Capítulo 2
"La libertad tiene un alto precio"
El jovenzuelo se sentía desfallecido por el ajetreo de la huída. Desde hacía muchas horas ciertamente no había probado bocado, así que no le pareció mala la idea del samurai de tomar algo rápido antes de marchar.
-Vale...desayunemos...después debemos marchar...es posible que estén cerca... ¿no es cierto?
El más adulto sonrió ante su muestra de confianza y le respondió suavemente. - Sí, es posible. Démonos prisa, pues. - Condujo al muchacho a la estancia donde se solían reunir los huéspedes a desayunar, tomaron desayuno rápidamente y, tras pedirle a la dueña algunas provisiones para el viaje, pagarle debidamente la cuenta y darle las gracias en numerosas ocasiones siempre respetuosamente, marcharon de allí llevando al caballo a la entrada del bosque más próximo y dejándolo en aquél lugar, confiando que su sentido del olfato lo condujera de nuevo a su hogar. Tras esa separación, continuaron rumbo a pie hasta su siguiente parada, la ciudad. A caballo no estaba a más de unas horas de allí, pero a pie, la cosa era distinta. Bien podían tardar unos tres días en llegar, pero eso no amilanó la valentía del samurái. Mientras caminaban, iba vigilando al muchacho para comprobar que continuaba bien. Y así, el día se fue sucediendo, entre valles, prados, bosques y montañas. Rato después se percató de que hacía mucho tiempo que no vigilaba la salud del muchacho, así que se detuvo un momento a comprobar su estado. -¿Cómo se siente? ¿Necesita parar a descansar? ¿Cómo siente su herida? Creo que por aquí pasa un pequeño río, allí podría asearse y lavar sus heridas. Aún nos queda un largo camino... - Predijo observando el vasto horizonte ante él.
Aunque el rubio no se quejaba, no estaba acostumbrado a caminar, así que tuvo que detenerse hacia medio día, sin decir nada, unos momentos, y se quitó el calzado de madera, cogiéndolo con la mano, y continuó caminando al lado del samurai.
Cuando ya no pudo continuar se detuvo por completo, mirándole.
-Lo lamento...
De inmediato el mayor se giró hacia él, viendo sus pies destrozados. Lamentó no haber sido lo suficientemente perspicaz como para no darse cuenta de que era un calzado muy incómodo y de que ese muchacho no debería encontrarse en sus mejores condiciones para realizar un viaje tan largo, pero lastimosamente no les quedaba otra opción. - Venga conmigo, iremos a ese río, descansaremos y tomaremos algo de comer para reponernos. ¿Se ve capaz de caminar un poco más o necesita que lo lleve? - El samurái de amable condición, nunca dejaba de prestarse a los demás si éstos necesitaban de su auxilio.
El muchacho sonrió condescendiente y cansado y asintió lentamente con la cabeza:
-Sí... creo que aún puedo llegar por mi propio pie... lamentaría que tuvieseis que llevarme...
Se ruborizó ligeramente y continuó caminando a duras penas, hasta llegar hasta él.
El samurai asintió con la cabeza levemente y vigilando que el joven no cayera ni tropezara y asegurándose de que le seguía, llegaron a un claro donde pasaba un río no muy profundo, de agua fresca y limpia. Buscó un buen árbol en el que pudieran sentarse, no lejos de una de sus orillas, y dejó el poco equipaje que llevaba consigo. Entonces su atención reparó en los pequeños y doloridos pies del joven muchacho. - Creo que necesitan un buen descanso y un lavado a fondo. Verá que luego los siente mucho mejor. ¿La herida como la nota? Creo que deberíamos cambiarle esas vendas. - Acto seguido se dispuso a buscar entre sus pertenencias en busca de más gasas limpias para curarle. - Si desea darse un baño sin importunos, me ausentaré en el bosque un rato para que disfrute de privacidad mientras me encargo de planificar el siguiente trayecto de viaje.
Len asintió y se puso en pie.-Me gustaría mucho darme un baño... así mis pies descansarían... pero señor, le rogaría que no se marchase... no me sentiría seguro. Además, no verá nada que le importune, señor... bajo esta apariencia, soy varón también...
Se acercó al río y se quitó la ropa, dejándola a un lado bien colocada y entró dentro de la fría y delicada corriente. Comenzó a lavarse, sentándose en la orilla y observando las plantas de los pies, sin la más remota idea de qué hacer a continuación, puesto que sangraban y le dolían. Le miró de reojo algo ruborizado, observando sus reacciones y movimientos con curiosa inocencia.
El mayor se sentó a la sombra de un gran árbol, un hermoso cerezo, que comenzaba a florecer sobre su cabeza, mientras de soslayo vigilaba que el muchacho estuviera seguro en el río, y no se lastimara aún más o resbalara y cayera. Ciertamente, comenzaba a acercarse el buen tiempo, el sol comenzaba a lucir con fuerza sus rayos en el suave firmamento azul y el calor se hacía cada vez más presente. Suspiró. No habían dejado de correr y andar desde la pasada noche, sólo descansando por unas pocas horas. El samurái no mostraba signos de fatiga aún así, pero sí estaba acalorado. Pensó si sería prudente tomar parte de ese baño o mejor sería esperar y vigilar, no terminaba de decidirse. Por si acaso, no obstante puso algunas pequeñas trampas de campo que confundiría un rato a sus perseguidores si se les ocurría acercarse. Así tendrían tiempo de cubrirse y ponerse a salvo. Cuando hubo puesto hiedra y hojas suficientes en el último agujero cavado para así disimularlo y unos pequeños palos que al caer el desdichado, emitieran un sonido preciso como aviso, se acercó respetuosamente al muchacho, que estaba aún mirándose sus doloridos pies sangrantes, y gentilmente, se sentó cerca y se desnudó tratando de parecer calmado y natural, aunque lo que era cierto es que hacía tanto tiempo que caminaba en solitario que incluso el compartir un baño se había convertido para él en algo difícil de asumir, y no lograba no sonrojarse al menos un poco. Ya sin ropa, se acercó a los pies del menor y sin mediar palabra, agachado en la orilla del río, le practicó unos masajes ayudado por el agua fría para aliviarle la hinchazón y calmar sus heridas.
-Esto lo aprendí de mi maestro. Es un buen método de alivio. Al menos en mí funcionaba... Espero que te ayude a ti también, Joven Len. -Demostrando tener la suficiente confianza para tutearle y llamarle por su nombre, ya convertido en su pequeño alumno. - Y algún día puedas pasar este saber a alguien digno de ello, como ahora hago yo contigo.-Le sonrió con gentileza, siguiendo dedicada y delicadamente el masaje a su joven acompañante, con cuidado y esmero, procurando no lastimarle demasiado en el proceso. -Sólo aguanta un poco en seguida estará. -El agua seguía corriendo incesantemente por el río, bañando la curtida piel del mayor, junto a su larga cabellera, que ahora le recorría la espalda sin su cinta que aguantaba su cola, que se había desecho antes de entrar al agua.
El muchachito observó como el joven le curaba como podía las heridas de los pies, suspirando de alivio ante aquello. Pensaba observándole, en como había pasado aquello. Podía respirar el aire puro, ver el cielo azul, sentir la frescura del agua correr. Aquel baño era distinto de todo cuanto recordaba. Estaban en peligro, tal vez aquellos tipos les buscaban...pero Len se sentía más tranquilo que nunca. Observó al hombre ante él, tan amable, considerado, tan noble...y él era tan poca cosa, a pesar de lo que el samurai decía. Se sentía muy halagado de que aquél desconocido tuviera tanta fe en él... y le respetase. Le parecía tan noble, tan hermoso. Estaba visiblemente sumido en sus pensamientos mientras el agua corría, ajeno a todo más que a ellos dos. Empezaba a ruborizarse al observar las facciones del samurai. Había pasado por los brazos de muchos hombres, pero nunca había llegado a fijarse en ninguno de aquel modo... en cambio no podía apartar la vista de esos ojos. Empezó a sentirse confuso y finalmente bajó la mirada, agotado y dejando que el agua corriera.
-Muchísimas gracias...
