Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer pero la historia es mía.
-Hola-dije en un tono antipático.
-Que lindo recibimiento-dijo y bufé.
-No me interesa-le dije-¿Qué quieres?
-Am…déjame ver-e hizo como si estuviera pensando-irme de aquí.
-Wow, ya somos dos los que quieren que te vallas-dije y el sonrió.
-Bueno, ni modo me tengo que quedar lamentablemente-dijo y gruñí-ahora metámonos a la casa antes de que empiece a llover-dijo y me quede parada y cruzada de brazos, no iba hacer lo que él me dijera.
Jacob me miró de mala gana así que se acercó a mí y le aguanté la mirada.
-No pienso moverme-le dije y el suspiró y me cargo y me puso sobre sus hombros.
-¡JACOB BLACK, BAJAME EN ESTE INSTANTE!-grité, no me importaba que me escucharan, lo odiaba.
Me ignoró y siguió caminando, estaba roja de coraje y vergüenza.
Me bajó en el umbral de la puerta.
Gruñí y me metí a la casa, solo alcancé a escuchar que se reía.
-¿Qué pasó Bella?-dijo Charlie divertido, ¡Había visto la escenita!
Me sonrojé y negué.
Fui a la cocina, necesitaba despejar mi mente y no lanzarme a Jacob y pegarle.
Respiré y me calmé un poco.
Volteé y enfrente de mí estaba Jacob serio. Me sobresalté.
-¿Qué quieres?-dije con tono hostil y el suspiró.
-Nada, no te preocupes-dijo y lo miré con odio. Ya me iba a ir de la cocina cuando me agarró por el brazo y me pegó a su cuerpo caliente, en el sentido de temperatura, y me tomo de la cintura.
-Suéltame-amenacé.
-No-dijo y se empezó acercar a mí- ¿Qué tienes contra mi?-dijo y lo mire a los ojos ya que mi mirada estaba en sus labios.
-¿Qué te importa?-contesté rápido necesitaba alejarme de él.
-Estás nerviosa-dijo y se acercó más a mis labios.
Antes de que perdiera la fuerza que me quedaba lo empujé con mis manos haciendo que me soltará de la cintura y me acerqué a él y le di una cachetada.
Sentí una punzada de dolor recorrer en toda mi mano.
-Ah-me quejé y la sujeté con mi otra mano.-Dios-chillé.
Jacob se dio cuenta y trató de ayudarme.
-Quítate imbécil-le grité y fui al congelador y agarré una bolsa con hielos y me la puse.
-¿Qué pasa Bella?-dijo Charlie cuando entró.
-Creo que me fracturé la muñeca-dije y Charlie me miro extrañado.
-¿Con que?-Jacob se rió y lo mire con odio.
-Golpeando mi cara-dijo y Charlie también se carcajeó, bufé.
-¿Por qué te golpeó?-dijo Charlie entre risas, ahorita se le iba a quitar la risa.
-Por tratar de besarla-dijo y Charlie sonrió.
-Eso hijo-dijo y rechiné los dientes, salí de ahí y fui hacia mi camioneta, iría a que revisaran la mano.
-Bella ¡Espera!-gritó Jacob y caminé más rápido.
Ya me iba a subir cuando Jacob me agarró por la cintura e hizo que nos viéramos a los ojos.
-¿Qué?-dije me dolía tanto que no quise pelear.
-Yo manejo-dijo y asentí, él, me miró sorprendido.
Todo el camino estuvimos callados, la verdad seguía enojada por lo que me hizo.
Llegamos al hospital y nos sentamos en la sala de espera, luego de esperar media hora llegó un doctor, pálido, guapo y alto. Jacob gruñó y lo volteé a ver, estaba arrugando la nariz como si oliera mal.
-Isabella-dijo el doctor
-Bella-corregí, odiaba ese nombre.
-Soy el doctor Carlisle-explicó y asentí, me revisó la mano y la apretó un poco y gemí de dolor-es solo un pequeño esguince se te va a pasar, solo que tienes que usar un cabestrillo-dijo y gemí de frustración.
-¿Por cuánto tiempo?-preguntó Jacob con voz hostil
-Uno o dos meses
-¡¿Meses?-dije y el asintió volteé a ver a Jacob y lo fulminé con la mirada.
Salimos de ahí y a Jacob se le quitó su cara de asco.
-Te odio, por ti tengo que llevar esto por casi dos meses-dije y él me miró arrepentido.
-Lo siento, jamás pensé que me ibas a golpear sino te hubiera detenido, no soy tan blandito como tú piensas-dijo y lo mire confusa pero decidí ignorarlo.
Jacob se subió en el lado del piloto y yo del copiloto, estaba cansada y no quería hablar ni nada por el estilo.
-¿Cómo te sientes?-dijo Jacob calmado mientras manejaba.
-¿Cómo quieres que me sienta?-contesté con otra pregunta lógica.
Asintió y mejor volteé a ver a la ventana.
Cuando llegamos a la casa las luces estaban apagadas, así que entramos y traté de prender las luces así que me adentré, un poco, a la casa.
