Capítulo 2: Nuevo Amanecer.

ROSALIE POV

Hacia frio, mucho frio. Sentía mi cuerpo débil, cansado y con...con... una sensación extraña, pero necesaria que mi cuerpo pedía. Pero sobre todo con frio, mi cuerpo estaba blando y no se sentía tan rígido como antes.

Examine mentalmente mi cuerpo mientras mis ojos seguían cerrados por la ola de sueño que me había invadido anteriormente, nunca imagine que volvería a sentir la experiencia de sueño en mi mente, después de todo este tiempo, pero se fue de mí tan deprisa como llego.

Sentía mis brazos, mi cintura, mis piernas, mi cabeza, todo mi cuerpo tumbado en el duro piso. El cual lastimaba mi espalda por la posición en la que me encontraba. Todo estaba "aparentemente" normal, pero algo había cambiado radicalmente.

Sentí fuerza en mis dedos, y con los ojos aun cerrados, moví mi débil mano izquierda para tocarme la muñeca de la mano derecha. Acomode mi pulgar en donde se encontraban las venas y mi cuerpo dio un salto de estremecimiento al oír un pulso.

Toque mi pecho que ahora se agitaba, y sentí mi corazón latir de nuevo, fue una sensación completamente extraña y gratificante, una felicidad inmensa recorrió mi cuerpo, mi corazón latía vigorosamente contra mi pecho. El deseo había funcionado.

Luego, volví a sentir esa extraña sensación, que no había sentido hace más de 70 años, y recordé su nombre.

- Hambre - susurre muy bajito. Mi voz ya no era la misma era menos acampanada, pero igualmente hermosa.

Era hambre aquel efecto que mi cuerpo nuevo hacia sobre mí, la cual no era tan intensa como la sed que según recordaba hacia arder mi garganta, pero si dolorosa.

Sin temor, abrí lentamente los ojos y me encontré con un mundo nuevo, menos sentido. Mis percepciones ya no eran las mismas. Toque mi cuerpo y suspire de emoción. La respiración se me volvió entrecortada, ahora sí que necesitaba respirar, lo necesitaba para vivir.

De pronto un pensamiento vino a mi mente, "los demás" y me voltee sin siquiera imaginar con que me encontraría.

Miré a mí alrededor y hallé a Shaylee cerca de mí, con la mirada expectante, mientras sobre la alfombra turquesa mi familia estaba… inconsciente

-Emmett, amor-expresé algo sorprendid. Sus ojos negros brillantes me miraron, sentí un vuelco en el corazón, sonrió tiernamente como esa vez que lo vi en el bosque… con el oso.

-Dios- expresó tocándose el lugar donde está el corazón –Late. -Mi primer impulso fue abrazarlo, una lágrima de alegría se deslizó sobre mi mejilla. Me la limpió con un tierno beso.

-Tienes unos hermosos ojos azules rojizos-musitó Emmett

-Despertemos a los demás- ordené.

-¡Despierten, estamos humanizados! – gritó mi chico al borde de las lágrimas.

Sobresaltados uno, a uno fueron despertando. Edward quiso levantarse como siempre de un salto, consiguiendo solamente estamparse de nuevo al suelo. Me miró dudoso con sus ojos verdes esmeraldas.

-Créelo- expresé llorando –Es real, muy real.

-Bella… estás como te recordaba- interrumpió mi padre, examinándola, sus ojos chocolate con leche estaban de vuelta. Todo en nosotros estaba de vuelta, era como debía de ser, como nunca debió dejar de ser.

-Gracias, Shaylee- dijo Alice, parándose como pudo, comenzando a saltar- Esto amerita un trago de champagne ¿Pueden creerlo? Quiero chocolates, y gaseosas y caramelos y todo lo que se pueda comer.

-¿Pero, la imprimación?- preguntó Nessie sobresaltada

-Aún hay amor a la antigua- canturreó la hada. Nuestras miradas revolotearon hacia ella. Renesmee sonrió tímidamente, mi sobrina se veía igual que siempre solo que sus movimientos eran más lentos. Nos paramos a la vez que nos sentíamos mareados.

-Un pollo con papas- balbuceaba Alice.

-Un helado- agregó Emmett.

