No me dejes - Part 2/2
Pov Marinette
Bendita mi mala suerte…
¡¿En qué lios me metía yo por hacer caso a Alya?!
En esos momentos debería de haber estado con mi amiga paseando por las calles de la ciudad de la luz recogiendo gominolas felizmente disfrazadas o viendo juntas una película de miedo en casa.
¿Y qué estaba haciendo o donde estaba? En uno de los eventos más sofisticados de París, en una fiesta organizada para la alta clase por el alcalde Bourgois, con un vestido y un antifaz que hasta a mi propia amiga le hacía pensar que era Ladybug…y con el chico de mis sueños a punto de descubrir mi identidad…
¿Podía irme peor?
Estaba de los nervios, incapaz de poder articular palabra o moverme. Si metía la para estaba acabada, y viendo la situación desde aquella perspectiva…ya lo estaba.
Primero, si me daba la vuelta y me reconocía como Ladybug, se montaría un escándalo en la fiesta al ver que la superheroína de París estaba en la sala; Alya, que estaría cerca "buscándome", descubriría que la he estado engañando durante todo este tiempo al no revelarle mi identidad; Chloe no me dejará tranquila en toda la noche reclamando a voz en grito que ella era mi fan número uno y no volvería a ver a Adrien. Si no me reconocía Adrien como Ladybug pero sí como Marinette se extrañaría de mi presencia en aquel lugar al cual claramente ni mi amiga ni yo habíamos sido invitadas; Chloe nos descubriría y llamaría a seguridad para echarnos a patadas de allí; Adrien, decepcionado de mí, no me volvería a hablar y se marcharía con Chloe…
…
¡Aquello era una catástrofe monumental!
Solo hallaba una solución a todo lo que divagaba por mi mente como una perorata…
…
…
¡Correr!
Tendría que salir pitando atravesando la pista y buscando desesperada a Alya para marcharnos antes de que realmente se diera cuenta Chloe de que estábamos allí. Mi cabeza me lo gritaba desesperada y ante un ataque de pánico inminente…pero mi cuerpo me decía otra cosa. Definitivamente no había sido nada bueno para mí que Adrien hubiera posado su mano sobre mi hombro. El ruido en la sala parecía sordo para mí; los movimientos de la gente alrededor casi daban la impresión de que se hacían cada vez más y más lentos. La sensación de mareo empezaba a nublarme la mente y toda aquella situación cada vez me resultaba menos real. El aliento cálido de Adrien contra mi nuca en contraste con mi piel fría debido al tiempo que pasé en la calle hace unos minutos me hace sentir un escalofrío por toda mi columna, pero en esta ocasión, a diferencia de las otras, era agradable. Sentí como mis manos dejaban de apretar tensas contra mi pecho y se aflojaban hasta tal punto de dejarlas colgando sin más. Cerré los ojos dejándome llevar por aquel repentino ambiente…acogedor. Sin apenas percatarme al principio, Adrien había ido descendiendo su mano sobre mi hombro por todo el largo de mi brazo como si fuera una caricia. Para cuando alcanzó la palma de mi mano acariciándola casi con dulzura con la yema de uno de sus dedos, terminó por enlazar nuestras manos haciendo una leve presión en ellas apretando con firmeza el agarre. Estuve a punto de voltearme. Él, a su vez, con lentitud, me arrastraba para que pudiéramos vernos frente a frente sin deshacer aún la unión de nuestras manos. Para cuando creí que finalmente me encontraría con sus ojos verdes sin importarme las consecuencias de lo que vendría después…un último relámpago se oyó. El rayo de la tormenta se veía en la distancia he ilumino la sala casi al completo al mismo tiempo que las luces se fueron cundiendo el pánico.
Después…todo sucedió muy rápido…
.
.
.
Pov Adrien
Todo parecía girar alrededor de ella aun cuando no podía contemplar su rostro...alrededor de ambos…
Sabía que era ella. Algo por dentro me lo decía. El corazón me bombeaba hasta la garganta ahogándome impidiéndome volver a pronunciar palabra tras decir su nombre. No sé en que momento lo hice, pero bajé con toda la calma del mundo mi mano en su hombro hasta acariciar su mano y…dios…Cuando sentí que nuestras manos encajaban y se sentía tan bien…me dejó de importar todo menos la chica que tenía junto a mí. Era suave y pequeña, y su tacto frío hacia contraste con el de mi mano, más cálida.
¿En qué momento había empezado a soñar despierto? Si todo aquello era real no quería despertar nunca más por nada.
Cuando, ejerciendo un poco de presión en su mano, quise juntarla más hacia mí para verla por fin a los ojos y perderme en el cielo que eran sus ojos, un rayo iluminó todo el lugar en el que nos encontrábamos y las luz se fue.
Todo sucedió de una forma tan repentina que apenas me pudo dar tiempo a atrapar entre mis brazos a Ladybug para juntarla a mí cuando una avalancha de gente gritando desesperada por luz o por salir de aquel sitio totalmente a oscuras nos separó y me hizo romper el contacto entre nuestras manos. No pude contenerme al sentir como perdía la suavidad de sus manos con el último roce de sus dedos mientras me empujaban para el lado contrario a ella.
-¡Ladybug!
-¡Adrien!
Su voz retumbó en mi cabeza como si estuviera hueca y el resto de sonidos alrededor no importaran. La desesperación y angustia en su voz me provocaron un sentimiento de pánico en mi interior, y fue aumentando a medida que la gente me arrastraba y me alejaba cada vez más y más lejos de ella. Mi mente poco a poco iba canalizando lo que conllevaba su grito desesperado…
Me llamó por mi nombre…
Ladybug me había reconocido aún sin verme cara a cara como Adrien…
Sabía quién era…
Y parecía tan angustiada y preocupada como yo… No fue un simple grite de atención para llamarme ante toda aquella confusión…Su voz parecía quebrarse…
En verdad…
¿Ladybug me conocía?
…
¿Conozco a Ladybug?
Cuando intento abrirme paso entre la gente, alguien me pega un codazo en el costado provocando que me retuerza y al doblarme me llevo un codazo en la cara. Finalmente caigo al suelo de lleno y siento como varias personas pasan por encima de mí, unas aplastándome sin más, otras pegando empujones. La gente hacía presión y de alguna extraña manera parecía que se estaba formando un tapón.
Tanto golpe me nublo la mente y me impidió ver con claridad dentro de la poca que podía distinguir por la luz de fuera de la calle a través de las ventanas.
De haber estado como Chat Noir en aquella ocasión podría al menos distinguir algo en todo el lugar, haber encontrado a mi lady y haber calmado la situación. ¿Dónde estaba Plagg? ¿Qué estaba sucediendo?
Nunca me sentí más inútil y vulnerable siendo Adrien…
-Plagg…-Fue lo último que pude decir con claridad antes de que una nueva patada impactara esta vez en mi garganta, ahogándome y perdiendo por instantes el conocimientos.
.
.
.
Pov Marinette
Al verme arrastrada por el mar de gente y sin saber a dónde ir, desesperada y aprovechando la oscuridad me agaché y abrí mi bolso al instante gritando para que Tikki me oyera entre tanto grito de angustia.
-¡Puntos fuera!
