Me tardé un poquito en terminar este capítulo porque realmente lo leía y lo leía y no me gustaba nadita, aún no me agrada del todo, pero… bueno… jejejejejeje… prometo que en los próximos se pondrá mejorcito, " y si no… pues… este… algo tendré que hacer jajajajajajaja!

Ya los dejo leer….

La oficina era muy amplia, con grandes libreros a los costados repletos de libros de todos tamaños, algunas pinturas barrocas que daban una sensación de solemnidad y hasta el fondo, un escritorio de madera muy pesado y un ventanal cuya vista abarcaba todos los edificios de la escuela. Cada vez que entraba a ese lugar, Haruka sentía un escalofrío recorrer su espina.

-Vaya vaya, nuevamente recibo su visita- escucharon una voz desde el escritorio. Haruka se acercó un par de pasos, lentamente, y se detuvo unos segundos, dudoso, antes de levantar el rostro y ver a la mujer que le hablaba. Era una mujer mayor, con las facciones delicadas pero la mirada penetrante, se notaba que tenía una gran experiencia y un carácter muy fuerte.

-Si, jejeje… ya ve cómo la extraño- respondió el joven rubio llevándose una mano a la nuca en señal de nerviosismo. Michiru, quien se encontraba a un paso detrás de él subió la mirada y negó ligeramente con la cabeza, con una expresión de preocupación en el rostro. Haruka alcanzó a verla al extremo de su ojo y esta reacción le indicaba que había metido la pata.

-Por eso te encanta meterte en problemas- dijo la madre superiora acomodándose los lentes. –¿Ahora qué fue lo que ocurrió?- preguntó volteando a ver a la hermana que estaba detrás de los chicos.

-Se metió al edificio de las chicas de nuevo- respondió Sor Rose con una expresión un tanto molesta –Interrumpió las clases, alborotó y molestó a las chicas y….

-Oiga, no es para tanto, si me sigue echando tierra me va a ahogar- dijo Haruka interrumpiendo a la hermana.

-… y es un majadero contestón que me dijo ¡pingüino!- alzó la voz sor Rose poniéndose roja del coraje. La madre superiora no se esperaba la parte final de la respuesta y, primero, se sorprendió, y después trató con todas sus fuerzas de no carcajearse frente a ellos, acción que logró disimular bien, pues ninguno lo notó.

-Ya basta- dijo la madre superiora alzando la voz. Los tres presentes voltearon a verla y agacharon la cabeza avergonzados. –Bueno, que el señor Tenoh se meta en problemas ya es pan de cada día, pero usted señorita Kaioh….- volteó a ver a Michiru quien bajó más la mirada –Entiendo…- dijo la madre superiora dando un fuerte suspiro –Siempre los problemas por los que apareces en mi oficina están relacionados con el pésimo comportamiento de tu hermano- la directora volteó a ver a Haruka quien hizo un gesto de arrepentimiento.

-Señora directora, todo es mi culpa… yo me llevé a Michiru a la fuerza, ella no tuvo nada que ver. Si quiere castigar a alguien que sea sólo a mi…- suplicaba Haruka.

-De que tienes la culpa, no lo dudo Haruka- dijo la madre superiora en un tono serio.

–Ahí está, entonces no tiene que castigarla – dijo el joven rubio con una sonrisa un tanto falsa, tratando de convencerla.

-Yo lo estaba ayudando a escapar- dijo la chica de forma inexpresiva –Haruka no me obligó, yo lo hice porque quise… porque no quería que lo volvieran a regañar- su rostro ahora se tornó triste, realmente no le gustaba que se metiera en tantos problemas. La madre superiora negó ligeramente con la cabeza y dio un fuerte suspiro.

