Advertencia: Algo de Spoiler. No representa gran parte de la trama, pero sí recomendaría estar al corriente. Saga de Ennies Lobbies.

II. ¿PERDIDO?

Bufó con fastidio; se sentía bastante irritado. Tenía tanta urgencia y el mundo parecía ponerse en su contra, ¿acaso Franki había cambiado los planos y modificado al Sunny?..., sí, eso debía ser, porque de lo contrario él ya hubiese llegado a su destino hace mucho rato. Nunca se perdería en su propio barco.

¡Zum!

Sacó un poco la katana de su funda dejando escuchar el sonido metálico característico de tal acción y su vista se agudizó, alerta. Ah… sólo una estúpida abeja. La katana volvió a su lugar.

¡Qué diablos pasaba por la estúpida cabeza de Franki al no avisar a la tripulación de los cambios en el interior!

"Jum… ¿Dónde está ese tipo?"

"Seguramente se perdió, jajaja"

¡Justamente tenían que retumbarle en la mente las estúpidas palabras de cejas rizadas y Luffy!

¿Perdido? ¿él? Por favor…

Y ahora se le aparecía esa estúpida puerta de madera que casi se le estampa en la nariz. Arrugo el rostro y paso una mano por su mata de cabello, frustrado… y sorprendido, ¿sería la puerta del lugar que andaba buscando?

Quedó estático frente a la entrada por varios segundos, ¿y si no era así?, ¿y si dentro hubiese alguien durmiendo?; Bueno, los únicos cuartos por los que no había pasado esa noche eran los de Nami… y Robin ¡Claro! Y justo había dos habitaciones en la planta. Jamás había estado allí antes, pero podía suponerlo: había llegado al piso de las chicas.

Tras aquella puerta dormía la ambiciosa mujer o la arqueóloga.

Pensó en entrar a escondidas y hacer lo que su cuerpo le pedía desde hace ya un buen rato, sin despertar a quienquiera que estuviese allí, pero rápidamente desechó la idea.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Si fuese la puerta de la habitación de Nami... Bueno, digamos que sería bastante problemático si ella llegase a descubrirlo entrando a esa hora de la madrugada -y sin permiso- en su aposento, como si fuese un ladrón… O algo peor.

Y si fuese la de Robin, bueno, no tenía idea de cómo pudiese reaccionar ella. No podía tener un concepto preciso de ella; era tan sádica, misteriosa, oscura…, inteligente, audaz, prudente, agradable. Parecía tan independiente, siempre comiendo libros, descifrando códigos; jamás mostraba un ápice de temor, era tan fuerte…, pero aun así cuando la vio en Ennies Lobbies parecía tan frágil, tan agotada, tan vencida, y luego tan esperanzada.

Pero siempre, en cualquier situación, bella… y confiable.

Y cayó en cuenta: estaba acechando la habitación de una mujer.

Soltó un suave y ronco quejido mientras se reprochaba por el hecho de pensar en cosas tan tontas; si Robin era linda o no, no importaba, no era el asunto. Tampoco estaba acechando a nadie, él simplemente estaba recorriendo el barco en una interminable y angustiosa búsqueda y había terminado parado frente a la maldita puerta.

Creo que tanta vuelta que he dado me afectó el cerebro, ya estoy pensando puras idioteces, ¡Mierda, ya no aguanto!

Dio media vuelta y se alejó refunfuñando.

De todas formas, no estoy perdido.