Personajes de Mizuki e Igarashi.

Elroy, la vio y le pareció ver un dejo de esperanza.

-Discúlpeme, por favor.

-Despreocúpate…

- Bueno, con permiso no le quito tiempo.

-Claro…- dijo con voz inaudible.

-Señora Elroy ¿Está bien? En seguida le mando a traer un nuevo abrigo.

-¿Conoces a esa chica?

-Ah, sí estaba solicitando el puesto de secretaria de gerencia, pero no tiene experiencia laboral. Se le quedó la hoja de vida justamente la iba a alcanzar para entregársela.

-Entrégamela.

-Pero es que…-la mirada fija de la matriarca, le hiso acceder a su petición.

Elroy entró a la oficina y empezó a detallar la hoja de vida de Candy.

-Candy White, fecha de nacimiento 07 de mayo de 1997. Edad: 20 años. Estudios realizados: Administración de empresas. Semestres aprobados: 5… definitivamente no tiene experiencia laboral, pero es muy bonita, pero de estrato humilde, sin embargo mi sobrino no ha posado su mirada en ninguna mujer. Necesitamos un heredero. Nuestros parientes quieren quedarse con toda la fortuna que por años los antecesores de William, hicieron con su esfuerzo; alegan que de no existir un descendiente directo de los Andrew, después de mi sobrino automáticamente pasará a manos del hijo del clan Legan, quien se quedará con el mando de las empresas ¡Son unos irresponsables! Oh, me duele la cabeza de imaginármelo ¿Cuántas personas quedarían desamparadas? ¿Por qué no entiendes que ayudas más a la humanidad casándote? Definitivamente tú eres mi única esperanza.

Candy caminaba lentamente por las calles principales de Chicago llena de frustración, rabia y agonía por no haber sido contratada en ninguna de las empresas que visitó, al pasar por una iglesia se sintió atraída por ella, decidió entrar. Sé quedó fascinada con las esculturas renacentistas que rememoraban aquellos días en los que Jesús de Nazaret vino a dar ejemplo de bondad y amor a la humanidad. Se hincó frente al altar.

-Dios dame fuerzas para soportar esta situación, dame sabiduría para educar a mis hermanas sobre todo a Annie que está en plena adolescencia. Solo te pido salud y un empleo honesto donde gane lo necesario para pagar gastos básicos que nos ayude a salir adelante. Ya ves que tuve que abandonar mis estudios. Dios tu que escuchas a todos… escucha mis plegarias, por favor.

-Kelly, venga a mi oficina.

-Sí, señora.

-Localice a esta jovencita-, le entregó el curriculum- quiero que le diga que la empresa Andrew, desea contratarla.

-Pero, no tiene experiencia laboral.

-De eso te vas a encargar tú. Mi sobrino regresa en dos semanas de Italia y quiero que ella sea su asistente.

-Señora Elroy, creí que ese puesto me correspondía a mí, por todos los años de servicio que…

-Será el de ella. Quiero que la hagas sentir bien. Espero no tener quejas o ¿le doy tu puesto de secretaria de presidencia a Daniela?

-No, no yo me encargo de su instrucción.

-Otra cosa ¡En ningún momento digas o menciones por error o equivocación que William es sacerdote! – se levantó con determinación atemorizándola- Porque te garantizo que con la misma velocidad con que ella se entere; será con la misma velocidad con la que tú te saldrás de la corporación Andrew.

Candy llegó a la casa con algunos víveres.

-Trajiste comida, que bien ya estaba cansada de comer puré de patatas.

-Son algunas provisiones espero que nos alcanza para unos días.

-¡Nos vamos a morir de hambre por tu culpa!

-¡Annie que insensata eres!

-¿Insensata? ¡Es nuestra hermana mayor debe hacerse cargo de nosotras!

-Deberías a hacer algo para ayudar con los gastos, yo por ejemplo estoy preparando pastelillos de carne.

-Ya va espera déjame respirar hondo, ¿tú pretendes que me ponga como una fritanguera grasosa a vender ¡pastelillos!?

-Es una forma honrada de ganar dinero. A mí no me avergüenza.

-Saben me voy a la casa de Luisa, ustedes me ahogan con sus miserias.

-Gracias, Paty por ser compresiva. Sabes tú idea me gusta ¿será que preparamos más y las vendemos a los vecinos y comercios?

-Sí.

…..

-¡Annie!

-Luisa.

-Y ¿esa cara?

-Mis hermanas que son insoportables…

-Ya deja de hablar de tus hermanas ven conmigo quiero enseñarte lo que mi mamá me compró.

-¿Qué te compró?

-¡Una moto!

-Waou… es mega hermosa.

-El novio de mi mamá nos llevó a su villa ubicada en Lakewood y me cedió una de sus motos.

-Y ¿por qué no se casan?

-Aún no se divorcia. Pero cuando se divorcie se casará con mi mamá y nos dará de todo. Sabes tu hermana es bonita si buscara un novio con dinero ustedes dejarían de pasar tantas necesidades. Ya ves que siempre comes en mi casa-Annie agachó la cabeza- No te pongas triste deberías uno de estos días llevar a tu hermana a la casa, cuando este el novio de mi mamá capaz y le presenta uno de sus amigos ricos- Annie se ilusionó con la idea.

-Annie, preciosa me alegra verte- Eliza besó sus mejillas- lo que te dice mi hija es cierto podemos invitar a tu hermana para que conozca algún amigo. ¿Te parece si la invitas este sábado a cenar?

-Sí, señora le diré.

Al día siguiente.

-¡Listo hermana estos son todos los pastelillos de carne!