Era riesgoso. Lo sabía. Y la luz de mi transformación podía alertar a ciertas personas que empujaban y que acabaron al final por tirarme al suelo instantes después de transformarme. Todo era confusión. Sin pensármelo dos veces lancé mi yo-yo hacia arriba y tuve la suerte de que logró engancharse una de las grandes lámparas que antes iluminaban el lugar. No podía ver nada más allá de la poca luz que se filtraba por las ventanas; solo figuras dispersas buscando una salida inútilmente. Se formó como una especie de tapón por la puerta principal del lugar que tendría que estar abierta. Pero no era así. Tenía que hacer algo, ayudar a toda esa gente…pero al mismo tiempo aún me retumbaba en la cabeza el grito desesperado de Adrien llamándome entre la multitud. Debía darme prisa si no quería que aquello acabara en desastre. Al menos esperaba que mi mejor amiga también se encontrara bien.
-¡Lucky…
Antes de que pudiera pronunciar las palabras mágicas para convocar mis poderes los gritos cesaron de manera escalofriantemente repentina…desconcertándome. Cuando iba a lanzar mi yo-yo para moverme de lugar hacia la ventana y ver mejor que pasaba las luces surgieron de nuevo; dándole brillo al lugar antes bien ambientado.
Pero ahora todo era completamente distinto…porque todos estaban inconscientes en el suelo. Todos en diversas posturas; pero bajo un silencio sobrecogedor. Aquel panorama más que preocuparme me aterró haciéndome bajar presurosa de la lámpara. Busqué con la mirada algún rostro conocido. Jagged Stone estaba tumbado junto a la puerta siendo aplastado por Fang, su cocodrilo. Penny, su asistente abrazaba su pierna como si se tratara de un peluche para conciliar el sueño. Chloe estaba junto al escenario, abrazando con piernas y brazos el torso ancho de su padre que parecía sostenerla aun tendido en el suelo durmiendo. Pude ver al guardaespaldas de Adrien en el centro de la pista con brazos y manos abiertas y Nathalie un poco más alejada. A pesar de todo…todos lucían con un rostro que reflejaba la más absoluta calma mientras yo sentía que se me cortaba la respiración. Pensé que no podía sentirme más angustiada hasta que vi a Alya en una esquina de la sala encogida sobre sí misma y con el rostro apoyándolo sobre uno de los cristales de los ventanales…sosteniendo su celular en mano.
-¡Alya!- Corrí hacia ella sin importarme nada más y esquivando algunos cuerpos en el camino.
Lo primero que hice fue tomarle el pulso al ver lo inamovible que parecía. No sabía si era por mis propios nervios o no pero temía que su rostro se estuviera volviendo pálido. Respiré profundamente más calmada al reconocer su pulso en reposo. Examiné con cuidado que no tuviera ningún daño, pero lo único que noté de manera fugaz era como una lágrima escapaba de sus ojos.
¿Cómo era aquello posible?
-¡Qué agradable sorpresa tenerte entre los invitados de esta maravillosa fiesta nocturna, Ladybug!
Al voltearme vi una larga sombra negra con una máscara blanca sonriente sentada sobre la lámpara en la que yo descansaba segundos antes. Tenía figura humanoide, pero era difusa. El ambiente pareció volverse gélido de repente…y la misma sensación que me inundó minutos antes por la espalda durante la fiesta llegó a mi cabeza. Era la misma que nos había alertado a Tikki y a mí de que algo no iba bien.
¿Un nuevo akuma?
…
Me daba miedo pensar que no lo era…
Nunca había sentido eso con otros villanos creados por Hawkmoth. Este…para mi pesar…parecía recrear el villano de mis pesadillas cuando era niña; como si fuera la mismísima muerte que según los cuentos de terror que me contaba mi madre de pequeña en estas fechas venía a perseguirme para llevarme con ella y recrear todas mis pesadillas.
-¿Qué le has hecho a toda esta gente?-Reclamé a pesar de todo, llena de coraje al ver de nuevo el rostro de mi amiga dormida.
-¿Yo? Nada malo bichito. Solo les invité a dormir una placentera siesta; meramente para que reposaran un poco y disfrutaran de sus "maravillosos sueños".
Aquello no me gustaba ni un pelo. Primero, nadie se mete con mis amigos y la gente que conozco. Segundo, si es un akuma Hawkmoth me las va a pagar por haberme separado en aquel momento de la fiesta de Adrien. Y por último y no menos importante… ¡nadie la llama bichito y se sale de rositas! ¡Ni siquiera Chat Noir!
-Dudo mucho que hayan querido ponerse a dormir de repente con lo buena que era la fiesta.-Dije con ironía y resentimiento empezando a girar el yo-yo en mi mano dispuesta a lanzarme hacia el villano o defenderme.
-Hawkmoth me ha ayudado a invitarles a una fiesta privada mucho más divertida…dentro de sus más queridas pesadillas…-Susurró al final en tono siniestro y desmaterializándose sin más.
-¡AAAHHH!
-¡Alya!
Mi amiga empezó a retorcerse tumbada en el suelo. Sus lágrimas no cesaban de brotar de sus ojos y se apretaba la cabeza con fuerza. Intenté apartarle las manos y calmarla. Mi angustia aumentaba solo con verla. Sin previo aviso me vi sorprendida por una patada de la propia Alya retorciéndose, y en un momento de desconcierto al volver a encajar mi mirada en ella vi como sus párpados se abrían…
Pero mi estupor se incrementó al ver las cuencas de sus ojos blancas para caer de nuevo rendida inconsciente e inmóvil mientras se volvía a escuchar las risitas del villano en la sala.
Me sentía impotente y el miedo empezaba a abrumarme.
-¡Sal! ¡Sal de donde quiera que estés!
-Oh…-Exclamó en tono lastimero en respuesta a mis reclamos- ¿Ya se acabó la diversión para ti, Ladybug? ¡Pero si la fiesta solo acaba de comenzar!-Sentí un escalofrió recorrerme por toda la columna. Para cuando quise girarme para defenderme ante un posible ataque en la retaguardia no pude moverme. Era como si estuviera pegada al piso e incapaz de mover un solo músculo o facción del cuerpo. Era como si una presión invisible me envolviera. Era angustiante sentir tanto y ni siquiera poder mostrar sorpresa o espanto en el rostro. No tenía control de mi propio cuerpo-Bienvenida a la mejor noche de Halloween de tu existencia…-Terminó susurrando a mi oído, haciéndome gritar por primera vez de espanto en toda la noche mentalmente…y aumentando mi miedo ante el hecho de que ni siquiera pudiera articular un solo grito.
Todas las personas a mi alrededor empezaban a desvanecerse como si se trataran de fantasmas. Alya, a la que había dejado a un lado aún inconsciente tras apartarme para defenderme del villano fue la primera de todas. Todos y cada uno de los invitados fue desapareciendo ante mis ojos…y para cuando creí que no podría ser peor aquello, vi la figura de Adrien inconsciente también en el suelo cerca de aquellos que yacían junto a la puerta de salida y entrada del lugar…
Las lágrimas empezaron a recorrer mi rostro. Estaba acorralada sin saber cómo ni por qué; inmovilizada y ni siquiera era capaz de utilizar mi poder especial al sentir que no podía articular palabra alguna.
Fue el último en desaparecer ante mis ojos. Era como si se tratara de un espejismo que me hacía caer en la cruda realidad. Desde sus pies, por su torso y hasta su rostro, plácido y calmado como si nada pudiera perturbar su sueño a su alrededor. No sé si fue una alucinación, producto de mi mente desesperada o no, pero creí ver por última vez aquel destello verde esmeralda que tanto me cautivaba y era la chispa que hacía creer un fuego en mi interior.
