El segundo capítulo de esta historia, veremos algunos misterios que se irán revelando con el paso del tiempo...

Gracias a Noa-Snape por su comentario en el capítulo anterior.

Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen, son propiedad de J. K. Rowling. No obtengo beneficios económicos ni de ningún tipo con esto, excepto divertirme y escaparme un rato a esta realidad alterna.


Capítulo 2

Vacaciones con Snape

Severus estaba en casa, en la Mansión Snape, terminando de empacar sus cosas. Saldrían el día siguiente de vacaciones y quería tener la maleta lista, cerrada y completa desde un día antes. Draco lo había contactado vía flú la noche anterior y Christopher en la mañana, muy temprano. Sus dos ahijados estaban listos para el viaje y él también lo estaba.

Tomó un puñado de polvos flú y los arrojó a la chimenea. Tenía que ir a la Mansión Dumbledor para ver al chico. Habían decidido dejar el castillo para no llamar la atención, era necesario ser lo más discretos posible en relación a lo que había ocurrido. Salió por la chimenea de la biblioteca, cuando era niño le encantaba estar ahí. Había aprendido tantas cosas con su padre en ese lugar... Y su madre siempre intentaba que leyera solo lo que podía leer, según su edad. Casi nunca lo logro.

Sabía que era afortunado y a la vez no mucho. Era el único heredero de dos líneas familiares importantes de la sociedad mágica, y también el único heredero que no seguía las antiguas tradiciones lo cual, sobra decir, no era bien visto por nadie.

Caminó con paso rápido a las habitaciones de invitados, tenía que asegurarse de que la enfermera tuviera todas las pociones necesarias y algunas otras especiales, que no era probable que usara pero se las daría de cualquier modo, antes de salir de viaje.

Fuera de la habitación del chico, el director de Hogwarts discutía con la enfermera del colegio. Al llegar Poppy lo miro como diciendo: "Tú padre la ha hecho buena otra vez" mientras que éste lo miraba con expresión inocente, lo que siempre era un problema para él.

-Severus ¿Crees que sería mucho problema llevar a Harry contigo de vacaciones? -alzó la ceja ¿De verdad le había dicho lo que había creído escuchar?-

-Ni siento que...

-Creo que luego de que lo veas no te importara llevarte a tres chicos en lugar de a dos. -se preocupó al escucharlo decir "luego de que lo veas". Temió lo peor- Harry ¿Puedes venir por favor? -al verlo se sorprendió aún más que cuando lo vio en Privet Drive. Un Harry Potter de unos ocho o nueve años lo miraba desde muy abajo. El chico era un enano- Harry ¿Recuerdas al profesor Snape? -el chico asintió- Él va a llevarte de vacaciones junto con sus ahijados a... ¿A dónde irán este año Severus? -apenas despego la vista de la mirada triste del niño.

-Fue el turno de Christopher así que estaremos en Ámsterdam, tal vez vayamos a otro lugar pero no estoy seguro todavía.

-Es un bonito lugar, ya lo verás Harry. -el niño seguía mirándolo algo triste y no cambió su expresión, ni siquiera cuando Poppy lo llevo de nuevo a su habitación.

-¿Por qué?

-Tú y Poppy tenían razón, era la única manera en que Harry se recuperaría. Y creí que también sería bueno para el disfrutar un poco de lo que nunca tuvo como niño así que, te lo encargo Severus.

Estaba demasiado impresionado por lo que había pasado, por eso ni siquiera pudo discutirle. No imaginaba como su padre había logrado regresarlo a esa edad, era realmente extraño e... impresionante. Paso el resto del día revisando la dieta que Potter debía llevar y asegurándose de llevar las pociones y todo lo que el chico necesitara o pudiera necesitar durante el viaje. También empacó otras para la gripe, el dolor de cabeza y demás. Ya tenía experiencia con los niños y sabía que era mejor ir preparado.

