NOTA: los personajes no me pertenecen, todos son obra y creación del mangaka Tite Kubo y sólo dos personajes son producto de mi imaginación.
2.
Antes de ir a casa esperamos para hablar a solas con Yamamoto para dejar en claro nuestros términos, mientras esperamos algunos de los shinigamis del escuadrón 1 nos mira raro, algunos susurran cosas y otros nos miran con asombro. Posiblemente debe ser por las Haori que tienen el emblema de la división cero. Escucho los gruñidos y maldiciones de Mizuo a mi lado, lo miro y esta hirviendo bajo su expresión glaciar.
— De verdad estas actuando como un niño berrinchudo Mizuo.— le digo y el gruñe y señala las puertas de donde salimos.
— Ese idiota esta ahí.— me dice.
— Mizuo... — suelto.
— ¿Desde cuándo es capitán?.— añade.— si el esta aquí entonces no haré esto Mei.
— Me da igual Mizuo.— Lo miro.— Eso ya quedo atrás, ya lo olvide. Y quiero que tu también lo hagas.
Un silencio melancólico inundo el ambiente, Mizuo toma mis hombros haciendo que lo mirara a los ojos.
— Mei. Lo siento.— Me dice y me abraza.— soy un idiota.
— Lo se. Se que eres un idiota— le respondo y el ríe al igual que yo, nos separamos al escuchar las puertas abrirse y de ellas salen los capitanes, algunos de ellos o más bien la mayoría se nos acerca para platicar un poco.
— Es fabuloso que estes de capitana Mei.— dice Unohana.
— Sólo es nuestro deber Unohana- Sama.— responde Mizuo y la abraza, hace años que no vemos a nuestra mentora, la que nos enceño a pelear sin necesidad de usar la Zanpaku-tō.
— Si que han crecido mucho Mei, Mizuo—. Dice Ukitake.
— Espero que se queden un buen tiempo. Verdad capitán Kuchiki — dice Kyōraku haciendo que miremos hacia el capitán pelinegro el cual nos mira sin ninguna expresión alguna. Quito los ojos de el y escucho gruñir a mi hermano.
— Sólo estaremos aquí hasta que se elimine a Aizen Sousuke.— responde por ambos.— No planeamos estar aquí permanentemente. Jamás.
— Es una pena.— Komamura aparece detrás nuestro haciendo que Mizuo se ponga nervioso por su gran altura y por su apariencia.
— Supongo.— respondo y una risa maniaca resuena en el fondo, miramos y vemos al capitán de la onceava división. Kenpachi Zaraki el loco maniaco se nos hacerca y me señala con su espada desgastada.
— He escuchado que eres la más fuerte de tu familia.— me dice lamiendo su boca.— Pelea conmigo.
— No. Mi padre lo era, hasta que murió— le digo y este suelta una ráfaga de viento dispuesto a atravesarme pero lo detengo con la mano.— No tengo intenciones de pelear.
— Eres muy fuerte pero no rápida—. Dice volviendo a soltar un ataque esta vez solo me nuevo unos centímetros de donde cae su espada.
— Ya olvídalo.— le suelta Mizuo tomando su espada.— si peleas con ella morirás aunque seas fuerte.
— Es por eso que están aquí capitán Zaraki.— le comandante Yamamoto aparece y es cuando Mizuo y yo nos alejamos de Zaraki para ir con el.— Mañana serán nombrados capitanes y se les presentará a sus tenientes.
— Bien. Hasta entonces.— dice Mizuo y desaparecemos con el Shunpo.