Mi entorno parecía volverse blanco, nítido, sin un principio o un fin. La llama que creía prendida en mi interior había desaparecido junto con la imagen del chico que quería, y su nombre se repetía como un mantra dentro de mi cabeza. Ni siquiera poder gritar su nombre ante la impotencia y desesperación. Era como si me hubiera arrebatado cualquier tipo de sentimiento. Me sentía vacía…acabada…
Y una música familiar inundó mis oídos haciendo que me perdiera en un mar de pensamientos incoherentes e infinito.
.
.
.
Pov Adrien
Me dolía la cabeza un pinchazo agudo en la sien y en las costillas me hizo exclamar de dolor y removerme donde quiera que estuviera. La superficie era dura y al abrir los ojos me sentí mareado y sin fuerzas para moverme. Era como si una apisonadora me hubiera aplastado y pasado sobre mí. Aunque lo más común, dada mi condición, era como si siendo Chat Noir, uno de los villanos de turno de Hawkmoth me hubiera estrellado contra el muro de un edificio. Pensar en los porrazos que me llevé con Guitar Villain solo provocaba que mi jaqueca aumentara.
Intenté mover un peso pesado sobre mi espalda, pero al momento de querer quitármelo de encima me detuve al notar una sombra oscura sobre mis espaldas flotando. Volví hacerme el dormido entrecerrando los ojos para poder ver así algo de lo que ocurría. La oscuridad que antes reinaba el salón de fiestas había desaparecido, pero aún no volvía la luz. El lugar estaba iluminando con una luz bastante lúgubre. De los viejos candelabros decorativos que colgaban las paredes ahora salían una especie de fuegos fatuos, que junto con la leve luz procedente de los ventanales era lo que iluminaba el lugar.
La figura flotante que había en el lugar se movía de un lado a otro, parecía un espectro con figura humanoide. Su sonrisa parecía de maníaco sacado de una película de terror, disfrutando de Dios sabía que. Cuando pasó cerca de mí una sensación escalofriante me recorrió de una punta a otra de la columna, haciéndome recordar la mala sensación que tuve durante la fiesta antes de que…
-Plagg…-Susurré quedo para mí mismo sin que se me llegara a oír. ¿Dónde estaba mi kwami cuando más se le necesitaba?
Me dio cierta impresión reconocer el rostro del espectro a ciertos pasos de mí cuando un rayo en el exterior iluminó con más intensidad la sala. Era el pianista que había estado tocando durante esa misma noche en la fiesta. Si bien había notado algo extraño cuando lo oí tocar, nunca pensé que podría ser la víctima de un akuma…porque todo aquello daba la impresión de ser uno de los villanos más creados por Hawkmoth.
La cuestión ahora era qué estaba tramando el akuma de turno esta vez y como podía salir de ahí para buscar a Plagg y transformarse sin que le notara el espectro.
El villano pareció más terrorífico a mis ojos frente a uno de los ventanales flotando cuando en torno a sus ojos surgió una máscara violáceo común en las víctimas del portador de la mariposa.
-No te preocupes Hawkmoth. Gracias a ti y a mi música todos permanecerán en lo más profundo de sus sueños y pesadillas. Ya tienes a Ladybug. Solo es cuestión de tiempo que aparezca Chat Noir y los prodigios serán tuyos. Después París dormirá a mis pies.
Sus palabras dirigidas a Hawmoth en alto en su mente me espantaron.
¿Ladybug?
¿Qué había pasado mientras había perdido la consciencia?
¿Su música?
Ate cabos sueltos mientras no apartaba la mirada de él, cauteloso, ante la más mínima oportunidad para hallar una solución y escapar. Puede que la confusión de las luces y el escándalo no hubieran sido al final cosa del rayo. Si lo había provocado el akuma, y sus poderes venían por su música, pensando en sus palabras anteriores, podía deducir que al escuchar los asistentes la música dentro de todo el caos, todos cayeron inconscientes. Dudaba ante el hecho de que yo a diferencia de los demás hubiera despertado. Pero también estaba el hecho de que había caído inconsciente y muy posiblemente no hubiera sido afectado por el efecto del akuma al no poder escuchar la música. Partía con ventaja entonces…
Pero luego recordé a Ladybug en la fiesta y como nos separamos abruptamente dentro de toda la confusión que hubo tras el apagón. Si ella no había tenido la misma suerte que yo entonces…
Al alzar un poco la vista inspeccionando el lugar pude ver algunos rostros conocidos cerca de mí inconscientes en el suelo. Me preocupó no ver a mi padre entre la multitud pero intenté pensar que quizás había salido por algún asunto en plan de reuniones como tenía previsto antes de que todo esto sucediera. Al focalizar mi atención sobre el escenario, y especialmente en el piano que ahora parecía tener iluminación propia, me espanté y contuve una exclamación de la impresión.
Ladybug yacía inconsciente con su traje de heroína sobre la tapa del piano de cola. Tan serena y apacible como el resto de personas en la sala. Eso no era bueno. Definitivamente no lo era. Había caído bajo los efectos del akuma y yo no había podido hacer nada para protegerla.
¿Qué hacía ahora?
El akuma estaba esperando que apareciera como Chat Noir. Si hacía lo que quería para intentar llevarme a Ladybug a un lugar seguro para intentar despertarla me arriesgaba a que volviera a tocar su música y que yo también cayese bajo los efectos de su magia. Mis sentidos gatunos con el traje se veían incrementados. Con la más mínima nota no me extrañaría que mis orejas de gato lo captaran y cayera al suelo al instante.
¿Qué debía hacer?
Ver a Ladybug removerse en sueños no me transmitió ninguna confianza, y menos de forma tan inquieta cuando hace solo unos segundos parecía en calma. Observé como el akuma también se percató del estado de la chica y volvió a acercarse al instrumento musical. La tenía a su merced. Apreté los puños con ira sin poder hacer nada.
Una duda invadió mi mente cuando lo vi acercarse a la chica y apartar unos mechones de su rostro:
-"Teniendo el miraculous de Ladybug por fin a su disposición… ¿Por qué aún no se los había arrebatado?" Pensé.
Parecía pálida, pero desde mi distancia no podía verlo con claridad. El peso de alguien sobre mis espaldas empezaba a tener su efecto en mí y era como si cada vez me aplastaran más y me costara respirar. Tenía que hacer un sobre esfuerzo para respirar con normalidad. El más mínimo movimiento podría ser sospechoso.
De repente y casi asustándome en el silencio de la noche un sonido hueco y muy sonoro pareció retumbar por lo que me parecieron los pasillos contiguos a la sala en la que nos encontrábamos. El silencio volvió a reinar durante unos segundos mientras el akuma miraba en dirección a la puerta y después otro sonido igual de estridente se sintió. Aquello debió de extrañar y perturbar al akuma puesto que con un gesto de su mano escuché la puerta abrirse por el chirrido de la madera. Parecía dispuesto a comprobar él mismo lo que sucedía, pero, antes de hacerlo, se volvió a girar y acarició con lentitud la cabeza de Ladybug…provocando que un quejido de exclamación escapara de la boca de ella, aún inconsciente, y ocasionando también que yo apretara los dientes, conteniendo la rabia para no lanzarme hacia el akuma aún en mi estado civil.
-Parece que tu caballero de brillante armadura no se tardó tanto en venir después de todo…-Un nuevo quejido por parte de Marinette me hizo llorar de la rabia- Chat Noir no llegará. Ni tú ni nadie Ladybug despertaréis del mundo de pesadillas que he creado para demostrar a los que despreciaban mi música que sucede cuando destruyen tus sueños.
Tras esto la liberó de su toque, aún ella estando encogida en sí misma, y se dirigió hacia la puerta desapareciendo por el marco de la puerta. Esperé un par de segundos y el silencio para poder moverme al fin. Ya estaba empezando a sentir como las piernas se me acalambraban.