A la mañana siguiente ya tenía a Draco en el comedor desayunando con él. No iba a hablar mal de los Malfoy pero parecía que no veían la hora para que su heredero regresara al colegio o saliera de vacaciones cuando apenas había regresado a casa. No parecían muy interesados en experimentar la convivencia en familia. Y tal vez era por eso que a Draco le gustaba estar tanto con él, a pesar de la cercanía que tenía con Albus Dumbledor nunca había dicho no a una invitación a pasar tiempo con ellos. En familia... O lo que eran él y su padre, una muy curiosa familia. Pero no podía confiarse y fingir que no recordaba lo de Potter, dejarle verlo así, de sorpresa, no era buena idea. No quería parecerse a su padre en ese sentido, odiaba que le hiciera cosas así.

-Llevaremos a alguien más con nosotros. -Draco lo miro sorprendido, por lo general su padrino no le soltaba las cosas de golpe- Sin importar lo que pase o lo que hayas vivido antes te pido que seas amable con él Draco.- el rubio asintió, eso no le daba buena espina pero confiaba infinitamente más en el buen juicio de Severus que en el de Dumbledor.

Christopher llegó luego del desayuno y se prepararon para salir. Albus no debía tardar mucho, o esperaba que no lo hiciera. Por fortuna, luego de un par de minutos su padre y Harry aparecieron. La maleta del chico estaba casi vacía, podía verlo aún con la distancia.

-Pero ¿Qué...?

-Draco. -no lo estaba reprendiendo, solo quería recordarle lo que le había prometido. El rubio pareció entender eso porque no volvió a decir nada frente a mini Potter.

-Le presté algunas de tus viejas cosas, espero no te moleste. -le dijo Albus en voz baja cuando se acercaron lo suficiente- Seguramente recuerdas a Draco Malfoy. -le dijo al chico. El niño lo miro con el ceño fruncido pero parecía que era porque no lo podía ubicar en sus recuerdos- Oh no importa, ya se conocerán. Él es Christopher Greengrass. Ambos son ahijados de Severus e irás con ellos ¿Está bien? -Harry asintió algo temeroso. Christopher se adelantó a darle la mano y le sonrió como bienvenida. Se sentía feliz al ver a Harry, por primera vez no iba a ser el más pequeño del grupo.

-Vamos. -lo llamo para que se acercara. Ya casi era hora de activar el traslador.

-Entonces Severus... -puso los ojos en blanco, ya había dicho que iba a hacerlo ¿Por qué seguía preguntando?

-Sí, iré a visitar a los Bjorkul y nos quedaremos con ellos un par de días. Ya te lo había prometido. -el anciano sonrió.

-Solo quería desearles buen viaje. Cuídense mucho hijo.

-Lo haré, y cuidare bien de ellos. Adiós papá.

-Adiós señor Dumbledor. -se despidió Christopher. Draco le hizo un saludo con la cabeza y Harry agito la mano frente a él.

-Adiós director.

Christopher se encargó de sujetar la mano de Potter y evitar que se perdieran durante el viaje. Frente a sus ojos las figuras borrosas comenzaron a tomar forma hasta mostrarles un amplio recibidor con dos escaleras gemelas de mármol blanco.

-Bienvenidos. -Erich Bjorkul y su esposa Amiee los recibieron como buenos anfitriones. Eran un matrimonio algo mayor, aunque no tengo como su padre, y su apellido conservaba algo de respeto para el mundo mágico. Habían luchado por mantenerse libres de problemas y lo seguían logrando- Me da gusto volver a verte Severus. Joven Malfoy, joven Greengrass. -ambos chicos hicieron una breve reverencia- ¿Y este jovencito? ¿Ahijado tuyo? -Harry miraba a Erich sin saber que hacer o decir. El niño se giró a verlo y le indico como debía saludar. Se inclinó un poco hacia el frente y el chico lo imitó.

-Gracias por recibirnos Erich, Amiee. Este es Harry y no es mi ahijado. Es amigo e hijo de un amigo de mi padre y fue él quien me pidió que lo trajera conmigo. -Harry lo miro extrañado, el no recordaba haber visto a alguien más, mucho menos al padre de Snape...