-Se siente raro no leer mentes- aseguró Edward sonrojándose. Se me escapó una risita al verlo de esa forma, se veía muy dulce en sí. Bella comenzó a caminar hacia él, tropezándose con sus propios pies, cayó a los brazos de Edward, el peso de la muchacha lo terminó venciendo y cayeron al piso haciendo inundar la sala de risas. Estaban más rojos que tomates, mi hermano no paraba de agarrarse el cabello.

-¿Su tercer deseo?-preguntó el hada

Nos miramos entre todos, Edward torpemente

BELLA POV

Todos nos reunimos en la sala y charlamos sobre nuestra nueva experiencia. Esme muy dulcemente nos trajo mantas para todos que teníamos mucho frio, en el frio Anchorage, Alaska.

- Supongo que ya no podre controlar las emociones - dijo Jasper un poco confundido, después de que Edward comentara sobre lo extraño que se sentía no leer mentes.

- supongo que no - le sonrió Carlisle - si el don de Edward no funciona, probablemente el tuyo tampoco.

- Carlisle qué opinas sobre el mío? - cuestiono Alice - sabiendo que mis visiones venían desde mi vida humana.

- Mi teoría es que lo más sobresaliente de tu vida humana, sea tu poder de vampiro. Por lo que preciso, que solo tus premoniciones estarán en tu vida humana.

- ¡Ja! - alardeo Alice - soy la humana poderosa.

- Te meteremos al manicomio - le dijo Jasper - de nuevo.

La chica le hizo mala cara.

- ¿Y yo Abuelo? - pregunto Nessie muy confundida

- Bueno, tú también has nacido con eso - sonrió.

- ¡Ja! - Exclamó mi niña a Alice - tía, yo también soy poderosa - y Alice le saco la lengua juguetonamente.

-¿Esme, preparamos algo bien rico? - le pregunté.

- Oh, ni de broma, pidamos algo ya hecho- contesto Emmett - tengo tanta hambre que me comería un "oso".

Todos rieron.

- Pediremos Pizza - sugirió Nessie.

Tomo el teléfono en sus manos y marco rápidamente el número.- por favor, dos pizzas familiares extra grandes, con doble queso, jamón, pollo, champiñón, camarón, peperoni, salsa napolitana, tomate, orégano, tocineta gratinada….-

Mientras Renesmee ordenaba, a todos nosotros se nos hacia agua la boca. No había probado pizza desde meses antes de que naciera Renesmee, aproximadamente unos 6 años...

- Y 10 coca-colas grandes - concluyo - gracias, espero el pedido muy pronto. colgó y nos miró sonriendo.

- ¿y ahora…? – preguntó Jasper encogiéndose de hombros

- les falta un tercer deseo, familia Cullen – replicó Shaylee calmadamente, pero todos comenzaron a hablar cual loras mojadas acerca de lo querían, era un pequeño manicomio.

- silencio! – exclamé exasperada por el ruido a pesar de que ahora mis oídos eran débiles de nuevo; todos callaron se quedaron viéndome algo intimidados – pienso que…deberíamos llegar a un acuerdo, así como hicimos con el segundo deseo. – de nuevo los murmullos de las voces humanas y algo desconocidas para mi, ya no eran tan armoniosas o perfectas.

-Basta! – gritó Esme silenciándolos de nuevo – estamos demasiado emocionados en estos momentos y no creo que podamos pensar adecuadamente. Creo que si esperamos unos días, cuando estemos más tranquilos, podríamos decidir qué será lo siguiente – sonrió ligeramente haciendo resaltar sus ahora ojos miel.

- perfecto – coreamos todos al tiempo y luego miramos expectantes a nuestra hada de los deseos.

- Shaylee, ¿se puede retrasar la decisión de un deseo? – intervino Carlisle

- claro que sí. Lo podemos retrasar cuanto quieran, en tanto me llamen de nuevo cuando lo hayan decidido, todo está bien – a todos se nos formó una sonrisa en los labios y asentimos encantados.

- te quiero, Hada de los deseos – dijo Emmett al intentar abrazar al hada pero ella retrocedió, haciéndolo caer de narices al piso, haciéndonos reír a carcajadas

- Lo siento, Emmett. No puedes abrazar a un hada. Está prohibido – susurró la última frase y él hizo cara de querer llorar – bien, creo que por hoy terminé con ustedes. Nessie te agradezco que me hayas liberado y que disfrutes con tu familia el deseo que les he concedido. – nos sonrió – Hasta luego – se fue tan rápido que no nos dio tiempo de responderle, o tal vez era porque todos éramos más lentos ahora y nuestras reacciones eran un tanto pausadas.