El samurái le devolvió la mirada unos breves instantes con una sonrisa sincera y cortés. -No es nada. No podía dejarte con estas heridas. Es mejor curarlas antes de que todo se complique. - Mientras tanto se esforzaba en terminar su labor curativa y cuando hubo acabado, se llevó distraídamente su brazo a su frente como para secarla del sudor que le propinaba el ardiente sol que se alzaba sobre sus cabezas. -Creo que por el momento será suficiente. Cuando termines el baño las secaré y vendaré. No temas... no estamos tan lejos de nuestro destino. -Aunque el samurái ya planeaba algún modo de ayudar al muchacho a proseguir sin tener que seguir lastimando sus cansados y doloridos pies. Se aclaró y refrescó la cara con el frescor del río y su espalda un poco caldeada por los rayos del sol mientras dejaba escapar un leve suspiro de alivio.
El tiempo continuó pasando sin prisas, a pesar del apuro. El muchacho podía sentir al samurai aún haciéndole las curas y cuando terminó, asintió a sus palabras, cerrando los ojos por un momento. Notaba el correr del agua entre sus manos, y al abrir los ojos pudo distinguir la figura del joven hombre, curtida en batallas, con algunas cicatrices.
De un modo levemente sonrojado desvió la mirada, estaba confuso, agradecido, cohibido, pero cuanto más miraba alrededor más podía percatarse de la realidad que le rodeaba. Nunca había salido de aquél lugar. Nunca había visto el sol de cara fuera de las casas del pueblo. Nunca había dado más pasos que del baño exterior al antro y viceversa. No había visto los árboles del bosque ni escuchado sus pájaros, por lo que aquellos sonidos y aquella vista a su alrededor comenzaban a perturbarle y emocionarle. Pudo ver bellas flores en la orilla del río y en esas flores, revoloteando alrededor, posándose delicadamente, frágiles mariposas de colores. Eso le hizo enmudecer incluso mentalmente aún y no haber pronunciado más palabra. Las mariposas... su atuendo estaba impregnado de ellas, al igual que sus adornos. De hecho su "amo" le había explicado cosas sobre ellas. Frágiles, no viven más de un día.
Observó los árboles y vio entre las ramas una tela de araña. Aquello le recordó a sus habitaciones, suyas y de las demás muchachas. Pero el ver atrapada en la tela una mariposa amarilla, del este, de cola negra, hizo que se sobresaltase, casi cayendo al agua y devolviéndole a la realidad del momento, por lo que observó al samurai y sin decir palabra le tocó los hombros. Se mordió el labio inferior, pensativo. Le había repetido varias veces en la posada que no pretendía su cuerpo ni similar... nada de "eso", pero Len se sentía en el deber de devolverle de algún modo el favor, nada menos aunque fuera por su cura de los pies.
Hizo un breve masaje en los hombros del mayor, lo suficiente para liberarle la tensión que comenzaba a palparse más que nada por su carácter. Las manos y gestos del niño eran pura dulzura. Luego al terminar se separó un poco, sintiéndose curioso, pues nada más había sido un corto masaje (a lo cual no estaba acostumbrado, como a nada de lo que estaba ocurriéndole desde hacía pocas horas) y le sonrió muy, muy agradecido, cortado y cohibido, sonrojadísimo.
Todavía sentía que los pies podían dolerle al caminar... pero a medida que los minutos pasaban estaba decidiéndose a ser fuerte. Se había jurado no ser una carga para el samurai.
-Cuando quiera... p-podemos continuar... cuando vos me digáis... -Aún y así a pesar de todo no podía tutearle. Era demasiado el respeto que sentía.
El joven de largos cabellos morados se sorprendió ante el leve contacto y acercamiento que le ofrecía el menor, como entendiendo de alguna manera, que le quería mostrar su gratitud. Así pues, se limitó a sonreír suavemente mientras terminaba su masaje y sus curas, extraía los pies del joven con delicadeza del agua y los impregnaba de vendas limpias y suaves.
-Espero que con esto sea suficiente por ahora. -Concluyó, satisfecho con su labor. El sol estaba en lo más alto y pronto comenzaría a descender.- ¿Te parece buena idea comer tras el baño? Hace horas desde la última comida, y nos queda mucho camino por recorrer.-Indicó, aclarándose su larga cabellera para disminuir el calor.
Tras esto, ayudó al joven a reincorporarse e ir a por sus ropas que reposaban dobladas bajo el árbol más cercano que le comenzaban a salir sus verdes hojas, proporcionando una fresca sombra. Le ofreció al joven sus ropajes, y con cuidado le ayudó a vestirse de nuevo su elaborado kimono. Él hizo lo propio con su hakama. Se recogió de nuevo la húmeda melena con su particular cinta y se dispuso a indagar en su bolsita de viaje, donde guardaba las provisiones que le había proporcionado la anciana hostelera. Mientras preparaba los improvisados platos, se preguntaba a cuántas horas de distancia habrían logrado seguirlos sus perseguidores. Mirando a ambos lados, contempló que todas las trampas seguían intactas, nadie había pasado por allí en ese rato. No obstante no podía confiarse, deseaba no detenerse demasiado, pero su joven acompañante no estaba en disposición de andar a paso ligero, y esto lo preocupaba. El único modo de avanzar más deprisa era o bien conseguir montura o cargar con él hasta la ciudad, cosa que tampoco serviría de mucho, más que para que sus heridas cicatrizaran antes. La situación era ciertamente peliaguda. Pero para no preocupar al joven, simplemente mantuvo cerca su katana, bien atada al cinto, mientras ofrecía arroz con especias y pescado ahumado al joven, con agua fresca tomada del río.
-Espero que sea de tu agrado, joven Len. Cuando lleguemos a nuestro destino podremos degustar de platos calientes. Sólo deseo que esto te dé las suficientes fuerzas para proseguir. Pero sé que eres muy valiente y podrás aguantar. -Sonrió con sinceridad al menor. Realmente confiaba en su fuerza de espíritu, si es que era cierto que había vivido y pasado por un calvario como el de criarse en un burdel nocturno como aquél. Pero esa mala vida había terminado al fin para él, era libre de seguir su propio camino, mientras se mantuviera lejos de sus captores.
El día anterior, en la taberna...
Era ya muy avanzada la noche, casi podía adivinarse las claras siluetas de las montañas del este, por donde el sol despuntaría en poco rato. El tabernero, el señor Takeshi Iwao, caminaba enérgicamente por los pasillos de su local. Aquélla no había sido una buena noche. Los clientes que habían llenado su local apenas habían consumido ni degustado de la compañía de ningún/a empleado/a del burdel, y eso no era buen augurio, cuanto menos nada rentable. Realmente estaba fuera de sí. Todas sus muchachas estaban ya en sus respectivas habitaciones, y algunos de sus muchachos ya descansaban tras haber recogido los enseres del teatro y del bar. Pero el que verdaderamente le preocupaba era el menor y más bello de todos ellos, el joven Len. Sin duda era el chico más hermoso que nunca había pisado aquél antro, y el que le proporcionaba la mayoría de sus ganancias, y tan sólo recordar la fastidiosa discusión con aquél vagabundo con katana lo puso enfermo.
-¿Venderle yo, a mi muchacho, a mi mariposa? ¡Ni que estuviera loco! ¡Habrase visto, maldito vagabundo harapiento sin nada que hacer, venir a mi local con ese aire pretencioso a pretender a mi tesoro! - Sin duda para él había sido la mayor ofensa de aquella noche.- Debería dar gracias que le hubiera dejado marchar de mi local así como así. ¡Maldito desgraciado...! ¡Espero que no se le ocurra regresar por aquí!
-Entonces recapacitó y recordó dónde debía estar su hermoso jovenzuelo de voz clara y hermosa. Sí, hacía horas que lo había retirado a lavarse y después a su estancia, pero no lo había visto tan siquiera volver a su cuarto. No obstante se animó a echar un vistazo dentro de su habitación para ver si estaba ya durmiendo. Para su sorpresa, tras la tenue luz que se filtraba por la pequeña ventana, allí no había descansado nadie en toda la noche, y eso le escamó, pero pensó que quizás se había quedado dormido dentro del baño.
