Edward P.O.V.

En la mañana sentí como me movían y eso me despertó sorprendido, estaba acostumbrado a que James con quien compartía habitación me dejara tranquilo porque él sabía que no debía despertarme o vería las consecuencias.

−amor despierta –dijo mama.

−no –me queje.

−vamos amor, tu padre quiere lo acompañes al hospital para hacerte unos exámenes –ya sabía yo que esto iba a pasar.

−no quiero –dije arrugando la nariz.

−lo siento pero tu padre dice que te ves muy delgado –dijo mama, si claro.

Quince minutos después estaba en la parte de atrás del Mercedes de mi padre de brazos cruzados. Después de que me hicieron los exámenes espere en la oficina de mi padre quería verle la cara a mi padre cuando viera que no era ningún drogadicto.

Cuando entro estaba tan perplejo como me lo esperaba.

− ¿y? –le dije desafiante.

−haber tus brazos –me dijo.

Me arremangue la camisa hasta el antebrazo y allí estaba el estúpido cardenal que mi madre había visto y por el cual estaba aquí.

− ¿cómo te hiciste eso? –pregunto serio.

−no fue nada –dije con fastidio –pero no fue por drogas como piensas.

−estoy consciente de eso pero entonces ¿Qué paso? –dijo papa.

Me quede callado, él era el doctor ¿no?, se sentó detrás de su escritorio y puso los exámenes sobre este.

−tienes los valores bajos –dijo papa – ¿porque no quieres decir lo que paso?

−se me bajo la tensión, me descompense y estuve en la enfermería una semana a punta de suero – creo que un poco más, dije, quería probar cuanto desconfiaban de mi.

– ¿Por qué paso?

–El estrés de los exámenes finales, la noticia de que volvería –claro que no fue de felicidad –además de una gripe de la que estaba saliendo –dije sin darle importancia.

–Está bien –dijo papa y agarro el auricular del teléfono –llamare a Esme para que te venga a buscar.

–No –dije secamente –pediré un taxi ó me voy caminando, me da igual.

Salí de la oficina sin despedirme y mi padre se quedo con el auricular pegado a la oreja. Me fui caminando era un poco lejos pero no quería llegar a la casa. Esta frio pero la gente iba y venia con total normalidad. Algunos chicos se me acercaron a saludarme, yo no me acordaba de ninguno de ellos.

Entonces los vi, eran 2 chicas y 3 chicos vestidos completamente de negro y con cara de pocos amigos, por lo que veo Forks será interesante. Y yo ya sabia que debía hacer, me recosté a una pared y puse un pie en la misma.

–Vaya, vaya, un nuevo niño mimado en el pueblo –dijo la chica más pequeña de cabellos rubios.

–Entonces ustedes también son niños mimados, ya veo –dije con suficiencia.

–miren es un niño mimado que se la tira de rebelde –dijo la otra chica haciendo un puchero, todos se rieron.

– ¡bah! Ya sabia que era demasiado bueno para ser verdad –dije dándoles la espada –todos los habitantes de Forks son iguales.

– ¿nos llamaste corrientes? –dijo la primera chica perpleja.

–vaya la captaste a la primera –dije, me estaba metiendo en problemas.

–Félix enséñale a no meterse con nosotros –dijo la chica.

El más corpulento de los chicos se me acerco listo para golpearme, logre esquivarlo.

–Que aburrido –dije bostezando.

– ¿Quién eres tu? –me pregunto la chica con desdén.

–Edward Cullen –dije con una mueca; su líder es la pequeña chica rubia, tenia carácter.

–Si, eres tan alzado como tu hermano –dijo ella calculadora –yo soy Jane y ellos son Heidi, Demetri, Félix y Alec, mi hermano.

Alce una ceja, ¿esto seria una aceptación?

–Si quieres, siempre nos la pasamos por aquí –si era una aceptación –y ¿Cómo es que nunca te vimos?

–Estaba en New York –dije –si no les importa debo irme.

– ¿nos veremos mañana? –pregunto Heidi.

–Es posible –dije sin darle importancia.

Me fui para la casa con satisfacción, sin pensármelo les había dado un susto a mis padres y había conocido a mis futuros amigos, solo me faltaba hacerles la vida imposible a mis hermanos.

Ya en la entrada de la casa comencé a marearme, mire la hora en el teléfono, la 10 de la tarde, y no comía desde la cena ¡rayos! No podía hacer esa gracia, en el bolsillo tenia media tableta de chocolate, comencé a mordisquearlo y enseguida comencé a sentirme mejor, abrí la puerta pero la casa estaba vacía, fui a una habitación a la que no había tenido oportunidad de ir, el salón donde estaba mi preciado piano negro (lo único que en realidad extrañe de aquí).