Antes de poder hacer nada más atravesé el salón evitando los cuerpos inconscientes en el suelo hasta quedar junto al piano. Ver a Ladybug dormir tan pacíficamente ante aquel panorama tan lúgubre y terrorífico fue la peor sensación que había experimentado nunca.
-My lady…-Dije al principio temeroso, agitando uno de sus brazos- Ladybug- Solté después más asustado al ver que no reaccionaba agitándola de ambos hombros sin reacción aparente.-¡Ladybug! Sé que puedes oírme. Óyeme bien, ¡no puedes caer bajo el efecto de un akuma así como así! –Exclamé molesto inútilmente molesto.
La tomé en brazos con esfuerzo sintiendo aún mi cuerpo en tensión por el peso anterior y los golpes recibidos y la coloqué a mi lado junto al escenario. Tenía que haber alguna forma de hacerla reaccionar antes de que llegara el akuma…¿pero cómo?
-¡Adrien!
-¿Plagg?
El llamado casi asustado de mi kwami volando desde la puerta de entrada hasta mi lado me alarmó hasta que se colocó a mi lado respirando agitado y profundamente.
-¿Dónde rayos te has metido?-Dijo enfadado tomándolo en mis manos mientras dejaba a Ladybug reposar en el suelo.-No sabes lo preocupado que estaba.
-Oh, vale, muy bien, "gracias Plagg por entretener al akuma en los pasillos, no sabía que hacer"-Respondió el kwami con ironía pura.
-Espera, ¿qué?—Exclamé sorprendido- ¿Has sido tú quién ha hecho ese ruido en los pasillos?
-He tirado algunas cosas decorativas para hacer ruido: lámparas armaduras viejas y esas cosas- Explicó vagamente el gato negro- Al regresar al salón y ver el panorama pensé que tenía que hacer algo para acercarme a ti sin que me vieran. No sabía si estabas inconsciente igual que el resto o no.
-¿Cómo supiste lo que paso aquí? ¿A dónde te marchaste de repente sin avisarte?
-No es por irritar…pero creo que no es el momento de dar explicaciones ahora. Sino de ponerse unos tapones y salir corriendo. ¡Me debes ración doble de queso por esto!
El sonido de algo metálico caer de nuevo por los suelos de los pasillos me hizo reaccionar.
Debía salir de allí con Ladybug y cuanto antes si no urgía caer dentro de mis propias pesadillas.
-¡Plagg, garras fuera!
Sin mirar atrás tomé a Ladybug en brazos y tomando mi bastón abrí uno de los grandes ventanales de la sala y escapé del lugar. La fuerte tormenta nos azotó al instante. Decidí refugiarme en una cubierta de uno de los tejados de los edificios próximos al ayuntamiento para controlar la situación y saber el próximo paso del akuma. Si tan solo averiguase donde estaba su akuma tendría una oportunidad para liberar a my lady de sus pesadillas…
Aquella noche se estaba volviendo definitivamente en la noche de Halloween más terrorífica de mi vida. El frío nocturno en contraste con el interior del edificio era escalofriante. Intenté recogerme lo más posible en lugar para mantenernos escondidos y un poco más a resguardo de la temperatura externa. Coloqué a Ladybug entre mis brazos y piernas una vez sentado intentando mantenerla en calor. Ciertamente su rostro estaba pálido, pero parecía más por el efecto de lo que estaba soñando que de la sensación térmica externa. Sostenía con una de mis manos su cabeza para seguir contemplándola, en busca de una señal, desesperado, de que pudiera despertar.
Tiempo después sonaban las campanas que avisaban de la medianoche…
.
.
.
Pov Marinette
Inmóvil y flotando como si estuviera en la nada, poco a poco empezaron a llegar a mí recuerdos e ilusiones que me provocaron mil y un sensaciones por más…aterradores…
Mis mayores temores como Ladybug; mis sueños de futuro hechos trizas; la sensación de abandono y soledad…todo y más fue lo que experimenté en un tiempo que se me hizo eterno.
-Nunca debiste de ser Ladybug! ¡No eres más que una niña! ¡No puedes creer que puedes defender toda una ciudad solo con tener un traje y cierta habilidad contra los akumas!
-Pero Papá…-Intentaba hablar con mi padre.
-No has decepcionado Marinette; descuidaste la escuela; nos mentiste… ¿Nunca te has puesto a pensar en como nos sentiríamos al verte en peligro de saber que eras Ladybug?
-Mamá…-Susurré abrazándome a mí misma ante las duras palabras de mi madre.
Yo ya sabía todo aquello. Siempre callé por proteger a mis seres queridos y sabía que era un riesgo que tenía que correr si algún día, cuando todo acabara, se descubriera todo.
-Ya no te reconocemos…No eres nuestra Marinette…-Terminó por decir mi padre frente a mí mientras ambos se daban la vuelta y se alejaban dejándome de rodillas y con la mano extendida hacia ellos aún incrédula y dolorida ante sus palabras.
-Ni siquiera yo te reconozco… "amiga"…
-¡Alya!-Grité al escuchar las palabras serías y frías de mi mejor amiga. Su tono despectivo me provocaba rechazo al girarme sobre mí misma una vez de pie y contemplarla a la lejanía. Intenté alcanzarla corriendo, pero sin llegar nunca a tener un verdadero avance.
-No eres nada Marinette. Pensaba que eras mi amiga; que no había secretos entre ambas…pero nunca tuviste la confianza de decirme quién eras…"Ladybug"…
-¡NO!-Exclamé espantada mientras desparecía ante mis ojos cuando pensaba que podría alcanzarla.
El lugar a mi alrededor parecía ir cambiando poco a poco. Ya no estaba en un lugar vacío y nítido…estaba a las puertas de la escuela François-Dupont. Era una tarde lluviosa y había dos figuras frente a frente contemplándose con el sonido de las gotas de lluvia cayendo al suelo. Una de ellas portaba un paraguas…
-Solo quería que supieras…que intentaba quitar el chicle de tu asiento…Es la verdad…
Ante aquel recuerdo vivido desde el pie de las escaleras sentía mi corazón latir frenético y a la vez asustada ante lo que pudiera suceder después dentro de mis recuerdos y pesadillas constantes…Quería llorar…No sabía si de alegría al volver a ver a Adrien o de miedo ante la idea de volver a perder…
-Nunca he ido a la escuela; nunca he tenido amigos…Todo esto…es nuevo para mí…
Aún en esos momentos de espaldas a mí no pude evitar sentirme como aquella vez cuando un relámpago se sintió y por primera vez me sentí atrapada ante sus cuencas esmeraldas mientras me entregaba su paraguas. Mi metedura de pata con el paraguas y su risa melodiosa alivianaron un poco mi inestable estado de nervios.
-Te veo mañana…
La escena fue desapareciendo poco a poco a nuestro alrededor, pero lo único que no parecía desaparecer era la figura de Adrien, que pasó a mi lado sin percatarse de mi presencia…como si estuviera en un plano astral y no pudiera contemplarme. Quise tocarle…tomar su mano y que me notara a su lado…que supiera que estaba allí con él…pero era invisible y al intentarlo sentí con estupor y pánico como mi mano atravesaba su brazo.
En torno a su muñeca un objeto apareció, al igual que en su cuello. La pulsera y la bufanda que tiempo atrás les di me hicieron sentir como que no había nada más que me uniera al chico frente a mí de lado y mirando a la nada.
Algo empezó a escucharse de fondo…una música lenta y suave…y ciertamente romántica.
