"Soy perfecto "
Los meses han pasado demasiado rápido, ya eran al fin mis vacaciones de invierno, y no podía esperar a ver a mi familia y contarles lo maravilloso que me ha parecido Hogwarts.
-Oye, cabeza de león, ¿ya extrañas a tu mami?- Dijo Julius con un tono sarcástico y ofensivo, intentando humillarme frente a mis amigos
-No tanto como tú, pedazo de alcornoque. ¿O acaso mamá no te contó que todos en la familia sabemos como tu primer año en hogwarts fue un infierno por las noches cuando llorabas porque habías olvidado tu osito de peluche?- Já, tonto.
Eso le bastó a mi hermano para irse, argumentando en el camino que eso no era cierto. Fred y George me vieron con una mirada triunfadora
-Sí que eres un pequeño demonio- Dijo Fred, o George, no lo sé
-Solo te falta el cabello rojo para ser completamente una Weasley- Completó el otro gemelo.
-¿Una Weasley, o un gemelo Weasley? Es muy diferente muchachos- Dijo Alicia riendo un poco
-Ahí va otra que piensa que somos hijos del lechero
-Tal como mamá- Dijeron los gemelos tratando de parecer afectados
-¡Callense!- Gritó Angelina –Hay cosas mucho más importantes, por ejemplo, ¿vieron la manera en que Roger Davies miró nuestro carruaje hoy? Merlín, ese muchacho es taaaaan guapo.-
Fue entonces cuando decidí que quería que el viaje terminara, por mucho que me agradara Angelina, odiaba su obsesión por los chicos, y especialmente por los chicos jugadores de Quidditch, para mi suerte (o tal vez no tan buena) compartía cuarto con mis tres mejores amigas, pero odiaba la manera en la que se entusiasmaban con los chicos, tal vez era porque no estaban tan acostumbradas a estar con chicos, yo, por otro lado, había aprendido que eran un terrible dolor de cabeza. Metida en mis pensamientos, no noté que Oliver me estaba llamando
-KATIE!
-Ehh… Perdón, ¿qué?
-¿Quieres chocolate, niña terriblemente distraída?
-Como si tuvieras que preguntar, muchacho increíblemente tonto.
Al fin llegamos a la estación de Kings Kross, el tren paró y mis amigos y yo fuimos por nuestras cosas, cuando mis padres aparecieron, corriendo hacia mí y gritando mi nombre, llegaron y me abrazaron, me avergoncé un poco al principio pero olvidé el sentimiento rápido ya que estaba muy feliz de verlos, nunca me había alejado tanto tiempo de ellos, y por más que ame Hogwarts, extrañé a mis padres.
-¿Cómo has estado, campeona?- Dijo mi padre mientras plantaba un enorme beso en mi mejilla, haciéndome cosquillas con ese gran bigote suyo
-Demasiado bien pá, mira, quiero presentarte a mis nuevos amigos- Dije señalando a todos los muchachos que sonreían ante la muestra de afecto de mis padres –Ellas son Angelina, Claudia y Alicia, y él es Lee- Todos saludaron al tiempo en que los mencionaba. No hubo necesidad de presentarle a los gemelos o a Oliver, ya que Oliver había sido amigo mío desde que nací y los Weasley vivían solo a unos hectáreas de distancia, Arthur Weasley era un amigo cercano de mi padre, ya que compartían opinión acerca de los muggles.
Después de una larga despedida de mis amigos y un gran abrazo de la madre de Oliver, nos dirigimos a casa. Mi padre insistió en irnos en el auto muggle, al cual Oliver no estaba muy acostumbrado, por lo que se mareó un poco en el camino. Al fin llegamos a casa de Oliver, que en realidad, es mi vecino, así que al minuto de haber sacado sus cosas del auto, yo ya estaba sacando mis cosas hacia mi casa.
-Déjame ayudarte con esto, gnomo- Dijo una voz atrás de mí, no podía ser nadie más que mi hermano Edward
-Yo puedo sola. Aunque sea una tarea poco menos que imposible, intenta alejar tu gran nariz de donde no te llaman- Respondí en defensa, yo sabía que era pequeña, pero esa no era razón para que siempre intentaran ayudarme. Soy fuerte.
-Como tú quieras piojo, ¿Pasaron por casa de Oliver?- Hice un gesto con la cabeza mientras subía hacia mi cuarto -¿Está Daniel?
-No lo sé, ve a ver por ti mismo- Y con eso Edward se fue, no sin antes acomodar un golpe bastante fuerte en mi muslo. Daniel es, por cierto, el hermano mayor de Oliver, es un año menor que Edward pero se llevan bastante bien. Daniel es un medimago.
Desperté la mañana de navidad siendo la primera, después de la tremenda fiesta que mis padres habían tenido con los padres de Oliver, a la que decidí irme a dormir temprano.
Llegué al salón principal donde estaba mi árbol navideño que yo misma había decorado con mi papá, como tradición cada año, y encontré varias cajas sin abrir. De inmediato comencé a buscar cajas para mí, y las encontré. Todos mis mejores amigos me habían mandado algo.
Había un sweater morado, que es mi color favorito, con una K en blanco que era de los gemelos, un brazalete con un dije de snitch dorada que era de Claudia, una bonita playera de las arpías de Holyhead de parte de Angelina, un brillo labial increíble que cambiaba según tu estado de ánimo de Alicia, una edición especial de la revista del grupo Queen de parte de Lee, y el mejor de todos, unos guantes y lentes para Quidditch de parte de Oliver, había estado ahorrando para esto desde hace bastante tiempo y mi mejor amigo ahora me lo había regalado. Odio aceptarlo pero quiero demasiado a ese muchacho.
Estaba leyendo la revista de Lee frente a la chimenea mientras tomaba esta deliciosa bebida mexicana llamada ponche, cuando escuché pasos en la escalera, era Oliver.
-Feliz navidad, Kates
-Feliz navidad, Ollie. Muchísimas gracias por el regalo- Dije mientras corría y saltaba a sus brazos abrazándolo –Fue el mejor de todos.
-Yo sé, Kates, no tienes que repetirme que soy perfecto.
-Nunca dije que eres perfecto
-Pero lo pensaste
-Quisieras, apestoso.
-Já. Bueno, Katie, por mucho que mis músculos sean grandes y toda la cosa, ¿podrías ya bajarte? Quiero ir al baño. –Casi olvidaba que me encontraba en los brazos de Oliver, aferrada como un koala, así que me bajé, sonriendo como niña pequeña.
Hola, pues ahm sé que no me leen, y si lo hacen hola de nuevo :) Había perdido el capítulo por un error en el disco duro, pero aquí esta n.n
