Holaaaaaa!

Primer capitulo arriba!

Muchisimas gracias a las personas que comentaron, que me dejaron saber que alguien lee lo que con cariño he hecho.😘

Lo siento si esperaban un capitulo mas largo, pero recuerden que estas son mis primeras letras, y trato de sacar toda mi imaginación y plasmarla aquí.

Quiero explicar, que los párrafos en cursiva la principio y al final no son recuerdos de los personajes, sino parte de la historia antes de la desaparición de la protagonista, es decir de Sakura.

Sin mas que decir, disfruten de la lectura.


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Las luces fluorescentes la estaban mareando demasiado. O era los ¿cuantos chupitos es que se había bebido? Como sea, se estaba comenzando a sentir mas liviana, pero los ojos se le iban a cualquier lado menos a un punto en especifico.

Como estaba sola en la barra se estaba comenzando a sentir observada. Tal vez fuera por el hecho de que llevaba una falda demasiado corta o por su top que le dejaba al descubierto el abdomen. Una chica aparentemente sola en una barra de una discoteca era el blanco perfecto para los hombres con manos sueltas.

Puso un tacón en suelo y luego el otro, y se bajo del taburete alto en donde se encontraba sentada. Sin animo alguno de pasar por el mar de gente que se encontraba bailando en el centro de la pista, rodeo a los cuerpos esquivando a su paso otros mas, hasta llegar a un pasillo delgado que conducía a dos puertas. Derecha e izquierda.

Mujeres.

Entro al baño. Hizo su necesidad más urgente porque le iba a explotar la vejiga de seguir aguantando, y luego salio a mirarse en el espejo de los lavabos.

El maquillaje estaba casi intacto, porque tenia el buen gusto de usar productos de marca y de larga duración, por lo que ni el rímel que cubría las pestañas de sus ojos verdes, ni la base se le había estropeado por el sudor al bailar. Desgraciadamente no podía decir lo mismo de su cabello. Lo que antes habían sido un cabello rizado , era ahora una maraña rosa. Dejo de intentar aplacarlo, y lo ató a una alta coleta, y considero que estaba totalmente presentable ahora.

Aparto la vista de su imagen, y saco el teléfono celular que ocultaba en su bolso de mano. Tenia dos mensajes.

Ino, su amiga, a la que había venido a acompañar, y hacer de chaperona, simplemente le había avisado que se había ido con su novio. Juntó las cejas con disgusto y apretó el aparato entre sus manos. Que mierda! Ella había venido solo porque su "amiga" se lo había pedido. Porque si le decía a su padre que iba a ir sola con un hombre, ni en sus sueño iba dejarla salir. Y ahora, luego de que como buena amiga accediera a acompañarlos estos solo la dejaban a su deriva.

Suspiro con irritación. Bueno al menos, el mensaje citaba que le había dejado las llaves de su auto, y que ella las pasaría buscando a su casa por la mañana.

Tras confirmarlo, y dispuesta a marcharse, recordó el segundo mensaje. Lo revisó.

"Hoy estabas simplemente hermosa. Te veo luego"

Volvió a fruncir el ceño, pero esta vez de confusión total. No recordaba haberle dado su número a los chicos con quienes bailó esa noche. Y tampoco lo tenia registrado en su lista de contacto. Y lo habían mandado a las 2:10 de la madrugada. Y eran 3:15... Es decir, que era alguien que la había visto en la noche.

Levantó los ojos y le restó importancia. A lo mejor solo era un número equivocado, por lo que guardó el teléfono en su bolso, se observo por ultima vez en el espejo, y salió, para marcharse de ese lugar.

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Frío.

No podía recordar en que momento fue que dejo de sentir los dedos de las manos. Pero no era hace mucho. Porque no llevaba tanto tiempo fuera. Tampoco estaba consiente del tiempo, pero si un poco del camino por donde estaba pasando.

El aire helado le estaba dificultando la respiración y sentía en sus orificios nasales un fuego que le quemaba la cavidad nasal completa. También tenía la garganta seca, muy seca, aunque había mucha agua afuera.

Estaba empapado. De arriba a abajo. Los zapatos que chapoteaban en el barro también estaban llenos de agua.

Pero de nuevo, no estaba consiente de nada de eso. Su mente, sus ojos, todos sus sentidos estaban enfocados en una sola cosa. En la persona que avanzaba hacia el frente sin mirar atrás por mas que le gritaba que se detuviera. Pero no lo hacia, tal vez no lo estaba escuchando, el punto, era que seguía avanzando y el también lo hacia. Cada vez mas, un poco mas rápido. Moviendo las piernas con un ritmo mecánico, haciendo uso del entrenamiento en el campo de fútbol.