Estaba cubierto por una sabana y había mucho polvo, como era mi madre no entendía porque estaba así. Quite la sabana, abrí el compartimiento de las teclas y pise una, aquel sonido me arranco una sonrisa, sin pensarlo me senté y comencé a tocar la primera melodía que se me ocurrió, la marcha turca de Mozart, había mejorado mucho, en el internado veía clases de música de lunes a lunes. Después de un rato volví a poner todo como estaba y Salí de allí.

Decidí llamar a James.

¿Qué fue? –contesto Victoria del otro lado de la línea.

–nada, ¿que tal por allá?

Edward, James deja –ya me imaginaba que hacían, rodé los ojos (n/a: pueden pensar mal).

–mejor llamo después.

No, no –dijo Victoria –por aquí todo mal, nos haces falta, ¿cuando regresas?

–no lo se, pero ¿que voy a hacer allá?, ya termine el colegio –dije.

te extraño, mira James no seas celoso o veras –dijo Victoria –lo siento, James se puso celoso ¿y que tal la has pasado?

–bien, ya conocí "gente civilizada" y mis padres creyeron que me estaba drogando.

Ja, Ja, ¿dime como te encuentras?

–pásame a James debó decirle algo –dije para desviar el tema.

¡¡Edward!! –me reprocho Victoria pero me paso a James.

– ¿Qué hay? –dijo riéndose.

James deja de pasar tu aliento por el cuello de Victoria –dije asqueado.

Ja, Ja, Ja… –rieron a dúo y luego James agrego – ¿de que querías hablar?

–de dos cosas, primero aquí hay un grupo como nosotros y vieras a su líder, una chica…

¿y que tiene que sea una chica? Cullen –dijo Victoria sarcástica.

–James –le dije con fastidio –en fin, se llama Jane, ya estoy dentro y otra es que hoy me maree, mi padre me hizo unos exámenes y bueno…

Edward, por que no les dices, es decir, no es para tanto pero ellos deberían saberlo –dijo James.

–da igual, oye ¿y Laurent? –pregunte.

debe estar en su habitación, oye de veras te extrañamos las bromas no tienen gracia sin ti.

–Me imagino, yo también extraño estar allá –dije, y entonces recordé –me regalaron un auto

¿si? genial, que te diviertas –dijo riéndose.

–lo hare, bueno, después los llamo –dije.

James dame –dijo Victoria – ¿Edward? Cualquier cosa nos avisas y cuídate ¿si?

–Claro, claro –dije.

Y un favor, llama después de las 3 –dijo seria, no pude hacer mas que reírme.

– ¡ah! Ya tienen horario –dije sin dejar de reír –adiós.

Adiós –dijeron a dúo y colgaron.

A pesar de ser como son mis amigos se preocupaban por mí, A veces en exceso.

Eran las doce cuando decidí hacer comida, nadie había llegado de lo que fuera que estuvieran haciendo hice una ensalada cesar con pollo a la plancha. Estaba sentado en el comedor cuando llegaron mi madre, Alice y Emmett.

–Hola amor –dijo mama.

–Hola, hola chicos –salude.

–Hola –saludaron con alegría.

– ¿llegaste hace mucho? –pregunto mama.

–como a las 10.

–ok, bueno, buen provecho, si quieres hago comida para ti.

–No con esto es suficiente –dije, hoy estaba de buen humor, no le arruinaría el día a los demás.

Emmett se acerco con un tenedor y cuando lo iba a clavar en mi comida aparte el plato y lo pego de la mesa, seguí comiendo pero no pude ocultar una sonrisa.

–Para probar –dijo Emmett –por favor.

–Pensé que los habitantes de Forks no eran educados –dije y deje que agarrara ensalada.

–Pues tú viviste 15 años aquí –dijo Emmett.

–Eso ya es irrelevante –dije con indiferencia.

–Edward ¿Qué te pasa? –Dijo Emmett –estás odioso y cruel, no ves a quien le haces daño ni como, hoy trataste mal a papa, si me entere…

–Emmett ven un momento –lo llamó mama desde la cocina.

–Tú y yo debemos hablar –dijo señalándome y salió por la puerta hacia la cocina.

Fui a mi habitación, Alice estaba sentada en la escalera.

–Edward, no me gusta tu ropa, es tan… negra –dijo haciendo un puchero.

–Y sin embargo cómoda –le dije tratando de no ser malo con ella.

–pero hay ropa de colores que también es cómoda –dijo Alice.

–no te metas con mi guardarropa y estamos es paz –le dije molesto.

La cara que puso Alice me afecto y estuve a punto de abrasarla y pedirle perdón, lo hubiera hecho, ella era como mi mejor amiga antes de marcharme, lo que hice fue subir las escaleras y encerrarme en la habitación.

–Edward –tocaron a mi puerta media hora después, era Emmett.

–Pasa –dije con fastidio, ya venia el discurso.

Emmett entro se sentó en mi cama y se quedo observándome por un rato.

– ¿Qué ves? –le pregunte alzando una ceja.

–Estoy viendo en lo que te has convertido –dijo pausadamente –no puedo creer que seas el chico que años atrás jugaba con nosotros en el patio, donde nos reíamos del otro y consentíamos a Alice.

