Nota: Los personajes son de Sr. Kurumada, no míos.

Capítulo 2: Limerencia.

Hace un par de semanas que ha pasado desde mi cumpleaños y sigo pensando en Shun. Es un tipo bastante misterioso, que no ha dejado que pase una sola noche sin que se cruce en mi pensamiento. Su rostro y sus ojos verdes tan penetrantes, siguen siendo recuerdos recurrentes de mi cabeza, no puedo si quiera ver mi chelo sin que él aparezca como un intruso. Recuerdo cada detalle de esa noche, su voz áspera por el alcohol, sus cabellos desacomodados, rebeldes a cualquier tipo de peinado, y aunque parezca increíble, recuerdo ese aroma a vainilla que emitía.

Mi prometido hoy viene a la casa, para pedir mi mano y hacer oficial nuestra boda. En lo que va de la semana, nadie en esta casa ha dejado ni por un pequeño instante que yo pueda olvidar que me tengo que casar. He reflexionado sobre él, sus mensajes de texto que continuamente me envía y que, sin llegar a mentir, suelen ser tan largas como una carta escrita en papel y la forma tan profunda en la que escribe ciertos poemas, donde resalta mis ojos color turquesa y mi singular forma de reír y de hablar, hasta de callar me han llegado a cautivar. Si sólo no hubiera conocido a Shun…

—Buenos días — Toca la puerta Seiya, como suele hacer todos los días para avisarme que el desayuno estará pronto. El sol sigue ocultándose detrás de las montañas, por lo que intuyo que me ha despertado más temprano que lo habitual

— Buenos días, puedes entrar — le respondo, acomodándome en la cama para poder conversar cómodamente.

—¿Qué pasa?, ¿Esa cara es de dormida u ocurre algo? Sigues pensando en tu futuro marido... ¿Verdad? Ciertamente parece un gran tipo. Me saludó y me hizo un par de preguntas sobre ti. Demasiado curioso diría yo, pero creo que se merece mi confianza para cuidar de mi pequeña Saori.

— ¿Cuáles? — digo con mucho interés. ¡Qué tal si Seiya dijo algo vergonzoso para mí! Como la vez que se me olvidó la partitura y al momento de tocar salí corriendo y me tropecé. La cara se me pone roja del solo acordarme. Ese día en la secundaria jamás lo podré olvidar.

—Me dijo que no te contara... así que no te diré toda la información. Pero nada que te avergonzara, tranquilízate. Te volviste a poner como un jitomate ¿O es la emoción?

—Más te vale, Seiya — le respondo en un tono un poco amenazador — Donde me enteré que dijiste algo indebido… — Le aviento una de las almohadas en su cara y así comenzó una pequeña batalla de almohadazos.

Ya una vez que nos calmamos, él se recostó conmigo en la cama, y yo solo divagaba un poco, pensando si podría decirle la verdadera razón por la que estaba tan pensativa. Después de meditar, mi conciencia dijo que, si no puedo confiar en Seiya, no puedo confiar en nadie más. La persona con la que he pasado las peores y mejores épocas de mi vida, que se ha mostrado ser incondicional pero jamás ciego es él, así que en un tono más serio comienzo a platicar con él.

— La verdad, lo de Hyoga es lo de menos. Estoy intrigada por el chico que tocó el violín el otro día. Hablé unos momentos con él y me pareció una persona intrigante. Aunque al principio parecía algo interesado, después conversamos y me agradó el poco rato que conversamos. Y lo que me molesta, es que le he estado dando más vueltas al asunto que a mi encuentro con Hyoga. ¿Sabes? Dentro de poco seré la señora Batúrina y no dejo de pensar en otro hombre, me siento muy confundida respecto a lo que debo hacer.

—¿No es amigo de la Señorita Bellerose? Pídele su número telefónico a ella y háblale, eso no te va a quitar nada. Lo que necesitas es ver que lo que sientes por ese extraño es curiosidad, no más que eso. Deja de complicar tanto las cosas.

