¡Hola a todos, mis queridos lectores! Aquí vengo con un nuevo capítulo de esta serie ¡Como ustedes pidieron!

Advertencias: Ninguna.

Película: The Sleeping Beauty (La bella Durmiente) de Disney.

Dedicatorias: A Martha-san y a Melanie-chan que me pidieron esta escena en particular.

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-Pues si quieres yo puedo ser tú príncipe azul-dijo Pesadilla casi causándole un paro cardiaco al pobre Gilbert y parando abruptamente la canción que este estaba cantando.

- ¡Aléjate de mí! - grito el pelivioleta sacándoselo de encima y volteando para encararlo- ¡Si crees que puedes tocarme sin mi permiso tu… tu… tu no estas nada mal- termino diciendo mirando de arriba abajo al joven pelinegro, pintándose en sus labios una sonrisa hambrienta.

-Espera, que para mí no te ves como una doncella-comento Pesadilla mirándolo confundido.

-¿Y yo cuando he dicho que soy una doncella?- se ofendió Gilbert.

-B-Bueno, la voz sonaba como la de una chica-explico el ojiazul poniéndose algo verde al comprender que le había tirado los tejos a un hombre- además, tienes el cabello largo.

- ¡Agggh! ¡Otra vez no!- exclamo el otro con frustración- ¡Cada vez que un chico guapo me habla es porque cree que soy mujer! ¡Voy a arrancarles las alas a esos putos Hados!

-¿Hados?- intervino Pesadilla.

-Sí, ya sabes, mis Hados padrinos, como Príncipe yo-

-¡¿Príncipe?! ¿Eres de la realeza?- pregunto escéptico el pelinegro- Porque no vistes como uno- comento mirando los humildes ropajes y la capa algo ajada que vestía el menor.

-Sí lo soy, esto es solo una fachada para protegerme- gruño Gilbert sentándose en un tronco, cruzando las piernas de una manera un tanto femenina- pues tengo una maldición que me matara en mi cumpleaños 16.

-¿Una maldición? ¿Y iras a creer que yo me trago eso?- contesto Pesadilla con sarcasmo.- Para empezar, este Reino tiene una princesa no un príncipe y se va a casar conmigo.

-Espera ¿has dicho que se casara contigo?- se asombró el pelivioleta pero no por el motivo que el otro creía- ¿de casualidad no serás el Príncipe Pesadilla?

-Sip, yo losoy-contesto el pelinegro con una sonrisa arrogante.

Y con eso, Gilbert comenzó a desternillarse de la risa.

-¡¿Pero qué te da tanta risa, mocoso?!- se enfureció Pesadilla.

-¡Jajaja! ¡Pu-Pues es porque eres el pobre idiota al que mis padres engañaron!- contesto el menor apenas conteniendo la risa- Te dijeron que tenían una hija, me iban a poner un vestido y no te ibas a enterar hasta la Luna de miel ¡Jajajaja! ¡De solo imaginarme tu cara- jajajajaja!

-¡Cállate!- ordeno Pesadilla con la cara un poco roja por haber sido engañado de esa manera- ¡Que te calles niño maldito!

-Bueno, bueno, pero no tienes por qué enojarte- lo calmo Gilbert- quizás podamos hacer un trato y todos contentos, después de todo, te necesito para liberarme de mi maldición.

-¿Trato? No creo que tengas algo que me interese- fue la respuesta.

-¿Mucho dinero para lo que quieras y la oportunidad de cortejar a mi prima, la Condesa IA?- pregunto Gilbert con fingida inocencia.

-¿Cómo rayos-?

-Debo conocer a mi futuro esposo ¿no?- dijo el pelivioleta encogiéndose de hombros, aparentando tranquilidad; lo cierto es que su prometido siempre le había parecido alguien interesante y estaba feliz de que fuera a casarse con él pero era obvio que el otro no.- Si tú me ayudas con esto podemos montar un teatro en que ambos seamos felices.

-¿Y que se supone que haga?-interrogo el pelinegro sentándose a su lado; si esto le ayudaba a tener a IA él no se iba a negar.

-Mira, la maldición dice que en mis 16 años voy a picarme con el uso de una rueca-

-¿Un qué?

-No sé, mi padre nunca me ha dejado estar cerca de una de esas cosas. Bueno, el caso es que voy a caer en un sueño eterno cuando pase y necesito que un príncipe me despierte con un beso- concluyo Gilbert.

-¿Tengo que besarte?- pregunto el pelinegro con cara de asco.

-¿Qué es un beso por todo lo que siempre soñaste?- respondió el menor sintiéndose un poco herido por esa reacción.- ¿Trato?

-Trato-acepto el mayor estrechando su mano.

En eso oyeron voces que se acercaban a donde estaba.

-Rayos, son mis hados-gruño Gilbert- vete, ellos no deben saber de ti.

Pesadilla asintió, desapareciendo en un instante entre los árboles.

-Un carajo contigo, Gilbert, siempre desapareciéndote- lo regaño Jeff, el "líder" de sus Hados padrinos.

-Un carajo contigo, Jeff, que siempre me encuentras- fue la contestación nada amable del muchacho.- Yo creo que el mal humor se debe a que las mallas te aprietan los-

-Vamos, cálmense-lo interrumpió Liu, el más sensato de los tres hados.- No hay necesidad de pelear.

-Claro que lo hay, este chico es un problema, además de un pervertido- gruño Jeff agitando sus alas furiosamente.

-Lo de pervertido no es mi culpa- contesto el pelivioleta- es tuya, por cogerte tan fuerte a BEN que desde los diez años llevo oyéndolos.

El mencionado, que prefería nunca intervenir, se puso rojo hasta la punta de las orejas.

-¿Por qué nos odias tanto?- quiso saber el rubio.

-¡¿Por qué?! ¡Más bien es ¿Por qué no debería odiarlos?!- grito el príncipe- Voz de ángel, figura fina, cabello sedoso ¡¿Qué clase de dones son esos para un chico?! ¡Los odio!

-Bebimos mucho aquel día, no era nada personal- se excusó BEN ante las acusaciones, con buen motivo, del pelivioleta.

-Así que por eso parece chica- dijo Pesadilla, mirando desde su escondite como Gilbert intentaba arrancarle las alas a Jeff.

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Y eso fue todo por hoy, mis queridos lectores; ojalas les haya gustado, los haya hecho reír y les haga pedirme más, porque eso es precisamente lo que quiero ;D.

Solo quiero dar un pequeño aviso y disculpa adelantada: Si en estos días ven que no actualizo mucho o no contesto rápidamente los cometarios o mp, por favor no se enojen, en mi escuela se están poniendo un poco pesados con las tareas y no me dan tiempo ni de respirar XP.

Ahora pienso actualizar solo los fines de semana, trayéndoles lo más que pueda pero habrá excepciones (tanto buenas como malas) así que solo les pido un poco de paciencia ¿okay? De antemano, gracias.

¡Nos vemos! ¡Lidya fuera!