-Comprendo. -Erich llamo a dos elfos domésticos para que llevaran las maletas a las habitaciones. Severus captó la mirada de Harry en las criaturas. Dudaba que antes los hubiera visto trabajando en buenas casas. Esos elfos domésticos iban bien vestidos y a diferencia de la mayoría de los de su especia cuando hablaban no lo hacían llamándose en tercera persona.- Los elfos pueden desempacar si así lo prefieren. De cualquier modo mi esposa y yo estaremos aquí. No duden en decirnos si necesitan cualquier cosa.

-Iremos a nuestras habitaciones ahora. Después saldremos un par de horas, gracias por todo. Con permiso.- caminó y los chicos fueron tras él. Hacía tanto que no ponía pie en esa casa... Podía sentir que Draco observaba todo comparando el diseño de ese lugar con el que tenía su casa en Inglaterra. Para Christopher no era gran cosa porque su hogar era muy parecido, la única diferencia era que estaba en el extranjero. Y Harry... el chico observaba todo con la boca abierta y expresión tonta.

-Vamos Harry.- Christopher lo obligo a seguirle el paso y le ordeno quedarse a su lado, cosa que el niño Potter no lograba. Cada vez que se quedaba atrás Greengrass lo apuraba. -Tienes que caminar derecho Harry. Y dar los pasos más largos, como yo. Mira a Draco y a Severus, debes caminar así.- Al final su ahijado se desesperó y camino despacio junto al chico con aspecto derrotado.

-Harry no ha sido educado para esto como tú Christopher.- lo ánimo. Sabía bien que el pequeño se estaba esforzando para quedar bien con él y Draco. -Necesita más tiempo y mucha paciencia.

-¿Puedo enseñarle entonces?- Esa no era mala idea. Si Christopher lo enseñaba entonces los podía perder de vista un par de horas.

-Adelante, hazlo.

-Gracias Severus.

-Alístense, saldremos en una hora.- Draco y Christopher entraron a sus habitaciones de inmediato, aunque su ahijado menor había querido llevar a Harry con él. -Yo me encargo de Harry.- le dijo y el niño Greengrass sonrió encantado.

Potter lo miro de nuevo con una expresión triste, y eso que aún no sabía que iba decirle. Lo acompaño a su habitación y reviso lo que su padre le había empacado. Realmente no era mucho, su vieja ropa no estaba demasiado pasada de moda pero si estaba en su poder no lo vestiría con eso... Ni siquiera era lo necesario, por eso uso algunas de las cosas de Christopher para vestirlo. Le quedaban algo grandes, Greengrass era casi diez centímetros más grande, pero lo soluciono con un hechizo reductor (menos mal que había sido hijo único y su madre se había empeñado en enseñarle por igual lo que debía saber una chica y un varón. Lo admitía para sí mismo, no dejaba de ser vergonzoso, pero al menos sólo él y su difunta madre lo supieron). A pesar de llevar ropa muggle el chico se veía más decente de lo que jamás lo había visto. Lástima de cabello, no podía hacer nada por él. Le recordaba tanto al tío abuelo Darrius...

-¿Por qué elegiste lugares muggles?- le pregunto Draco a Christopher hora y media después con una mueca de disgusto. El niño se encogió de hombros.

-Me gustaron cuando los vi en los libros.- le respondió sencillamente y siguió tomando fotografías. A pesar de que Malfoy parecía molesto sabía que le estaba gustado mucho el lugar. El Keizersgrach tenía varias casas muy llamativas y algo impresionantes, a pesar de haber sido construido por y para muggles.

Cuando estaban observando "La casa de las cabezas" noto que mini Potter entrecerraba los ojos, como si no pudiera ver bien, aún con los anteojos... Pero claro, si sus tíos no se preocupaban por alimentarlo mucho menos iban a procurarle anteojos adecuados.

-Harry...- el chico lo miro (no podía llamarlo por su apellido en la calle, se vería extraño hacerlo. Al menos eso se obligó a pensar). -¿Tus anteojos tienen graduación?- se encogió de hombros. Lo sabía. -Vamos.- empezó a caminar y Potter fue corriendo tras de él. Le encargó a Draco cuidar al pequeño mientras él se encargaba de otras cosas. Malfoy asintió entre carcajadas, al parecer la historia del porqué de las cabezas de la casa de las cabezas (1) le causó mucha gracia.