—Tienes razón, voy a llamarla. Espero que se encuentre en Japón aún.

El teléfono suena y Junet contesta.

— ¿Hola?

—Amiga, soy yo. Quería pedirte una cosa.

—Lo que sea, Saori. Tú pídemelo, y si está en mis manos, lo haré.

—¿Tienes el número telefónico de Shun?

—Sí. Sino es indiscreción, ¿Para qué lo necesitas?

—Me gustaría practicar con él un poco, toca muy bien el violín. Hace mucho que no practico y viendo el talento que tiene... es que la noche de mi cumpleaños me invitó a practicar, solo que no intercambiamos números. — una mentira piadosa no hace mal a nadie. Conociendo a mi amiga, sino le das una muy buena razón, te interroga hasta sacártela. Y también sé que podría malinterpretar mi propósito de hablarle a Shun, o conocer la verdadera intención, mejor dicho

—Sí, apunta...

Seiya se despidió y regresó a la cocina a prepararme un desayuno delicioso, en palabras de él. ¡Agradezco tener a mi mejor amigo viviendo conmigo todos los días!

Llamo al número un poco temblorosa, dudando en lo que voy hacer. Aun nerviosa, cierro la puerta y tecleo el número que me dio Junet.

—¿Hola? — Me contesta una voz hosca. Se escucha como se aclara la garganta. Por alguna extraña razón, mi corazón se acelera y palpita más fuerte que nunca y una sonrisa estúpida aparece en mi rostro. —¿Hay alguien?

— Soy Saori, hola — Siento mis mejillas llenas de sangre hirviendo, como si fuese a escapar por mi rostro.

— Que sorpresa, no recuerdo haberte dado mi número. ¿Estaba tan borracho que te lo di y no lo recuerdo? — se ríe un poco, por su pregunta sarcástica, satisfecho por su respuesta

— Si estabas bastante ebrio, pero no me diste tu número, aun así, me gustaría seguir en contacto contigo. Le pedí tu número a mi amiga, espero que eso no te moleste.

—No. De hecho, me alegra como no te imaginas. ¿Estás libre esta noche? Claro, sino se te hace muy atrevida mi propuesta. Después de todo te vas a casar ¿no?

—Tengo planes para la noche, pero toda la mañana y tarde estoy disponible. ¿Quién te contó acerca de mi compromiso?

— June habla mucho de ti, te lo dije. Pero si no tienes ningún problema. ¿Quieres almorzar conmigo? Conozco un lugar donde venden comida deliciosa. Supongo que el precio no te será problema.

— Si, me encantaría. ¿Dónde te veo?

— Ven al puente Reinbõ Burijji. Te espero aquí. No tardes mucho. Lleva contigo una chamarra que hace bastante frío

Me colgó inmediatamente. Me imaginé escuchar su voz entrecortada. Shun tenía razón, la mañana era bastante fría, así que me abrigué mucho, parecía un esquimal.

Llegué al pie del puente a las 12:03. Shun me vio y me hizo señas para que me acercara a ver el paisaje de aquel puente.

—¿Cómo has estado? - me pregunta después de saludarme con los ojos. A decir verdad, quería que me saludara con un beso en la mejilla. La sangre se sube a mi rostro al darme cuenta de mi vergonzoso deseo, porque soy consciente que no era lo único que deseaba de él.

—Bien, creo. ¿Y tú? - mi voz se volvió algo ronca por el frío.

—¡Bien! Creo que hace demasiado frío aquí afuera. ¿Quieres un café? Adoro el café americano y para nuestra fortuna venden uno muy rico aquí cerca.

Asentí con la cabeza. Caminamos a una cafetería rústica, daba la impresión de ser una cabaña. El piso de madera, una pequeña fogata al otro lado de la mesa que elegimos y unas lámparas que colgaban para iluminar en la noche el lugar. Parecía un lugar demasiado concurrido, pero al mismo tiempo se tenía un ambiente de absoluta paz. Él se quitó sus guantes y me los entregó.

