-Capítulo 1-
La mañana antes de aquel trágico suceso, el pequeño Loki buscaba a Thor por las salas del reino sin tener éxito. Habían quedado en encontrarse para que el mayor de ellos pudiese asistir como público a la prueba que determinaría si el pequeño había pasado el primer nivel de sus conocimientos sobre magia.
Para Loki suponía un examen muy simple, ya que no había tardado en progresar en aquel ámbito de forma destacable. Su maestro incluso había comentado que el pequeño de los Odinson parecía tener un don nato para la magia, apunte que el propio Odín no había tardado en felicitar a su hijo, aunque no tanto como le hubiese gustado a Loki. Con los primeros manejos de Thor con la espada había sido mucho más ferviente en felicitar a su hijo. Incluso hicieron una fiesta en su honor por su comienzo en el camino que le llevaría a ser un gran guerrero. Loki no lo debatía, sabía que su hermano era tan bueno en la lucha como él en la magia y en un futuro, podrían llegar a ser los mejores. Pero no entendía por qué el Padre de todos no mostraba el mismo ímpetu con los conocimientos sobre magia como con los de lucha, quizás era porque Odín nunca había utilizado la magia más allá de su propio poder divino.
Después de pasearse por cada posible lugar dónde podía encontrar a Thor, sin dar con él, Loki desistió con un suspiro, fijando su mirada en uno de los centenares de candelabros que iluminaban las estancias del gran palacio. Aquella calidez siempre le había parecido muy acogedora al niño, y más después de la nevada que había caído sobre el reino la noche anterior, bañándolo todo en blanco.
Aun así, Loki nunca había sufrido el frío ni siquiera a la intemperie, y por extraño que pareciese, incluso disfrutaba más de un buen invierno que de unos aposentos caldeados. Así que olvidándose por un momento de su prueba de magia, fue directo a los exteriores del recinto para ver una vez más la nieve que cubría todo el paisaje. Y fue entonces cuando vio lo que tanto andaba buscando, a Thor.
Pensó en lo tonto que había sido por no caer en la cuenta de que le faltaba buscar en el lugar más obvio en el que su hermano pasaba las horas: el patio de combate. Una gran circunferencia de suelo de piedra, ahora cubierta de nieve, rodeada de varios escalones que subían al nivel del piso. Allí estaba Thor, aunque sin espada y acompañado por una niña de su misma edad, Sif.
Loki perdió rápido la sonrisa en cuanto la vio a ella, sin gustarle la idea de que estuviese distrayendo, como siempre, a su hermano, o peor aún, que pudiese unirse como público a su examen si se lo recordaba a Thor frente a ella. Quedándose a unos metros, apartado de ellos, sin que los otros dos se hubiesen percatado de su presencia, los contempló en silencio con el ceño ligeramente fruncido.
Tanto Thor como Sif mantenían una semejanza envidiable, ambos con cabello rubio y brillante, ojos azules y casi igual de altos, con esos cuerpos que ya habían abandonado la niñez, a diferencia de Loki. A los dos hermanos solo les separaba un año de diferencia, pero aquellos dos chicos habían madurado tempranamente y sus figuras empezaban a definir lo envidiados que serían físicamente en poco tiempo. Hijos de dioses, si había algún patrón para reconocerlos, todos debían parecerse a Thor y Sif. Si no fuese porque ella parecía intentar coquetear con él a cada hora del día, se les podría considerar hermanos, no solo por el aspecto parecido. Sin poder evitar sentir envidia de aquellos pensamientos, Loki se preguntó porqué él tenía que ser tan distinto a ellos, con aquel cabello oscuro y rasgos aniñados que pasaban desapercibidos para el resto de personas, llevándose aquella pareja toda la atención y halagos. Él era el hermano de Thor, y no aquella niñita con rizos de oro que intentaba ser el centro de todas las miradas, sobre todo las del hijo mayor de los Odinson.
Ambos jóvenes jugaban a lanzarse bolas de nieve entre risas risueñas, corriendo de un lado a otro de la pista, pareciendo haberse olvidado del resto del mundo. Así que Loki dio por sentenciado que no habría manera de meter a su hermano en palacio, ya que incluso él se veía tentado a saltarse el examen y permanecer allí en el frío. ¿Quién no preferiría un buen juego con la queridísima Sif antes que un aburrido entreno de magia?
Dando media vuelta, decidió ir al aula que le tocaba, pero antes de haber dado dos pasos siquiera, una bola de nieve le dio en toda la coronilla, llevándose las manos rápido al cabello ahora mojado. Volviéndose molesto hacia los dos chicos, encontró a ambos mirándole mientras reían, Thor de forma alegre mientras que Sif con una sonrisa de burla. Ninguno de los dos se aguantaba, ni Sif a Loki ni Loki a Sif. Estaba asumido.
- ¡Hermano! ¿Qué haces ahí que no bajas a jugar con nosotros? ¡Vamos, únete! ¡Mira cuanta nieve!- le animó Thor cogiendo un montón de nieve para moldearla después y lanzársela a Sif en forma de bola, ésta esquivándola con un grácil salto hacia atrás aún por el vestido del mismo color que sus ojos, que misteriosamente, ni mucho menos le complicaba los movimientos.
- Déjalo, es un aburrido. Le da miedo descubrir que no tiene fuerza ni para tirar una bola de nieve- le picó Sif poniendo los brazos en jarra, quizás no con tanta malicia como interpretó Loki, que la fulminó con la mirada.