-Buenas tardes ¿Puedo ayudarlo?

-Necesito que le hagan un examen de la vista.- le quito los anteojos y los guardo en la bolsa de su gabardina. -Creo que estos ya no le funcionan.

Al final salieron del lugar con cuatro pares de anteojos, dos con el mismo modelo que había tenido siempre porque el chico no había querido tener otros. Le había conseguido también otros con el armazón cuadrado que se oscurecían cuando había mucha luz solar y otros del mismo tipo de armazón (la dependienta había insistido en que se veía muy bien con ellos) pero en color negros. Perfectos para seguir con su viaje de turistas.

-¿Cómo ves ahora?- mini Potter sonrió como nunca lo había visto.

-Ya no está borroso. Y se ve tan claro...- de pronto se había puesto serio. -Señor...

-Mientras estamos aquí o en casa de los Bjorkul llámame Severus. Sería sospechoso que me llamaras "Señor " o "Profesor".- el chico pareció estar de acuerdo.

-Gracias...- No creyó jamás escucharlo decirle eso. Asintió con la cabeza y esperaron a sus ahijados. Aún había cosas por hacer.

Fueron a comer a un restaurante cercano y notó que Malfoy lo miro todo el tiempo. Draco quería una explicación y se la merecía, aunque no sabía que podía decirle para no comprometer la intimidad de Potter... Mini Potter por su parte no parecía darse cuenta de nada, observaba todo (incluso la comida) con un interés que rayaba en la fascinación. No supo porque pero le alegró verlo tan feliz y despreocupado sobre cómo sentarse o usar los cubiertos. A diferencia de sus ahijados (y de él mismo) que mantenían los buenos modales, Harry simplemente "estaba", se sentaba como quería y comía como podía. Se veía divertido de intentar... Algún día, cuando no hubiera gente cerca.

El clima había cambiado rápidamente. Había pasado de un día tibio y un poco nublado a una noche con nubes de tormenta y rayos amenazando con caer en cualquier momento. Le preocupaba Christopher, aún le temía a las tormentas. Pero en ese momento lo más importante era evitar que a Draco le diera un derrame cerebral…

-¿Por qué diablos está aquí? ¿Cómo fue que paso, lo que sea que le paso?- el heredero Malfoy estaba realmente alterado y lo entendía, había pasado el día conteniendo su ira. –Y no entiendo cómo puedes estar tan tranquilo con tener que cargar a un mini Potter a todos lados.- Podía entender el enojo del rubio pero eso no iba a impedir que se pusiera su pijama y se lavara los dientes mientras lo escuchaba quejarse. -¡Merlín! Jamás había sentido tanta vergüenza como hoy cuando cenamos con los Bjorkul ¿Lo viste? Es un animal. Un salvaje.- Si, Potter no sabía nada de modales, ni comer tampoco. Sospechaba que juntarse tanto con un Weasley le había hecho eso. –Es que no es posible que tengas que hacer todo eso solo porque ese viejo chocho…

-Draco.- le advirtió.

-Lo siento, a veces lo olvido.

-No deberías. Muy pocas personas saben de la relación entre Albus Dumbledor y Severus Snape.

-Lo sé, lo lamento. Aunque sigo sin entender como no se ha colado a la prensa, digo de eso ya van siglos…- lo miro enojado ¡Le había llamado viejo! –De cualquier modo.- el chico desvió el tema rápidamente. - ¿Vas a tenerlo contigo todo el tiempo?

-No tengo opción. Pero no dudes que buscare el modo de tenerlo lejos a ratos.

-Menos mal. Se supone que eran nuestras vacaciones.

-En realidad son mis vacaciones. Tú y Christopher son los colados aquí, igual que él.