— Guárdalos en tu bolsa, como verás yo no tengo donde ponerlos y ya se volvieron algo incómodos de traer.

Tomamos el café y ambos platicamos nuestras aventuras, como conocimos a Junet, la pequeña mentira que tuve que decir para obtener su número y sobre nuestros gustos musicales. A ambos nos gusta Vavaldi. Él parece que no le gusta hablar sobre su pasado, evade cada pregunta que hago acerca de su familia e inteligentemente logra que el tema cambie de rumbo.

—¿Tocarías conmigo esta noche? — me propone mientras tomo un poco de té de canela

—¿Dónde vas a tocar?

—Realmente quiero que me acompañes a mi casa a tocar. Tengo el chelo que solía tocar mi mamá y está mi violín. Me gustaría ver que tal sonamos juntos, nunca he tocado con un chelo y dadas las circunstancias que Junet piensa que vamos a ensayar, me place hacerlo.

No contesto a su proposición, en vez de darle una respuesta concreta, lo observo y suelto una sonrisa.

—Era tu prometido el rubio, ¿No? El que estaba a tu lado en la fiesta

—Si... — Bajo el rostro un poco apenada. ¿Qué sentirá? No tendría ningún tipo de derecho de sentir celos, pero yo tampoco tenía el derecho a enjaularlo dentro de mi pensamiento.

—Tranquila. — Me sonríe con ternura — Me imagino que ha de ser un gran chico, para tener tu corazón se necesita serlo.

—Realmente apenas lo conozco, pero no puedo dejar que el duro trabajo de mi abuelo y de mi padre se derrumbe sólo porque no me quise casar con él. — No puedo evitar querer aclarar que nadie posee mi corazón, tal vez piense que me tratan como objeto y que yo no hago nada para evitarlo.

—June solo dijo que te casarías con un príncipe básicamente. Ah... la triste vida de los millonarios. Bueno, vamos. — Creo que no tengo otra opción que ir con él. Me levanto de mi asiento, y por inercia, dejo el cómodo asiento de piel y lo sigo.

Shun me toma de la mano y me lleva al estacionamiento donde estaba una motoneta. Me da su casco y con mucha fuerza me aferro a su cintura, esperando no caerme. Cerré por unos instantes los ojos, escuchando el latir de su corazón. En ese instante, mi corazón latía tan fuerte que sentí que se iba a salir de mi pecho. Acerqué mi cara a su espalda, recargando mi frente a la chamarra verde oscuro, impregnada de fragancia de colonia de hombre y leve aroma a vainilla. Sentí que paró la moto, y Shun me lo confirmó diciendo que vivía en un departamento.

Bajamos y el sacó las llaves de una pequeña bolsa de su pantalón. Abrió y me encontré con una habitación asombrosamente limpia. Todo estaba perfectamente acomodado y pulcro. Dejé mis zapatos y él me prestó unos zapatos para interior. Inspeccioné un poco aquel cuarto. No era demasiado grande, sólo una sala, dos cuartos, la cocina y el baño. Pero parecía que acababa de mudarse, había cajas llenas de cosas por toda la casa, lo único que parecía estar en su lugar era el segundo cuarto, donde tenía sobre la cama a su violín. Ese cuarto tenía más cosas personales, fotos en marcos, el armario con a ropa acomodada y un librero.

—Pasa — me hace un además para que entre en aquel cuarto. De cerca, cada vez me convenzo que ese era su cuarto.

—Si —El librero está lleno de partituras de varios músicos famosos del mundo. Todos ordenados en orden alfabético.

— Mamá solía tocar el chelo. A mí me encantaba oírla tocar en las noches que no podía dormir. Nunca fui muy valiente — Su sonrisa tierna de nuevo, esa sonrisa donde entrecierra sus dos ojos verdes. Siendo sincera, se ve como una sonrisa forzada, algo hipócrita, queriendo ocultarme algo.