-Déjame comer uno…

-Pero no todos ja, ja, ja…

- Mmm quedaron deliciosos ¿Por dónde empezamos…?

-¿En serio que siguen con sus ideas de pobres? mira que vender pastelillos como un par de mendigas.

Candy blanqueó los ojos no quería discutir- Vamos Paty se nos hace tarde. Al estar a punto de cruzar la puerta Candy se regresó- Annie ya verás todo el éxito que vamos a tener vendiendo y dará dinero suficiente para tus quince confía en mí- le guiñó un ojo- Nos vemos al rato.

-Mira hermana un taller será que nos metemos ahí, a esta hora los trabajadores mueren por desayunar.

-Cierto, vayamos-Annie llevaba le cesta con los pastelillos y Candy un termo con limonada y vasos desechables-¡Buenos días!

-Buenos días jovencitas, ¿qué se les ofrece?- preguntó el señor García, dueño del taller.

-Estamos vendiendo pastelillos y limonada fría a un buen precio ¿Desean comprar?

-¡Claro, pasen!- Todos comieron encantados por la sazón.

Al rato de haber vendido casi todo.

-Disculpen y ¿nuestro pago?

-Yo le cancelo, venga señorita… Candy me dijo ¿Cierto?

-Sí.

-En mi oficina tengo el dinero acompáñeme.

-Gracias.

-Usted jovencita puede esperar aquí- Paty lo miró extrañada por la petición. Pero, Candy le hiso seña para que se quedara tranquila.

-No tardamos hermanita en seguida vuelvo- Le expresó con una sonrisa. Paty veía como subían las escaleras que los conducían hasta una caseta de vidrios ahumados.

-Tomé asiento, ya le entrego el dinero. Tenga, espero sea suficiente.

-Bueno… en realidad es más del costo.

- Déjelo así...- se le acercó al rostro- a cambio de que usted me haga ciertos favores- Se tocó la hebilla del pantalón. Candy abrió los ojos de par en par ante la propuesta recibida. Se levantó de bruces totalmente indignada.

-¿cómo se le ocurre hacer semejante insinuación a una señorita decente?

- No se haga de rogar todas ustedes son iguales se hacen las más digna para que les pague…- Le dio una bofetada que hiso resonar todo el lugar- Molesto la agarró por ambas muñecas y la empujó contra la pared. Paty al oír el ruido corrió las escalares y abrió la puerta al ver el forcejeo de ambos agarró una llave de freno y lo golpeó en la nuca, cayó al piso medio desorientado.

-Candy ¿estas bien?

-Sí, ¡vámonos de aquí! Espera- se devolvió para recoger el dinero y escupirle y darle una patada- ¡Viejo asqueroso!

En el camino, todavía nerviosas por lo sucedido.

-Hermana creo que este trabajo es muy peligroso ya vez como nos miraban esos hombres piensa que como tenemos necesidad nos pueden abusar y faltar el respeto que no valemos.

-Muy cierto todos los hombres son unos asquerosos los odio con todo mi ser solo piensan en sexo ¿habrá un hombre que pueda respetarnos? Todos están cortados por la misma tijera. Nunca me casaré prefiero ser monja.

-¿Tanta rabia les tienes?

-Sí, ya ves como nos han tratado. Y no me voy a un convento por ustedes dos. En fin, basta de charla el susto me tiene toda mal. Mañana será un nuevo día hoy nos concentraremos en arreglar la casa y buscar otro lugares donde podamos vender.

-Podemos ofrecer los pastelillos en otros lugares que no estén tan concurridos de hombres.

-Me parece bien ahora vamos a tranquilizarnos.

-Sí.

Corporativo Andrew.

-Señora Elroy ya tengo la ubicación exacta de la señorita Candy White.

-¿Qué espera?

-¿Ah? ¿Para qué?

-¡Para llamarla niña!

-Ah, sí, sí enseguida.

Candy y Paty llegaron más tranquilas a la casa.

-Ahora no estoy para contar dinero lo voy a guardar en este recipiente más tarde vemos que hacer.

-Me iré a bañar para ir a clases.

Desde lo lejos Annie vio donde Candy guardó el dinero; aprovechó el descuido para sustraerlo. Lo necesitaba para sus gastos personales, no quería que en el colegio se burlaran de ella por ser pobre. En la tarde la casera llegó a cobrar el arriendo.

-Hola señora.

-Me alegre cuando me llamaste para decirme que tenías el pago.

-Sí, déjeme buscar el dinero. Un segundo…- Candy extrañada- yo esta mañana lo había metido aquí. Dios ¿Dónde está?

-¿Con que no lo encuentra? ¡Siempre es una excusa, sabe que no me haga perder el tiempo, le doy 24 horas para que me cancele los dos meses que me debe de lo contrario me desalojan!

-¡Pero, señora…!- Cerró la puerta de un solo manotazo que hiso vibrar las paredes.

-Dios y ¿Ahora qué hago?-Se deslizó por la pared y no aguantó las ganas de llorar. En ese momento recibió una llamada.

Al día siguiente.

-Hola mi Candy bella ¿Para dónde vas con ese caminar mi rubia de ojos verdes como el pasto?

-¡Déjame Charlie, voy a llegar tarde a mi empleo!

Continuará.

Escenas del próximo capítulo.

-Yo no soy una ladrona ¿Por qué me acusas?

-Tía donde esta mi sotana.

-¿Cómo que lo mando a la tintorería?

-Estás en la oficina no te hace falta, olvídate de ese habito.

-Desconozco el motivo de su actitud, tía.

-No voy a discutir, te informo que te contrate una nueva asistente…

Gracias a todas por dejar sus comentarios si tienen alguna pregunta con gusto le respondo. Besos y que Dios nos bendiga.