

-No se…-Rick deseaba irse cuanto antes.

No soportaba lo que la presencia de Kate le hacía a su mente y sobre todo a su cuerpo.

-Os apuesto veinte dólares a que os gano a los dos.-Escuchó que decía la tía de su amigo lanzando el cigarrillo a un lado.

Castle la miró frunciendo el ceño.

-Nos ganará, tenlo por seguro.-Comentó Chuck resignado mientras todos se encaminaban a la casa.


Kate reía mientras jugaba con los chicos y comían chocolate y alguna que otra chuchería que ella había traído desde Rusia. En realidad lo mejor de Rusia era el alcohol, pero los chocolates y uno que otro caramelo también eran muy recomendables.

-¡Joder, tía, como le estas pateando el culo a Castle!.-Exclamó Chuck prorrumpiendo en carcajadas.

-Pero claro que lo estoy haciendo.-Dije ella moviendo sus dedos sobre el mando de la Xbox.-Y aquí…-Comenzó a decir.-…es donde acabo contigo, Rick.-Dijo victoriosa mientras en la pantalla se escuchaba un gran estruendo y gemidos de alguien muriendo.-¡Yeah!.-Gritó contenta chocando los cinco con su sobrino.

Miró a Castle y lo vio sonriendo divertido.

-Eres buena de verdad.-Dijo el chico.

-¿Quién crees que enseñó a este?.-Dijo sonriendo y Castle fue consciente de nuevo de la cercanía de ella.

Quizas había ganado porque era buena, pero él no estaba concentrado. Porque ella estaba a su lado, muy cerca, en uno de los tantos pufs que tenia Chuck en la habitación, mientras los tres estaban en el suelo. Había estado todo el tiempo pensando, imaginando, imaginando como seria besar a Kate, como sería su cuerpo desnudo, como serían sus pechos, como se sentirían en sus manos. Y un montón de cosas más que lo tenían muy mal.

-Creo que ahora sí debería irme. En casa se enfadaran si llego muy tarde.-Dijo poniéndose serio.

-Quieres huir por mi culpa.-Le dijo Kate sonriendo y Castle tragó hondo. ¿Cómo se había dado cuenta? ¿Sabría las cosas que él había estado pensando?.-Porque te he dado una paliza monumental.-Continuó luego haciendo reír a Chuck.

Él soltó el aire que había estado conteniendo y sonrió a medias.

-Estoy seguro de que podré vengarme.

-Cuando quieras.- Le dijo ella sonriendo.

-Venga, vamos afuera perdedor.- Chuck que se había puesto de pie le estiró la mano para ayudarlo a levantarse.-Gracias por los chocolates, tía. Estaban buenísimos.

-De nada. Pero, no le digas a tu madre que te los di luego de que ya habías comido el postre.

-Ni una palabra.

-Adiós, Castle.

-Adiós.-Se despidió el chico con una mano.

Kate se quedó mirando la puerta divertida. Era una lástima que hubiese sufrido tanto en la vida, porque parecía muy buen chaval. Además era sumamente guapo. Para su edad, quería decir. Frunció el ceño. Ella no consideraba a los chicos de su edad guapos, generalmente. Pero Rick lo era.

Se puso de pie dispuesta a irse a su habitación, cuando se encontró a su hermana en el pasillo.

-Hey, Becca, ¿Qué hay?.-La aludida la miró con una mueca y con los brazos cruzados.-Cuando haces eso te pareces tanto a mamá que es casi acojonante.

-¿Sabes lo que es acojonante?, que tu teniendo treinta y un años te comportes igual a cuando tenias dieciocho. ¿Es que no piensas madurar nunca?.¿Jugando videojuegos, enserio?.-Meneó la cabeza.

-¿Sabes?, lo que me encanta de venir aquí son estas charlas gratuitas sobre lo mucho que debo cambiar mi forma de ser.-Sonrió.-Lo malo es que ni tú, ni papá, ni mamá, podéis hacer nada al respecto.-Se encogió de hombros.-Buenas noches hermanita.-Dijo dándole una palmada en el culo que hizo que Rebecca la mirara furibunda.


Castle miraba a los chicos que estaban apiñados cerca de aquel bar. Era un bar de mala muerte que estaba en un barrio bastante peligroso de Nueva York. Pero en realidad a él eso le importaba poco. Había visto muchas cosas a su corta edad, y un par de vándalos y matones y un par de prostitutas no lo asustaban.

-Hey, tío, ¿estás seguro de esto?.-Escuchó la voz nerviosa de Chuck y lo miró.

-Si estás cagado, puedes irte, lo haré yo solo.

-No, no es eso…es que aun no sé como lo haremos. Ellos son no menos de diez y nosotros somos solo dos. Además no veo que tengan allí tu patineta. Mira, mi tía me trajo una nueva, te puedo dejar la mía…

-No estoy haciendo esto solo por la patineta.- Apretó la mandíbula.-Lo estoy haciendo por venganza.-Continuó luego con voz lúgubre.

-Vale, repíteme el plan.

-En algún momento van a entrar al bar. Siempre lo hacen. Esperaremos y recuperaremos mi patineta que se que está dentro de ese auto.-Miró a su amigo con media sonrisa.-Luego lo quemaremos.-Señaló el galón de gasolina que había conseguido gracias a un amigo.

-No sé, tío…suena peligroso.

-Será divertido, venga. ¿Estás cagado?.

-No, no.-Chuck apretó los labios.-Sabes que estoy contigo hasta el final.

Castle asintió una vez y esperaron en silencio mirando desde lo lejos como aquella peligrosa pandilla hablaba y mostraban sus armas abiertamente.

Sabía que no podía atacarlos de frente. Sería demasiado peligroso y sabia que ellos llevaban ventaja. Pero no iba a quedarse de brazos cruzados ahora que sabía quién tenía su patineta.

Un tal Shadow. Un chico cuyo prontuario era bastante aterrador.

Pero a Castle eso le daba igual.

La recuperaría y haría pagar a ese imbécil y a su pandilla.

Una vez que los hombres terminaron de alardear fuera del bar, entraron a este y Castle y Chuck se acercaron rápidamente al auto.

-Vale, ¿Dónde puede estar la patineta?.-Le preguntó Chuck.

-No sé, fíjate en el asiento trasero. -Chuck miró a través de la ventana pero tenía vidrios polarizados.

-No puedo ver nada.

-Quita. -Castle sacó un tubo y le dio al vidrio con fuerza, rompiéndolo.

-¡Tío!.-Exclamó Chuck asombrado.

Castle rió divertido.

El auto empezó a chillar y Castle metió la mano cogiendo la patineta que estaba sobre el asiento trasero exactamente.

-Dame la gasolina.- Chuck lo obedeció y Castle comenzó a rociar el carro que no dejaba de chillar.

Rocío el maletero, el motor y los asientos.

-Joder, que nos van a ver, apura…

-Shhh.- Metió la mano dentro de la sudadera y saco una caja de cerillas.

Prendió una cerilla con una gran satisfacción, y la lanzó al carro que comenzó a arder enseguida.

-¡Venga, tío, corre!.-Chuck había empezado a alejarse.

Algunos transeúntes comenzaron a acercarse atraídos por las llamas.

Castle admiró su obra de arte una última vez y echó a correr, pero justo cuando dejaba atrás la calle en la que se encontraba el bar, un auto de policía que justamente estaba haciendo algunas rondas en el vecindario, se paró delante de él y de Chuck.

-Oh mierda.-Murmuró Chuck frenando en seco.

Se escuchó una gran explosión y Castle miró hacia atrás viendo como el auto volaba en pedazos.