— Mi mamá solía tocar el piano. Yo lo intenté, pero mi mano no era tan ligera como la de ella. Toca con firmeza, pero no fuerte; Era rápida en sus movimientos, pero nunca se desfasaba con la partitura. El piano negro donde tocó June era de ella. ME alegró tanto ver que ese piano volvió a ser útil en las manos de mi mejor amiga, que es tan hábil como mamá alguna vez lo fue.

— Ese chelo lleva mucho tiempo guardado, tanto que temo que tenga polillas. Tómalo si lo deseas, quiero ve con mis propios ojos esa magia de la que hablas.

Fui hacia donde estaba el chelo. Lo tomé y tuve que limpiarlo con un pañuelo que siempre cargo. La madera era de sauce, y las cuerdas ya estaban algo desgastadas. Puse entre mis piernas el instrumento y vi con mucho entusiasmo a Shun.

Sacó la partitura para violonchelo de The Ruins of Athens, op. 113, de Beethoven. Él se colocó y empezó a tocar. Yo me embelesé tanto, que se me olvidó tocar mi chelo, pero se veía tan bien al tocar el violín...

Cuando terminó, me sonrió. Esta era una sonrisa diferente a la que me había mostrado anteriormente, en esta cerraba un poco más los ojos y en su sonrisa se veías sus dientes. Su rostro se llenó de pequeñas gotas de sudor y los ojos se veían iluminados.

— Se te olvido tocar... - dijo con un leve sonrojo en las mejillas al percatarse que lo observaba detenidamente. Cuando nuestras miradas se cruzaron, me sentí como una adolescente de nuevo. No pude tolerar aquella mirada llena de fuego que volteé a otra dirección.

— Si... ¡Lo siento! Intentemos de nuevo, ¿está bien?

Cuando empecé a tocar, sentí que el chelo tenía una voz diferente a la que solía tener cuando tocaba en mi propio chelo. Eso jamás había ocurrido, pero ese nuevo sonido era tan armonioso que hizo que mi mano se sintiera ligera y más hábil que lo acostumbrado. Le atribuí ese cambio a lo desgastado de las cuerdas o por el tiempo que estuvo en contacto con el polvo. Parecía que Shun se percataba de lo mismo que yo, pues sus ojos se enrojecieron y su violín también sonaba decaído.

Algo por lo que me apasioné por el chelo, fue que es el instrumento que más se asemeja a la voz humana, algo que seguro le causa dolor y le provoca recuerdos algo delicados. Terminamos de tocar, pieza tras pieza hasta sentir entumecida la mano. No sé si por el frío por tocar con tanto esmero en un tiempo prolongado.

—Ya son las 7, creo que me tengo que ir. Me esperan. — digo dejando el chelo en su lugar. Creo que el propósito de traerlo de nuevo a la vida a funcionado.

— Aguarda, aún es temprano. El sonido del chelo me recuerda buenos tiempos. No había escuchado a nadie que tocara con la misma ligereza que mamá hasta hoy. ¿Quieres beber algo? — mi razón sabía que era una mala idea, pero mi cuerpo no opinaba lo mismo, por eso asentí.

Me senté en la cama de Shun. Su actitud se nota muy ansiosa desde que lo vi, parece querer forzarme a quedarme hasta la noche, lo cual me provoca algo de incertidumbre. Llegó con una botella de tequila y dos vasos de vidrio.

— Un regalo de mi amigo de México de Juilliard. Estaba guardándolo, pero creo que ya no tendrá caso.

Tomé como vi que él lo hizo, casi todo el vasito de un sorbo. Sentí como raspaba la garganta, el licor comenzó a quemar de a poco mi esófago, al mismo tiempo que producía una sensación extrañamente agradable. Al ver mi vaso vacío, acercó la botella y me sirvió más. El silencio se volvió incómodo.