Al esquivar unos grandes palos en la tierra, se dio cuenta de que habían dejado atrás la llanura para adentrarse los grandes arboles que ocultaban un riachuelo. Saltó un par de veces más y se dio cuenta que la distancia que le separaba de la otra persona ya no era mucha. Y cuando la vio trastabillar y caerse a causa de una piedra en su camino, aminoró el paso hasta casi detenerse por completo.

Inhaló y exalo unas cuantas veces rápidamente, y se agazapó un poco al llegar al cuerpo que se encontraba boca abajo a los pies de un árbol.

Intento no acercarse demasiado, y se abstuvo de tocar nada por miedo a su reacción. Segundos después, la observó moverse. Flexionando los codos observo los omoplatos, era un cuerpo muy diferente al que recordaba, este era demasiado delgado.

Tomó aire y levanto un brazo para alcanzarla. Sin querer se le salió un balbuceo de entre los labios.

― Sa...Sakura―

El diminuto cuerpo frente a él se quedo inmóvil de nuevo. Rígido. Bajo el brazo, pensando en que si su voz le era conocida le dejaría ayudarla.

― Soy sasuke. ¿me recuerdas?― Dijo, levantando un poco la voz para que pudiera escucharlo entre el sonido de la lluvia a su alrededor. ― No voy hacerte daño. Solo quiero ayudarte― Se acercó un poco más y levanto la mano e intento tocarla. Pero al segundo le posar la palma de su mano en el centro de la espalda del cuerpo rigido y helado, escucho un jadeo y luego un grito que lo dejo espabilado.

― NO!― ella ya no estaba sobre sus codos y sus rodillas, sino arrinconada contra las altas y gruesas raíces del árbol. Y pudo observarla mejor.

Aunque el cabello rosa pálido se le pegaba al rostro demacrado, pudo observar claramente sus ojos, verdes hermosos, abiertos de par en par, asustados. Aterrados. Con los brazos apretados en pecho y las rodillas dobladas. Sasuke apretó los dientes y contuvo las inmensas ganas de patear algo. Relajó su expresión al oír el susurro proveniente de ella... Temerario, una suplica queque le calo en el alma.

― Por favor... No... No mas...― Jadeo, despacio y casi sin aliento.

Sasuke sintió algo en la parte inferior de su obdomen. Una punzada que duro tanto como el dolor en su pecho. Mucho.

La observo temblar unos segundo mas y luego sus brazos comenzaron a ceder al apretado abrazo de si misma sobre su pecho. Y sus ojos, sin llegar a cerrarse por completo no despegaron su vista de él cuando se acerco por completo a ella de nuevo y la tomo por las rodillas, pasando su brazo por debajo de su cuello. Rendida, sin objeción alguna, sin fuerzas.

― Estas a salvo... Voy a cuidar de ti― Dijo, un poco mas para si mismo que para ella, que cerró ojos al sentirse elevada. Entregándose a la inconciecia.

Sasuke la apretó contra si mismo. Demasiado pequeña, demasiado delgada. Dio la vuelta y comenzó un rápido camino de vuelta a la carretera.

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Karin se consideraba así misma una mujer paciente, sobre todo cuando se trataba de Sasuke, porque vaya que había que tener mucha paciencia para tratar con él a veces. Pero esto, esto pasarse totalmente de la raya. Diablos, esto rallaba lo absurdo.

¡Irse detrás de una desconocida cualquiera y además loca, que se les había cruzado en el camino como un fantasma! ¡Era estúpido.!

Apretó el volante con las dos manos y se dijo que tenia que tomar una decision. O seguía esperando a la orilla de la carretera a que apareciera su novio o simplemente arrancaba el auto y se largaba de ahí. ¡Bah! ¡Que se lo lleve el que se lo trajo! Si decidía irse era muy culpa de él por abandonarla a la deriva, por irse detrás de la loca de la carretera.

Apretó los labios y bajo los brazos. La lluvia comenzaba a aplacarse y con ella su estado de animo. Se resignó a esperar un poco más y si al cabo de una hora él no aparecía, arrancaría el carro y se largaria de ahí.

Lo cierto fue que no necesito de una hora, ni siquiera media de ella, pues pronto logro divisar su alta figura de entre los matorrales. Solo que su alta figura era ahora mas voluminosa.