-¡Maldito mocoso malcriado, otra vez se ha vuelto a quedar dormido en los baños! - Aún más enojado, recorrió el camino que separaba el cuarto del menor hasta los baños, donde hacía horas que estaba el menor encerrado. Abrió la puerta casi de golpe, dispuesto a darle una buena reprimenda, pero la sorpresa que le deparó aún fue más grande que la anterior. No sólo el muchacho no estaba por ningún sitio que buscara, sino que además, pequeños rastros de un tono carmín más que delatores se esparcían alrededor y dentro de la bañera de madera. -¡Mierda! -Maldijo bien fuerte. ¿Podría ser que alguien hubiera entrado allí para matarlo? Pero... ¿se habrían llevado el cuerpo de ser así? Todo era muy extraño, y el hombre no quedó nada convencido. Abrió a todo correr la puerta que conducía a la parte trasera del establo, donde atando cabos vio que su caballo tampoco estaba en su lugar. Había huido fuera quien fuera. Su mariposa no sabía montar ni habría sido capaz de hacer algo así. Alguien seguramente le habría forzado infligiéndole heridas para conseguir su beneplácito y colaboración a su secuestrador. Y las posibilidades que barajaba el señor Iwao eran muy diminutas, más bien apuntaban a una sola persona...
-¡Maldito seas, vagabundo! ¡Me las pagarás, no descansaré en vida hasta que te encuentre, te desmembraré y te arranque tu alma de tu ser y la lance a los infiernos! ¡Vas a desear no haber nacido, engendro del diablo! ¡Nadie que me robe mis bienes más preciados y mi mariposa viven para ver la luz de un nuevo día, y tú no serás la excepción!- Gritó tan alto que alertó sin querer a los pocos guardias que tenía contratados, que estaban a punto de hacer el cambio de turno, corrieron con el amo para ver qué había sucedido. El amo no perdió el tiempo.
-¡Vosotros, organizaos como queráis, pero no quiero que nadie descanse ni una sola hora hasta dar con el paradero del secuestrador de mi mariposa, el vagabundo con katana de anoche, y me los traigan vivos a ambos, me encargaré personalmente de darle un buen recibimiento a esa sabandija...!
Instantes después, los secuaces de Iwao rompieron filas, buscando con ahínco por cada rincón de la comarca en busca del prófugo y su prisionero, a sabiendas de que podrían perder algo más del empleo si se les ocurría fallar. Takeshi Iwao no era un hombre como cualquier otro en esa zona, gozaba de un gran prestigio y protección como sólo un noble podría tener, era un hábil negociador y un mafioso demasiado importante como para estar tan loco de tomarse sus amenazas a la ligera. Todos los de su círculo le temían y respetaban, porque si algo podía presumir ese hombre, era de cumplir todo lo que prometía. Sin más dilación, se dispusieron a cabalgar por el camino que les llevara al poblado más próximo, donde horas más tarde dieron perdido a medio camino el caballo del señor Iwao, que inútilmente trató de encabritarse y escapar, persecución que duró poco rato. Pero tras esa única pista, se perdió el rastro de los dos hombres. Es como si extrañamente se los hubiera tragado la tierra, pero no se darían tan fácilmente por vencidos.
El joven tomó la comida que el mayor le ofrecía y la comió con algo de decoro pero con una leve ansia, pues en realidad tenía hambre por el largo camino andado. Se encontraba algo mejor de los pies tras las friegas y las vendas, por lo que estaba convencido que, tras un pequeño descanso, podría continuar. Su voluntad debía superar a sus fuerzas, pues sus perseguidores posiblemente no andarían muy lejos en su pista. Mientras masticaba, tapándose la boca con la manga del kimono, miraba de reojo a su salvador. Pensaba en qué podría ocurrir a partir de aquél momento. Llegarían a la ciudad... ¿y una vez allí? ¿Y si les encontraban? La sola idea, de repente, le acongojó. Incluso su expresión cambió mientras observaba al adulto sentado a su lado y dejó de comer. No quería que le dañasen. Por algún motivo, que el muchacho presuponía era gratitud, aunque pensar en ello le dañaba, no quería que le ocurriese nada malo. Y el haberle rescatado y sacado de allí, llevándole lejos, era un motivo más que suficiente para buscarse problemas. Tratando de calmarse continuó comiendo, degustando el manjar. Tras ello, sonrió al mayor y se puso en pie con un movimiento grácil y suntuoso, aunque un leve quejido al posar los pies en la hierba.
-Cuando vos digáis y terminéis podremos continuar, estoy listo para ello.-Aclaró, casi reverenciándole con cortesía. Aún recordaba que el mayor le había pedido que le tutease... pero continuaba sin poder hacerlo. No se sentía capaz de ello.
El bosque era profundo y espeso. Algo alejados del río donde Len y el samurai se hallaban, el grupo de esbirros del Sr. Iwao seguían buscando algún indicio que les condujera hasta el paradero del maldito vagabundo y la mariposa. Eran unos cuatro individuos, todos ellos vestidos con un hakama negro y gris, armados con katanas.
-Eh, Sato... ¿tú crees que les encontraremos? -Preguntó uno de ellos, un joven de poca menos edad que los demás.
-Tenlo por seguro, Bôn... -Le respondió uno de los adultos, de tez ruda y ojos oscuros y crueles.
Seguían buscando, cuando uno de ellos señaló algo en el suelo que llamó la atención de los demás. Entre el espeso follaje del bosque, siguiendo un sendero, había un buen puñado de huellas. Huellas grandes y pequeñas, que correspondían a dos personas. Un adulto y un joven. Se miraron entre ellos y sonrieron con malicia. Siguieron el camino en silencio, rastreando con sumo sigilo. Iban pasando las horas lentas, hasta que finalmente llegaron a las cercanías de un río. El joven Bôn fue el primero en localizar la orilla y a sus presas.
-Os dije que les encontraríamos... Así que el jefe tenía razón... El vagabundo se llevó a la mariposa... -Musitó Sato.
-Pues no parece muy a disgusto... -Mencionó Honma, otro de ellos.-Bôn, vuelve y dile al jefe que les hemos encontrado. ¡Vamos! -Le urgió.
El joven Bôn asintió y con cuidado de no ser visto por los prófugos, a pesar de estar lejos y apartados, echó a correr.
-¿Pero no podemos atacarles aún? -Preguntó el tercero de ellos llamado Takka.
-No por ahora, que están en alerta, mejor... Cuando sea de noche... -Tras susurrarles aquello, Sato rió bajo, de un modo cruel y macabro, pensando en lo que harían con ambos cuando les atrapasen.
Lo que ninguno sabía, era que el joven Bôn nunca llevaría a cabo su cometido, pues el samurai había colocado trampas no muy lejos de donde se encontraban, y el desdichado secuaz había caído en una de ellas, con muy, muy mala fortuna, golpeándose la cabeza de un modo fatal.
El más mayor lo observaba con respeto y cortesía, sin ser demasiado invasivo y maleducado, para no hacer sentir incómodo al muchacho. De vez en cuando se preguntaba a sí mismo qué tipo de pensamientos le abordarían a su joven aprendiz. Por su parte, mientras comía pensaba en el futuro. De la noche a la mañana tenía ante si un chico a su cargo, un jovencito que no había conocido nada aparte de la servidumbre a otros hombres en el lecho. No obstante, a pesar de que por la situación se había sentido en la obligación moral de ayudarlo sin entender muy bien el por qué de su acto precipitado, no estaba del todo insatisfecho. Había algo extraño y misterioso en el aura de ese muchacho que le intrigaba y le llamaba poderosamente. "Debe existir una razón por el cual el destino ha unido nuestros caminos" se decía para sus adentros; "Si los dioses así lo han querido, o los espíritus o las estrellas, así debe ser. Debo confiar en sus designios." Tras estos pensamientos, una figura rígida pero segura de si misma, le sonreía. Se sonrió, mientras el muchacho algo preocupado, terminaba su comida y se alzaba elegante y virtuosamente ante él. Debía admitir que había sido entrenado realmente para cautivar a todos cuantos le miraban, sus modales y gracia podrían rivalizar con el príncipe o la princesa más exquisitos del lugar. Su viejo amo había invertido mucho tiempo y dinero en él, y lo había convertido en el perfecto artista cautivador. Esto le producía a la par una enorme admiración y tristeza. Pero no quería turbar su mente con estos pensamientos y que éstos relucieran en su mirada, así que afable se levantó junto a él y fue recogiendo los restos de la comida y los enseres con diligencia casi marcial, por orden y lo empaquetó de nuevo en su equipaje. Luego deparó en los pies del rubio. -¿Como sientes los pies, joven Len? ¿Crees que podrás caminar o... necesitas reposar un poco más? Podemos descansar un poco más si es necesario. -Temía por que sus captores les atrapasen, pero por otro lado le preocupaba la salud de su acompañante.