— Cuéntame de tus papás, ¿Qué ocurrió con ellos? — Me dice acercándose mucho a mí, tanto que puedo sentir su respiración

— Mi madre murió junto con mi padre en un vuelo. Faltaban dos días para que fuera su aniversario de casados, dicen que volaron para llevarme a festejar con ellos. Regresaban de un viaje de negocios de Rusia. Desde entonces mi abuelo se encargó de mí, pero sé que le recuerdo mucho a su hija. Mi mamá era la mujer más hermosa que puedo recordar, siempre tenía un porte elegante, pero al mismo tiempo te daba paz el verla sonreír.

— ¿Y no tuviste tíos o algo así?

— Mamá era la única hija de mi abuelo y papá también era hijo único. Mis abuelos paternos murieron ya hace mucho, cuando yo tenía 5 años, siete años antes que se murieran mis padres — Tomé otro vaso de tequila. — Mi abuelo dijo que ellos eran afortunados de no a ver vivido lo suficiente para ver a su hijo morir. No lo entendía en su momento, pero creo que en cierta forma tiene razón.

— Vaya historia más trágica. Mis padres viven muy lejos de mí, residen en Canadá y de vez en cuando los visitaba cuando estaba en América.

— Ahora que recuerdo... ¿No conoces a un tipo llamado Ikki Arima? Es que tiene el mismo apellido. Lo vi hace un par de días en el periódico.

— No recuerdo haber oído ese nombre. Soy hijo único. Además, cientos de japoneses han de tener el mismo apellido que yo. — me dice en un tono evasivo al tema, no queriendo que siga con las preguntas respecto a eso, se aleja un poco de mí, haciendo que me sienta culpable de solo haberlo mencionado.

— ¿Y cuál es tu motivo personal de visitar Japón? — menciono, esperando romper la tensión que se creó, me aproximo a su lado de nuevo.

— Un poco de papeleo, cosas que me piden para realizar ciertos trámites.

En la habitación, la temperatura comenzó a subir. No me explico cómo, si el cuarto no tenía la calefacción encendida. Al tenerlo tan cerca de mí, mi corazón se acelera y mis manos comienzan a sudar.

— Hace un poco de calor, ¿no? — digo, empecé a quitarme la chamarra que llevaba encima. Él me clavo su mirada en una forma que me hizo sonrojar.

— ¿Acaso me estas insinuando a hacer algo? — su voz se suavizó, mientras que su rostro estaba encima del mío. No me permitió no siquiera contestar, cuando sus labios con sabor a tequila se estaban rosando apasionadamente con los míos. Cerré fuertemente mis ojos, sus manos sostuvieron mi cara y poco a poco bajaron hasta mi cintura. Las mías, solo se limitaron a abrazarlo.

—Es... Espera — Dije jadeando, mientras que él intentaba meter su mano por debajo de mi blusa.

— ¿Qué pasa? — se alejó, miré como su cara estaba sonrojada, sus ojos brillaban. El solo verlo, despertaba en mi tomarlo de nuevo entre mis brazos y seguir teniendo sus labios entre los míos.

— No puedo hacerle esto a ellos. Además, ya es muy tarde, tengo que irme. — Me levanté de la cama y él hizo lo mismo, mientras que buscaba con la vista en su armario. Sacó un casco extra y me acompañó al final del edificio. Mientras que bajábamos las escaleras, tomó mi mano hasta que llegamos a su moto, aun sosteniéndonos.

— Ven, te llevo hasta tu casa. Creo que es mi culpa que llegues tan tarde. No fue mi intención ofenderte, ni a ti, ni a nadie — en su voz se esconde un poco de desagrado por mi negativa, pero creo que fue lo correcto.

— Está bien...