Adrien parecía sonreír satisfecho y relajado y a medida que alzaba sus brazos una figura humana se creaba a su lado. Mis regalos desaparecieron lentamente y él y la figura parecían cada vez más pegados y unidos en un tierno abrazo al son de las notas.
¿Por qué tenía que contemplar aquello? ¿Por qué Adrien, por qué?
Temí saber interpretar lo que pareció susurrarle al oído a aquella figura que bailaba feliz a su lado. En un parpadeo estaba en la cima de la torre Eiffel, con él frente a mí, con una sonrisa nostálgica al filo de la plataforma.
-Adiós…Ladybug…
Mi espantó creció al ver como cerraba los ojos y se rendía cayendo de espaldas al vacío desde la punta más alta del monumento.
-¡ADRIEN!
Quise saltar tras él. Ver la caída desde la distancia fue como yo misma caer y estar muriéndome con él. Antes de tan siquiera querer intentarlo todo volvió a desaparecer.
Estaba de rodillas, con una pierna flexionada entre los jardines del Trocadero. Al alzar la vista me encontré con uno de mis viejos villanos akumatizados. Timebreaker se dirigía hacia mí como una bala. Espantada ante aquello y sin tiempo a escapar solo pude ocultarme tras mis brazos en un acto reflejo por defenderme. Sin esperarlo o recordar lo que sucedió exactamente aquella vez, Chat Noir se había interpuesto entre mí y el akuma.
-¡Chat Noir, no!-Exclamé aún sobrecogida ante la impresión y abrazándolo queriendo retenerlo a mi lado. De todas mis pesadillas hasta entonces, él en ese momento fue el que me pareció más real de todos solo con el hecho de poder tocarlo.
Pero finalmente…como todo…volvió a desaparecer entre mis brazos y con las risas de Timebreaker de fondo.
Algo esta vez me atacó de frente sin poder verlo aún con la vista borrosa por las lágrimas. Una presión en mi cuello casi asfixiante no me estaba permitiendo respirar bien. Para cuando se liberó con lentitud el agarre de unas manos sobre mi cuello me asusté al ver nada más ni nada menos que a mi compañero de batallas una vez más, pero con los labios negro y una mirada que reflejaba su lado más puramente salvaje. Parecía poseído como si Dark Cupid se hubiera hecho de su control una vez más. Sus ojos verdes tenían las pupilas más dilatadas y alargadas, dándole un carácter más felino y fiero. Estaba tendida en el suelo y el sobre mí…con su cataclismo en mano en alto dispuesta a darme el golpe de gracia…
-Chat…-Supliqué por primera vez en sueños y en la realidad realmente asustada.
Cuando pensé que ya nada me salvaría y temiendo más por mi amigo que por mí misma. Una luz me cegó…dejándome de nuevo sola…ante el inmenso infinito de aquella dimesión blanca y nítida de la que parecía no poder salir nunca. Sentí que la sensación escalofriante de frio que me recorría parecía meguar.
-¡Tú eres Ladybug! ¡Sólo tú puedes hacer esto!- Aquella dulce voz me pareció un sueño dentro de toda aquella pesadilla.
-¿Tikki?
Al girarme sobre mí misma, ella flotaba ante mí con una sonrisa apenada y con los pendientes de Ladybug entre sus manos. Me palpé mis orejas asustadas al no sentir al tacto mis aretes, y la sonrisa leve que surgió en mi rostro al escuchar a Tikki volvió a desparecer; temiendo más que nunca que sin ser Ladybug nunca sería capaz de hacer nada.
-Eres Ladybug con o sin la máscara…Asúmelo Marinette…Tienes que hacer frente a tus miedos…
-No…-Exhalé a modo de súplica notando como ella también desaparecía ante mis ojos…Era lo único que me quedaba- Por favor Tikki, no me dejes sola…Tú no…
-Yo no puedo ayudarte más…Esta pelea es tuya y de nadie más Marinette…Sé fuerte…
Tras aquellas palabras ciertamente tristes dejé de sentirla sin poder alcanzar a acariciar su cabecita entre mis manos. Mis piernas terminaron por perder cualquier tipo de fuerza y caí al suelo…encogiéndome en mí misma…
Aquello no era una pesadilla…
Era el mismo infierno…
…
Estaba sola…
…
Esta vez no podría salvar a nadie…
…
Por primera vez sentí que yo era la que necesitaba ser salvada…
…
Pero sabía que nadie vendría por mí…
…
Nadie podía salvarme…
…
Nadie…
…
Era una inútil…y nunca fui merecedora de ser Ladybug…
…
Era una inútil…
…
…
…
-Sin nosotros nadie podrá y vamos a demostrárselo…Confía en mí, ¿vale?
Ese recuerdo…
Esa sensación de calidez…
Esas palabras…
No eran un sueño…
En verdad ya las había vivido antes una vez cuando estuve a punto de derrumbarme…cuando creí perderlo todo frente a Hawkmoth…
Pero alguien estuvo allí para mí…
Y sin yo notarlo también me salvó aquella vez…
No estaba sola…
…
-¿Chat Noir?
Levanté un poco la vista y me incorporé de nuevo con lentitud. Él tenía razón. Por muy mala que me considerara, sin mí…sin ambos…sin Chat y sin mi la ciudad hacía tiempo que se hubiera vuelto un completo caos por Hawkmoth…
Estaba jugando conmigo…No podía entrar en su juego…No debía caer…
No ya por mí…sino por los que me importaban…
Una vez de pie y agarrándome un brazo entumecido por la caída pero sin sentir dolor en aquel espacio vacío que era el lugar, vi ante mí a mi compañero ía los brazos en jarra y su sonrisa reflejaba de todo menos miedo y angustia. Reflejaba seguridad en sí mismo, confianza…y todo lo que quería ser yo en esos momentos…
Me extendió su mano…Estaba solo a unos pasos de distancia de mí…
-Tú puedes my lady…-Afirmó con determinación compartiendo una de sus sonrisas coquetas conmigo y guiñándome un ojo…y yo por primera vez dentro de lo más profundo de mis pesadillas…me sentí liberada…en paz…y capaz de todo…
Di un par de pasos hasta estar frente a él sintiendo como mis piernas pesaban. El sueño parecía querer dominarme por momentos haciendo que parpadeara…pero me negué a ello teniendo la imagen de mi compañero gatuno más tangible que nunca. Sus ojos no se apartaban de los míos y estando en mi estado civil…siendo solo Marinette Dupain-cheng…me sentí más valiente que llevando el mismo traje de Ladybug junto a él. Para cuando extendí mi mano a punto de rozar la suya expulsé un último suspiro de cansancio y cerré los ojos…
…
…
…
…
…
-No me dejes…Chat…
…
…
…
…
…
-¿My lady?
.
.
.
Pov Adrien
-Chat…
Que mencionara mi nombre en sueños mientras parecía empezar a sudar inquieta entre mis brazos no era la mejor sensación del mundo en aquellas condiciones.
Era solo cuestión de tiempo que el akuma al no encontrar a Ladybug en el lugar donde la dejó supiera que me la había llevado conmigo y empezara a tocar su instrumento desde el edificio del ayuntamiento para que cayéramos bajo su hechizo.
"Piensa Adrien, piensa…¿qué haría Ladybug en una situación como esta?" Pensé.
-Lucky Charm- Escaparon las palabras de mis labios al caer en ello.