Niña tonta, una niña tonta y creída era aquella Sif del demonio, pensó Loki, que al momento se consoló al recordar que por mucho que aquellos dos hubiesen crecido físicamente, claramente él era mucho más maduro mentalmente. Si pensaba tentarle a seguir su juego con aquellas infantiles mofas, iba lista. Aún así, Loki cogió un puñado de nieve a sus pies y fue moldeándola hasta que solo quedó una bola que cabía dentro de sus finos dedos. Quizás no fuese tan mala idea después de todo dejarle el pelo chorreando a Sif, pero no por sus burlas, sino porque simplemente no la soportaba.
- Claro que la tengo, ¡mira esto!- Le lanzó la bola con todas sus fuerzas, pero ella ya estaba preparada y volvió a esquivarla con insultante facilidad, riendo más que antes.
- Ni siquiera me has rozado.
Más molesto aún, no tardó en hacer otra bola rápidamente, pero ella se le adelantó de nuevo, consiguiendo darle de nuevo a Loki, esta vez en la ropa. El niño decidió entonces cambiar de posición y tirársela mientras corría, consiguiendo al fin darle en la falda. Sif maldijo agachándose para volver a coger munición y Thor sin dejar de reírse de ambos, se llevó la siguiente bola de Loki en la espalda. Así empezó la guerra. Olvidándose de toda envidia y rencor, los tres chicos por unos minutos solo fueron tres amigos divirtiéndose en la nieve.
- ¡Loki es un gigante de hielo!- le chinchó su hermano al verle con el pelo más blanco que negro después de la última bola lanzada contra él.
- ¡Mentira, lo serás tú, ya verás ahora!- se defendió Loki siguiendo el juego ya con otra masa de nieve en las manos, que ni siquiera se habían entumecido aún estando sin guantes a diferencia de las de los otros dos chicos. Y deseando que aquel tiro lo diese como vencedor, algo extraño ocurrió y la bola que le lanzó fue directa al ojo derecho de Thor, más fuerte y densa que ninguna otra. El chico soltó una queja de dolor y se llevó las manos al rostro, para sorpresa y luego preocupación de sus dos compañeros. Sif fue la primera en atenderle, acercándose a él y pidiendo que apartase las manos para ver el golpe.
- No es nada, no es nada.- les tranquilizó Thor después de dejarles ver su rostro y parpadear para recuperar la visión- A Thor, hijo de Odín, no le va a vencer un poco de nieve.- comentó con tono risueño y orgulloso, tan típico de él.
- Me da igual de quién seas hijo. Ese ojo se te está poniendo morado, vamos a la enfermería.- ordenó Sif imitando el tono que utilizaba su madre cuando no aceptaba réplica. Mientras tanto, Loki no supo qué hacer más que permanecer apartado viendo como su oportunidad de tener la atención de su hermano se iba al garete. Sería injusto pedirle que se olvidase de la enfermería y se marchase con él después de haber sido él el responsable de su mal.
- Está bien… Pero que conste que estoy perfectamente.
- Lo que tú digas, machote.- le siguió la corriente Sif, acompañándole a la entrada del palacio, pero al pasar junto al pequeño de los tres, le dirigió unas últimas palabras.- No volveré a decir que no tienes fuerza, pero intenta no saltarle un ojo a alguien para demostrarlo, ¿quieres?
Loki apretó los puños al escuchar eso, pero no dijo nada al sentirse demasiado culpable, viéndolos marchar. Lo cierto es que le hubiese gustado decir unas cuantas cosas, para empezar pedir perdón a Thor, pero su hermano era demasiado fatuo para aceptar las disculpas de un daño que no quería reconocer. Y luego acusar a Sif de robarle a su hermano con cualquier escusa, con cualquier movimiento de pestañas o de cabellera rubia, esa que los tenía locos a todos.
Esa que recibía elogios cuando ni siquiera se la cuidaba ella misma, sino sus criadas. ¿Qué mérito tenía darle valor a algo que ni siquiera habías ganado tú con tu esfuerzo? Y en cambio, a ella se le hinchaba el pecho y cada vez parecía más pedante alardeando de ser la princesa más bonita y con mejor cabello de los nueve reinos. Loki quería quitarle aquella idea de la cabeza, dejarle claro que si alguien tenía que salirse con la suya, sería él y no una niñita por muy guapa y encantadora que fuese.
Y en ese momento, se le ocurrió la mayor idea que había tenido nunca. ¿Quería llamar la atención por su aspecto? Él conseguiría que todo el reino la mirase, sin duda que lo haría, pero no para bien. Con una sonrisa que nunca antes se había visto en el rostro de Loki hasta el momento, empezó a tramar los detalles del gran plan, dispuesto a llevarlo a cabo aquella misma noche.
Y mientras pensaba aquello, no llegó a fijarse en el detalle que tenía más cerca de él, en la bola de nieve que le había lanzado a Thor y permanecía intacta en el suelo. Y es que no era de nieve, sino de hielo. Hielo propio de Jötunheim, la tierra de los gigantes de hielo.
¡Muchas gracias por leer esta historia! Me alegraría mucho que dejaseis algún comentario para saber vuestra opinión y de paso, motivarme a seguir.
Y perdón a las amantes de Sif. Yo adoro a esta guerrera, pero tengo entendido por los cómics y las leyendas, que antes de que ocurriese todo esto, era una niña bastante malcriada. De todos modos intentaré no hacerla muy odiosa xD
Si hay cambios del mito a este escrito, que conste que lo estoy adaptando a mi manera, sigo gran parte de la historia pero prefiero no centrarme en la real, más bien en cómo podría haber sido de hacerlo flashback en la película.