Me subo y de nuevo me sujeto a su cintura. Me imagino que hubiera pasado si no lo hubiera detenido. Pero a mi cabeza llega la imagen de June y su brillante sonrisa al contarme de quien estaba enamorada y también la penetrante mirada de Hyoga, quien está realmente ilusionado con casarse conmigo. La felicidad que sentí hace unos minutos en la habitación de Shun se desvanece, al recordar que mi mejor amiga me confió sus sentimientos hacia él y yo sólo…

— Lo siento... — Susurré a su espalda. Una lágrima cayó de mi rostro y no pude controlarla. Ellos dos confían en mí, y a ambos los traicioné con ese beso. Me cupo por haber dejado que las cosas fueran tan lejos.

¿No estoy pensando como una adolescente? Viene a mi mente para intentar tranquilizarme. Quizá exagero un poco la situación y no sea tan grave, pero el nudo que se forma en mi estómago dice lo contrario.

Me quedé sin habla por un largo momento, pensando en que debería decirle. ¿Qué debo de hacer? El camino se tornó bastante largo, el frío que hacía hizo que mis manos se sintieran entumecidas. Llegamos a la entrada de la mansión y me bajé y le devolví el casco a Shun.

— Gracias, y respecto a lo que pasó... lo siento. No volverá a pasar. — quería que él supiera que fue un error, pero que no tenía la intención de herirlo. Solté estas palabras mirando al suelo, no quería veo a los ojos y arrepentirme de lo que decía.

— No te preocupes, estoy tan acostumbrado a llevar a tantas mujeres a la cama que a veces me acelero un poco. Además, pocos se pueden dar el lujo de haber estado con Saori Kido, supongo.

Mis oídos no dan crédito a lo que escuché, sentí que mi corazón se estremecía y las lágrimas querían brotar, pero intenté ser más fuerte que la tristeza. Creo que no puedo pedir que no me lastime, porque yo lastimé a las personas que más quería, las traicioné. Busco entre mi bolsa las llaves de la casa, cuando siento su par de guantes que me dio a guardar. Si algo aprendí en estos años, fue a simular mi tristeza y cualquier sentimiento no adecuado para una señorita.

— Gracias por todo y ten, te devuelvo tus guantes.

— Quédatelos. Espero volverte a ver y que me llames pronto. No puedo fingir que nada paso, pero… sigue en contacto conmigo ¿quieres?

— Creo que sí, intentaré — digo, levantando la mirada, viendo en su cara una sonrisa de verdad. Después de todo, yo tampoco podré fingir que nada paso, pero espero poder olvidarlo de verdad.

Apenas acabé mi frase y aceleró, perdiéndose en la oscuridad de la noche, dejándome solamente aturdida. ¿Qué tipo de persona es realmente? Se muestra de momentos cálido y otros tan distante, espero no se solo un juego para él.

Nota: Lamento la demora, ¡pero la escuela y además que este año ufff! El peor de mi corta existencia. Pero no importa, ahora que estoy de vacaciones, intentaré escribir, mínimo el siguiente. Felices fiestas, y ojalá tengan la fortuna de estar con su familia, deseándoles un año próspero 3

SakuraK Li: ¡Muchas gracias! Pues yo solo estoy activa durante vacaciones :( pero me alegra que vuelvas a este mundo de la imaginación. Si, la verdad es que ya había tenido una idea similar, y hablando con ella me dijo que ya no tenía tiempo, así que a adopté. Y sí, lo estaba planeando para un triángulo, pero espero lograr toda la trama. :s

Saga Dreamer: Muchas gracias por tomarte el tiempo, y espero darme un tiempo para leer, que tengo que actualizar otras dos :p pero feliz :D Me gustaría leerlas, me tomaré un tiempo para hacerlo.

Mary Martin: Muchas gracias por leer y dejar tu comentario, y espero actualizar más rápido, todos ustedes que comentan hacen que no deje los fics botados 3

Anónimo: Muchas gracias por leer y esperar este capítulo, y sí actualizo. Tarde pero seguro

Herme: Muchas gracias por leer, y sí, espero yo igual actualizar más y que les siga agradando la historia.