- Emmett, Emmett, osito… - Rosalie se tiró a los brazos de su marido y comenzó a acariciarle el rostro – quisieras que…- le murmuró algo al oído que ninguno mas escuchó pero Emmett se sonrojó y nos miró con los ojos abiertos

- Rose, mi vida… ¿bebés?¿tan pronto? – le dijo él al separarse y todos nos sentimos incómodos, se nos coloreó un poco el rostro y por suerte el timbre la puerta principal nos distrajo.

- ¡las pizzas! – chilló Alice al mirar por la ventana y luego desesperadamente abrió la puerta.

- las pizzas para…

- la familia Cullen, si venga- le interrumpió al repartidor. -Entréguelas – se las trató de quitar al chico pero él no se dejó y le arrebató las gaseosas.

- Alice, Alice. Con moderación – le detuvo Edward mientras reíamos. El chico se las entregó a mi muy humano esposo y él le pagó.

Aunque no tuviéramos un olfato súper fino, podíamos oler la deliciosa comida con todos sus ingredientes. Nos abalanzamos a nuestro pobre Eddie y terminó en el piso sin pizzas pero con un golpe en la cabeza, le debía de estar doliendo. Lo ayudé a levantar mientras le lanzaba una mirada asesina a mi familia que comían de la misma forma que los Quileutes.

- Magnifico - exclamo Jasper deslumbrado por el sabor del alimento.

- Exacto - dijo Emmett sin poder articular bien, ya que se estaba metiendo grotescamente toda una porción de la pizza en la boca.

- Tengo mucha sed - exclame para mi, aunque lo suficientemente duro para que todos oyeran.

.- Oh, sí - convino Rose.- Alice pasa las coca- colas.

Luego cada uno tuvo su coca-cola y bebieron con demasiada precipitación.

- Ah… Delicioso - exclamo Edward embelesamiento.

Yo me llene de emoción al ver a mi esposo comiendo, era humano como yo, ¡esto era tan increíble!, rápidamente solté mi porción de pizza, y me lance a sus brazos, el no se lo esperaba así que me recibió desconcertado, pero luego respondió a mi abrazo dulcemente y me beso.

Nunca me había besado así, en mi vida como humana, siempre había tenido cuidado, pero esta vez ya no era necesario. Sus labios, eras más cálidos sobre los míos, mas deliciosos, incluso sonaron al despegarse y sonaron al unirse de nuevo.

Su lengua, pidió acceso para entrar en mi boca, y esta accedió de la forma más rápida posible, su lengua danzo con la mía, provocándome un sentido estremecimiento y mis hormonas actuaron de nuevo.

Lentamente, nos separamos y me sonrió dulcemente, con aquella risa torcida que hizo derretir mi corazón, aunque esta vez el ya no podía escucharlo.

Luego, tome de nuevo mi pizza y seguí comiéndola, el sabor era exquisito, el queso estaba delicioso, jamás pensé decirlo de esta ordinaria comida. Llegué a saciarme, me paré y caminé lentamente con la lata vacía en mis manos, pisé mal y caí sin que nadie pudiera evitarlo, el metal me rasgó la mano y chillé muy fuerte. Haciendo dar un brinco a toda mi familia. Miré mi mano y estaba saliendo sangre. Mi cuerpo se paralizó al ver lo que estaba pasando.

-Vomitaré- afirmó Jasper corriendo como podía al baño.

-¿Y eso me provocaba? – renegó Rosalie -¡Jasper sal del baño!- dicho esto corrió en la dirección del rubio.

Edward y Carlisle me ayudaron a pararme.

-Alice, tráeme el botiquín, Esme… ayúdala, creo que está muy alto- inquirió el doctor viendo preocupadamente mi herida. Las aludidas hicieron lo propio.

-Isabella, tenías que ser tú la que inaugure nuestra humanización- dijo Emmett entre risas. Edward le fulminó con la mirada.

- Y pensar que por esto pudiste estar muerta ahora-