-Pero somos tus ahijados ¿No es cierto?- Eso no era una razón suficiente pero no se lo dijo, quería que acabara de una vez. Finalmente, el rubio termino de hacer su berrinche y se fue a su propia habitación. Llamó a su padre vía flú y le contó lo que había pasado con los anteojos de Potter. Podría jurar que vio destellar los ojos del anciano pero se obligó a ignorarlo. Era tarde y tenía que descansar.

A mitad de la noche la tormenta cayó con fuerza y se despertó alterado al escuchar la puerta abrirse. Christopher lo miraba con ojos de cachorrito.

-No.- le dijo y se giró a acostarse de nuevo.

-Por favor...- el niño se acercó hasta su cama.

-Debes dormir solo, lo sabes. Solo son rayos, no te van a lastimar mientras estés dentro de la cama.- pero el niño lo seguía mirando con sus ojos de súplica, pero no lo iba a permitir, tenía que crecer.

Se levantó de la cama y lo tomó de la cintura para alzarlo como si fuera un saco. Abrió la puerta de la habitación de Potter y vio lo que estaba deseando ver: Mini Potter estaba sentado en la cama, muy despierto e igual de asustado.

Llevó a Christopher hasta la cama y lo dejó ahí. Recostó a ambos niños, los cubrió con las sábanas y (ante la mirada atónita de Potter) pego su frente con la de su ahijado antes de pasarle la mano por el cabello, despeinándolo. Pasó la mano por el cabello de Potter también, sin preocuparse por despeinarlo (no podía ponerse peor). Estaba a punto de salir cuando Greengrass iba a abrir la boca de nuevo. No le iba a permitir convencerlo.

-Acompáñense... – Esperaba que eso funcionara. Le funcionaba a su madre cuando era pequeño. Aunque ella también solía besarlo en la frente... De verdad esperaba que con eso fuera suficiente.

No había pasado una hora cuando Christopher arrastró a Harry hasta su habitación de nuevo. Se levantó de nuevo y cargo a ambos hasta la habitación otra vez. Y se planteó seriamente en dejarlos encerrados, aunque no lo hizo. Y media hora más tarde se arrepintió de no haber echado candados a la puerta mientras pudo, su ahijado había entrado de nuevo llevando a Harry con él. Pero ya estaba demasiado cansado para cargarlos a ambos de nuevo. Con un gruñido pateo las sabanas y Christopher saltó a su lado y se pegó a él. Potter en cambio se acercó despacio y no se hubiera recostado si Christopher no lo hubiera obligado a acostarse a su lado.

Alzó el brazo y sintió como mini Potter se tensaba. Parecía esperar un regaño o un golpe... ¿Qué más le habrían hecho al chico? Pero no recibió ninguno de los dos. Colocó su mano en la espalda del chico, esperando que se tranquilizara, lo que paso luego de casi una hora. Greengrass por otro lado cayó dormido en menos de cinco minutos.

Por la mañana se dio una ducha y se vistió antes de acercarse para despertar a los chicos.

-Harry... Hora de despertar.- lo sacudió ligeramente y el chico se despertó de inmediato, casi a punto de saltar de la cama. Le indico con una seña que no hiciera ruido y Harry lo miro extrañado. Abrió el grifo del agua y mojo su mano derecha, se acercó a Christopher y le arrojo gotas de agua a la cara.

-Despierta bicho, ya es hora.- el niño despertó con una sonrisa y se secó la cara con la manga de su pijama.

-Buenos días Severus.

En ese momento, Harry aprendió que la palabra "bicho" no era un insulto en sí. Su profesor lo había dicho con un tono amable y a su amigo Christopher le había gustado, o al menos no le había molestado.

-Arréglense. Desayunaremos en media hora.


(1) La Casa de las Cabezas, en Keizersgracht 123. Esta casa es llamada así por las seis cabezas esculpidas que adornan su fachada de ladrillo. Las cabezas representan a los seis dioses romanos (Marte, Baco, Apolo, Ceres, Diana y Minerva), pero según cuenta una leyenda popular, las cabezas realmente representarían a seis ladrones que fueron decapitados en la casa al ser sorprendidos por la sirvienta y su cuchillo cebollero. XD

Hasta el siguiente capítulo.