No obstante, algo le hizo reaccionar. Una señal que sólo él conocía, le avisó del peligro. En las trampas que colocaba, tallaba unas ramas de diferentes árboles que producían un sonido particular al golpearse cuando la víctima tenía la desdichada suerte de caer en ella, y ese sonido se transmitía con facilidad por la espesura del bosque, sin resultar demasiado sospechoso para nadie que no conociera ese significado. Su cuerpo quedó petrificado por un momento, y por inercia llevó una de sus manos a la empuñadura de la katana. Les estaban siguiendo muy de cerca, de eso no cabía duda. El sonido no se había propagado especialmente lejos de allí. Muy a su pesar y a la del pequeño y su estado, no podían detenerse. Pero no quería alarmar al muchacho, así que trató de mantener la calma y parecer natural ante él. Miró hacia el firmamento en busca de la posición del sol. Media tarde. Si les seguían varios guerreros, ya que un animal de poco peso era demasiado difícil que cediera ante él la trampa, y si eran inteligentes, serían varios los que les seguirían tras sus talones, dudaba que se atrevieran a atacar enseguida. Seguramente esperarían que el cansancio o la noche se cernieran sobre ellos, cualquier experto en el campo de batalla sabía aprovecharse de las condiciones climáticas y del estado de sus víctimas a su favor. Aún había poco más de dos días y medio de camino hasta la ciudad... No llegarían a tiempo quizás para evitar la emboscada, tenía que prepararse. Disimuladamente se vendó bien las manos con firmeza y se ajustó bien el hakama, a la vez que recogía con firmeza los bártulos y comenzaba a caminar, tratando de cambiar el rumbo. Sería un camino más arduo pero era más intrincado, para que a sus captores les costara más seguirlos, aunque el desgaste por desgracia sería mutuo.
Caminaron así unas tres horas más, vigilando al muchacho que seguía el ritmo como podía, valientemente. Pero evidentemente no estaba acostumbrado a tanto esfuerzo por tantas horas. Sin mediar palabra se arrodilló de espaldas frente a él y le dijo con decisión.- Joven Len, por favor, sube a mi espalda. No puedo permitir que tus pies lastimados sigan así. Además, puede que así vayamos algo más deprisa. -En verdad no sería mucha la ventaja, pero al menos evitaría que los pequeños pies del joven no terminaran desangrados. Miró al horizonte. El atardecer se aproximaba inexorablemente. Debían darse prisa.
Al comenzar a llegar el atardecer y al escuchar las palabras del samurai, el muchacho asintió, algo sonrojado y sintiéndose apenado de ser una carga se acercó y subió a su espalda, encaramándose intentando no dañarle, y prosiguieron su camino. Aún y que el descanso en el río había sido en parte reparador, el joven no estaba acostumbrado a tantísimo esfuerzo y camino, por lo que sus pies, a pesar del masaje y las vendas, tras la nueva caminata en un terreno tan duro e inhóspito para él, volvían a arderle sin remedio. El joven hombre le cargaba con firmeza a pesar de su indudable cansancio, pero parecía que su determinación de llevarles a un lugar seguro o alejado, hacía crecer en él fuerzas sobrehumanas. Obviamente eso eran pensamientos del chico, que le observaba la nuca y el cabello caerle por la espaldas sujetos a la cola de caballo, grácilmente. Era un cabello largo y curiosamente hermoso para el pequeño. Se sorprendió asimismo sonriendo con una inadecuada ternura ante esos pensamientos. El trato que estaba recibiendo distaba en demasía de todo lo que había conocido. El señor Iwao era rudo y fiero, a pesar de que era iracundo y les golpeaba. Los clientes nunca eran una hermosura ni flores gentiles. Pero este hombre desconocido le había sacado de su infierno personal, librándole de la muerte más deshonrosa y cobarde, para mostrarle un mundo nuevo: El mundo que jamás había visto más allá de las ventanas. A pesar de todos los peligros, del miedo infinito que sentía por sus más que probables perseguidores, una parte de él clamaba interiormente querer quedarse con el samurai. Se sentía seguro y a salvo... aunque fuera sólo una ilusión, quizás, eso le daba fuerzas para no perder el sentido de agotamiento, aún y siendo cargado en las espaldas. Continuó observándole mientras caminaban, sufriendo lo indecible por él y sus fuerzas. Mientras tanto, sólo aparecía ante su mirada un camino de árboles y hierba, bien frondoso. Comenzaba a anochecer, cosa que no era ninguna buena señal.
Los secuaces de Iwao continuaban tras su pista, siguiéndoles de un modo prudencial y con sigilo para que no les detectasen, dejando pasar unos minutos a cada avance. Sato iba al cabeza, seguido por Takka y por Honma. Seguían creyendo que Bon había partido rumbo al pueblo para avisar al jefe, sin saber de su fatal destino. Reían bajo entre sí al mirarse, comentaban casi en susurros lo que harían cada uno cuando les encontrasen y atrapasen, después de matar a aquel roñoso vagabundo y el castigo que infligirían a la mariposa.
-Si nadie le daña la cara, el señor Iwao no tiene porqué enterarse -comentó Honma, riendo bajo y entrecortado, de un modo enfermizo.-Podemos hacer lo que nos plazca de cintura para abajo.
-Tienes toda la razón, pero no olvides que aquí mando yo, así que seré el primero en probar semejante delicadeza.-gruñó Sato.
-La mariposa de oro, la joya del señor Takeshi Iwao... con más solicitudes en el local que todas las chicas juntas, ni las de lujo...tiene que ser una delicia, ciertamente.-Takka asintió pensativo, Honma continuó con su risa de cerdo retrasado.
-Así aprenderá a no escaparse... Y si se chivase al jefe, siempre podemos alegar que el vagabundo le golpeó, trastornándole el juicio.-Sato sonrió al decir eso y siguió observando a los caminantes, volviendo al silencio sepulcral. Estaban alejados de ellos y actuaban con cautela. El tiempo pasaba lenta pero fatídicamente...
El atardecer dio paso al anochecer, y con ello la agitación de ambos, aunque el samurai procuraba guardar en silencio sus inquietudes para no alarmar al muchacho. Len parpadeó curioso mientras observaba el color liliáceo de las nubes, casi negro, al caer la temprana noche. Aún no era noche cerrada y quedaban resquicios de luz. De pronto, el chiquillo señaló ante si, instándole a detenerse.
-¿Qué es eso, señor...? -Ante ellos, se encontraba un profundo risco, un acantilado. Se detuvieron por completo y esta vez si el hombre pareció sorprendido, alarmado quizás. Pero antes de que pudieran decir nada más, escucharon unos pasos y unos aplausos tras ellos.
-Vaya, vaya, vaya... Parece que habéis llegado a un callejón sin salida...- una voz, y cuando el samurai con el joven se giró, vio que se trataban de unos tres hombres armados con katanas, amenazantes y peligrosos. El que había hablado era Sato.
-¡Me parece que estáis al final de vuestro viaje! -rió Honma divertidamente cruel.
Takka simplemente les miraba en silencio, desafiando al samurai con la mirada.
Tratando de no perder la calma, el samurai alzó la mirada sin perder a los tres individuos de vista, casi sopesando sus fuerzas y su destreza, tratando de trazar un plan veloz que le permitiera eludir a sus perseguidores sin gastar demasiadas energías, aunque no las tenía todas consigo, no permitió que la duda aflorara a su semblante para aventajar a sus fieros contrincantes. Entonces se dirigió al joven muchacho que permanecía fuertemente cogido a sus hombros.
- Joven Len, escúchame atentamente. Ahora voy a soltarte suavemente y quiero que te quedes tras mi espalda todo el tiempo. No te muevas de mi lado ni un instante. Y sobretodo mantén la calma. Te prometo que no te sucederá nada.