Puede que no tuviera las habilidades de mi amiga y mi cataclismo no sirviera de mucho en esos momentos…Pero tenía que aprovechar también mi ingenio ahora que ella no podía para arreglar la situación. Lo fundamental era permanecer inmunes a su música si es que queríamos acercarnos al akuma y que despertara pronto a Ladybug para que purificara después de derrotar al villano…
¡¿Pero cómo diantres la despertaba?!
Mi espanto aumentó al ver como desde la misma ventana del ayuntamiento por la que yo salí antes ahora salía el villano sentado en su piano de cola flotante sobrevolando los alrededores. Intenté refugiarme lo más que pude para que no fuéramos vistos. Ni siquiera la lluvia parecía afectar al espectro. Entorno a él y el piano se formaba una especie fulgor que repelía las gotas de agua procedentes de las nubes. Parecía un auténtico fantasma entre los sonidos de los relámpagos de la noche empezaba a tocar su melodía y yo al notarlo me estremecí de pies a cabeza. Mis manos fueron rápidamente a mis oídos evitando escuchar aquella melodía mientras miraba con rabia al sujeto. Ladybug reposaba sobre mi pecho con una respiración que rayaba la taquicardia y por momentos parecía calmarse para empeorar.
-Chat Noir. Podrás huir todo lo quieras de mi como gato asustado, pero ni tú ni Ladybug os podéis esconder de mí. Ella ya ha caído y ¡tú serás el siguiente!- Exclamó el pianista tomando un rumbo en dirección opuesta a donde nos encontrábamos.
Me sentía un completo inútil sin Ladybug…pero a pesar de todo no podía darme por vencido…Tenía que haber una solución. Siempre la había. Y todos contaban con ellos.
-Sin nosotros nadie podrá vencerlo y vamos a demostrárselo…-Tras unos segundos en silencio contemplé el rostro de Ladybug una vez más.-My lady, confía en mí, ¿vale?
Me separé con cuidadode Ladybug dejándola descansar sobre la superficie de uno de los muros de la terraza y la tape con una lona cercana que hallé. Debía seguir a ese akuma y encontrar su punto débil al menos. No solucionaría nada escondido allí por mucho que no quisiera dejar sola a Ladybug.
La contemplé unos segundos más seguro de que estuviera al resguardo y me acerqué al borde de la terraza cubierta donde nos hallábamos para intentar ver algún rastro o señal del akuma. Todavía debía pensar en un método para resistirme a esa melodía. No podía permitirme caer víctima del sueño.
Para cuando estaba dispuesto a saltar de la terraza con ayuda de mi bastón…
-No me dejes…Chat…
La voz ronca y cansada de Ladybug me dejó con la boca abierta impresionado y haciendo que girara sobre mis pies de nuevo de vuelta a ella. Al acercarme pude notar como sus párpados se movían…como si intentara abrir los ojos con esfuerzo…
-¿My lady?
Como si esas hubieran sido las palabras clave ella por fin abrió los ojos con pesadez y cabeceando. Volver a ver el color azul cielo en sus ojos valía la pena a pesar de cualquier riesgo en la vida. No pude evitar sonreír y reír aliviado al ver como se fijó en mi con cierta consternación y confusión al principio.
-¿Chat?-Preguntó intentando sentarse correctamente contra el muro- ¿Por qué…
Sus palabras se cortaron una vez me lancé y la abracé, todavía temblando por el miedo que pasé al pensar que no sabría cómo volverla a despertar. Tenerla entre mis brazos y sentir su calidez a pesar del frío nocturno era la mejor sensación del mundo.
-¡Me alegra que por fin hayas vuelto en ti Ladybug!-Exclamé satisfecho una vez me aparté de ella manteniendo mis manos en sus hombros.
Ella me miraba con sorpresa y hasta por unos instantes me pareció notar cierto tono rojizo en sus mejillas por la impresión y mi acto repentino. Al notar esto no dudé en apartarme un poco más azorado mientras le extendía una mano para que se incorporara. Ella simplemente me sonrió agradecida de vuelta y ambos nos pusimos en pie, uno frente al otro. Ella se frotó un poco los brazos por la ligera brisa que empezó a correr por el lugar.
-Lo mismo digo minino. Pero ciertamente estoy un poco desorientada. ¿Qué ha pasado y cómo es que he llegado aquí?-Dijo dudosa y mirando de forma inquisitiva pero burlona.
-La fiesta de Halloween organizada por el alcalde se ha salido de control en mitad de la noche. Un apagón provocó el desconcierto entre los invitados y en medio del caos el pianista de la fiesta, que es nuestro villano akumatizado, hizo que todos los invitados cayeran en un sueño profundo sumidos en sus más horribles pesadillas. Buena manera de celebrar Halloween, ¿no buginette?-Expresé al final intentado romper un poco el hielo y la tensión del ambiente al notar su rostro preocupado a medida que le explicaba "mi versión".
-Te agradezco el toque de humor en la noche más mala que he tenido Chat,-Expresó para después ponerse seria y con los brazos en jarra- pero este no es el momento. Aún no me has explicado cómo es que llegamos aquí.
-Cuando acudí a la "fiesta", sin ser invitado por el akuma claramente, te encontré tendida sobre su piano de cola durmiendo igual que el resto. Así que decidí sacarte de allí por la ventana y refugiarme en un sitio seguro hasta que diera con la manera de distraer al akuma o despertarte.-Expresé lo más relajado que pude e intentando disimular lo mejor que pude mi mentira.
No podía decirle que en verdad era uno de los invitados de la fiesta y que por muy poco casi nos atrapan a ambos en la misma trampa esa noche. Eso podría haberla preocupado más de lo que ya parecía. Además de eso podría descubrir mi identidad entre los invitados de la fiesta si sabía que yo era un invitado más, o al menos, si ella era también una de las invitadas como pensé cuando la reconocí, como Adrien, antes de que empezara todo aquel caos.
-Bien chaton. Entonces tenemos una misión que cumplir-Dijo dispuesta y determinada dirigiéndose al balcón para buscar al akuma.
-No será tan sencillo- Aclaré yo antes de que saltara del tejado con ayuda de su yo-yo.-Su música es su arma. Si la escuchamos estamos literalmente "muertos de sueño". -Dije con los brazos abiertos.- Nos está buscando con su piano flotante ahora mismo por los alrededores y lo cierto es que da bastante grima. Parece un auténtico fantasma sacado de una masión encantada.
-Creo que tengo una solución.-Dijo sonriendo tomando su yo-yo y viéndome con burla. Conocía esa expresión muy bien.- ¡Lucky Charm!
El objeto, que cayó sobre sus manos no pudo causarme más risa. Definitivamente era el objeto perfecto contra nuestro "fantasma pianista".
.
.
.
Pov Marinette
Despertar en la realidad y sentir el cálido abrazo de Chat Noir después fue reconfortante y acogedor. No me lo vi venir; no lo esperé…pero después al caer en la realidad y en nuestra cercanía no pude evitar sentirme un poco cohibida junto a mi compañero gatuno. ¿Quién me iba a decir que en la noche más terrorífica de todas me daría cuenta del pilar tan importante en que se había convertido Chat Noir en mi vida? Él había sido mi ancla de vuelta a la realidad…aunque eso sea algo que yo solo sepa.
Mientras marchamos de camino en busca del akuma sonreía inconscientemente. Que él fuera el motivo por el que logré despertar al final será mi pequeño secreto. Solo de pensar que él lo supiera me hacía reír. Por mi mente pasaron muchos recuerdos de sus constantes coquetos y bromas gatunas, de nuestras meteduras de pata y nuestros éxitos durante las peleas contra los akumas. Lo "gallito" que se mostraría al conocer la verdad de mi despertar sería demasiado que aguantar para mi paciencia.