-Bella, no entres-dijo Jacob y me jaló hacia el.
-¿Por qué demonios te tendría que hacer caso?-dije mirándolo directamente a los ojos.
-Por favor-dijo me sorprendí, hasta ese momento no me había dicho ningún por favor, así que le hice caso.
Jacob me estaba abrazando por la cintura y tenía cara de preocupación.
-¿Qué ocurre?-pregunté amablemente.
-Tenemos que salir de aquí, ahora-dijo y me guió hacia la camioneta y me subí al igual que él.
Manejó lo más rápido que pudo y llegamos, después de cruzar carretera, a un como pueblo con muchas casas.
-Jacob ¿Qué te pasa?-dijo y me miró ya que estacionó la camioneta.
-Nada, tranquila-dijo y salió de la camioneta y lo seguí.
De nuevo me abrazó por la cintura y me pegó a él mientras caminábamos hacia una casa.
Entramos y estaba una mujer con el cabello agarrado y con una cicatriz en una parte de la cara y un hombre con el torso desnudo y unos pescadores.
-Jacob, ¿Qué haces aquí?-dijo el hombre pero no lo miraba a él sino a mí.
-Necesito hablar contigo-dijo Jacob entre dolido y serio, lo mire y su cara se veía contraída por el dolor.-Sam
El se fue con el tal Sam y yo me quede con la chica.
-Hola soy Emily ¿Tú eres?-dijo amablemente Emily
-Bella Swan-contesté extrañada por la actitud de Jacob- ¿Sabes lo que ocurre?
-No, estoy igual que tú-dijo y empezamos a platicar, Emily era muy agradable.
Después de unos minutos entró Jacob con Sam.
-Bella-dijo Sam y lo miré- te quedaras con nosotros esta noche-dijo y lo mire confundida.
-No puedo, tengo que ir con Charlie-dije y Jacob negó.
-No, te vas a quedar en mi casa tengo que explicarte algo-dijo y lo miré, después de lo que pasó esta noche ya no sentía precisamente odio hacia él.
-Pero…
-Aguanta-dijo Jacob y asentí dándome por vencida.
Fuimos a su casa y cuando entramos Jacob se le llenaron los ojos de lágrimas.
-¿Estás bien?-pregunté y me miró y asintió.
-Bella siéntate-me senté al lado de él en un sillón.- ¿Tú crees en cosas sobrenaturales?
-¿Es enserio?-dije, esto era una muy mala broma pero siguió serio-pues no mucho que digamos…
-Ok-dijo- no quiero que me creas un loco ni nada por el estilo pero si existen, aquí hay unas leyendas que dicen que descendemos de lobos-dijo y enarqué una ceja- y sus enemigos mortales eran los "Fríos" que son vampiros-explicó.
-Y esto ¿A qué viene?
-Ese gen se transmite de generación en generación y yo tengo ese gen-dijo y lo mire como si estuviera loco.
-¿Me quieres decir que eres un hombre lobo?-dije y el asintió- ahora si que enloqueciste-dije y me iba a parar cuando el me sostuvo de mi mano buena.
-Es enserio y te lo puedo demostrar-dijo y me jaló hacia fuera de la casa.-No te vayas a espantar, no hago nada-dijo y negué, esto era la locura extrema.
Pero me tragué mis palabras cuando Jacob empezó a temblar y de pronto tenía enfrente de mí un enorme lobo cobrizo.
-¿Jacob?-dije y el lobo se acercó a mí y me lamió la mano.- ¿Cómo es esto posible?-dije y el lobo se fue a un arbusto. Lo seguí y en ese momento vi que estaba Jacob parado ahí.
-¿Me podrías traer ropa y ahora te explico?-dijo y asentí fui a su casa y entré a su habitación y saqué la ropa.
Fui hasta donde se encontraba y se la entregué.
Se la puso y vino conmigo.
-Es posible por el gen que me transmitieron mis antepasados-dijo y recordé lo que hacían y palidecí.
-Entonces tú…
-Mato vampiros-terminó la frase.
-¿Existen?-dijo y asentí-¿Y por qué me lo dices a mí?
Entramos a la casa y nos sentamos nuevamente en el sillón.
-Porque esta noche en tu casa había uno-dijo y me preocupé.
-¿Y Charlie, Billy?-dije y a él se le escapó una lágrima-Jacob…
-Están muertos-dijo y no pude evitarlo, me solté a llorar.
-NO, NO PUEDEN ESTAR MUERTOS, NO PUEDEN…-empecé a gritar y me paré dispuesta a ir a mi casa y verificar que estaban vivos pero se me hizo imposible ya que Jacob me abrazó, empecé a golpearlo con la mano sana hasta que me sujeté a él y empecé a llorar en su pecho.-No pueden…-seguía repitiendo.
-Lo siento-dijo Jacob que también estaba llorando por la perdida de su padre, los dos habíamos perdido a nuestros padres por esas malditas cosas.
Toda la noche me la pasé llorando por mi pérdida al igual que Jacob hasta que nos quedamos dormidos.