El muchacho contestó con el pulso acelerado- -D-de acuerdo...-Al chico se le notaba asustado, bajó de su espalda y se quedó tras él como le ordenó, tenso, observando a los tres hombres, reconociéndoles como trabajadores del señor Iwao, tipos a los que en el burdel veía cada día. Kamui pareció notar un sutil cambio en la mirada del pequeño, por lo que dedujo que no era la primera vez que los veía. Al instante su mirada volvió a toparse con los asaltadores. A pesar de que era un guerrero entrenado para la lucha, alguien muy sabio le hizo recordar en su corazón que antes de alzar la bandera de la batalla, debía tratar de evitarlo por todos los medios, aunque su razón le insistiera en desechar tan desquiciada idea.
Tomó aire y con tono tranquilo pero firme, se dirigió al trío maleante.- Creo saber con qué intenciones nos persiguen. Pero aún así, quiero darles la oportunidad de arreglar este asunto haciendo uso de nuestro raciocinio. -El que parecía más ufano se apresuró a contestar con un marcado desdén.
- ¿Has oído eso Sato? Dice que ahora quiere hablar... Desgraciado vagabundo... Primero le robas a nuestro señor sus pertenencias ¡¿y ahora pretendes dialogar?! Eres un poco ingenuo para ser un vulgar y sucio ladrón... -Pero antes de que pudiera proseguir con sus improperios, el que parecía estar al mando lo mandó callar de malos modos.
- ¡Calla de una vez Honma! ¡Te repito que el que habla aquí primero soy yo! -Amenazándole con un puño alzado perdiendo la poca paciencia de la que disponía.
El matón de lengua audaz guardó silencio de inmediato, permitiendo que su líder controlase la situación. Entonces prosiguió la charla.
- Al fin nos vemos las caras maldito ronin... - Se dirigió al de pelo morado, escupiendo soezmente la palabra "ronin" como regodeándose en su sonido. El samurai permaneció inmutable ante ese gesto, cosa que le provocó más ira contenida al jefe de los malhechores.- Verdaderamente eres maldito un descerebrado si piensas que hemos estado persiguiéndote a ti y a ese estúpido mocoso para pararnos a perder el tiempo "charlando". Ambos sabemos que sabes perfectamente por qué estamos aquí. Hemos venido a recuperar lo que nos pertenece por las buenas o por las malas y no pensamos actuar con piedad con tipos tan miserables como tú. -El samurai no les quitaba ojo pero sopesaba cómo podría continuar esa charla, aunque realmente no confiara que le fuera a llevar a ningún sitio más que marearles y hacerles perder los nervios. El que parecía menos listo de los tres habló por primera vez.
- Sato, Sato, no te olvides de que nos has prometido degustar el sabor sensual de la piel de la hermosa mariposa. Yo quiero yacer con él y hacerlo mío todas las veces que me lo consientas... -Parecía muy ansioso y miraba con ferviente y enfermizo deseo al joven muchacho que repudiando se aguantaba las ganas de gemir de pavor con sus mangas y se guarecía tras la imponente espalda de su protector. Sato volvió a replicar.
- Sí, sí Takka, ya os dije que cuando yo me canse de él, podréis disfrutarlo también, siempre que no lo lastiméis demasiado por fuera... por dentro podréis penetrarle tan adentro y fuerte hasta desgarrarle si queréis. Creo que será un hermoso y perfecto castigo hecho a la medida de un kagema travieso que se dedica a coquetear con vándalos ladrones. Seguro que hasta lo gozará junto a nosotros pidiéndonos más, totalmente entregado a nuestra voluntad, cual perra en celo que es... -Kamui esta vez no pudo evitar fruncir el entrecejo levemente. Su pulso se había comenzado a acelerar a pesar de tratar de mantener la sangre fría, pues cualquier movimiento en falso podía conducirle a un destino fatal. Pero no consentiría que volvieran a capturar al muchacho y que nadie volviera a tratarle de tal forma. Con un gesto disimuladamente premeditado, condujo su mano vendada a la empuñadura de su katana, procurando concentrarse en todo lo que veía y oía. De pronto sintió el tacto leve pero tembloroso de una de las delicadas manos del muchacho que tironeaba del hakama, con un semblante horrorizado. El samurai le sonrió con confianza.
- No te preocupes Joven Len. Nada malo va a pasarnos hoy. Confía en mí como hasta ahora. -El muchacho asintió tratando de calmarse mientras el trío que lo había oído estallaba en carcajadas burlonas.
- ¿Habéis oído? ¡El vagabundo se las da de héroe frente a los muchachitos afeminados! -Replicó con sorna Honma. Takka se unió rápidamente al coro.
- Es un necio infeliz que pretende intentar ganar a los más expertos de los guerreros del Señor Iwao. Eso sí es tener una fe ciega y estúpida que le llevará indudablemente a una muerte lenta y dolorosa. -Rió con Honma estúpidamente. Sato por el contrario se mantenía callado, mirando a los ojos azules del samurai, con plena confianza de su victoria pero sin confiarse demasiado en su rival que permanecía impasible a todo gesto de provocación. En un gesto rápido los tres desenvainaron las espadas desde donde estaban situados. Kamui flexionó sus piernas moviendo a un lado su tobillo derecho levantando partículas y una leve nube de polvo en suspensión, como tratándose de una leve pero concisa advertencia. Más allá de este gesto no se movió.
Len con ojos muy abiertos, se preguntaba qué se proponía su salvador quedándose quieto sin siquiera desenvainar su katana. Pero tal y como había prometido, confió en su destreza y juicio, rezando a todos los espíritus del bosque que conocía por las obras de teatro kabuki del burdel, que le ayudaran y condujeran a la victoria. El trío no se hizo esperar y se abalanzaron contra el vagabundo.
- ¡A por él chicos! ¡Matadle! ¡Quiero su preciosa cabellera como trofeo para el señor Iwao, así que no quiero remilgos ni piedad! -Los tres ágilmente acortaron distancias a gran velocidad, quedando rodeado en cuestión de pocos segundos. El primero en atacar fue Takka de forma algo torpe pero con una gran carga, mientras Honma se aproximaba por el otro flanco más impulsivamente. Ante el asombro de ambos, Kamui desenvainó la katana en tan sólo un segundo y no tan sólo su espada, sino con vaina en mano, formó ágilmente una cruz, repeliendo a ambos atacantes que retrocedieron unos centímetros debido a la fuerza del impacto. Len no podía dar crédito a sus ojos. Pese a que desde atrás no era del todo consciente de los movimientos, sí llegó a alcanzar ver el grácil y efectivo movimiento del samurai. ¿Cómo había sido capaz de defenderse con tanta celeridad? Estaba claro que lo había infravalorado por su condición tan amable, pero era en la batalla un fiero y experimentado guerrero como el que más. Aunque con lo que Len no contaba era con el desgaste que llevaba consigo su protector. Y era un punto a favor de los secuaces de Iwao. Kamui en todo momento lo sabía así que procuraba no malgastar energías y no moverse demasiado, concentrado solamente en defender y repeler ataques, esperando a la mínima oportunidad de distracción para asestar un golpe fatal. Pero no era una tarea sencilla al enfrentar tres duros oponentes con un joven a la espalda a quien vigilar y proteger en todo momento. Sato que era el más capaz de los tres y el más astuto, conocía estos flancos débiles igual que Kamui, y se beneficiaba de ellos atacando a la vez junto a sus dos hombres, acercándose peligrosamente a las espaldas del samurai, cosa que lo obligaban a retroceder cada vez más hacia el acantilado. Al final Len trastabilló llegando al límite a punto de caer, gritando con pavor y aferrándose a Kamui para no caer al vacío. Kamui era consciente que no podría seguir retrocediendo más, tenía que acabar con esto de una vez aunque significara estar expuesto a un ataque directo y certero. Valientemente tras enderezar al muchacho, se encaró contra Takka y aprovechando su descoordinación le atravesó sus vísceras con su el filo de sus espada, haciéndole perder el equilibrio casi al instante, y desfalleciendo en el suelo al retirar la hoja de sus intestinos sangrantes. Honma enmudeció por un momento, pero llevado por el odio de haber perdido a su amigo, se lanzó fatídicamente a su destino de un salto, planeando sobre la cabeza del joven ronin para caerle encima, a lo que aprovechó el impulso de la katana y alzándola de abajo a arriba, le abrió en canal, cosa que en ese instante permitió victoriosamente a Sato abrirse paso ante las defensas de Kamui y asestarle numerosos cortes, entre ellos el más severo que fue incapaz de esquivar, uno muy cerca del pecho. El samurái sintió el frío y letal impacto del filo en sus carnes, y supo de inmediato que si no reaccionaba, las pocas fuerzas que le quedaban le abandonarían y quedaría a su merced. No podía permitir que eso pasara bajo ningún concepto. Armándose de toda la fuerza que fue capaz, se giró y con un gesto de brazo junto a muñeca, rebanó la cabeza de su atacante sin piedad, pero limpiamente. La hoja del contrincante inmediatamente perdió presión y pudo desprenderla no sin gran dolor de su pecho, cayendo de rodillas al suelo por el enorme esfuerzo y dolor que había tenido que soportar, jadeando con un esfuerzo sobrehumano. Len enmudecido por el desagradable acontecimiento, temblando asustado se agachó al lado del valiente salvador, y horrorizado comprobó que sus vendas y su hakama se iban empapando de un espeso líquido de un color rojo que bien conocía: El rojo sangre. Kamui tratando de mantener la consciencia, le indicó al muchacho que se hiciera rápidamente con unas vendas del equipaje y taponara la herida para evitar perder más sangre. El muchacho no necesitó oírlo dos veces: con celeridad fue en busca de restos de vendas y le abrió el hakama con rapidez, apretando y rodeando varias veces el pecho del samurái todo lo fuerte que fue capaz implorando al cielo que surtiera efecto y la hemorragia se detuviera. Mientras vendaba con las manos temblorosas le observaba, pálido y aterrado por la escena vivida. No pudo evitar que las lágrimas aflorasen en sus ojos -E-Estás herido...s-sangra...-El mayor pese a su agotamiento le sonreía con los ojos algo nublados por la cantidad de sangre emanada de su cuerpo.