A pesar de la fuerte lluvia de la noche el akuma en sí no fue difícil de vencer con ayuda del Lucky Charm. Al localizar al villano solo tuvimos que acorralarlo para que después Chat destruyera con su cataclismo el piano de cola. Sin objeto con el que tocar, no había música que escuchar. Para no ser afectados fue de muy buena ayuda la caja con tapones para dormir que me dio el Lucky Charm. Al caer rendido el villano bajo la lluvia en mitad de la calle, pude distinguir como a su lado caían unas partituras que antes reposaban en el piano. No fue difícil imaginar que ahí es donde residía su akuma. Una vez purificado, y aun con el cuerpo entumecido por el frío y las gotas de lluvia, choqué puños con Chat Noir más que satisfecha aquella noche. Mediante trabajo en equipo, ambos tomamos al pobre músico tomándolo cada uno de un brazo y por los hombros y nos dirigimos al ayuntamiento. La sala donde se había estado celebrando la fiesta había vuelto a recuperar su luminosidad natural y todos los invitados estaban conscientes. Todo gracias a mi conjuro de Miraculous Ladybug que lancé una vez liberamos al akuma. Algunos aplaudieron ante nuestra llegada y tras unas disculpas al alcalde por la intromisión, él aceptó mi petición junto con algunas personas del servicio de atender el hombre que parecía sentirse un poco cansado y estornudaba debido a la lluvia. Sonreí satisfecha al ver a un par de hombres acercarse al pianista e inclinar la cabeza en señal de disculpas. Puede que el malentendido se hubiera solucionado a fin después de todo.
-¡Querida Ladybug! Es un gusto contar en esta fiesta con la presencia de tan dignos héroes. Es admirable que hasta en una noche como está estéis siempre dispuestos a protegernos a todos nosotros.-Exclamaba en alto el alcalde Bourgois para que fuese oído por la mayor cantidad de espectadores posibles. Aquella me hizo sentir un poco incómoda por la excesiva atención recibida.
-¡No se preocupe alcalde Bourgois! Ladybug y Chat Noir siempre dispuestos a todo por París-Resolvió Chat Noir interviniendo poniendo al frente y extendiendo su mano hacia el alcalde. Entrelazaron sus manos y acto seguido yo imité los pasos de mi compañero. Me alzó el pulgar y guiño el ojo y yo le sonreí agradecida. Mi satisfacción segundos después aquella noche se vio incrementada al visualizar a cierta amiga mía periodista que lo grababa todo desde una esquina con su celular. "Puede que al final si hubiera valido la pena acudir a la fiesta después de todo", pensé sonriendo en dirección a Alya y saludando a la cámara. Al menos le daría el gusto de alegrarla con ese pequeño gesto para su Ladyblog. Aunque eso me recordó…
-¡Oh no! ¡Se me hace tarde!-Exclamé de repente. Mi dirigí hacia Chat Noir que me miraba de lado un poco confuso por mi reacción. Tras tomar su mano en alto él también cayó en lo mismo que yo. Nuestros miraculous estaban parpadeando al mismo tiempo y era hora de marcharse.
-Fue todo un gusto acudir a su fiesta señor alcalde. Es una pena que la visita haya sido tan corta, pero el deber de superhéroe nos llama- Dije frente alcalde despidiéndome y siendo seguida por mi compañero saltando por el ventanal por el que llegamos hasta llegar al techo del edificio.- Nos vemos en otra ocasión Chat Noir y gracias por la ayuda hoy-Exclamé apresurada lanzando mi yo-yo a otra punta del edificio para esconderme.
-¡Espera!-Gritó tomándome por sorpresa agarrando mi muñeca- Hay algo que debo preguntarte sobre lo de esta noche.
-No tenemos mucho tiempo Chat, ¿qué sucede dije acelerada sin apenas notar el tinte de voz serio y preocupado que había tomado el miníno.
-¿Te sientes bien?
-¿Eh?-Expresé muda sin entender su pregunta- Claro que estoy…
-Me refiero a…bueno…Cuando te encontré inconsciente estaba preocupado de verdad porque no sabía que hacer para despertarte. No parabas de removerte inquieta, por momentos sudabas y te volvías pálida y otras veces exclamabas de miedo, susto o dolor.-Admitió demasiado rápido como para hacerme caer al momento de su verdadera preocupación por mí-Llegó un punto en el que me sentí impotente y no supe qué hacer o como ayudarte. Quise rendirme porque pensé que sin tu amuleto encantado no podría solucionar el asunto del akuma y mantenerte a salvo…-"¿Mantenerme a salvo?" pensé un poco conmocionada y sin saber que decir. Pero para mi extrañeza rápidamente corrigió sus palabras- ¡Quiero decir…! Protegerte a ti y al resto de ciudadanos. Por supuesto no debía permitir que se hiciera con tu miraculous sin que tú te pudieras defender. No es que cuidara de ti solo por tu miraculous es solo que…bueno…-Un pitido por parte de ambos miraculous pareció hacerlo reaccionar y volver a su discurso inicial tras un profundo suspiro y mirarme con fijeza- Lo que quiero decir es que casi lo di todo por perdido hasta que te escuché llamarme en sueños…y poco tiempo después despertaste…
Aquella revelación provocó un cortocircuito en mi cabeza…
¡¿Que yo había qué?!
-En tus pesadillas… ¿hice algo para dañarte? ¿Te encuentras bien después de todo o recuerdas algo?- Terminó preguntando finalmente lo que quería desde un principio.
Me apenó un poco verlo con la cabeza gacha como si se estuviera lamentando de algo que realmente no hizo ni provocó. Aún residían en mi cabeza recuerdos fugaces de todas las pesadillas vividas: desde el rechazo de mis padres y Alya, la pérdida de Adrien y Tikki y mis miedos ante los akumas junto con Chat. La idea aterradora de un Chat Noir a punto de atacarme con su cataclismo aún me provocaba escalofríos. Siempre lo hacía desde el momento en que nos enfrentamos a Dark Cupid y estuvo a punto de atacarme con su poder especial. Princess Fragance, la Marionetista o Despair Bear solo habían hecho que olvidara el auténtico riesgo que corría al ser alcanzada por ese poder. Pero…a pesar de todo lo malo de aquello…lo que no podía olvidar jamás es la figura de mi amigo ofreciéndome su mano y siempre dispuesto a todo por ayudarme y apoyarme. Sonreí y sin que él se lo esperara, en un par de pasos, me acerqué a él y de puntillas besé su mejilla. Al apartarme y caminar de espaldas a él, creando cierta distancia, pude ver después de perfil cierta incredulidad y sorpresa en su rostro que me divirtieron.
-¿Tú que crees?-Dije simplemente para después marcharme del lugar en un impulso con mi yo-yo. Sin que fuera vista después me colé por una de las ventanas del edifico me destransformé volviendo a ser Marinette. Sabía que no debía dejar nunca con la intriga a un gatito tan curioso como él y que en otra ocasión, si se lo proponía, podía ser demasiado insistente solo por saber la verdad. Pero decidí correr el riesgo.
-Marinette, ¿te encuentras b…
-No sabes cómo me alegra verte de nuevo Tikki-Dije sin terminar de dejarla hablar y apretándola entre mis manos y abrazándola.
-Yo también Marinette. Esta noche ha sido toda una locura.-Dijo flotando ante mí con una expresión bastante preocupada.