–pues créelo, al parecer soy el único que he madurado.

– ¿madurado? Te comportas como un niño y discúlpame pero si eso es madurar prefiero ser como soy –dijo Emmett serio.

No respondí, cerré los ojos y sonreí burlonamente.

– te estas vengando ¿verdad?

–tu que sabes –dije con desprecio.

–lo suficiente como para darme cuenta de que algo te pasa, algo que ocultas, y como haces cualquier cosa para hacer sentir mal a nuestros padres –dijo Emmett, abrí los ojos para enfrentarlo –dime, las notas que llegaron aquí ¿son por tu propio esfuerzo o por soborno?

–Por mi propio esfuerzo, lastima que no pudiste ver las reales –dije sonriendo maliciosamente –las que estaban en los exámenes e informes.

– ¿Qué eran todos 10? –dijo Emmett desafiante.

–Si lo eran –dije con el mismo tono desafiante.

–Contigo no se puede hablar –dijo Emmett derrotado –solo te digo que si vuelvo a enterarme que le faltaste el respeto a nuestros padres te daré una paliza.

– ¡ja!

–discúlpate con Alice, ella te extraño mucho y la que mas lloro por tu partida.

Emmett salió, mientras yo sentía como la sangre se me helaba. Alice siempre había sido la consentida de todos y ella si se la veía alegre por verme. Me asome por la ventana y ella estaba sentada en un árbol donde solíamos treparnos, baje hasta allá y me subí al árbol sentándome a su lado.

–Hola –le dije cariñosamente.

–Hola –dijo ella triste.

–Alice, discúlpame, de veras, no quise herir tus sentimientos –dije, estaba siendo lo mas sincero que podía.

–no importa, eso me pasa por ser tan metida en lo que no me importa –dijo mientras una lagrima corría por su mejilla.

–no, no, no llores Alice, en serio, es culpa mía no debí tratarte así –dije abrazándola, ella se recostó de mi.

No podía, por muy mal que me portara no podía tratar mal a Alice.

– ¿por que eres tan malo ahora? –dijo entre sollozos, oírla así fue como si me clavaran un puñal en el corazón.

–Alice, no sabes cuanto me dolió cuando me llevaron al internado y me dije que nunca me dejaría pisar por nadie, mis padres tienen la culpa –dije en tono sombrío.

–Edward –gimió mientras me miraba con los ojos anegados, volvió a esconder la cabeza y me abrazo –mis padres solo querían lo mejor para ti.

No le iba a discutir.

–Hay algo que me intriga –dije con media sonrisa – ¿tienes novio?

Saco la cabeza y me miro por largo rato.

–Tranquila, yo también tengo mis secretos, no le diré nada a mama o papa –dije sonriéndole.

–Si tengo, se llama Jasper, es el hermano menor de Rosalie la novia de Emmett –dijo –tiene 15.

–bueno es un año mayor que tú –dije.

– ¿y cual es uno de tus secretos? –me pregunto acongojada.

–Alice, no lo digas por nada en el mundo, a menos que sea necesario –le advertí –hace dos semanas estuve con anemia en parte por el estrés del colegio y otra porque perdí un poco de sangre porque tuve un accidente, hicieron que me tropezara y caí por las escaleras, aterrice en una mesita de cristal, no supe de nada por 3 días, me vine apenas me dieron de alta.

– ¿Por qué no puedo decírselo a nuestros padres?

–No quiero que estén todo el día sobre mi –dije –me mareo y puedo hasta desmayarme, como dije fue reciente y quedaron unas secuelas, además que antes me mareaba por no comer a tiempo, se unió todo.

– ¿y por qué me lo cuentas a mi?

–Porque tú serás la única persona que sabrás como soy de verdad –dije poniéndome serio –como hacia 2 años, vamos.

Ella asintió y la ayude a bajarse.

–cuando sea odioso contigo, pásalo por alto, nada de lo que te diga será verdad –dije y la abrace con fuerza pero sin hacerle daño.

– ¿y no puedes vestirte de otra manera? –pregunto haciendo un puchero.

–no.

–ya te hare cambiar de opinión –me dijo y se fue hacia la casa.

Hola ¿que tal?

Les agradezco a: Shekina Cullen Black, RoXa CuLlEn HaLe y a vampiria 1985 por sus reviews.

Como ven Alice y Edward eran muy unidos y lo seguirán siendo, claro esta.

En el próximo capitulo Edward conocerá a Bella, a Rosalie y a Jasper. Aquí esta la respuesta a tu pregunta RoXa.

Para estaré siempre contigo les pido un poquito de tiempo porque ya tengo el capitulo pero lo tengo es en papel y me da un poquito de flojera pasarlo, de todas maneras espero no pasar del sábado.

Ya saben lo que pido a cambio así que please un review por persona no estaría mal. Jajaja…

Los quiero, cuídense.

Bye.