- N... no te preocupes... he vivido otras situaciones parecidas...-Con esfuerzo aguantaba el dolor estoicamente.
-¿Q...que puedo hacer...?-Sollozó el jovencito con un hilo de voz mientras con las manos hacía presión en las vendas.
- No dejes... de presionar Joven Len... Parará... -Se secaba el sudor de la frente como podía y trataba de sentarse en el suelo. La mariposa asintió entre lágrimas, sin dejar de presionar, observándole reclinarse en el suelo. El samurai no dejó de sonreír pese a su creciente dolor. Por primera vez desde que estaban juntos, el mayor tuvo un gesto afectuoso con él, acariciando su cabeza suavemente y luego sus mejillas para secar sus lágrimas.
-No llores por mí. No pienso dejarte ni aquí ni ahora. Prometí cuidarte y mantenerte a salvo y eso es lo que haré. -El muchacho visiblemente sorprendido y emocionado con las mejillas algo acaloradas por las lágrimas y el tierno gesto del mayor, asintió lleno de gratitud, y continuó dando lo mejor de sí en sus cuidados. Ayudó al mayor a tumbarse sobre un lecho improvisado con una capa de abrigo que llevaba en su pequeña bolsa de viaje, y prendió una hoguera con unos pocos leños que pudo encontrar, sin darse cuenta apenas que era la primera vez que la prendía, aunque la salud del vagabundo era mucho más importante en esos momentos como para deparar en detalles. Más tarde le ofreció agua fresca y le ayudó a comer para que repusiera fuerzas. Poco rato después el mayor no pudo con su cansancio y pese a sus esfuerzos por mantenerse despierto, terminó cabeceando. Len apoyando su cabeza en su regazo y acariciando su larga cabellera lo estuvo velando despierto toda la noche, temiendo por que el samurai no pudiera cumplir su promesa y abandonara el mundo sin él poder evitarlo. No podría perdonarse nunca este gesto cuando se sentía culpable de tal desdicha en su salvador, pese a que Kamui se esforzara siempre en hacerle entender que no había nada que perdonar ni lamentar. Y así, tras una larga y espesa noche, se fue abriendo paso al refulgente amanecer.
Largo rato pasó susurrándole palabras de ánimo y aguante al samurai, acariciándole el cabello con infinita ternura y preocupación mientras miraba alrededor agotado y alterado, con los ojos anegados en lágrimas, rojos de cansancio. Le observaba, instándole a que no se durmiera, temeroso de perderle, sujetándole con toda la firmeza que era capaz los vendajes, temiendo que la sangre no se detuviera, aunque a medida que amanecía así ocurría, formando un coagulo que detenía la hemorragia. El joven observó los cuerpos de los rufianes, diseminados alrededor. Estaban muertos. Len temblaba por el shock que aquello le estaba provocando. Aquellas personas habían estado siguiéndoles para matarles o algo peor, para matar al samurai y llevarle de vuelta a casa del señor Iwao no sin antes beneficiarse de su propia carne. Bajó la vista hacia Kamui, con la mirada fija, como si estuviera ausente. Habían estado casi un día caminando a pie en su huída, algo que jamás había hecho fuera del burdel. Cuando el hombre cayó herido tras matar a sus perseguidores, de inmediato se ofreció en su ayuda, aún y temer la sangre con todas sus fuerzas. Len conocía la crueldad del mundo, pero no de la muerte. Le resultaba increíble pensar que no volverían a levantarse y, aprovechando el mal estado del samurai, terminar su faena. Pero tal y como había terminado la pelea, aquello parecía más que improbable a menos que las cabezas tuvieran vida propia, o los humanos pudieran caminar sin órganos internos o seccionados en dos. Aquella visión le produjo nauseas, pero consiguió controlar su malestar. Otra acción que había hecho que lo tenía sorprendido era que él mismo, casi sin ayuda, había encendido el primer fuego de su vida, debido al impacto que le había producido la herida del mayor, y a la presteza y sangre fría con la que tuvo que actuar para socorrerlo.
Mientas estaba sentado con el samurai recostado en su regazo, descansando de su herida, se miró los pies vendados. Realmente estaban ocurriendo cosas distintas a nada de lo acaecido anteriormente en su vida. Volvió a fijar su atención en el hombre a su cargo. Había dejado de acariciarle hacía rato, pensativo.
Cuando ya había amanecido casi por completo, Kamui trató de levantarse, instando que debían continuar, que aquella herida era menor comparada con otras que había sufrido, y que no quería que sus perseguidores, pues seguro que alguno más había, eso pensaba el samurái, les alcanzasen. Len se levantó y buscó entre las hojas del suelo, sacando una rama lo suficientemente larga para ser usada de bastón. Se la entregó al samurai para luego ofrecer su brazo también para ayudarle a caminar.
Así, continuaron su viaje durante más horas, deteniéndose únicamente a comer a mediodía para reponer fuerzas y descansar. Horas y horas de camino hasta encontrar un lugar medianamente seguro para usar de refugio. Era una cueva cercana a donde ambos se habían detenido, y parecía desierta. Len observó al mayor que caminaba sujeto a él por un brazo, sujeto al bastón por el otro. Su cuerpo temblaba de un modo imperceptible, pero estar tanto rato junto a él había conseguido que la pequeña mariposa notase ese cambio en el espadachín, lo que aumentó su preocupación.
Esa noche también la pasaron en guardavela. El pequeño tenía demasiadas cosas en mente, demasiado fuerte había sido el shock, en parte, pues a pesar de recordar muchas cosas, las recordaba todas de un modo extraño, fantasmal y vacío.
Y así llegaron tras mucho caminar horas y horas después, casi al atardecer, a la ciudad, una población fronteriza perteneciente al país vecino. Estaban agotados y sin fuerzas. Len en esos instantes se percató de que Kamui parecía tener problemas para continuar. Al respirar resollaba con fuerza, con esfuerzo, como si le pareciera un suplicio. Y continuaba temblando sin remedio. Justo habían dado un par de pasos cuando el mayor trastabilló perdiendo el equilibrio y las fuerzas y cayó al suelo. Len, a pesar de haber caído también y a pesar de su propio agotamiento, le abrazó ayudándole, muy preocupado por su bienestar. Lo observó respirar agitado, fuerte a veces, lento otras, a intervalos tosiendo con fuerza también. Al pasarle con delicadeza la mano por el rostro para quitarle los flequillos de la cara, pudo sentir como su frente ardía, sacudido por fuerte fiebre. Eso le aterró con todo su ser, observándole sin saber que hacer.
Kamui estaba cada vez más débil, podía sentirlo, como si fuera a perderlo en su abrazo.