-Ni que lo digas… Pero prefiero dejar por esta noche el tema de las pesadillas. Bastante Halloween hemos vivido ya. Tengo que encontrar a Alya y ya que tiene su exclusiva con Ladybug no me va a poder negar que regresemos a casa. Espero que no sea muy tarde o si no nuestras madres se extrañaran.-Expliqué mientras mi kwami se escondía para seguirme. Quizás con un poco de suerte también pudiera ver a Adrien una vez más antes de marcharnos sin ser vistas por Chloe. Había tenido mucha suerte de que ella no acaparó toda mi atención ni la de Chat mientras compartíamos palabras con el alcalde. Esperaba comprobar al menos que el rubio se encontrara bien después del mal sueño que viví con él en mis pesadillas.
.
.
.
Pov Adrien
-¡¿Qué creíste sentir qué?!-Grité espantado furioso- ¿Y se te ocurre decirlo ahora? ¡Por qué no me lo dijiste antes!
-Primero porque estábamos siendo perseguidos por un akuma hasta que te trasnformaste y te llevaste a Ladybug a salvo. Y segundo, ¡porque estabas transformado!- Exclamó exasperado el kwami de vuelta tras mis réplicas.
Si bien es cierto que el problema contra el akuma pudimos resolverlo rápida y fácilmente, y lo del ayuntamiento solo fueron meros formalismos con el alcalde, lo que mantenía mi cabeza ocupada era la sonrisa de my lady y el cálido roce de sus labios sobre mis mejillas. ¡Estaba flotando en un mar de ensueño! Estaba en el parrrrraiso…
O al menos hasta que me refugié para esconderme, me destransformé y hablé con Plagg sobre lo sucedido y su repentina desaparición durante el baile.
-Plagg, esto es serio….-Pausé colocando uno de mis pulgares en el entrecejo y dando vueltas para intentar calmarme y pensar- Si es cierto puede que aún se encuentre en el lugar y hayamos perdido una oportunidad de oro de atraparle. ¿Estás seguro de lo que dices?
-Si no hubiera sentido la presencia del kwami de Hawkmoth, ¿crees que hubiera dejado de lado mi preciado camembert de lado para ir a recorrer los pasillo del lugar y comprobarlo?-Soltó con ironía.
Maldición…
Había estado allí…a poca distancia de nosotros…y sin saberlo…
Mientras estaba inconsciente podría haber ido a por Ladybug el mismo a arrebatarle su prodigio. Por eso quizás no se lo quitó el akuma antes. Porque Hawkmoth pensaba que o tendría ya todo en bandeja de plata una vez yo apareciera para auxiliar a Ladybug.
Maldición, maldición…
-¿Lograste ver algo?- Dije resignado y preocupado después ante el hecho de que mi kwami se hubiera arriesgado tanto sin consultármelo.
-Fui a la habitación donde creí sentir algo. Pero cuando llegué no había nada y por eso decidí regresar. Me sentí enfadado al haber abandonado mi queso por nada.-Admitió el kwami tan tranquilo mientras rebuscaba entre los bolsillos de mi americana un trozo de queso para después asomarse y mirarme de refilón degustando su manjar.
- ¿Por qué te marchaste sin más? ¿Por qué no lo me lo dijiste? Podría haber ido yo mismo a comprobarlo. Fue demasiado arriesgado que fueras tu solo Plagg.- Pregunté con preocupación mientras lo escuchaba masticar con gusto.
-De haber tenido razón, hubiera sido más arriesgado que tú hubieras ido. Podría haberte tendido una trampa y se hubiera adueñado del miraculous. Al ir yo no notaría mi presencia. Solo lo podría notar su kwami, y no creo que este con su portador por voluntad propia; así que no me delataría y de ser el caso no descubriría tu identidad.
Me sorprendieron las deducciones del pequeño kwami pero no pude refutarle nada pues tenía toda la razón del mundo. Hubiera sido más peligroso. Además, debía de agradecer que las cosas se hubieran dado así, puesto que de no ser por Plagg no hubiera sabido como entretener al akuma para escapar con Ladybug.
Lo que me intrigaba era…porque estando Hawkmoth en aquel lugar no había aparecido el mismo para sumergir el lugar en el caos y llamar así la atención de Ladybug y mía tendiéndonos una trampa… ¿Por qué emplear un akuma? Al menos partíamos my lady y yo con la ventaja de que no conocía nuestras identidades…pero…de manera inquietante…me preocupaba el hecho de que pudiera sospecharlo…
Que estuviéramos los tres portadores en el mismo lugar parecía demasiada casualidad…
Por el momento no le diría nada a Ladybug para no preocuparla. Bastante tendría ya con las pesadillas vividas aquella noche.
Pero sin duda alguna…al menos para mí… esta fue una de las noches de Halloween más escalofriantes y horribles de mi vida…
Sentir la impotencia de no poder hacer nada ni como civil ni como héroe había sido abrumador, sin contar con la sensación de haber perdido a su lady mientras la veía sufrir sin alcanzar a hacer nada frente al akuma.
En la oscuridad de la noche en los pasillos del ayuntamiento me juré a mismo encontrar a Hawkmoth y hacer pagar por todas sus acciones. La lluvia parecía haber cesado poco a poco desde que derrotamos al akuma. A pesar de todo, aún se notaba en el ambiente un aura bastante sobrecogedora.
Con último vistazo a las calles nocturnas a través de la ventana, marché en dirección al baile encontrándome después con Nathalie y con Gorila. No hallé rastro alguno de la chica con máscara rojiza en el baile. Me sentí un poco decepcionado, puesto que de verdad creí que fue Ladybug.
¿Habría sido solo al final un producto de mi imaginación?
Mi padre había regresado antes de lo previsto una vez hubo finalizado los asuntos pendientes que había ido a tratar exclusivamente con algunos de sus clientes, así que por lo que me informó Nathalie no estuvo presente durante el ataque del akuma. En el viaje de regreso a la mansión y durante gran parte de la noche, además del asunto de Hawkmoth y las exigencias constantes de queso por parte de Plagg como favor por haberme ayudado aquella noche, por mi cabeza rondaron las últimas palabras que me susurró Ladybug en sueños.
-No me dejes…Chat…
Suspiré finalmente rendido antes de poder finalmente caer dormido aquella noche. Si de mí dependiera…jamás la abandonaría… Ver su expresión risueña y divertida cuando me besó en la mejilla antes de marcharse solo fue un incentivo de lo mucho que quería hacer por ella. Dentro de todo lo malo de aquella noche quería pensar que al menos en sus sueños había sido capaz de defenderla como lo hubiera querido en la realidad dado su mejor humor y su respuesta antes de dejarme aquella noche.
-No me dejes nunca…my lady…
.
.
.
Holaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatos negros!
Sé que me tardé en actualizar esta segunda y última parte de fanfic. Pero estaba esperando a que llegara precisamente esta fecha, el día de Halloween nada más ni nada menos, para subirla y que estuviera acorde con la temática. He disfrutado mucho haciendo esta historia y espero que os guste a todos mi queridos lectores igualmente.
Este fanfic recuerdo esta dedicado a sonrais777 por ser la seguidora número 100 en comentar en mi fanfic "Dear diary". ¿Creéis que en esta u en otra de mis historias alcanzaremos esa cantidad o más? Aquel que lo haga en otra de mis historias le dedicaré aquella historia que desee dentro de la temática claro de MLB. ¿Os gusta la idea?
Mandarme muchos reviews que sabéis que me alegran la existencia y que paséis un buen Halloween !
P.D. ¿Alguien está igual de ansioso/a que yo con la nueva temporada y todos los momentos del cuadro amoroso que estamos viendo?
Saluditos,
Ladyaqua198