-Comprendo, pero, Michiru, aunque sea tu hermano y quieras protegerlo, es el momento de que se haga responsable de sus acciones y madure- dijo la mujer mayor en un tono calmado, tratando de animar a la chica. –Y antes de que rezongues, Tenoh, ya tengo el castigo perfecto para esta ocasión- Haruka se quedó con la boca a medio abrir, realmente le cortó la inspiración. –Como te gusta tanto hacer ejercicio y, últimamente haz perdido un poco de respeto a las normas de este colegio y a todo lo que estudiar aquí implica…- el joven aguantó la respiración nervioso de escuchar el castigo que le venía –tendrás que limpiar el altar y lavar las bancas de la Iglesia- dijo finalmente la madre superiora.

-¡¡¡¿QUÉ!- el rubio se quedó con la boca abierta – ¡¡¡pero si son como mil!

-Pero no te preocupes, como a tu hermana le gusta apoyarte y se preocupa tanto por ti, no creo que le importe compartir el castigo contigo- dijo con una sonrisa la madre superiora volteando a ver a Michiru, quien abrió los ojos a su máximo, pero aceptó su culpa y se quedó callada. Los dos jóvenes se voltearon a ver y con un gesto de arrepentimiento y culpa, dieron un gran suspiro y al dar media vuelta para salir de la oficina –Por cierto Michiru- dijo la madre superiora antes de que se fueran.

-¿Si?- preguntó la chica un tanto inexpresiva.

-Por favor trata de enseñar a tu hermano a vestirse. No sé por qué siempre que aparece en esta oficina llega todo desaliñado y despeinado- Haruka estaba a punto de replicar algo pero Michiru lo empujó fuera.

-Si señora, no se preocupe, yo me encargo de eso- dijo Michiru con una sonrisa ligera, se despidió con una reverencia y después salió del lugar dando un suspiro enorme.

Un joven de cabello negro se encontraba en su habitación leyendo un libro, recostado sobre su cama, cuando escuchó el azote de la puerta. Bajó unos milímetros el libro para ver sobre él a quien lo interrumpió.

-Vaya, por el azotón puedo afirmar que te cacharon y te dieron un buen castigo- dijo el joven viendo como el recién llegado aventaba su mochila sobre la cama junto a la suya.

-Ahora si la regué…- dijo el otro joven aventándose a la cama de espaldas.

-Bieeeeen Haruka- dijo el otro en un tono sarcástico –nada más dime, ¿cuándo no la riegas?- bajó el libro y se sentó en la orilla de la cama con la mirada fija en el otro joven, quien ya se había acomodado con la cabeza recargada sobre sus brazos.

-Involucré a Michiru- dijo Haruka en un tono algo molesto.

-¿Otra vez?- preguntó el joven de cabello negro en un tono entre sorprendido y molesto.

-Seguramente ahora si no me va a volver a hablar- dijo el rubio dando un fuerte suspiro.

-No lo creo, tu hermana es la chica más buena, linda, sensata, comprensiva, hermosa….

-¡Oye!- gritó Haruka algo exaltado -¡Tranquilo Takuma, estás hablando de mi hermana!- se paró de la cama y se puso frente a su compañero con una expresión amenazante.

-Calma, calma, sólo te lo decía para que te des cuenta de que te va a perdonar, no tienes nada de qué preocuparte- dijo Takuma levantando las manos para calmar a su amigo, quien terminó sentándose de la cama. –Dios, pero qué carácter.

-Nos tocó limpiar, prácticamente, ¡toda la Iglesia!- dijo Haruka echándose hacia atrás. Su compañero lo vio levantando una ceja.

-Creo que tienes razón… Michiru no te va a volver a hablar nunca más- dijo el joven asintiendo con la cabeza y dándole una sonrisa burlona. El rubio volteó a verlo con una mirada que lo podía atravesar y negó con la cabeza volviendo a recostarse.

Miércoles 2 de agosto de 2006

Ahí ta, cómo lo miran…. Jejeje…. Por favor dejen algún comentario, si les gustó o si no, para ver qué se le puede hacer a esto "