Al acercarse cada mamáss, se dio cuenta que cargaba consigo un cuerpo. No, no cualquier cuerpo, se dijo, al detallar la cabellera que caía como cascada de la cabeza apoyada en los brazos de él. Se bajo del auto, con muchas emociones dentro de si. Enojada, preocupada y asustada le comenzó a gritar apenas lo vio unos metros cerca.

― ¡Vaya! ¿Como se supone que debo llamarte ahora? ¿Sasuke rescata locas de carretera? ¡Diablos! Si querías hacer un acto de heroísmo pudiste habérmelo avisado para no ser parte del espectáculo ¿Que diablos sucede contigo?!― Espetó alzando la voz con cada palabra. Descargando su furia, y aumentando otra poca al ver que no tenian efecto en el.

― Abre el maletero ― le dijo al pasar por su lado saliendo de la vegetación. A la orilla de la carretera y abriendo con algo de dificultad una puerta de atras. Logrado esto, depósito con mucho cuidado el cuerpo que cargaba consigo. Karin permaneció inmóvil en el pavimento.

― ¿Quien es ella? ¿y porque saliste corriendo a buscarla Sasuke? ― Preguntó irritada. Demasiado furiosa para hacer caso a alguna orden. Pero no obtuvo respuesta alguna.

Sasuke volvió a pasar de ella y abrió el maletero para sacar unas toallas que tenia en su maleta de viaje. Volvió a los asientos traseros y arropó lo mejor que pudo a la chica recostada a lo largo del asiento. Se aseguro de que la calefacción estuviera al tope y rodeó el auto para entrar al asiento del piloto.

― Entra al auto― Ordenó a Karin que boquiabierta cruzó los brazos y fruncio todavía mas el ceño.

― Respóndeme lo que te he preguntado. Que demo...―

― Entra al auto ahora Karin, o me iré sin ti― Dijo levantando la voz, tenia prisa por llegar y las niñerías de la pelirroja no estaban para el momento. Al ver que no entraba, encendió el motor y lo hizo rugir un poco. Segundos después, karin azoto la puerta del copiloto y entro hecha una furia.

― Me debes muchas explicaciones ― Mencionó entre dientes. Para luego quedarse callada por todo el camino restante. Muy lejano a su enfado, Sasuke miró por sobre su hombro a la figura femenina inconsciente y se apresuró a llegar a su destino.

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Ino despertó a las 9 de la mañana de ese domingo en casa de su novio. Aunque un poco desorientada y con un poco de resaca, pudo orientarse en tiempo y espacio. Decidió que lo mejor era irse cuanto antes a su casa y lo mas presentable posible para no levantar sospechas de su muy fugas huida a sus padres. Pero recordó que debía pasar buscando su auto en casa de su mejor amiga.

Luego de una buena ducha, y una larga sesión de besos de despedida con Sai, tomo un taxi que la dejó justo en la entrada de la casa de los Haruno. Al instante se dio cuenta de que su pequeño audi, no se veía en la plaza de autos del frente, pero entonces pensó que estaba dentro. Así que llamó. Pero no fue Sakura quien la recibió, una mujer de cabellos cortos y amarillos la saludo con corlevantóla madre de la pelirrosa.

― Buenos días señora Haruno. ¿ Esta Sakura despierta?― Pregunto con una sonrisa, sin embargo, la mujer frente ella le respondió con un rostro de confusión.

― ¿No se supone que ella estaba en tu casa?― Preguntó.

Mierda... Pensó Ino, si Sakura no había dormido en su casa, quería decir que no solo fue ella la que decidió seguir la fiesta en otro lado. Pero como ya había metido la pata al preguntar por ella en su hogar, opto por hacerse la desentendida.

― No, obviamente no estuvo en mi casa. Pero no se preocupe, habían muchos amigos con nosotras y seguro se fue con uno de ellos― Respondió con una sonrisa nerviosa. Y tras asegurarle a la mama de su amiga que si sabia algo del paradero de su hija se lo haría saber de inmediato, dio media vuelta y emprendió el camino a su casa.

Ino solo esperaba que su pelirosada amiga apareciese, porque su pequeño pero muy útil auto le era muy necesario.

Al llegar a su hogar, la rubia fue recibida por dos grandes y desagradables sorpresas, la primera, que su madre ya sabia que no habia pasado la noche con su amiga pelirosa. Y la segunda... Que su preciado auto estaba todavía aparcado en el estacionamiento de la discoteca a la que había asistido la noche anterior.

Pero solo una cosa rondaba su mente y la llenaba de confusión... ¿Donde esta Sakura?

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