-Joven Len... no te preocupes... avisa... al... médico... d-doctor... Kaai... -Tras susurrar esas palabras entre jadeos y una fuerte tos, cerró los ojos, haciendo que la mariposa se aterrase más al verlo respirar ruidosamente, sin fuerzas. El pequeño miró alrededor como algunos habitantes caminaban por las calles donde ellos se hallaban, el mayor recostado en el suelo en brazos del muchacho acuclillado, llamando parte de atención de los ciudadanos. Un señor de alrededor de unos cincuenta años se acercó, solícito:
-¿Necesitan ayuda...?- Sus palabras curiosas, serviciales y preocupadas, chocaron a Len, que simplemente susurró con lágrimas en los ojos:
- Busco... al Doctor Kaai... por favor... -Al murmurarle aquello al hombre, dos grandes lagrimones de desesperación cayeron por su mejilla y casi no fue consciente de que el señor asentía, dando a entender que le había entendido y le ofrecería rápidamente su auxilio.
Fin del capítulo 2
Continuará…
FreeTalk
(Fe de erratas: Olvidé añadir el freetalk y las contestaciones a los reviews, gomen nasai! _)
¡Hola de nuevo a todos mis lectores/as! En verdad, siento que ha pasado una eternidad desde que actualizo este fic (ha pasado una eternidad, ¡idiota!) pero aún así le he echado ganas para continuarlo. Es el fic más complicado que he escrito, porque intento ser fiel al momento histórico (tengo una fe de erratas del primer capítulo con la época, en verdad es la época "Heian", que lo corregiré a su debido tiempo) y además que es el primer fic-colaboración que hago junto a "Roxas-13-Nobody" y claro, a veces pasa que cuando una de las dos partes se inspira, la otra parte no puede, o no se concentra y todo se alarga irremediablemente TwT Lo lamentamos de veras haberos hecho esperar tanto, pero queremos daros lo mejor de lo mejor en esta historia que significa algo tan importante. De igual modo esperaremos vuestros comentarios con ilusión, ya que con ellos nos demostráis que merece la pena pasar todo este suplicio para ver/leer rostros/personas felices ^^
Bueno de este episodio poco hay que comentar… quisimos darle un pco más de acción y dramatismo para no encasillar demasiado la acción y hacerla entretenida y sorprendente. ¿Por qué Kamui terminó gravemente herido? Bueno porque aunque sí es muy bueno usando su espada, queríamos hacer algo creíble y no todo 100% perfecto, ya que tres hombres contra uno no es como que sea algo sencillo vencer, y menos vigilando tras de ti a un muchacho. Pensamos que de este modo parecería una historia mucho más humana y real, esperamos que os haya gustado este cambio. Otra cosa: Muchas personas que me leen vienen con ansias de leer la tan esperada y prometida escena sexual entre los protagonistas. Decir ante todo, que estará presente, y seguramente más de una vez, pero todo a su debido tiempo, nos parece muy forzado que en una situación así en seguida se enamoren y se pongan tan "cariñosos", y menos en una situación tan peliaguda. Así que pedimos un poco de paciencia a los/las lectores/as, que todo lo bueno se hace esperar =D Os llevaréis muchas sorpresas, así que ¡que no decaiga ni el ánimo ni el interés, prometemos daros una gran historia!
Ahora me pondré con la traducción de este episodio al inglés, ya que he recibido peticiones de lectores/as de habla inglesa que les gustaría poder seguir mis historias, así que en cuanto termine mis tareas de la universidad, ¡prometo ponerme a ello! Lo mismo con el capítulo 8 de "the last song"! (mi otro fanfic GakuLen que podéis encontrar en mi cuenta) ¡Sed pacientes, por favor! wU De mientras esperamos de corazón que hayáis disfrutado al leerlo tanto como nosotras al crearlo ^^ ¡Esperamos con cariño vuestros reviews y palabras de aliento, ya que nos debemos a nuestros seguidores/as ^^
¡Saludos cordiales y feliz navidad a todos!
Y ahora sí, ¡a comenzar con las contestaciones a reviews! =D
Shadow Shaw Phantom: Me alegro que lo vuelvas a querer, precisamente yo intento hacer lo contrario ^^U No me gusta la visión que tienen de Gakupo sólo por una sola canción (que no sé por qué se hizo tan famosa habiendo mil mejores que esa), para mí, mi canónico se aproxima mucho más a este prototipo. Pero de igual modo, me alegra que te haya gustado ^^
Sí, de hecho confieso que me leí cuatro tomos de Kenshin, aunque no he visto el anime ni me he leído todo el manga, aunque me gustaría… uwù… Peor siempre me ha atraído poderosamente esta etapa de la historia japonesa (curiosamente como al propio Gackt, por eso mismo el diseño de Gakupo es así) y quise hacerle un tributo que mereciera la pena y estuviera a su altura que para mí es enorme (¿Se nota que es mi vocaloid favorito? ^^U Quizás por eso me esfuerzo tantísimo en su lavado de imagen)
Y sí… realmente quiero hacer una novela verdaderamente épica, y espero estar consiguiéndolo _ Aunque mi esfuerzo me está costando (junto a mi ayudante Roxas-13-nobody que sin su estimable ayuda y soporte e idea original esto no sería posible), pero sigo dando el máximo, aunque me demore tanto _U
Ah sí… Len las pasa francamente ma, y lo suyo no ha hecho más que empezar ^^u Pero sé que evolucionará mucho como personaje y conseguirá lo que se proponga, además como bien dices no está solo, así que seguro todo irá bien... Espero :_D A veces mis historias se reescriben solas XwX
Sí, de hecho es un fic yaoi, pero claro, no soy del tipo que pongo ya una relación sexual en los primeros capítulos porque lo considero forzado y rompe mucho con la "poética atmósfera" de la historia, pero haber yaoi habrá, porque lo prometí y lo que prometo lo cumplo jejeje Sólo dame un poco de margen con los capítulos, ¡pero verás que aparece!
Gracias por tus felicitaciones ^w^ ¿Y a qué te refieres con el Disclaimers? Owo De hecho puse lo de GakuLen y la etiqueta "romance" para que la gente que no le agrade el tema pues se abstenga ^^U ¿O crees que debería especificar más? Aunque creo que eres la primera persona que me lo pregunta, jejeje Pero si es por esto, lo tendré en cuenta.
Gracias de verdad por tu comentario, en verdad lo valoro muchísimo ^^ ¡Nos leemos en el capítulo 3!
Hina-Lawliet: ¡Es un placer, no importunas en absoluto! De hecho leer reviews me anima realmente a seguir, porque así sé que alguien se molesta en leer y comentar mis historias, cosa que me honra profundamente ^^ Así que siéntete libre de "importunarme" cuanto desees jejeje
Lo sé, por eso porque yo como fan que soy no los encuentro, me decidí a hacer dos de estos dos, porque se lo merecen ^^ Y si todo va bien, le haré una saga a Mariposa Amarilla, porque se la merece como la que más, ¿por qué no? Jejeje A ver si soy capaz ^^U
Jejeje gracias, ¡me alegra que disfrutes con ellos! Y de verdad, ¡mil gracias por tus ánimos! No sabes la falta que me hacen en estos momentos… Este fandom es tan escaso que apenas si pasan desapercibidos, así que encontrar personas que en verdad lo valoran, me llenan de inmensa felicidad.
De nuevo, gracias por tomarte la molestia en dejar tu comentario, ¡nos leemos en el capítulo 3! =D
Nagisa: Eres ya para mí una vieja conocida jajaja ¿Quién lo diría? Pero no por eso voy a dejar de contestar cada review que decidas dedicarme, porque para mi tienen el mismo precioso valor que el resto ^^
./. De verdad, gracias por esos calificativos, intentamos yo y Roxas-13-nobody hacer una historia atrayente y con alma para que la disfrutes de verdad, porque sentimos que se lo debemos a los personajes y al fandom. Merece algo realmente épico que les supla por otras tantas de ellas que no hay. Y te prometo seguirlo (el otro también jejeje), aunque a veces piense que no sirva para nada, pero por lectoras así, me hace recordar que debo seguir y que merece la pena, gracias por leernos y por seguirnos, gracias por darnos ánimos y confianza, te prometo que seguirán ambos adelante, ¡aunque me tarde mucho! ¡Gracias de nuevo por tu hermoso review!
¡Nos leemos en el episodio 3!
Adeline: ¡Hola de nuevo! Perdón por la enorme demora pero no pude actualizarlo antes, estuve con el otro y además con la universidad y cosas personales me pasaron (y mi ayudante Roxas-13-Nobody quien fue la idea original y me ayuda con las partes de Len también tuvo dificultades y problemas y no pudimos ponernos de acuerdo antes para terminar el siguiente capítulo .), pero ya actualicé el siguiente episodio, ¡de verdad espero que lo hayas disfrutado y continúes con ilusión de esperar la próxima actualización! ¡Gracias por tus ánimos y sobretodo por tu review, de verdad lo aprecio/mos! ^w^
¡Nos leemos en el siguiente capítulo!
PD: ¡Soy feliz de que te guste mi OTP! w ¡El mundo necesita más fans como tú!
Eianem (Adeline): ¡Hola otra vez! No, no, no decidí terminarlo, pero tuve varias complicaciones y no pude seguirlo, aunque admito que yo y mi ayudante (Roxas-13-Nobody) tuvimos dificultades para concentrarnos e inspirarnos, y es que tenemos tan altas las expectativas con este fic que queremos hacerlo tan perfecto que a veces nos cuesta encontrar el modo para que os resulte igual de perfecto que el anterior episodio, así que nos cuesta más seguirlo, pero espero que no te haya defraudado el siguiente episodio de igual modo y que siga teniendo la calidad que esperas de él! Al menos así lo hemos intentado este año jejeje Espero que la musa no vuelva a huir, jejeje de momento la tengo atada a la pata de la cama con unas esposas y me comí la llave ¬w¬ =P
Como decía, ¡muchísimas gracias por tu comentario, tus ánimos y tu fidelidad, no hay nada que nos pueda honrar y enorgullecer más en estos momentos!
¡Nos leemos en el siguiente episodio! (Ea, te contesté dos reviews jejeje, espero que no te moleste ^^U)
Shiken-chii: Wow! Hehehehe Thank you, really!You make me blush!
In all, it was the least I could do for a fan of my favorite couple, what less could make other fics recommend you to read? lol
Glad to see that surprised and liked it so much, I sincerely hope that this new episode you liked equally, lol
Hahaha no further issues, continue the fic, I will not leave him in cliffhanger though I take long to update. I know I'm late but as you see it's for a good cause, to provide decent updates deserving your attention ^ ^
(And personally, believe me, gave me several weeks fantasizing and role playing, even hard yaoi ^ ^ U... So I pity you /)
Hahaha the dream of every fujoshi: See Len doing crossdressing lol (SCL understands us ;w; lol)
Yes Gakupo blushed at the sight of Len. He and was drawn to the sound of his voice, but when he saw that it was "a girl" so beautiful, he was truly shocked lol
Well ... lol is that this description of Gakupo is my Headcanon = P I like well imagine him like this *A* It is also a "epic" story and of course, I think this personality type is more suitable for the kind of tragedy that lives along of its life. But I'm glad you enjoyed it so much lol
And yes, you are correct with Len. Len is like "living dead" because his life has little meaning, and t is empty and only sings to remove the bitterness and pain of making it as a slave. It is a silent and sad resignation.
And yes, you are correct with Len. Len is like "living dead" because his life has little meaning, and t is empty and only sings to remove the bitterness and pain of making it as a slave. It is a silent and sad resignation.
Hehehe well look I do write epic costs, especially now that I've transmit translated into English because I can not use pronouns courteous as "my lord, my lady etc" or "vos" or "usted" as in yes I do Spanish (though the truth, no one has left me ^ ^ U review and why I bother to translate it to English-speaking audiences) ...
Hehehe yes, at the scene of the conversation, both leave something of his own personality into it but of course, like everything else, is just "the tip of the iceberg" hehehe Gradually go unmasked new "issues"...
With it's "possible training Len" you mean the fact that Len can impersonate girl gives them an advantage in combat? humm ... who knows what will happen lol
Relax, relax it's not a cliffhanger ^^U
You've seen that I'm back to update! And I will continue doing as I have strength! Don't Fear ^^
I'm so glad you enjoyed it so much, really! With fans like you are worth the effort to follow! ^^
Nah, do not worry about your reviews, really proud of me and I blush ./. I'm sorry for going so slow to update as much in answering them ^^U
Wow, thank you very much indeed for many compliments / I give my best effort in fanfics for my fans who are you, so enjoy reading them as I do to write lol
Thanks again for taking the time to leave me a review as detailed and dedicated! 3
Luli Kentaro: Jajajaja ok, ok tus deseos son órdenes para mí, doitsuuuu ~~~ Esperamos no haberte defraudado y que hayas disfrutado del siguiente episodio ^^ ¡Mil gracias por el review! Nos leemos pronto ^^
Anyway: -Se enrojece por mil- Ah… de verdad… ¡muchísimas gracias! ¡Me honra enormemente que te haya gustado tanto! Intento esforzarme al máximo junto a Roxas13-Nobody, que colabora conmigo a medias en esta historia, y nos rebanamos los sesos literalmente con cada capítulo para que quede lo mejor posible (eso y la falta de inspiración que es horrible), por eso nos tardamos tanto, espero que no te haya molestado demasiado la tardanza .U Y sí… apenas hay fics de ellos… en no he sido capaz de encontrar más que los míos uwù… Por eso me decidí a hacerlos, porque el fandom necesita tener fics como con otras parejas… Y como no encontré nada, ¡me puse a crearlos! Me honra de verdad encontrar personas que valoran tanto la pareja como lo que escribo, de verdad gracias, ¡vuestros ánimos y comentarios realmente me dan fuerzas para seguir escribiendo! Esperamos que no te haya parecido que hemos perdido el toque y seguimos en la línea, porque al menos dimos nuestro mejor esfuerzo, espero que haya merecido la pena y hayas quedado satisfecha, sino realmente lo lamentamos y esperamos seguir perfeccionándonos en los siguientes… wU Esperamos que nos sigas leyendo con la misma ilusión que hasta ahora, jejeje ¡Nos leemos en el siguiente episodio!
Cafe Amargo: Excepcionalmente puedo comentarte tu review en el capítulo dos jejeje ¡porque olvidé por completo esta sección y lo subí sin más! X_x ¡Soy un despiste! Eso y que apenas había dormido esa noche y es lo que conlleva… =w=U Las prisas por actualizar tras tanto tiempo me perdieron… ¡De todas formas me alegro que hayas disfrutado de la lectura! Perdona por la tardanza de nuevo, por eso tuviste que releer :_D Pero yo y mi ayudante Roxas-13-nobody intentaremos actualizar más seguido, mientras la musa siga a nuestro lado y los quehaceres cuotidianos nos dejen espacio! ¡Pero la continuaremos pase lo que pase!
Y quisimos darle un giro un poco más de acción y dramático como para que no se perdiera le interés y la narrativa se volviera monótona, por eso metimos tantos sucesos en las 14 páginas que dura el segundo capítulo, ¡esperamos haber acertado con el cambio!
En lo referente a lo de Len… sí, a mí personalmente al principio me pareció raro que un muchacho que ha vivido prácticamente toda su vida encerrado en un burdel, actúe con la suficiente sangre fría como para lidiar con una situación tan peliaguda como aquélla. Pero si te paras a pensar… precisamente el hecho de haber presenciado todo aquello, la batalla, la matanza y demás, le hace reaccionar y pensar que no desea volver a su anterior vida, ahora que conoce la libertad, perderla y perder a la única persona (un singular vagabundo) que se ha sacrificado y encima sin conocerle de nada, pienso que su propio orgullo no se lo podría permitir, y que por eso mismo sacó fuerzas de donde no tenía porque sabía que todo dependía de él si es que deseaba alejarse de aquél lugar y salvarle la vida al buen hombre que lo protegió… Aunque no te negaré que el pobre está muy agotado y psicológicamente impactado (si el pobre no tenía suficiente con el burdel…) y eso se verá en el siguiente episodio, que espero que lo leas con gusto como estos dos, jejejeje.
En fin, te agradezco muchísimo tu review, y que nos sigas leyendo y esperando actualización día tras día, eso reconforta ¡y dan muchas ganas de seguir! Así que te espero en el siguiente episodio, ¡no te lo pierdas!
